– No tiene nada que ver con ser buena o mala persona sino con ser firme, energico. Y eso significa tomar decisiones dificiles.
Tambien significaba depender solo de uno mismo.
– No hace falta ser malo para ser fuerte.
– A veces si -dijo el, mientras arrancaba la camioneta.
Annie nunca habia prestado atencion a los libros sobre relajacion o meditacion. Su vida era muy ajetreada y no tenia tiempo para «fusionarse con el planeta». En los mejores dias, solo iba ligeramente retrasada en todo. En los dias peores, la lista de cosas que hacer era interminable.
Pero ahora, sentada en el restaurante del puerto con los socios de Duncan, mirando los nueve cubiertos que habia alrededor de su plato, con la mayoria de los cuales no sabria que hacer, deseo al menos haber leido algo sobre como respirar para evitar un ataque de panico.
Sabia que habia que empezar de fuera adentro y tambien existia la posibilidad de que los tres cubiertos que habia sobre el plato fuesen para el postre. O tal vez para el queso y el cafe. El tenedor raro podria ser para el marisco… ?pero para que servian los otros tres?
La carta daba aun mas miedo. Aunque estaba en su idioma y no en frances, todo lo que ofrecia eran productos de lujo: langosta, caviar y buey de Kobe, Annie sabia que era el mas caro del mundo. Pero no pensaba pedir nada de eso, de modo que miro la lista de pastas.
– ?Estas bien? -le pregunto Duncan-. Pareces nerviosa.
– No, no. Pero podriamos haber cenado una hamburguesa, este sitio debe ser carisimo -bromeo ella.
– No te preocupes por eso -rio Duncan.
Su risa le gustaba cada dia mas, debia reconocerlo. Y estaba muy guapo con el traje de chaqueta oscuro. Duncan podia ser el empresario mas odiado del pais, pero sabia llevar un traje de chaqueta.
– Es una cena de negocios y este restaurante es muy tranquilo, por eso hemos venido.
– Tambien McDonald's esta muy tranquilo a esta hora -dijo ella.
Uno de los tres camareros que los atendian se acerco a Annie entonces.
– ?Le apetece tomar un coctel, senorita?
Ella vacilo, sin saber que decir. ?No seria mas apropiado esperar el vino?
– Pues…
– ?Has probado el Cosmopolitan? -le pregunto Duncan.
– ?Como las chicas de
– Desgraciadamente -sonrio Duncan, antes de pedir un Cosmopolitan para ella y un
Un hombre mayor se sento entonces al otro lado de Annie y ella sonrio durante las presentaciones. Will Preston era el presidente de la mayor empresa de instalacion de tuberias de la Costa Oeste, por lo visto.
– Encantado de conocerla -dijo el hombre-. ?En que trabaja, senorita McCoy?
– Soy profesora de primaria.
– Ah, entonces tal vez pueda contestarme a una pregunta: a mi mujer le encanta que los nietos se queden a dormir en casa y yo suelo leerles cuentos. Y no me importa hacerlo, pero es que siempre quieren que les lea el mismo cuento. Se lo leo y quieren que vuelva a hacerlo. ?Puede usted explicarme por que?
– El cerebro de un nino no esta tan desarrollado como el de un adulto y no tiene una vida entera de experiencias, asi que todo es nuevo para el -respondio Annie-. Un cuento le ofrece la seguridad de algo que le es familiar y eso le gusta. Se siente conectado con algo que conoce y, ademas, seguramente escucha algo nuevo cada vez. Es una forma de aprendizaje y, ademas, con toda seguridad le gusta escuchar su voz porque pronuncia las palabras de forma diferente a como lo hace el. Todo eso lo asocia con usted, de modo que esta creando recuerdos.
El hombre fruncio el ceno.
– No tenia ni idea. Gracias, Annie. A partir de ahora me gustara mas leerles el mismo cuento.
– Espero que lo haga, es muy bueno para ellos. Dentro de treinta anos, cuando esten leyendoles cuentos a sus hijos, se acordaran de usted. Siempre sera algo que han compartido con su abuelo.
– ?Ya sabes lo que vas a pedir? -le pregunto Duncan, reclamando su atencion.
– Estaba pensando tomar estos
Iba a seguir hablando cuando vio que Duncan la miraba de forma extrana. ?Por que? Solo era una broma, no iba a pedir que le diesen una bolsa con las sobras.
– Annie me ha dado unos consejos estupendos -estaba diciendole Will al hombre que se sentaba al otro lado y que lo miraba con cara de aburrido.
Y, aunque llevaba uno de los vestidos que habia elegido Cameron, Annie se sentia fuera de lugar. Todo el mundo era mayor que ella y parecian conocerse unos a otros. Las mujeres reian y charlaban entre ellas…
En realidad, le gustaria estar en cualquier otro sitio. ?Y si Duncan decidia que no estaba haciendo bien su trabajo? ?Cambiaria de opinion sobre el trato? ?Sacaria a Tim de la clinica?
Pero no debia pensar esas cosas, se dijo. ?Que le importaba que todos fueran ricos y supieran como usar cada cubierto? Ella era inteligente. Tenia una carrera y un trabajo que le encantaba. Ademas, Duncan Patrick la necesitaba para quedar bien. Si alguien deberia estar preocupado por cambiar era el. En realidad, habia tenido suerte de que aceptase acompanarlo.
– ?Por que sonries? -le pregunto Duncan entonces-. ?Estas borracha?
– ?Yo? Pero si apenas he probado el coctel.
– No parece gustarte demasiado el alcohol.
– No, pero hasta yo puedo tomar un coctel sin emborracharme.
– ?Me estas poniendo en mi sitio?
– ?Necesitas que lo haga? Te advierto que soy mas fuerte de lo que crees.
Duncan rio.
– Seguro que si.
Aunque no habia sido una cena demasiado agradable, Annie consiguio terminar sin tirar su copa, sin decir nada que lamentase despues y sin quedarse callada. Habia participado en una conversacion sobre colegios concertados y habia dado su opinion sobre el ultimo estreno de cine, pero cuando todo el mundo se levanto para marcharse el camarero aparecio a su lado con una bolsa.
– Para esas hambrientas universitarias que tienes en casa -dijo Duncan cuando los demas invitados habian salido del restaurante-. Tres primeros platos y los postres. Asi no intentaran encontrar tus bolitas de chocolate.
Annie se quedo sorprendida y conmovida a la vez. Era un gesto muy considerado por su parte.
– Eres un fraude -le dijo, poniendose de puntillas para darle un beso en la mejilla-. No eres malo en absoluto.
Duncan le paso un brazo por la cintura, pero cuando la beso no fue en la cara. No, busco sus labios con una fuerza que la dejo sin aliento. Y no habia la menor duda de lo que queria.
Estaba apretada contra el, no habia forma de escapar, pero no sentia ningun miedo. No queria apartarse, al contrario. Sabia por instinto que Duncan esperaria que intentase hacerlo y penso que rendirse era la mejor manera de ganar.
En cuanto se relajo, el aflojo la presion de su brazo y, aunque siguio besandola, el beso era mas burlon que otra cosa.
Pero cuando sintio la presion de su lengua abrio los labios y Duncan la beso con una pasion que la dejo temblando. Echandole los brazos al cuello, se apreto contra su torso, disfrutando de su calor, de su fuerza. Le gustaba que fuese tan fuerte. Si Duncan algun dia se comprometia con una mujer, esa mujer estaria protegida para siempre.
Siguieron besandose, explorandose el uno al otro, excitandose. Y ella contestaba a cada caricia, a cada roce. Cuando Duncan deslizo las manos por su espalda para sujetar sus caderas Annie sintio como si un incendio la recorriese de arriba abajo. El deseo era inesperadamente poderoso. Habia besado a otros hombres, claro, pero
