siempre le sucedia cerca de Nicole, pero nunca con tal intensidad. Le levanto mas el jersey y hundio la cabeza. Recordaba que sus senos eran exquisitamente sensibles y pequenos… Ahora, no obstante, a causa del embarazo, se le habian hinchado y parecian desbordar el tejido blanco del sujetador. Al sentir la lengua de el, Nicole arqueo de inmediato la espalda sobre la manta. Ya no era simplemente sensible, sino inflamable. Para no hacerle dano, el fue bajando lenta, muy lentamente… Una caricia infinitamente cuidadosa de su lengua hizo que ella arqueara de nuevo la espalda, lo que lo animo a seguir. Los senos de Nik estaban iluminados por el resplandor del fuego, los pezones oscuros y tensos…

– Mitch -la voz de ella era entrecortada y ronca.

– Chist -susurro el-. No vamos a llegar muy lejos -aunque tampoco consiguio prometerlo. Posiblemente, su integridad pendia de un hilo, pero seguia decidido a no hacerle a Nik ninguna promesa que no pudiera cumplir.

– Mitch…

El juro que, si seguia pronunciando su nombre con aquella voz ronca, no seria responsable de las consecuencias. Entonces, Nik se retorcio inquietamente y se coloco encima de Mitch, lo cual significaba que su peso ejercia una peligrosa presion sobre su ereccion. Mientras apretaba los senos contra su pecho, lo beso. Un beso voluntario. Nadie la habia obligado a devorar sus labios como una tigresa. El ego de Mitch se elevo hasta el cielo. Salvo que, en ese momento, ella alzo la cabeza. Y enmarco su rostro con ambas manos como si quisiera reclamar su atencion.

– Mitch… tenemos que parar.

El cerebro de el registro la negativa. Y, quiza por primera vez en diez anos, su cuerpo intentaria aceptar el mensaje.

– Tenemos un problema -prosiguio Nicole-. La cena. No se si podremos salvar algo de los filetes, pero si esperamos un minuto mas sera demasiado tarde.

Mitch miro rapidamente hacia el fuego. La madera de la lena se habia desplomado, solo Dios sabia cuando. Los filetes de cincuenta dolares no eran mas que bultos chamuscados.

Capitulo Siete

Cuando Nicole detuvo el coche en los aparcamientos el lunes siguiente, apenas eran las siete de la manana. El sol ya estaba alto en el cielo y una fresca brisa procedente del mar soplaba mientras ella se apeaba del vehiculo totalmente cargada. Aparte del bolso y el maletin, llevaba cajas de donuts y paquetes de cafe para la plantilla. Cinco minutos mas tarde, ya habia encendido las luces del despacho, puesto el cafe y servido los donuts en una bandeja.

Luego espero a que la serenidad llegara.

Habia madrugado no para trabajar, sino porque debia tomar una decision con respecto a Mitch. El despacho era el santuario donde mejor reflexionaba, el unico lugar del mundo donde se sentia segura de si misma. Habia trabajado mucho para levantar el negocio. Durante varios anos, llego incluso a pensar que era una inutil sin remedio.

Durante los minutos previos a que llegase la plantilla, solia encantarle pasearse por el despacho poniendo en orden hasta el ultimo detalle, recreandose en la contemplacion de sus logros.

Pero no aquella manana.

Solto una taza de te de camomila en la mesa, se sento, luego volvio a levantarse y se paseo hasta la ventana.

El oceano parecia salpicado de diamantes por efecto de los rayos del sol. El panorama solo consiguio desasosegar a Nicole. Habia dedicado el dia anterior a ir de compras… en parte para evitar cualquier encuentro con Mitch, y en parte porque ya no tenia prendas que se ajustasen a la prominencia de su vientre.

Si cerraba los ojos siquiera durante un segundo, la noche del sabado volvia a desplegarse en su mente una y otra vez, seguida de un aterrador sentimiento de confusion.

El tiempo se les agotaba. Ambos necesitaban tomar una decision y hacer planes para el nino… pero no les seria posible hasta dejar zanjado el asunto del matrimonio. Nicole habia iniciado la conversacion el sabado anterior segura de que, en realidad, Mitch jamas habia deseado casarse con ella. Simplemente, se sentia obligado a hacerlo. Por lo tanto, le correspondia a ella disipar aquel sentimiento de obligacion. Y, aunque la cuestion del sexo tambien era importante, habia decidido ser totalmente franca con el en ese aspecto. Posiblemente, durante la noche de la fiesta, Mitch habia llegado a la conclusion de que era una mujer ardiente en la cama. Y sus pocos encuentros le habian llevado a creer en una quimica incombustible entre ambos. Era un hombre. Jamas habria pensado en la opcion del matrimonio si pensara que no funcionarian en el ambito sexual.

De modo que Nicole creyo que si aclaraba con Mitch ambas cuestiones, lo disuadiria de la idea del matrimonio y podrian buscar otros caminos.

Pero nada habia salido como ella esperaba. Podia culpar a los filetes quemados de haber interrumpido la conversacion… solo que habian interrumpido algo bien distinto. A ella. Se habia lanzado sobre Mitch como una ansiosa gata en celo. Como una mujer que hubiese perdido todo vestigio de locura y sentido comun.

Nicole cerro los ojos con fuerza a causa de la frustracion. Ya sabia que estaba enamorada de el. Pero, maldita fuera, el hecho de que lo amara no le daba derecho a estropearlo todo.

No podia evitarlo. El calido hormigueo que sentia cada vez que Mitch entraba en una habitacion. El deseo, la sensacion de maravilla, el modo en que el pulso se le disparaba cada vez que el la tocaba.

Se habia mostrado adorable cuando se quemaron los filetes. La habia hecho reir, convirtiendo el fiasco en una aventura al saquear su cocina para una segunda barbacoa. Nicole no recordaba haberse divertido nunca tanto como con Mitch. Desde el principio, se habia mostrado sensible y receptivo a sus sentimientos. La habia apoyado sin reservas. Y existia otro detalle maravilloso por el cual lo amaba sin poder evitarlo… no dudaba que seria un padre magnifico.

«Dios santo, que lio», se dijo sombriamente. Amarlo deberia facilitar las cosas. Sin embargo, Nicole sentia como si le hubieran hecho astillas el corazon.

Mitch parecia desear sinceramente aquel matrimonio. Y Nicole no dudaba que sentia algo por ella. Pero aun no le habia hablado de su pasado. Ni deseaba hacerlo. Y el silencio sobre la montana de errores de otros tiempos pesaba en su conciencia como una losa. Tal como estaban las cosas, Mitch la respetaba. Confiaba en ella. Y Nicole no queria arriesgarse a perder todo eso. A perderlo a el.

Amarlo significaba no desear hacerle dano. Significaba hacer desesperadamente aquello que fuese mejor para el. Y ahi estaba el problema. Ya habia hecho dano a otras personas con anterioridad…

De repente, Nicole oyo el ruido de puertas abriendose y voces en el vestibulo. La plantilla empezaba a llegar. Rapidamente, cruzo el despacho y se puso a hurgar en los papeles que habia sobre la mesa… justo cuando Rafe entro.

– Detesto empezar el lunes comunicandote un problema, pero, ?tienes un minuto?

– Claro, adelante -respondio Nicole con entusiasmo. Solo en los asuntos del corazon parecia ser una inutil. En lo tocante a los problemas laborales, sabia perfectamente como manejarse-. ?Que sucede?

– La cuenta de Grosbeck. Martha nos esta volviendo locos a Mitch y a mi -Rafe se acerco y desplego un anteproyecto sobre la mesa-. Echa un vistazo a esto.

Ella se inclino sobre el esquema, concentrada por completo, pero accidentalmente su cadera se rozo con la de Rafe. Nicole se retiro un par de centimetros. No fue nada, pero aquel contacto espoleo su sentido del humor. Tener a Rafe en la oficina era casi tan divertido como tener a Mel Gibson. Aun con su sencilla camisa marron caqui, era un hombre muy atractivo. Pero las hormonas de Nicole no reaccionaban ante su presencia. En absoluto. Nada comparable a lo que experimentaban cerca de cierto tipo larguirucho y sin apenas trasero.

– Bueno, aqui esta el problema. Esta es la puerta principal -Rafe senalo un punto del esquema-. Al otro lado de la carretera, hay una iglesia con un tejado de estilo gotico. Ella lo odia, y no quiere que la puerta de a la iglesia. Por desgracia, quiere que la pongamos aqui -senalo otro punto.

– Y supongo que no es posible -dijo Nicole.

– En ese punto hay una viga que sostiene la estructura. Martha no parece entenderlo.

– Mmm -Nicole estudio el plano-. Bueno, quiza la solucion este en cambiarlo todo. Poned la puerta principal

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