La sorpresa destello en los ojos de Robert, seguida instantaneamente de una llamarada de ardor y luego algo mas que paso demasiado deprisa para que Allie tuviera tiempo de identificarlo. Entonces, justo cuando Robert abria la boca para responder, el carruaje se detuvo. Ambos se volvieron hacia la ventana. Un edificio palaciego de piedra gris se alzaba ante ellos.

Antes de que Allie tuviera tiempo de organizar sus pensamientos, un lacayo abrio la puerta.

– Hemos llegado a Bradford Hall -anuncio Robert.

13

Robert necesito toda su fuerza de voluntad y su capacidad de concentracion para comportarse con normalidad mientras acompanaba a Allie hasta las enormes puertas de roble. Con cinco palabras susurradas suavemente, le habia dejado casi sin sentido. «Creo que deberiamos ser amantes.»

Maldecia y bendecia el haber llegado justo en ese momento: lo maldecia por impedirle lanzarse y tomarle la palabra alli y en ese mismo instante. Pero lo bendecia por evitarle la posibilidad de hacer o decir algo inadecuado, y por concederle un aplazamiento que le permitiera ordenar sus ideas, lo que seguramente resultaria mas sencillo si el cerebro empezara a funcionarle de nuevo.

Solo Dios sabia hasta que punto deseaba ser su amante. Pero queria mucho mas que eso. El que ella hubiera sugerido un arreglo semejante lo complacia y lo excitaba, hasta un punto casi insoportable. Sin embargo, tambien lo habia dejado con una clara sensacion de intranquilidad que no acababa de identificar. La ironia de la situacion le golpeo con fuerza y movio la cabeza. La noche anterior habia desgastado el suelo de su dormitorio yendo de un lado a otro, y luego habia permanecido sentado durante seis horas en aquel maldito carruaje, intentando por todos los medios pensar en un modo de conseguir que ella lo desease, solo para descubrir al final que ya lo deseaba. Ahogo un grunido de frustracion. ?Por que no habria formulado esa turbadora sugerencia solo cinco horas antes?

Las puertas se abrieron y Robert y Allie entraron en el vestibulo.

– Buenas tardes, lord Robert, senora Brown -dijo Fenton, haciendo una pequena reverencia-. Todos esperaban su llegada con ansiedad.

– La duquesa se encuentra bien, ?no? -inquirio Robert mientras entregaba el sombrero al imponente mayordomo.

– Si, senor. La duquesa ha comenzado a tener… dolores esta manana -repuso el mayordomo ruborizandose ligeramente-. De lo ultimo que se nos ha informado es de que todo va perfectamente. Su Excelencia es muy fuerte.

– Ah. Asi que es muy posible que el bebe haga hoy su aparicion? Excelentes noticias. ?Y el duque?

Un ligero ceno aparecio en el delgado rostro de Fenton.

– Tan bien como cabria esperar, senor.

Robert insinuo una sonrisa burlona.

– Despotricando, grunendo, caminando arriba y abajo y mirando el reloj con cara de pocos amigos, ?me equivoco?

– Lo ha resumido muy bien, senor.

– ?Su cabello?

– Bastante de punta.

– ?La corbata?

– Un desastre. Kingsbury esta terriblemente consternado. -Robert se inclino hacia Allie.

– Kingsbury es el ayuda de camara de Austin. No soporta las corbatas mal colocadas. ?Y el resto de la familia?

– Lord William partio ayer para ocuparse de un asunto de negocios en Brighton, en sustitucion de su Excelencia. Lady Claudine y su hija lo acompanaron -comunico Fenton mientras tomaba el sombrero y la chaqueta entallada de Allie.

– Ha conseguido escaparse, ?algo? -rio Robert.

– Si, senor. Los ninos estan durmiendo en el cuarto de juegos, y su madre y lord y lady Eddington se hallan en el salon-tosio discretamente sobre la mano-, con su Excelencia.

– Caspita. ?Cuanto rato llevan aguantandolo?

Fenton consulto su reloj.

– Una hora y treinta y ocho minutos.

– Santo Dios, se merecen una medalla. -Se volvio hacia Allie-. Prefieres refrescarte un poco o lanzarte directamente a la refriega?

– Preferiria conocerlos primero… a no ser que mi aspecto tenga una urgente necesidad de reparacion.

La mirada de Robert la recorrio lentamente y luego regreso a su rostro.

– Estas encantadora. «Y nada me gustaria mas que desarreglarte.»

Un ligero rubor coloreo las mejillas de Allie.

– Entonces, pasemos a las presentaciones.

– Conducenos, Fenton. -Le ofrecio el brazo a Allie y aparto de si la imagen de ambos, desnudos, abrazandose-. Puedes conocer a la familia y ayudarme a rescatarlos al mismo tiempo.

Allie coloco la mano sobre el brazo que le ofrecia Robert, y este apreto los dientes para borrar otra ardiente imagen de ambos en su lecho. Mantener la compostura le iba a resultar dificil. No podia recordar la ultima vez que se habia sentido tan frustrado y agitado.

?Cuanto tardarian en poder estar solos de nuevo? ?En poder finalizar la conversacion interrumpida? No lo sabia, pero primero tenia que saludar a la familia. Quizas el verlos apartara sus pensamientos de Allie.

– Lord Robert y la senora Brown -anuncio Fenton en la puerta del salon.

Allie traspaso el umbral y penetro en el espacioso e iluminado salon. Dos damas y un caballero, todos con inconfundibles expresiones de alivio, se alzaron del sofa de brocado que se hallaba frente a la chimenea y se acercaron a ellos. Otro caballero, con el pelo alborotado y la corbata completamente torcida, se hallaba junto a las vidrieras al otro lado de la amplia sala.

Allie solto el brazo de Robert y se separo de el, exhalando prolongadamente. Le resultaba imposible concentrarse cuando lo tocaba o estaba lo suficientemente cerca como para aspirar el celestial aroma de jabon masculino y ropa fresca. Por mucho que quisiera ver a Elizabeth y conocer a la familia, deseaba que su llegada se hubiera retrasado unos cuantos minutos. ?Que habria estado a punto de decir Robert? ?Habia tenido la intencion de aceptar su oferta? ?O de rechazarla? Desde que le lacayo abriera la puerta, nada en el comportamiento o en la expresion de Robert le habia dado una pista.

?Como esperaba actuar con normalidad delante de esas personas cuando sus pensamientos formaban tal torbellino?

«Solo haz lo que has hecho durante los ultimos tres anos. Finge que todo va bien.»

Una mujer hermosa y regia, de cabello dorado palido y ojos azul oscuro, extendio las manos hacia Robert.

– Querido, estoy tan contenta de que hayas llegado.

Robert se inclino y la beso en ambas mejillas.

– Madre -se irguio con una sonrisa revoloteandole por la comisura de los labios-, estas maravillosa, como siempre. Sin duda demasiado joven para estar de nuevo a punto de ser abuela.

– Tienes mucha razon, desde luego. -Los ojos de la mujer sonrieron a Robert.

– Madre, permiteme que te presente a la senora Brown. Mi madre, la duquesa viuda de Bradford.

Esta se volvio hacia Allie y le ofrecio una sonrisa de bienvenida.

– Senora Brown. Me alegro mucho de conocerla. Elizabeth nos ha contado tantas cosas de usted que me parece como si ya la conociera. -Allie realizo lo que espero que fuera una reverencia aceptable.

– Es un placer conocerla, Excelencia.

Una version sonriente y mas joven de la madre de Robert se unio al grupo, seguida de un hombre apuesto de cabello oscuro.

– Mi hermana y mi cunado, lord y lady Eddington -los presento Robert.

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