ultimo escalon.

Si, habia ganado, pero ?por que no se sentia mejor?

Capitulo 16

– Esta si que es gorda -mascullo Mae mientras se llevaba el Kahlua con crema hasta los labios y bebia un sorbo. Una brillante sandalia negra colgaba precariamente de los dedos de su pie derecho mientras lo balanceaba. Por encima del borde del vaso observo el Chevy que pasaba lentamente por delante de ella traqueteando y expulsando un monton de humo negro. Agito la mano delante de la cara y se pregunto si no habria sido un error sentarse en la terraza. Desde esa mesita tenia una vista muy clara de cualquiera que se dirigiera hacia la barra del antiguo bar de jazz. El flujo melodioso del saxofon se deslizaba a traves de las puertas abiertas y llenaba el oscuro atardecer del centro de la ciudad. Alrededor de ella, las parejas hablaban de lo mismo que la mayoria de los habitantes de Seattle: lluvia, cafe y Microsoft.

Volvio a poner la bebida en la mesa y echo un vistazo al reloj.

– No viene -se dijo a si misma mientras se calzaba con brusquedad la sandalia. Era viernes por la noche. Y, para variar, no habia tenido que trabajar, pero parecia que se habia pintado los labios y los ojos para nada. Incluso se habia puesto un vestido. Un bonito vestido negro sin absolutamente nada debajo. Se estaba congelando y su ultimo amante, Ted, era el sujeto que no daba senales de vida.

Probablemente lo habria retenido su esposa, penso, cogiendo el bolso. Normalmente no llevaba bolso, pero esa noche no tenia donde llevar el dinero; ni siquiera en la ropa interior. Cogio un billete de diez y lo dejo sobre la mesa. No iba a esperarlo mas. No estaba tan desesperada.

– Hola, ?que hace una chica como tu en un sitio como este?

Mae levanto la mirada y abrio la boca para decirle al moscon que se esfumara. Pero en vez de eso fruncio el ceno y dijo:

– Y pensar que creia que la noche no podia ir peor.

Hugh Miner se rio y se dirigio a los hombres que iban con el.

– Seguid adelante -dijo, cogiendo una silla de la mesa de Mae-, me reunire con vosotros en un momento.

Mae observo como rodeaba la mesa y agarro el bolso.

– Ya me iba.

– Puedes quedarte y tomar una copa, ?no?

– No.

– ?Por que no?

«Porque me estoy congelando», penso.

– ?Por que iba a querer hacerlo?

– Porque invito yo.

Las copas gratis nunca habian sido un incentivo para Mae, pero justo en ese momento una camarera pelirroja se acerco a la mesa y comenzo a hacer el tonto. Gorgojeo, se restrego contra el hombro de Hugh y, en resumen, hizo de todo menos ponerse de rodillas para hacerle una mamada. Era bonita, con grandes ojos azules y un cuerpo precioso, le pidio a Hugh un autografo, pero para su sorpresa el declino.

– Pero te dire que haremos, Mandy -le dijo a la camarera-. Si me traes una cana y… -se interrumpio y fijo la mirada en Mae-. ?Que estas bebiendo? -pregunto.

Ella no podia irse. No ahora. No cuando Mandy la estaba fulminando con los ojos. Las mujeres nunca estaban celosas de Mae Heron.

– Kahlua con crema.

– Si me traes una cana y una Kahlua con crema, te estaria realmente agradecido -termino.

– ?Como de agradecido?

Ella miro alrededor, luego se apoyo en el y le susurro al oido.

Hugh se rio por lo bajo.

– Mandy -le dijo-, de verdad que no estoy interesado y eso que me estas proponiendo esta prohibido por la Ley en algunos estados. Aunque he venido con Dmitri Ulanov que es extranjero y no sabe que podrian arrestarlo por eso que sugieres. Quiza acepte tu oferta.

Cuando ella se rio y se marcho, Hugh se reclino en el asiento y fijo la mirada en el trasero de Mandy.

– Creia que no estabas interesado -le recordo Mae.

– No hay nada malo en mirar -dijo, centrando la atencion en Mae-, pero no es tan bonita como tu.

Mae estaba segura de que el decia eso a todas las mujeres que conocia y no se sintio halagada.

– ?Que queria hacer contigo?

Hugh nego con la cabeza y sus ojos avellana brillaron.

– Pues no sabria decirte.

– ?Siempre eres tan discreto?

– Si. -Se quito la cazadora de cuero y se la paso por encima de la mesa. Sus hombros parecian muy anchos bajo la camisa de colores.

– ?Se me ve la piel de gallina desde ahi? -pregunto mientras aceptaba agradecida la cazadora. Le quedaba enorme y la sintio caliente sobre los hombros. Y tenia el olor almizcleno de ese hombre.

El sonrio.

– Tus monticulos son notables, si.

Mae no tuvo que preguntar de que monticulos hablaba, ella ya los habia sentido tensarse antes y habia pasado verguenza.

– ?Que contestas a mi pregunta? -le pregunto.

– ?Que pregunta?

– ?Que hace una chica como tu en un sitio como este?

– ?Como yo?

– Si. -El sonrio-. Dulce. Encantadora. Supongo que atraeras a un monton de hombres con esa personalidad tuya tan calida.

Ella no creyo que estuviera siendo gracioso.

– ?Quieres saber de verdad por que estoy aqui?

– Por eso pregunte.

Podia mentir o inventarse algo. Pero al final decidio impresionarlo con la verdad. Se remango los punos de la chaqueta y se apoyo en la mesa.

– Espero a mi amante casado, vamos a tener sexo duro toda la noche en el Marriott.

– ?Joder!

Lo habia dejado anonadado, bien. Ahora seria de esperar que le largara un rollo sobre la integridad, un hombre que sospechaba que llevaria a la quiebra al Departamento de Moralidad.

– ?Toda la noche?

Decepcionada por esa reaccion, ella se reclino.

– Bueno, ibamos a tener sexo duro, pero no ha aparecido. Supongo que no pudo escaparse.

La camarera se acerco para dejar las bebidas en la mesa. Cuando coloco la cerveza de Hugh delante de el, le susurro algo al oido. El nego con la cabeza y busco la cartera en el bolsillo trasero de los pantalones, luego le dio dos billetes de cinco.

La camarera apenas se habia alejado cuando Mae pregunto:

– ?Que queria esta vez?

Hugh se llevo la cerveza a los labios y tomo un largo trago antes de posarla con suavidad sobre la mesa.

– Saber si John iba a aparecer esta noche.

– ?Y vendra?

– No, pero aunque estuviera aqui, ella no es su tipo.

Mae tomo un sorbo de su bebida.

– ?Y cual es su tipo?

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