contrario.

Sus padres eran duros, exigentes, inflexibles. Aunque, como padres, lo habian hecho lo mejor que habian podido, y lo unico que les importaba realmente era su reputacion de parroquianos respetables. Nicole no habia podido elegir una forma mas dolorosa de humillarlos que escapandose de casa.

Durante un tiempo, se habian desentendido por completo de ella. El hecho de que acabaran aceptando sus llamadas constituyo un primer paso adelante. Sammy siempre le dijo que los olvidara.

Pero, a pesar de todo, seguian siendo sus padres.

Nicole trago saliva y luego respiro hondo varias veces. A continuacion fue apagando las luces de la casa. Mientras subia las escaleras para dirigirse hacia su cuarto, volvio a pensar en Mitch. Aun no le habia dicho nada de su pasado. Tenia miedo de que el concepto que tenia de ella se rebajase. Miedo de que descubriera que la mujer a la que quiza creia amar era otra persona… una persona que antano habia actuado de forma egoista e insensible.

Pero Mitch debia saberlo. Por su bien y por el de ella.

«Manana mismo», se dijo. Sin esperar ni un dia mas. Lo primero que haria en cuanto lo viera al dia siguiente seria contarselo todo.

Capitulo Nueve

Mitch acababa de soltar su taza de cafe en la mesa cuando Nicole aparecio por la puerta. Con un solo vistazo, comprobo que su rostro estaba aun mas palido que la blusa marfil que llevaba puesta.

– Mitch, se que tienes cientos de cosas que hacer. Igual que yo. Pero hay algo que debo decirte sin falta antes de que demos un solo paso mas…

El cruzo como un rayo el despacho en cuanto vio su semblante compungido. La compra del anillo habia sido memorable… como el prometedor beso que sello su compromiso. Mitch no se explicaba que podia disgustarla tanto. Antes de que Nicole terminase de hablar, se inclino para besarla. Ella ladeo instintivamente la cabeza para recibir el beso, en el que Mitch puso todo su corazon. No estaba seguro de si Nik lo deseaba ni siquiera la mitad de lo que el la deseaba a ella, aunque sospecho que si. Su reaccion era demasiado honesta, demasiado sincera.

Para cuando Mitch se detuvo a tomar aire, las mejillas de Nicole habian adquirido un saludable y gratificante color sonrosado, y sus manos se agitaban de un lado para otro, en pequenos gestos de aturdimiento.

– Yo… esto… ?habia algun motivo especial para eso?

– Aja. Queria darte los buenos dias. ?Sabes donde esta tu partida de nacimiento?

– ?Mi partida de nacimiento? -Nicole aun estaba recuperando el resuello.

– Si. La necesito para obtener la licencia. Y hoy a las dos nos haremos los analisis de sangre. Lo he consultado con Wilma. Dice que a esa hora tendras un rato libre.

– Muy bien. A las dos. Pero… -Nicole fruncio el ceno repentinamente, como si tratara de concentrarse. Pero antes de que pudiera decir algo, se produjo una interrupcion.

John entro en el despacho mordiendo una manzana que sostenia con una mano, mientras que en la otra llevaba una carpeta archivadora.

– Bien, os he encontrado a los dos en el mismo sitio. Tengo una pregunta acerca del diseno de Shaw -de repente, parecio darse cuenta de que estaban a escasos centimetros el uno del otro-. Mmm, quiza deba dejarlo para otro momento…

– No te vayas -dijo Mitch de buen humor-. Podemos hablar del asunto dentro de unos minutos. Pero, antes, Nicole y yo tenemos una noticia que daros.

– ?Ah, si?

– Si. Nik y yo nos casamos. El sabado que viene.

Nicole giro la cabeza hacia el con tanta velocidad, que se arriesgo a sufrir un calambre. John echo hacia atras su coronilla calva y prorrumpio en carcajadas.

– Ya me parecio que pasaba algo cuando dejasteis de discutir continuamente hace unas semanas. ?Caray, es maravilloso! Enhorabuena. ?Eh, Wilma! ?Rafe! ?Venid enseguida!

Como era de esperar, toda la plantilla acudio al instante. Durante media hora, Mitch hubo de observar como Nik era felicitada, besada, abrazada y luego interrogada sobre los planes de boda. Brindaron con tazas de cafe recien hecho… salvo Nicole, que tomo leche. Nadie se mostro sorprendido ante la noticia, pero la plantilla protesto vociferantemente al oir los planes de boda. ?Solo faltaban cuatro dias? No habria tiempo para organizar un banquete. Ni podrian irse de luna de miel.

Nicole no dejaba de lanzarles freneticas miradas, aunque fue Mitch quien contesto a las preguntas que, evidentemente, a ella le resultaban incomodas.

– ?Que quereis que os diga? Nik tenia prisa por convertirme en un hombre honesto. Y tenemos una agenda tan apretada, que hemos pensado en irnos de luna de miel durante las vacaciones de verano. Pero no queriamos esperar tanto tiempo para legalizar nuestra situacion.

Finalmente, las insistentes llamadas de telefono recordaron a todo el mundo que era un dia laborable. Cuando todos se hubieron marchado, Nicole se apoyo en la mesa como si se recuperara de una maraton.

– Debiste avisarme de que ibas a anunciarlo tan pronto -dijo en tono derrotado.

– No crei que te importase. Falta muy poco para la boda. ?Acaso querias esperar mas tiempo para anunciarlo?

– No, claro que no. Simplemente, me ha pillado por sorpresa.

Esa era precisamente la estrategia de Mitch para los siguientes cuatro dias. Sorprenderla continuamente para que no pudiera pensar en cosas que la preocupasen…

El modo en que Nicole lo habia mirado cuando le puso el anillo, el modo en que lo habia besado, convencio irrevocablemente a Mitch de la validez de aquel matrimonio. Si Nik no lo amaba, le faltaba muy poco. Era imposible que reaccionase con semejante pasion si no sintiera realmente algo por el.

Y si, aun les quedaban unos cuantos problemas menores pendientes de solucion. Durante los dias siguientes, Mitch se dio cuenta de que Nicole intentaba continuamente confesarle algo que consideraba grave, pero el no le dio oportunidad. No pretendia ser un patan insensible e ignorar algo que la trastornaba. Sencillamente, pensaba que el asunto podia esperar.

Por fin, el sabado a mediodia, cuando detuvo el coche junto a la casa de Nicole, Mitch se sentia euforico, a pesar de que los ojos le escocian a causa de las noches que llevaba sin dormir. Conforme se apeaba del recien encerado Miata, las nubes se acumulaban en el oeste, y un viento cortante llegaba del oceano.

A Mitch no le importaba sentirse agotado, ni tampoco la tormenta. Sin embargo, de pronto reparo en que las rodillas le temblaban ligeramente.

No comprendia la causa de aquellos nervios repentinos. No solo deseaba aquella boda, sino que se sentia completamente feliz.

El furioso viento hizo que la corbata se le pegara al rostro. Mitch la puso en su lugar, enderezo los hombros, esbozo una sonrisa… y las rodillas siguieron temblandole. Durante aquella semana frenetica, habia olvidado que despues de una boda llegaba la noche de bodas. Nunca habia tenido problemas de impotencia, pero se sentia exhausto despues de tantos dias de ajetreo. ?Y si fallaba en el terreno sexual, despues de haber hecho creer a Nik que era un amante ardiente y capaz…?

La puerta trasera de la casa se abrio de repente, y Mitch vio a Nicole.

Desde luego, no tendria problemas de impotencia.

Siguio avanzando a paso rapido, con la mirada fija en ella. Se habia puesto… Demonios, no sabia como llamarlo. Un traje de chaqueta, se dijo. No blanco, sino mas bien marfil. Llevaba un peinado de peluqueria… tan horrible que Mitch no pudo sino sonreirse. Pero su rostro… no era la primera vez que la habia visto tan inocente y vulnerable como una princesita. Y la sonrisa se desvanecio de sus labios. Sus ojos parecian mas azules que nunca, su piel suave y translucida, con un suave toque de color sonrosado en las mejillas.

Mitch deseo protegerla de los dragones. Salvarla de peligros inimaginables. Despertarla durante todos los dias del resto de su vida.

Maldicion, tenia en la garganta un nudo tan grande que apenas podia hablar.

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