orientada hacia el este, y rehaced el sendero de entrada y la plaza de aparcamiento.
Rafe enarco las cejas.
– Por mi no hay problema, pero se trata de una renovacion radical. Le costara una fortuna.
– Cierto. Lo ideal es no cargarles gastos innecesarios a los clientes, pero no veo nada malo en presentarle la alternativa, Rafe. A ella le toca decidir. Ademas, creo que queda una opcion mas… -Nicole se llevo la mano al abdomen repentinamente. Por un segundo, experimento una sensacion extrana. ?Seria el bebe? ?O simplemente lo habia imaginado?
Rafe reparo en el movimiento.
– ?Te encuentras bien?
– Si. Como te decia… -Nicole volvio a inclinarse sobre el plano, pero Rafe no se dejo distraer.
– ?Quieres que avise a Mitch?
Ella se enderezo sorprendida.
– ?Como has dicho?
Rafe hizo una pausa, y luego fue directo al grano.
– Vamos, Nicole. Todos sospechabamos lo que te pasaba. Llevas semanas sin probar una taza de cafe. Tus almuerzos parecen sacados de los anuncios de una herboristeria. Pero supusimos que nos contarias lo del embarazo cuando te sintieras preparada.
– Asi que sospechasteis que estoy embarazada.
– Si, todos. Y nos alegramos por ti. Pero si quieres seguir manteniendolo en secreto por ahora, no hay problema. Lo unico que me gustaria decirte es que… bueno, nunca has comentado nada sobre tu familia, asi que parece obvio que no tienes parientes cercanos. Si necesitas ayuda, todos te la brindaremos en cuanto la pidas.
Cuando Rafe se hubo marchado, Nicole se derrumbo en la silla del despacho, atonita. Que la plantilla hubiera deducido ya que estaba embarazada era una sorpresa. Pero Rafe se habia referido concretamente a Mitch al preguntarle si debia avisar a alguien. Sumando dos y dos, llego a la conclusion de que sus colaboradores tambien sabian que Mitch era el padre.
Asi pues, debia tomar una decision rapidamente.
Nicole se froto el vientre con la mano, sabiendo que solo habia una solucion posible. Antiguamente, un hombre se sentia obligado por el honor a casarse con una mujer en apuros. Pero corrian otros tiempos. Y, en realidad, aquel embarazo podria acarrearle a Mitch unos problemas que solo se solucionarian de una forma. Ella no iba a permitir que la gente pensara que era un hombre frio o irresponsable por abandonar a una mujer embarazada.
Por anadidura, el nino necesitaba el carino de un padre, y negarle a Mitch esa posibilidad se le antojaba injusto y erroneo.
Nicole se levanto presurosa de la silla, notando que la ansiedad y la determinacion aceleraban su pulso. No estaba segura de que Mitch pudiera amarla. No estaba segura de que hacer con las emociones poderosas y turbulentas que el despertaba en ella. Pero debia hacer lo que consideraba mas honorable y darle a Mitch una oportunidad.
Mitch tenia los pies colocados encima de la mesa, unos prismaticos en el regazo y el telefono en una mano. Los prismaticos eran para contemplar a las ballenas, lo cual era una suerte de religion en la costa de Oregon, y generalmente sentaba bien a los nervios. Sin embargo, habia atisbado a un par de ballenas grises hacia media hora, y luego habia tenido que dejarlo por la conversacion telefonica. El cliente potencial que se hallaba al otro lado de la linea era una peluquera.
Personalmente, Mitch no tenia nada contra el gremio de la peluqueria. Ademas, la senora Burkett era una persona de trato facil. Aunque hablaba como una cotorra. Necesito mas de media hora de agotadora charla para expresar exactamente lo que deseaba. Poseia un prospero salon de peluqueria y tenia la intencion de reformarlo por completo para hacerlo mas moderno y confortable.
– Si, ya le comprendo… y, si, a eso exactamente nos dedicamos, senora Burkett. Debo reconocer que no estoy muy familiarizado con la decoracion de los salones de peluqueria, pero seguro que Nicole si. Podriamos ir a echarle un vistazo al suyo y luego elaborar un diseno…
Al ver que Nicole irrumpia bruscamente por la puerta, el corazon le dio un vuelco. De repente, su despacho de tonos grises se ilumino con un destello de color. El vestido verde que llevaba era nuevo, se dijo Mitch, y contrastaba con el castano rojizo de su cabello. Pero fue su rostro congestionado lo que le llamo la atencion.
Habia tratado de llamarla una docena de veces, pero nunca estaba en casa. Lo sucedido la noche del sabado preocupaba a Mitch sobremanera. No en vano, los filetes de ternera habian fracasado tan miserablemente como las patas de cangrejo y los camarones. Pero el asunto de la comida era, simplemente, un detalle secundario. En realidad, Mitch tenia la impresion de estar fracasando en lo que era la prueba mas importante de su vida. Cada vez que habia intentado demostrarle a Nicole que era un hombre capaz y responsable, habia metido la pata hasta el fondo.
– Si, senora Burkett… De acuerdo, de acuerdo, podemos fijar una fecha desde ahora mismo. Tendre que consultarlo con los demas, pero… -Mitch hojeo el calendario, en busca de un hueco, pero su mirada no dejaba de desviarse hacia Nik. El vestido suelto realzaba sus senos, cada vez mas generosos. Y a Mitch su cuerpo ya le provocaba ataques de lujuria cuando estaba practicamente liso como una tabla. Sobrevivir a aquel embarazo no seria tarea facil. Ademas, sus ojos parecian mas oscuros y enormes que nunca-. De acuerdo, muy bien -dijo bruscamente-. El proximo jueves a las tres de la tarde -colgo sin despedirse, algo que jamas habia hecho con ningun cliente. Y el rostro de Nicole parecio sonrojarse todavia mas.
– ?Un nuevo cliente? -inquirio.
– Si. Cuando le diga a Rafe que es una peluquera, le dara un ataque. Pero, bueno, eso puede esperar. Es obvio que deseas hablarme de algo.
– En efecto. Mitch… -Nicole respiro muy hondo-. Se que no es el lugar ni el momento adecuado, pero, al fin y al cabo, siempre sufrimos alguna interrupcion cuando intentamos hablarlo. Te lo dire sin ambages. Si de veras quieres casarte… estoy de acuerdo.
Mitch bajo los pies al suelo. Ella siguio hablando atropelladamente.
– No pasara nada si dices que no. No quiero que te sientas obligado. Y estaria mas que dispuesta a establecer un horario de visitas para que vieras al nino, si lo prefirieras asi. Pero creo que lo del matrimonio tiene muchas ventajas. Por un lado, el nino tendria un apellido. Y tu podrias ser su padre a todas horas. La verdad es que parecemos llevarnos bien, Mitch. Compartimos muchos valores e ideas…
Por suerte, Nicole no se detenia ni a cobrar aliento, pues Mitch no se veia capaz de decir nada aunque la vida le fuera en ello.
– … Me doy cuenta de que no me amas. Pero tu mismo dijiste que el amor puede cultivarse poco a poco. Naturalmente, si crees que nunca podrias llegar a quererme…
– Si -balbucio el.
– ?Si?
Mitch trato de despegar la lengua del paladar y explico:
– Si, creo que casarnos es una buena idea. Por los motivos que has expuesto.
Nicole volvio a tomar aliento, expiro, y luego dijo:
– Muy bien -despues de lo cual, salio de nuevo por la puerta como una exhalacion.
A Mitch se le descolgo la mandibula. Diablos, ?era posible que hubiese sonado despierto que Nicole entraba por la puerta y le proponia matrimonio? Era lunes por la manana, y llevaba varias noches sin dormir bien.
Pero Nicole volvio a asomarse por la puerta, real y radiante como un rayo de sol.
– Ya que debemos hacerlo, Mitch, hagamoslo cuanto antes. No suelo actuar impulsivamente. Pero si nos casamos, nuestros familiares, amigos y conocidos creeran que hemos tenido este hijo porque lo deseabamos.
– Creo que es una idea maravillosa -respondio el con calma.
– No espero nada… romantico. O sea, solo necesitamos un certificado y un juez de paz. Con la agenda tan apretada que tenemos ambos, no creo que encontremos un solo momento para irnos de luna de miel. Pero podemos dejarlo para mas adelante, si quieres.
– Bien -Mitch se habria mostrado de acuerdo aunque Nicole le hubiera sugerido ir de viaje de novios a
