Allie se apreto el estomago con las manos para intentar calmar el temblor interno que sentia.
– Era un ladron. Un chantajista. Un criminal. En el diario habia una lista, muy detallada, de cientos de objetos que habia robado y luego vendido. Y de las sumas que habia extorsionado. -Una nueva oleada de dolor la recorrio al recordar y sintio que se le tensaba la garganta-. Me enfermo. Literalmente, me enfermo. Todas las comodidades de las que habia disfrutado siendo su esposa, nuestra hermosa casa, los muebles, mi exquisito vestuario, todo lo habia conseguido a expensas de otra gente.
Se volvio hacia lord Robert y extendio las manos.
– No lo sabia -susurro-. No lo sabia. Y cuando lo descubri, ese conocimiento casi acabo conmigo. Tantas emociones se mezclaron en mi interior que pense que iba a perder la razon. Pase una semana entera encerrada en mi alcoba. Primero llorando por lo que habia perdido, mi marido, mi seguridad, mi futuro. Luego llorando por haber sido una idiota. Habia confiado en David absolutamente, con todo mi corazon. Y el me habia enganado por completo. Habia enganado a todos. Excepto a Elizabeth. Ella intento avisarme. Me advirtio de que no lo conocia lo suficiente, pero no la quise escuchar…
Se detuvo el tiempo suficiente para respirar hondo varias veces, y luego prosiguio:
– Despues de una semana de lagrimas y autocompasion, no lo resisti mas. Entonces la rabia reemplazo a la pena. Rabia hacia mi misma por ser una idiota ingenua. Y hacia David por todos sus enganos y sus mentiras.
Se volvio hacia lord Robert y continuo paseando por la sala, mientras las palabras fluian cada vez mas rapidas.
– En cuanto deje de sentir lastima por mi, decidi que no dejaria, que no podia dejar que David me robara el respeto hacia mi misma. Habia robado todo lo demas, pero no iba a quedarse con eso. Y unicamente existia una manera de que llegara a sentirme bien en mi piel de nuevo. Decidi devolver todo el dinero que David habia robado.
»Con ese fin, poco a poco fui vendiendolo todo. La casa, los muebles, mis joyas y finalmente hasta mis vestidos. En cuanto se vendio la casa, me traslade. Los chismes y el escandalo que rodearon la muerte de David a manos del marido de su amante… bueno, no se puede imaginar lo mucho que me amargaron la vida. Me instale en un pueblo en las afueras de Boston. David habia vivido en esa ciudad varios anos, y segun constaba en su diario la mayoria de la gente a la que habia robado residia por aquella zona. Vivir cerca me permitio asegurarme de que el dinero llegaba a aquellos a los que necesitaba devolverselo. Como Brown es un apellido muy corriente y no dije a nadie que el nombre de mi difunto esposo era David, todo el mundo me trataba con el respeto debido a una joven viuda. Ganaba un poco de dinero cosiendo. Con esa independencia y con la sensacion de hacer algo util para reparar el dano que David habia causado… comence a sanar.
Los recuerdos acudieron a su mente. Las modestas habitaciones donde vivia. Las largas noche que finalmente dejaron de parecer tan vacias. El respeto a si misma regresando lentamente cuando, uno a uno, iba pagando anonimamente a las victimas de David.
– Encontre un objeto entre las pertenencias de David -continuo- que no mencionaba en el diario. Era una cajita oxidada que contenia un anillo con un escudo de armas. Me parecio raro que no hubiera consignado ese objeto, sobre todo por la meticulosidad con que habia anotado todos los bienes que habia robado. Candelabros, joyas, cajitas de rape. Con la excepcion de una docena de objetos, lo vendia todo en cuanto lo robaba, por lo que yo solo podia devolver el dinero que habia conseguido por ellos y no los objetos. -Se le escapo una risa sin alegria-. Aunque no podia explicarme por que no se mencionaba ese anillo en el diario, tenia muy buenas razones para suponer que era robado. De ser asi, queria devolverselo al verdadero propietario. Y si en realidad pertenecia a David, pense en venderlo y luego donar el dinero para caridad. Queria deshacerme de todo lo de el.
Dejo de pasear y miro a lord Robert. Este seguia sentado en el sofa, inclinado hacia delante, con los brazos apoyados en las piernas y las manos entrelazadas, mirandola intensamente. Habia preguntas rondando en su mirada, pero permanecio en silencio, esperando a que ella continuara su relato.
Allie se aclaro la garganta y, caminando de nuevo, prosiguio.
– Consulte con un experto anticuario de Boston, pero solo pudo decirme que el anillo era antiguo, de origen ingles y que probablemente pertenecia a alguien de la nobleza. Lo que significaba, naturalmente, que David debia de haberlo robado antes de zarpar hacia America. Deje el anillo para lo ultimo y decidi combinar mi busqueda del propietario con una visita a Elizabeth. Me costo tres largos anos localizar y pagar a las victimas de David, pero finalmente lo logre. Lo unico que me quede fue el anillo de casada, que ya no llevaba puesto, y las ropas de luto, que llevaba puestas todos los dias. No podia permitirme comprar otros vestidos, y el negro mantenia a raya a cualquier posible pretendiente. Y tanto el anillo como el vestido me servian para recordarme diariamente lo que habia perdido… y eran una dura advertencia de no permitirme nunca mas llegar a una situacion similar. -Se detuvo ante la chimenea y miro las llamas con los punos apretados contra los costados-. Nunca mas -susurro fervientemente-. Nunca mas.
– ?Esta Elizabeth al corriente de todo esto? -pregunto lord Robert.
Allie se volvio para mirarlo y nego con un movimiento de cabeza.
– Nadie lo sabe. Lo unico que sabe Elizabeth es lo que le conte en mi primera carta, en la que le dije que David habia muerto en un duelo. Merecia saber que no se habia equivocado con el, por tanto le explique las circunstancias que lo condujeron a la muerte. Le rogue que me perdonara y le pregunte si podia visitarla, para disculparme en persona. Ella me contesto perdonandome sin mas e invitandome a venir a Inglaterra.
– ?Y su familia? ?No se lo explico a ellos?
– Solo que David me era infiel, lo que, naturalmente, todo el mundo supo despues de su muerte. Nadie conoce el resto de la historia. -Alzo la cabeza ligeramente-. Excepto usted. Y tampoco nadie mas conoce mi situacion economica. Si se lo hubiera dicho a mi familia, habrian insistido en ayudarme. Pero devolver el dinero a esa gente… era algo que tenia que hacer yo sola. -Sacudio lentamente la cabeza-. No espero que lo entienda.,.
Una sombra cubrio el rostro de lord Richard.
– Lo cierto es que la entiendo perfectamente.
Allie dudaba sinceramente que eso fuera cierto, pero sus ojos se encontraron y la empatia de su mirada era innegable. Sintio curiosidad, pero se forzo a dejarla a un lado y finalizar su propia historia.
– Cuando pude pensar en viajar a Londres, casi no tenia dinero para el pasaje. Pero no deseaba retrasar el viaje por mas tiempo y tener que soportar la travesia por el oceano en invierno. Y tenia que venir. Tenia que averiguar mas cosas sobre el anillo para poder dejar atras la ultima pieza de mi pasado, y tambien necesitaba ver a Elizabeth. Para disculparme con ella. Por las cartas que habiamos intercambiado, supe que me habia perdonado por tratarla horriblemente, pero queria, necesitaba expresarle mi arrepentimiento en persona. -Apreto las manos con mas fuerza sobre la cintura-. Me porte de manera odiosa. Era mi mejor amiga, y solo se preocupaba por lo que era mejor para mi, pero la aparte de mi lado. Esa es la razon por la que he venido a Inglaterra. Ella habia estado viviendo con mi familia despues de la muerte de su padre. Pero cuando me advirtio contra David, le dije que se marchara.
Su voz se redujo a un susurro, y casi no podia hablar por el nudo que tenia en la garganta.
– La acuse de querer a David para ella. La acuse de tener celos de mi felicidad. Le dije que no queria que asistiera a mi boda ni que siguiera formando parte de mi vida. Cuando dejo a mi familia, no tenia a donde ir, asi que se embarco hacia Inglaterra para visitar a una tia. -Allie cerro los ojos-. Ella me aviso… Dios, si la hubiera escuchado. -Suspiro profundamente-. Como mi capital era tan escaso, me puse al servicio de lady Gaddlestone como acompanante, y ella me pago el viaje. Pero una vez a bordo del barco, las desgracias que le explique se sucedieron. Tuve la intensa sensacion de que alguien me vigilaba. No podia esperar a salir de alli. -La recorrio un estremecimiento-. Pero los sucesos extranos me han seguido hasta aqui, como bien sabe. Pense que se habria acabado, ahora que ya no tengo ni el anillo con el escudo de armas ni la caja.
– Pero es evidente que no se ha acabado -repuso el con voz severa-. Que alguien haya intentado entrar esta noche demuestra claramente que sea quien sea aun quiere algo. ?Tiene alguna idea de lo que puede ser?
Por un instante penso en ocultarselo, pero decidio que no tenia ningun sentido, puesto que ya le habia hecho participe de todos los demas secretos humillantes.
– No queda nada… excepto esto. -Fue hasta el sofa, abrio su bolso y saco el papel-. Lo he encontrado hoy mismo. Escondido en un doble fondo de la caja del anillo.
– ?Que dice?
– No lo se. Esta escrito en alguna lengua extranjera. Me temo que pueda ser informacion referente a David… informacion que no quisiera que nadie mas conociera, por eso no lo puse de nuevo en la caja antes de
