loco o lo bastante desesperado como para matar tambien a Hayley si estaba en medio. Segun sus datos, era posible que alguien le estuviera siguiendo los pasos justo en ese momento. No podia poner la vida de Hayley en peligro. Tenia que quitarsela de encima. Y cuanto antes mejor.
– Quiero que vuelvas a la fiesta. Ahora.
Ella nego con la cabeza.
– Tengo que hablar contigo.
– ?Como diablos me has encontrado?
– A traves de tu hermana.
– ?Mi hermana? -«?Maldita sea», penso, «vaya lio que ha organizado Victoria!»-. Vete. De inmediato.
– No. No pienso moverme de aqui.
Stephen apreto los punos. «?Maldita testaruda!» Si le ocurria algo a Hayley, mataria a Victoria con sus propias manos. Y parecia que, a aquel paso, tendria que cargar literalmente a Hayley hasta la mansion. Pero antes tenia que saberlo.
– ?Esperas un hijo? ?Por eso has venido?
Ella se puso livida.
– No -susurro.
– ?Entonces por que…? -Se le quebro la voz cuando le asalto una idea que le helo la sangre. Se impuso la realidad, aplastandole con su implacable peso. Conocia demasiado bien la naturaleza humana y sabia que, si Hayley le habia buscado despues del dano que debia de haberle hecho abandonandola de aquella forma, era porque, como todo el mundo, queria sacar tajada de la situacion.
«?Dios mio, que estupido he sido! Es igual que la multitud de aristocratas cazadoras de fortunas y buscadoras de titulos que me sale a cada paso.» Una gelida rabia le hizo apretar los punos. «?Como he podido ser tan idiota y tan ingenuo?»
La miro con los ojos entornados.
– ?Sabes quien soy?
– Si. Se que eres el marques de Glenfield.
Stephen le contesto con voz gelida.
– ?Por eso has venido? Averiguaste que era rico y de buena familia y te imaginaste que podrias sacar tajada. ?Que pasa? ?No ganas lo suficiente vendiendo relatos para alimentar a todas esas bocas hambrientas? ?Acaso vienes a reclamar los varios miles de libras que crees que te debo por haberme salvado la vida? ?O tal vez por «los servicios prestados»? -La repaso de arriba abajo con una mirada inconfundiblemente insultante-. No tengo la costumbre de pagar los favores sexuales, pero fuiste un interesante pasatiempo. Lamentablemente para ti, ahora voy un poco justo de efectivo, pero contactare con mi agente para que te pague manana.
El rostro de Hayley se habia puesto palido como la muerte.
– ?Como puedes decirme esas cosas tan horribles? -susurro mientras se le quebraba la voz-. ?Dios mio! ?No te conozco! ?Quien eres?
A Stephen se le escapo una risa llena de amargura.
– Como tu misma acabas de decir, soy el marques de Glenfield. Y, en calidad de tal, no tengo el deseo ni la intencion de proseguir esta discusion. Cualquier relacion que hayamos podido tener es cosa del pasado. Sugiero que lo tengas presente y que te mantengas alejada de mi.
Hayley permanecio completamente inmovil durante varios segundos. Luego levanto la barbilla, echando chispas por los ojos.
– ?Como demonios he podido equivocarme tanto sobre ti? Eres un hombre frio y horrible. Un completo desconocido. -Tras dirigirle una ultima y fulminante mirada, con una expresion que reflejaba elocuentemente su desprecio y su rencor, se dio la vuelta.
De repente, a Stephen le asalto la duda. La indignacion, el enfado de Hayley… parecian tan autenticos. ?La habia malinterpretado? Alargo la mano y retuvo a Hayley sujetandola del brazo.
– Hayley, yo…
La palma de la mano de Hayley se estrello contra la mejilla de Stephen con un ruido seco. Soltandose bruscamente de Stephen, Hayley se froto el brazo en el lugar donde el la habia tocado como si intentara eliminar la sensacion de aquel contacto en su piel.
– Como tu mismo acabas de decir, eres el marques de Glenfield -le devolvio sus mismas palabras, con el pecho hacia delante y echando fuego por los ojos-. Y, en calidad de tal, no tengo el deseo ni la intencion de proseguir esta discusion. Cualquier relacion que hayamos podido tener es cosa del pasado. No quiero tener nunca la desgracia de volverte a ver. -La mirada despectiva que le dirigio podria haber prendido fuego a un bosque-. Sugiero que lo tengas presente y que te mantengas alejado de mi. -Habiendo dicho esto, se dio la vuelta y se alejo sendero abajo, con los punos apretados a ambos lados del cuerpo.
A Stephen le ardia la cara en el lugar donde la mano de Hayley le habia dejado la marca de la bofetada, pero aquel escozor no era nada comparado con el terrible dolor que se le clavaba en lo mas profundo de su alma. Sintio como si, de repente, se le hubieran secado las entranas y se moria por dentro cuando se dio cuenta de que acababa de cometer un terrible e imperdonable error. Tras pasar solo dos semanas en Londres, rodeado de sus colegas superficiales e interesados, se habia olvidado de que realmente existia gente como Hayley.
Le habia mirado como si le odiara. Y no la podia culpar por ello. El tambien se odiaba a si mismo.
Inmovilizado por la angustia, la miro fijamente mientras se alejaba.
Y contemplo como Hayley salia de su vida, para siempre.
Capitulo 26
Hayley estaba tan enfadada, tan desilusionada, tan profundamente dolida que no se fijo en adonde iba. Lo unico que queria era alejarse de Stephen lo antes posible. Avanzo con paso airado por un sendero del jardin, echando pestes contra Stephen, hasta que sintio que la cabeza le iba a estallar. De todos modos, estaba contenta de sentir rabia. Le impedia tirarse al suelo, hacerse un ovillo y sumirse en la humillacion y la autocompasion.
Tras varios minutos, bajo el ritmo y miro alrededor.
No tenia ni idea de donde estaba.
Se encontraba rodeada por altos setos. Estiro el cuello y vio las luces de la mansion parpadeando a lo lejos. En plena tempestad emocional, se habia alejado bastante del edificio. Divisando un banco de marmol a unos metros, agradecio poderse sentar un rato. No estaba en absoluto preparada para volver a la fiesta.
De hecho, tras pensarlo momentaneamente, decidio que no volveria a la fiesta. ?Para que exponerse a la humillante posibilidad de volverse a encontrar con Stephen? Y no le apetecia nada hablar con Victoria. ?Que iba a decirle? Apenas podia soportar pensar en las cosas tan odiosas que le habia dicho Stephen, y no digamos repetirlas.
Hundio la cara en las manos, profundamente avergonzada. «?Dios mio! ?Que estupida he sido!» Creia estar enamorada de Stephen, pero, ?como podia estarlo cuando era evidente que no le conocia? El hombre de quien estaba enamorada nunca se habria comportado como aquel frio y amargado desconocido del jardin. «No permitire que me destruya. Es un mentiroso indigno de mi confianza y de mi amor. Tengo una familia a quien querer, una familia que me quiere y que me necesita.»
Pero, por mucho que lo intento, Hayley no pudo evitar que las lagrimas le inundaran los ojos y le resbalaran por las mejillas. Lagrimas inutiles y desesperadas por un espejismo, un mero producto de su imaginacion, un hombre a quien habia amado durante un breve periodo de tiempo.
Un hombre que, en realidad, no existia.
Casi todos los invitados estaban bailando o conversando. El champan y el brandy fluian a borbotones, y mas de la mitad de los presentes estaba cerca de la embriaguez. Una figura solitaria recorrio el salon de baile y se colo disimuladamente por las puertaventanas que daban al jardin. Andando a paso ligero y con la cabeza gacha, se adentro en el jardin. «Pronto estaras muerto, canalla. Entonces todo sera mio, como siempre deberia haber sido.»
