Subitamente, levanto la cabeza y clavo su apagada mirada en Justin.

– ?Y sabes que hice yo cuando me dijo que me queria? ?Sabes que le di yo a cambio de lo bien que se habia portado conmigo? ?A cambio de haberme salvado la vida? ?De ofrecerme su amor? -Se le escapo una risa amarga-. Ahora te explico lo que hice, lo que le di yo a cambio. Le robe la inocencia y me marche a la manana siguiente. Sin una palabra. No, eso no es del todo cierto. Le deje una carta en la que le decia que se buscara a otro hombre a quien amar.

Justin lo miro fijamente, visiblemente impresionado.

– ?Comprometiste la reputacion de la senorita Albright?

– Completamente.

Justin miro a Stephen con los ojos como platos. Abrio la boca, pero no le salieron las palabras.

– ?Nada que anadir? -dijo Stephen con una rancia sonrisa en los labios-. ?He conseguido impresionarte?

– He de reconocer que si-admitio Justin. Tras una larga pausa, pregunto-: ?Has considerado la posibilidad de que hayas podido dejarla embarazada?

Stephen sintio como si faltara oxigeno en la habitacion. «?Dios! ?Como no he pensado en eso antes? Porque estaba demasiado abatido para pensar con claridad.» No, no lo habia considerado.

– ?Y si esta embarazada?

El brandy estaba haciendo que a Stephen le diera vueltas la cabeza a gran velocidad.

– No lo puedo saber. Ya hare mis averiguaciones discretamente dentro de varios meses para saber como esta y si esta esperando un hijo.

– ?Dios mio, Stephen! Crei que era una posibilidad factible que la senorita Albright perdiera la cabeza por ti, pero debo admitir que, a pesar de mis bromas, nunca pense seriamente que tu pudieras perderla por ella.

– Es un angel -dijo Stephen, arrastrando tanto la voz que apenas se le entendia. Se le cayeron los parpados y luego anadio-: Hermosa Hayley, del valle de heno. ?Dios, como la echo de menos…! -Su voz se fue desvaneciendo y se le desplomo la cabeza hacia un lado.

Justin nego repetidamente con la cabeza, visiblemente sorprendido. No se podia creer que Stephen estuviera reducido a un estado tan lamentable. Y estaba francamente sorprendido por lo que Stephen acababa de reconocer en pleno estupor etilico. «Debo ayudarle a recuperar la sensatez e intentar mantenerlo sobrio o, si no, sea quien sea la persona que quiere verlo muerto, seguro que logra su objetivo.»

Cogio a Stephen por las axilas y lo levanto de la butaca. «?Dios! Pesa una tonelada. Una tonelada de peso muerto empapado en brandy.» Stephen se enderezo un poco y Justin medio lo empujo y lo arrastro escaleras arriba. Lo llevo a una de las habitaciones para invitados y lo dejo caer sin demasiados miramientos sobre la cama.

Justin miro a su amigo con el corazon encogido y embargado por la lastima. En vista de las palabras de Stephen y de su estado actual, tan impropio de el, Justin solo podia concluir que su amigo estaba enamorado de Hayley hasta la medula. Se preguntaba cuanto tiempo tardaria el en darse cuenta. Lo unico que Justin deseaba es que no tardara demasiado.

Victoria Mallory no podia dormir.

Se habia retirado poco despues de la cena, esperando que su ausencia ofreciera a Justin la oportunidad de estirar a Stephen de la lengua y quiza sonsacarle lo que tanto le preocupaba.

Estaba muy preocupada por su hermano. Desde su regreso hacia dos semanas, no habia vuelto a ser el mismo. El Stephen de antes era cinico y arrogante y parecia estar de vuelta de todo, pero tambien sabia ser simpatico, divertido e ingenioso y siempre tenia una palabra carinosa para ella.

Ahora apenas hablaba con nadie y, cuando lo hacia, siempre respondia en tono cortante y con monosilabos. Si decia mas de dos o tres palabras seguidas, las acompanaba de una mirada gelida y daba por concluida la conversacion. Cuando no estaba mirando a alguien con cara de pocos amigos, estaba bebiendo.

Pero lo que mas alarmaba a Victoria era aquella mirada de apesadumbrada resignacion en sus ojos. Era casi como si nada ni nadie le importara lo mas minimo.

Cuando llevaba una hora dando vueltas en la cama, Victoria no podia aguantar aquella inactividad por mas tiempo. Sencillamente, tenia que saber que estaba ocurriendo. Se puso la bata y bajo cautelosamente las escaleras.

Se detuvo fuera del salon y pego la oreja a la puerta. Silencio. Hizo girar lentamente el pomo intentando no hacer ruido y vio que el salon estaba vacio. Avanzo por el pasillo hasta la biblioteca.

Se deslizo con sigilo, el sonido de sus pasos amortiguado por la gruesa alfombra persa. Al detenerse junto a la puerta de la biblioteca, oyo un inconfundible murmullo de voces. Triunfante y sin el menor atisbo de culpa, se arrodillo y miro a traves del ojo de la cerradura. Oscuridad. «?Maldita sea! Debe de estar puesta la llave.» Apreto la oreja contra la puerta, pero las palabras se oian apagadas y distorsionadas.

Sin darse por vencida, Victoria se dirigio a toda prisa hacia el despacho teniendo cuidado de no derribar o golpear ninguna mesa. Cuando llego a la puerta que unia ambas habitaciones, contuvo la respiracion e hizo girar apenas el pomo. Para su regocijo, este no se resistio. Abrio la puerta con sumo cuidado un par de centimetros y apreto la oreja contra la rendija. Le llego la voz de Justin: «?… consideras que beber hasta la inconsciencia es el mejor remedio a seguir? Sea quien sea, la persona que ha intentado matarte esta ahi fuera, esperando otra oportunidad. Apenas podras defenderte si estas como una cuba».

A Victoria se le helo la sangre y se cubrio la boca con la mano para enmudecer un grito sofocado. «?Santo Dios! Alguien esta intentando matar a Stephen!» Volviendo a pegar la oreja a la rendija, escucho atentamente toda la conversacion, aumentando su asombro con cada minuto que pasaba.

Cuando finalizo la conversacion, Victoria miro por la abertura de la puerta y vio a Justin intentando levantar de la butaca a Stephen, que parecia estar borracho como una cuba. Cerro silenciosamente la puerta y se encamino hacia su aposento.

Corrio por el pasillo de una forma bastante impropia de una condesa. Luego, utilizando un metodo que escandalizaria a las damas de la alta sociedad, se levanto el camison y la bata hasta los muslos y subio las escaleras de dos en dos, sin detenerse en su loca carrera hasta que estuvo bien oculta bajo las sabanas de su cama.

Cerro los ojos e hizo un esfuerzo por respirar mas pausadamente, pues sabia que Justin vendria a hablar con ella. Su esposo sabia las ganas que ella tenia de saber que era lo que tanto le preocupaba a Stephen. Al cabo de varios minutos, oyo abrirse la puerta que conectaba su suite con la de su esposo.

Victoria noto como se hundia el borde de la cama bajo el peso de Justin cuando este se sento. Abrio los ojos y le sonrio en la semioscuridad.

– Debia haber imaginado que todavia estarias despierta -dijo el en tono risueno.

– Me muero de ganas de saber lo que te ha contado Stephen -le contesto incorporandose-. ?Te ha explicado que es lo que tanto le preocupa?

Justin dudo un momento y luego dijo:

– Me temo que Stephen ha bebido demasiado. Le he ayudado a subir las escaleras y lo he dejado en la habitacion de invitados azul.

– Entiendo -dijo Victoria. Era evidente que Justin no pensaba repetirle la conversacion que acababa de mantener con Stephen. «Debe de formar parte del codigo de honor entre caballeros no contar las confidencias hechas con unas copas de mas.» Afortunadamente Victoria no necesitaba que nadie se lo explicara. Y, por descontado, tampoco tenia por que contarle ella a Justin lo que sabia.

– Tenia tantas esperanzas de que averiguaras lo que tanto parece atormentar a mi hermano -dijo Victoria fingiendo el mejor de sus suspiros-. Me gustaria tanto poderle ayudar.

Justin la abrazo y le dio un beso en la frente.

– Stephen se pondra bien -le dijo intentando tranquilizarla-. Creeme, no hay nada que puedas hacer para ayudarle, salvo tener paciencia con el. Pronto volvera a ser el mismo Stephen de siempre.

Victoria se acurruco contra el pecho de su marido, con una sonrisa furtiva en los labios. «?Que no hay nada que pueda hacer para ayudarle?»

«Eso ya lo veremos.»

Capitulo 24

Вы читаете Rosas Rojas
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату