– ?Para que? ?Para depilarte las cejas?
– No. Se me ha clavado una astilla.
John entro en el comedor y encendio la luz de encima de la mesa.
– Dejame ver.
Georgeanne se hizo la sueca.
– No es gran cosa.
– Dejame verlo -repitio.
Con un suspiro se dio por vencida y entro en el comedor. Extendio la mano y le mostro el dedo corazon.
– No es tan malo como parece -anuncio.
Ella se apoyo mas cerca para ver mejor; sus frentes casi se tocaban.
– Es enorme.
Con el ceno fruncido le dijo:
– Espera un momento. -Salio de la habitacion y regreso con unas pinzas-. Sientate.
– Puedo hacerlo yo.
– Se que puedes. -Saco una silla de debajo de la mesa y se sento a horcajadas-. Pero yo puedo hacerlo con mas facilidad porque puedo usar las dos manos. -Coloco los antebrazos en el borde del respaldo y le senalo la otra silla-. Prometo que no te lastimare.
Con cautela tomo asiento y tendio la mano hacia el, manteniendo a proposito la distancia de un brazo entre ellos. John acorto la distancia acercando la silla hasta que las rodillas de Georgeanne tocaron el respaldo de la silla de John. Tan cerca estaba que ella tuvo que apretar las piernas para que no rozaran el interior de los muslos de el. Ella se reclino todo lo que pudo cuando el coloco la mano de ella sobre su palma y le apreto la yema del dedo.
– Ay. -Trato de liberarse, pero el la agarro mas fuerte.
La miro.
– Es imposible que te haya dolido, Georgie.
– ?Si que duele!
El no discutio, pero tampoco la solto. Bajo la mirada y continuo escarbando en la piel con las pinzas.
– Ay.
De nuevo el levanto la vista y la miro por encima de las manos.
– Llorica.
– Imbecil.
El se rio y meneo la cabeza.
– Si dejaras de comportarte como una munequita, esto seria mas facil.
– ?Una munequita? ?Como se comportan las munequitas?
– Mirate en el espejo.
Pues si que le aclaraba mucho. Ella intento liberar la mano otra vez.
– Relajate -le dijo John mientras continuaba trabajando en la astilla-. Parece como si estuvieras a punto de saltar de la silla. ?Que crees que voy a hacer? ?Apunalarte con las pinzas?
– No.
– Entonces relajate, esta casi fuera.
«?Relajarse?». El estaba tan cerca que invadia su espacio. Solo estaba John con su callosa palma ahuecada bajo su mano y la cabeza oscura inclinada sobre la yema de sus dedos. Estaba tan cerca que podia sentir el calor de sus muslos a traves de los vaqueros y el delgado algodon de su vestido color kiwi. John tenia una presencia tan manifiesta que relajarse con el tan cerca era imposible. Georgeanne levanto la vista y miro la sala de estar. Ernie y su gran pez azul le devolvieron la mirada. Los recuerdos que tenia del abuelo de John incluian a un agradable caballero mayor. Se pregunto que seria de el ahora y que pensaria cuando se enterara de la existencia de Lexie. Se decidio a preguntar.
El no la miro, solo se encogio de hombros y le dijo:
– Aun no se lo he dicho ni a mi abuelo ni a mi madre.
Georgeanne se quedo sorprendida. Siete anos atras habia pensado que John y Ernie estaban muy unidos.
– ?Por que?
– Porque no hacen mas que darme la lata para que me case otra vez y forme una familia. Cuando se enteren de la existencia de Lexie, saldran disparados para Seattle mas rapidos que un galgo. Quiero tener tiempo para conocer a Lexie antes de que sea abordada por mi familia. Ademas, acordamos esperar para decirselo a ella, ?recuerdas? Y con mi madre y Ernie merodeando a su alrededor, Lexie podria sentirse incomoda.
«?Casarse otra vez?». Georgeanne no habia oido nada de lo que el habia dicho despues de pronunciar esas dos palabras.
– ?Estuviste casado?
– Si.
– ?Cuando?
El le solto la mano y dejo las pinzas sobre la mesa.
– Antes de encontrarme contigo.
Georgeanne se miro el dedo, la astilla ya no estaba. Se pregunto a cual de los dos encuentros se referiria.
– ?La primera vez?
– Las dos veces. -John se apoyo en el respaldo de la silla, se reclino y fruncio el ceno un poco.
Georgeanne se sintio confundida.
– ?Las dos veces?
– Si. Pero creo que el segundo matrimonio no deberia contar.
Ella seguia sin entenderlo. Involuntariamente arqueo las cejas y abrio la boca.
– ?Te has casado «dos veces»? -Sostuvo en alto dos dedos-. ?Dos veces?
John fruncio el ceno y apreto los labios hasta formar una linea recta.
– Dos no son tantas.
Para Georgeanne, que no se habia casado nunca, dos sonaba a mucho.
– Como te dije, el segundo no cuenta. Solo estuve casado el tiempo que tarde en divorciarme.
– Caramba, ni siquiera sabia que habias estado casado.
Comenzo a hacerse preguntas sobre las dos mujeres que se habian casado con John, el padre de su hija. El hombre que le habia roto el corazon. Y como no podia marcharse sin saberlo, le pregunto:
– ?Donde estan ahora?
– Mi primera esposa, Linda, murio.
– Lo siento -dijo Georgeanne quedamente-. ?Como murio?
El clavo los ojos en ella durante mucho rato.
– Solo se murio -dijo, dando por zanjado el tema.
– Y no se donde esta DeeDee Delight. Estaba muy borracho cuando me case con ella. Y supongo que tambien cuando me divorcie.
«?DeeDee Delight?». Ella clavo los ojos en el, totalmente perdida. «?DeeDee Delight?». Tenia que preguntarle. Simplemente no podia dejarlo pasar.
– ?DeeDee era una… una… una artista?
– Era bailarina de striptease -dijo John debilmente.
Si bien Georgeanne lo habia adivinado, le causo una enorme impresion oir a John confesar que en realidad se habia casado con una bailarina de striptease. Era demasiado chocante.
– ?En serio! ?Y como era?
– No la recuerdo.
– Ah -dijo ella, con la curiosidad insatisfecha-. Nunca he estado casada, pero creo que lo recordaria. Debias de estar muy borracho.
– Ya te dije que lo estaba. -Chasqueo la lengua exasperado-. Pero no te preocupes por Lexie. Ya no bebo.
– ?Eres alcoholico? -inquirio, la pregunta se le escapo antes de que la pensara mejor-. Lo siento. No tienes
