mujer que le habia plantado ante el altar. Virgil se levanto, lanzo el mando al sofa y salio por la puerta sin decir nada.
John lo vio marcharse, luego centro la atencion en los otros hombres. Estaban todavia hablando del indice de grasa. No habian visto a Georgeanne, pero aunque lo hubieran hecho, John no creia que supieran quien era. De lo que significaba para el. O lo que significaba para Virgil.
Georgeanne se sentia desfallecida. Habia grabado seis programas y le parecia que no habia mejorado de uno a otro. Se decia a si misma que tenia que relajarse y divertirse. No se emitian en directo asi que si se ponia muy nerviosa, podia detenerse y volver a empezar. Pero a pesar de eso, los nervios le revolvian el estomago mientras miraba la camara para confesar:
– No se si lo sabreis, pero soy de Dallas, la tierra de los sombreros grandes. He estudiado arte culinario de todas las partes del mundo, pero gane mis espuelas de cocinera preparando platos mexicanos. Cuando a la mayoria de la gente le hablan de cocina mexicana, piensa en tacos rellenos. Bueno, yo voy a ensenaros hoy algo diferente.
Durante mas de una hora Georgeanne troceo mangos, chiles y tomates. Cuando termino, mostro un plato, simple pero elegante, que ya habia preparado en el horno con referencias texanas.
– La semana que viene -dijo, deteniendose al lado de un florero de margaritas amarillas-, vamos a abandonar temporalmente la cocina y os ensenare como personalizar los marcos de fotos. Es muy facil y divertido. Espero veros a todos.
La luz de encima de la camara parpadeo y Georgeanne solto un suspiro. Grabar el programa no habia sido tan malo. Solo se le habia caido el lomo una vez y se habia confundido tres veces al leer. No como en el primer programa. El primer programa habia requerido siete horas de grabacion. Lo habian emitido dias atras y estaba tan segura de que su mousse de chocolate habia sido un fracaso de audiencia que ni siquiera se quiso ver. Charles la habia visto, por supuesto, y le habia asegurado que no se la veia ni gorda ni estupida. Pero no confiaba en que no le estuviera mintiendo.
Lexie paso por encima de varios cables que habia en el suelo y camino hacia Georgeanne.
– Voy al bano -anuncio.
Georgeanne se llevo las manos a la espalda y se solto el delantal. Llevaba puesto un microfono portatil.
– Espera un segundo y te acompano.
– Puedo ir sola.
– Ya la llevo yo -dijo una joven ayudante de produccion.
Georgeanne sonrio con gratitud.
Lexie fruncio el ceno y cogio la mano de la ayudante.
– Ya no tengo cinco anos -se quejo.
Georgeanne observo marchar a su hija y se quito el delantal por la cabeza. Una de las condiciones que habia puesto para hacer el programa era poder llevar a Lexie a los rodajes. Charles habia estado de acuerdo y habia nombrado a Lexie asesora creativa. Lexie sugeria algunas ideas y, cuando iba al estudio, ayudaba a Georgeanne a preparar los platos que se hacian de antemano para mostrarlos al final.
– Hoy has estado genial -la saludo Charles, emergiendo desde el fondo del estudio. El espero hasta que le quitaron el microfono para rodearle los hombros con un brazo-. La respuesta de los espectadores al primer programa ha sido muy buena.
Georgeanne solto un suspiro de alivio y lo miro. Ella no queria que mantuviera el programa en antena por su relacion personal.
– ?Estas seguro de que no lo dices solo para ser amable conmigo?
Charles beso suavemente la sien de Georgeanne.
– Estoy seguro -y ella sintio su sonrisa cuando dijo-: Si la audiencia desciende, prometo que te despedire.
– Gracias.
– De nada. -La beso en la coronilla y luego la solto-. ?Por que no venis Lexie y tu a cenar con Amber y conmigo?
Georgeanne cogio el bolso de encima del mostrador de la cocina que era parte del estudio de grabacion.
– No puedo. John viene a recoger a Lexie esta noche para su primera visita.
Charles junto las cejas.
– ?Quieres que te acompane?
Georgeanne nego con la cabeza.
– Estare bien -dijo, pero no se lo creia. Temia sufrir una crisis nerviosa despues de que Lexie se fuera y queria estar sola si asi ocurria. Charles era un buen amigo, pero no la podia ayudar en ese tipo de situaciones.
Tres dias despues de regresar de Cannon Beach habia informado a Charles sobre el viaje. De todo excepto de la parte del sexo. No le habia gustado oir que habia pasado todo ese tiempo con John, pero tampoco le habia hecho demasiadas preguntas. Sin embargo, le habia dado el nombre del abogado de su ex mujer y le habia vuelto a ofrecer el programa de television. Ella necesitaba el dinero y habia aceptado con la condicion de que los programas fueran grabados en vez de en directo y de que Lexie pudiera acompanarla.
Una semana mas tarde firmo el contrato.
– ?Que le parece a Lexie la idea de pasar mas tiempo con su padre?
Georgeanne se colgo el bolso de un hombro.
– Lo cierto es que no lo se. Se que esta un poco confundida de que su apellido sea ahora Kowalsky. Le cuesta trabajo deletrearlo, pero aparte de eso no dice nada mas.
– ?No habla de el?
Durante varias semanas despues de saber que John era su padre, Lexie se habia mostrado fria y distante con Georgeanne. Georgeanne habia tratado de explicarle por que le habia mentido y Lexie habia escuchado en silencio. Luego habia volcado toda su colera en ella con palabras hirientes que les hicieron dano a las dos. Sus vidas nunca serian lo mismo. Pero por lo demas, volvia a ser la misma nina que era antes de conocer a John. Si bien habia momentos en que estaba inusualmente callada, Georgeanne no tenia que preguntarle que pensaba, ya lo sabia.
– Le dije que John vendria a recogerla para estar con ella esta noche. Lo unico que me pregunto fue cuando la traeria de regreso.
Lexie regreso de los aseos y los tres se encaminaron fuera del estudio hacia la entrada delantera del edificio.
– Adivina que, Charles.
– ?Que?
– Estoy en primero. El nombre de mi profesora es senora Berger. Le gustan las hamburguesas sin jamon. Me gusta porque es agradable y porque tenemo un jerbo en nuestra clase. Es de color cafe con leche y
Desde lejos, Georgeanne vio el Range Rover de John aparcado delante de su casa. Estaba sentado en el porche delantero con los pies separados y los antebrazos apoyados en los muslos. Georgeanne aparco el coche en el camino de entrada y miro al asiento del acompanante. Lexie tenia los ojos clavados en la puerta del garaje y se mordia el labio inferior con los dientes. Sus pequenas manos agarraban con fuerza la carpeta que Charles le habia dado para que pudiera escribir ideas para los programas siguientes. En el papel habia dibujado diversos perros y gatos, y habia escrito la palabra «mascotas».
– ?Estas nerviosa? -le pregunto a su hija, sintiendo ella misma los nervios en el estomago.
Lexie se encogio de hombros.
– Si no quieres ir, no creo que te obligue -le dijo Georgeanne, esperando que fuera verdad.
Lexie guardo silencio un rato antes de preguntar:
– ?Crees que le gusto?
A Georgeanne se le puso un nudo en la garganta. Lexie, que estaba siempre tan segura de si misma, segura
