– Ni lo pienses. -El se cernio sobre ella. Un hombre grande y poderoso usando la fuerza para intentar hacer valer su voluntad.

Georgeanne no se intimido.

– No hay lugar para ti en nuestras vidas.

– Soy el padre de Lexie, no un gilipollas imaginario llamado Tony. Le has mentido sobre mi toda su vida. Es hora de que sepa la verdad. No importa que problemas tengamos nosotros, eso no cambia el hecho de que Lexie es mi hija.

– No te necesita.

– Y una mierda.

– No te dejare acercarte a ella.

– No podras detenerme.

Sabia que era probable que estuviera en lo cierto. Pero tambien sabia que haria cualquier cosa para asegurarse de no perder a su hija.

– Mantente alejado -le advirtio una ultima vez, luego se volvio para salir con pasos vacilantes.

Lexie estaba en la puerta de la cocina. Todavia llevaba puesto el pijama y aun tenia el pelo alborotado alrededor de la cabeza. Clavaba la mirada en John como si jamas lo hubiera visto. Georgeanne no sabia cuanto tiempo llevaba alli, pero temia lo que podia haber oido. Cogio a Lexie de la mano y la saco a rastras de la casa.

– No hagas esto, Georgeanne -grito John-. Podemos resolverlo. -Pero ella no se volvio. Le habia dado ya demasiado. Le habia dado su corazon, su alma y su confianza. Pero no le daria lo mas importante de su vida. Podia vivir sin su corazon, pero no podia vivir sin Lexie.

Mae recogio el periodico del porche de Georgeanne, luego entro en la casa. Lexie estaba sentada en el sofa con una magdalena de frambuesa en la mano mientras en la television sonaba el tema musical de La tribu de los Brady. Las magdalenas de frambuesa eran las favoritas de Lexie y un claro intento por parte de Georgeanne de curar las heridas con azucar. Pero despues de lo que su amiga le habia contado por telefono la noche anterior Mae no estaba segura de que un dulce fuera suficiente.

– ?Donde esta tu mama? -pregunto Mae, lanzando el periodico a una silla.

– Fuera -contesto Lexie sin apartar los ojos de la pantalla.

Mae decidio dejar sola a Lexie un rato y entro en la cocina para hacerse una taza de cafe expres. Luego salio y encontro a Georgeanne de pie al lado del porche de ladrillo podando las rosas Albertine y lanzando las flores muertas a una carretilla. Durante los ultimos tres anos Mae habia observado como Georgeanne mimaba las rosas para que cubrieran la pergola que enmarcaba la puerta trasera. Una profusion de dedaleras rosas y de delfinios color lavanda se extendia desde los pies de Georgeanne hasta la valla del jardin. El rocio matutino se pegaba a los petalos delicados y mojaba el ruedo de la bata de Georgeanne. Bajo la seda naranja llevaba una camiseta arrugada y unos pantalones blancos de algodon. Tenia el pelo recogido en una despeinada coleta y el esmalte color malva de las unas de su mano derecha estaba picado como si Georgeanne se lo hubiera mordisqueado. La situacion con Lexie era peor de lo que Mae habia pensado.

– ?Dormiste algo anoche? -le pregunto Mae desde el ultimo escalon del porche.

Georgeanne nego con la cabeza y cogio otra rosa mustia.

– Lexie no habla conmigo. No me hablo ayer en el coche mientras veniamos a casa y no me habla hoy. No se durmio hasta alrededor de las dos de la madrugada. -Lanzo otra rosa a la carretilla-. ?Que esta haciendo?

– Esta viendo La tribu de los Brady -contesto Mae, moviendose por el porche de ladrillo. Dejo el cafe en una mesa de hierro forjado y se sento en la silla a juego-. Cuando me llamaste anoche, no me dijiste que estuviera tan enfadada como para no poder dormir. Ella no suele comportarse asi.

Georgeanne dejo caer las manos y miro a Mae por encima del hombro.

– Ya te he dicho que no me habla. Ya se que ella no se comporta asi. -Camino hacia Mae y dejo las tijeras de podar encima de la mesa-. No se que hacer. He tratado de hablar con ella, pero me ignora. Al principio pense que estaba enfadada porque se lo estaba pasando genial en la playa y la obligue a irse de alli. Ahora se que eso era simplemente lo que yo queria pensar. Nos ha debido oir discutir a John y a mi. -Georgeanne se dejo caer en la silla al lado de Mae como si estuviera hundida en la miseria-. Sabe que le menti sobre su padre.

– ?Que vas a hacer ahora?

– Tengo que contratar un abogado. -Bostezo y apoyo la barbilla en las manos-. No se de donde voy a sacar el dinero para pagarlo.

– Puede que John no pida la custodia. Puede que si hablaras con el, el…

– No quiero hablar con el -interrumpio Georgeanne, pareciendo de repente llena de energia. Se enderezo en la silla y entorno los ojos-. Es un mentiroso y un tramposo y no tiene principios de ningun tipo. Se aprovecho de mi debilidad. No deberia haber estado tantos anos sin mantener relaciones sexuales. Deberia haberte escuchado. Tenias razon. Esta claro que explote y me converti en una ninfomana. No creo que el sexo sea el tipo de cosa que se deba contener hasta explotar.

Mae sintio que se quedaba con la boca abierta.

– ?Explotaste!

– Oh, por completo. Estalle en pedacitos.

– ?Con el jugador de hockey?

Georgeanne asintio con la cabeza.

– ?Otra vez?

– Crees que deberia haber aprendido la primera vez.

Mae no supo que decir. Georgeanne era una de las mujeres mas reprimidas que conocia en lo que al sexo se referia.

– ?Como ocurrio?

– No lo se. Nos llevabamos bien y simplemente paso.

Mae no se consideraba una promiscua. Solo que no sabia decir «no» todas las veces que deberia. En cambio, Georgeanne siempre decia que no.

– Me engano. Fue tan maravilloso y bueno con Lexie que lo olvide. Bueno, en realidad no me olvide de lo falso que puede llegar a ser, solo me permiti a mi misma olvidarlo.

Mae no creia en el perdon y el olvido. A ella le gustaba el Dios colerico del Antiguo Testamento, los castigos divinos del tipo «ojo por ojo». Pero se daba cuenta de que un tio guapo como John podia hacer que una mujer pasara por alto algunas cosas, como ser abandonada en un aeropuerto despues de una torrida noche de pasion, sobre todo si a la mujer la atraian cien kilos de puro musculo, lo que, claro esta, no era el caso de Mae.

– Ni siquiera tenia que llegar tan lejos. Le di todo lo que me pidio. Cada vez que queria ver a Lexie, yo accedi. -La colera resurgio junto con las lagrimas de Georgeanne-. No tenia que acostarse conmigo. No soy un caso de beneficencia.

Lo cierto era que Mae no creia que ningun hombre considerara a Georgeanne un caso de beneficencia ni siquiera en su peor dia, despeinada y desarreglada.

– ?Crees que en realidad hizo el amor contigo porque sintio lastima de ti?

Georgeanne se encogio de hombros.

– No creo que en realidad fuera un sacrificio para el, pero se que queria mantenerme contenta hasta reunirse con su abogado y poder decidir que hacer para obtener la custodia de Lexie. -Se cubrio las mejillas con las manos-. Es tan humillante.

– ?Que puedo hacer para ayudar? -Mae se inclino hacia delante y coloco la mano sobre el hombro de Georgeanne. Se enfrentaria al mundo por las personas que amaba. Habia ocasiones en su vida en que se habia sentido como si solo hubiera hecho eso. No era eso lo que pasaba ahora, pero cuando Ray estaba vivo, ella habia luchado todas sus batallas, especialmente en la escuela secundaria cuando tipos grandes y fornidos habian pensado que era divertido pegarle con toallas mojadas. Ray habia acabado odiando el deporte y Mae a los deportistas.

– ?Que quieres que haga? ?Quieres que hable con Lexie?

Georgeanne nego con la cabeza.

– Creo que Lexie necesita tiempo para ordenar sus pensamientos.

– ?Quieres que hable con John? Podria decirle como te sientes y tal vez…

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