– Una doncella descubrio el robo al entrar en el dormitorio de la senora Brown. Se encontro con la habitacion patas arriba, y los vestidos y la ropa de la cama hechos jirones y tirados por el suelo. Carters realizo una minuciosa busqueda por la casa e informo que la habitacion de la senora Brown era la unica que habia sido saqueada. Lo mas probable es que el ladron subiera por el enrejado y entrara por la cristalera que da a su balcon. Segun Carters, del dormitorio faltan varios objetos pertenecientes a la familia Bradford. Entre ellos un cepillo y un peine de plata de ley, tambien dos candelabros de plata y varias figuritas que se hallaban en la repisa de la chimenea. Una vez que acabe de buscar en la habitacion, la senora Brown podra decirnos cuales de sus pertenencias han desaparecido. -Clavo en Robert una penetrante mirada-. Primero el rapto que usted denuncio ante mi esta misma manana y ahora esto. Esta racha de crimenes que la senora Brown y usted han sufrido recientemente resulta muy extrana.

– Ciertamente. Robert se paso la mano por la cara-. ?Se han denunciado otros robos en el barrio?

– No.

– ?Piensa que el responsable es la misma persona?

Laramie se rasco la mejilla y asintio pensativo.

– Es ciertamente posible, aunque estamos hablando de dos tipos diferentes de delito. Y con tantos ladrones sueltos por ahi, tambien se podria tratar de dos perros diferentes. -Gesticulo con la mano e hizo un sonido de desagrado-. Malditos canallas. Parece que por cada uno que enviamos a Newgate, aparecen doce mas para ocupar su puesto. -Robert lanzo al magistrado una mirada elocuente.

– Dos crimenes diferentes, pero las mismas victimas. Da que pensar.

– Cierto, es algo a tener en cuenta…

Llamaron suavemente a la puerta.

– Adelante -dijo Robert.

La senora Brown entro y cerro la puerta tras de si. Cruzo la sala sobre la alfombra Axminster y se detuvo ante la chimenea. A pesar de intentar parecer calmada, Robert podia ver que estaba muy afectada. Su tez parecia de cera y temblaba ligeramente al caminar, como si las rodillas no la aguantaran. Se apretaba las manos y habia una mirada de temor en sus ojos. Robert penso en un vaso de cristal a punto de quebrarse.

Podia entender que estuviera afectada, ya que el mismo tambien lo estaba, pero parecia incluso mas tensa y asustada que cuando se escaparon del almacen.

– ?Ha averiguado si le falta algo? -pregunto Laramie.

Ella dudo, pero luego asintio enfaticamente con la cabeza.

– Si. Falta una cosa. Un anillo.

– Asi que lo que buscaba eran joyas -concluyo Laramie-. Tipico. Pero me sorprende que solo se llevara un objeto. ?Esta segura de que eso es todo lo que le falta?

– Segurisima. Era la unica joya en mi posesion.

– Ya veo. ?Era valiosa?

De nuevo, la senora Brown dudo.

– Era de mi marido… -Se quedo sin voz y tuvo que aclararse la garganta-. Tiene mas valor sentimental que otra cosa, senor Laramie.

– El senor Laramie y yo estabamos discutiendo la posibilidad de que el robo este relacionado con los acontecimientos de la noche pasada -comento Robert.

La mirada de la joven fue directa hacia el. ?Era alarma lo que destello en sus ojos? Desaparecio con tanta rapidez que no podia estar seguro.

La senora Brown volvio a fijar su atencion en el magistrado.

– Tengo entendido que en Londres hay mucha delincuencia, senor Laramie. Seguramente son dos situaciones casuales, sin relacion. Desafortunadas y coincidentes, pero casuales.

– Es posible. Sin embargo, tambien es posible que alguien la haya tomado con la casa del duque. -La mirada de Laramie se volvio mas aguda-. O con usted, senora Brown.

Ella alzo la barbilla.

– Me parece extremadamente improbable, porque, como usted sabe, acabo de llegar a Londres y aqui soy una completa desconocida.

– ?Ha tenido algun otro problema o le ha ocurrido algo extrano desde que llego?

– No.

Laramie adopto una expresion de determinacion.

– Este segura de que haremos todo lo que podamos para dar con el ladron, pero debo advertirle que hay muy pocas esperanzas de recuperar sus bienes. Esos tipos dan golpes asi de rapido -chasqueo los dedos- y luego desaparecen como ratas en sus agujeros. Probablemente sus pertenencias ya deben de haber sido vendidas unas tres veces, lamento decirselo. Pero si hay cualquier novedad, me pondre en contacto con usted de inmediato. -Se despidio de ambos con una inclinacion de cabeza y salio de la habitacion.

La atencion de Robert se centro en la senora Brown. Esta se hallaba ante la chimenea, completamente inmovil, con el rostro ceniciento. Miraba las llamas con los labios apretados en una linea triste. Sin embargo, al cabo de varios segundos, parecio reponerse.

– Si me excusa -murmuro, volviendose hacia la puerta.

– La verdad es que me gustaria hablar un minuto con usted, senora Brown -repuso Robert, incapaz de evitar un cierto tono cortante- De hecho, me gustaria hablar mucho mas de un minuto.

La senora Brown se volvio tan deprisa que la falda se le hincho.

– ?Perdon?

Robert se le acerco con pasos lentos, sin detenerse hasta estar directamente ante ella.

– Quiero saber exactamente que demonios esta pasando aqui.

Las mejillas de la joven se tineron de rubor.

– Le aseguro que no se lo que quiere decir.

– ?De verdad? Entonces permitame que la ilustre. Desde su llegada aqui ayer, la han golpeado, raptado y atado como a un pollo, y luego le han robado. Esas mismas desgraciadas circunstancias me han afectado tambien a mi. Sin duda eso hace que uno se pregunte a cuantas adversidades mas nos habremos tenido que enfrentar cuando usted lleve aqui una semana.

La expresion de la senora Brown no se altero, y Robert tuvo que aplaudir su demostracion de valentia. El efecto hubiera sido perfecto de no ser por un ligero temblor en el labio inferior.

– Lo lamento…

– No estoy buscando una disculpa, senora Brown. Lo que quiero es una explicacion y la verdad.

– No se si…

– Ha mentido a Laramie. Quiero saber por que. Y no, le permitire abandonar esta sala hasta que me lo haya explicado.

8

Allie sintio que se le retorcia el estomago. Le basto con mirar la adusta expresion de lord Robert para saber que no estaba bromeando. No le permitiria salir de la sala hasta que le ofreciera algun tipo de explicacion de los extraordinarios acontecimientos que les habian ocurrido, a el y a ella, desde su llegada.

Lo cierto era que no podia culparle, aunque ofrecerle la explicacion que buscaba la colocaba en una posicion dificil. ?Como conseguir explicarle lo suficiente para satisfacerle y al mismo tiempo no contarle nada que pudiera comprometerla? ?Que habia querido decir exactamente cuando la habia acusado de mentir a Laramie?

Allie volvio la cabeza para escapar de su mirada, excesivamente penetrante, y miro las llamas que bailaban en el hogar, mientras intentaba asimilar las encontradas emociones que la asaltaban.

Un temor frio le recorrio la espalda. Ya no podia dudar de que alguien habia intentado danarla desde el principio. Y tambien era evidente que la razon era el anillo con el escudo de armas. Pero ?por que? Y ?quien? La persona responsable habia tenido que venir en el barco con ella desde America. Tenia que ser alguien que conociera a David, alguien que estuviera relacionado con sus turbios asuntos. Y tambien era obvio que esa persona consideraba que el anillo tenia gran valor.

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