– Vamos a bailar, Annie -sonrio Duncan entonces, tomando su vaso para dejarlo sobre una mesa-. Hasta luego, Charles.
Ella miro hacia atras mientras se alejaban del periodista.
– Yo no estoy acostumbrada a bailar.
– No es dificil, yo te llevare.
– ?Crees que podriamos convencer a todo el mundo para jugar al corro de la patata? Porque eso se me da de maravilla.
Duncan solto una carcajada y Annie se alegro de no haberle mentido al periodista: tenia una risa estupenda.
– Lo haras bien, no te preocupes.
– Muy bien, pero te pido disculpas de antemano por pisarte.
A pesar de que era mas alto que ella, Duncan se movia con seguridad y resultaba facil seguirlo mientras la guiaba, con una mano en la cintura. Despues de unos pasos, Annie consiguio relajarse un poco.
Olia bien, penso. Un olor limpio y masculino. La tela del traje era muy suave y, cuando puso la mano sobre su hombro, su calor la envolvio. Su calor y algo mas, el susurro de un cosquilleo en el bajo vientre.
Annie seguia moviendose por fuera, pero por dentro se habia quedado inmovil. ?Un cosquilleo? No deberia haber ningun cosquilleo. Aquello era un trabajo y no deberia sentir nada por Duncan Patrick. No deberia gustarle o sentirse atraida por el.
Tal vez era porque llevaba mucho tiempo sin salir con nadie, se dijo a si misma. Era como si tuviese mucha hambre, cualquier tipo de comida bastaria porque le sonaban las tripas.
Duncan era un hombre muy guapo y era logico que le gustase, pero era lo bastante lista como para tener cuidado.
Aquello era una especie de cuento de hadas. Ella era Cenicienta y el baile terminaria a las doce. O, en su caso, en Navidad. Pero ella no dejaria atras un zapato de cristal y el principe azul no iria a buscarla para probarselo.
Annie aguanto mejor de lo que habia esperado, pensaba Duncan dos horas despues. Habia contado la historia de que el se detuvo en la carretera para ayudarla unas doce veces y lo hacia de manera tan entusiasta y sincera que incluso el empezaba a creerlo. Y todo el mundo parecia igualmente encantado con ella. Aunque un poco desconcertados. Habia visto a varias personas intercambiando miradas de extraneza, como si se preguntaran que hacia el con una chica tan encantadora.
Incluso a Charles Patterson, un conocido periodista experto en economia, le habia caido bien Annie. Estupendo; lo unico que necesitaba era un par de articulos favorables para equilibrar la prensa negativa.
Tomando las copas de la barra, volvio con Annie y le dio su refresco de lima. Por el momento no habia tomado ni gota de alcohol.
– Le estaba diciendo a Charles que su informacion esta equivocada. No vas a cerrar esa compania, ?verdad? Es practicamente Navidad, tu no dejarias a toda esa gente sin trabajo cuando estan a punto de empezar las fiestas. Pero, ademas, es la estacion donde mas se necesitan trabajadores.
Tenia razon a medias, penso el. Era una epoca del ano en la que habia mucho trabajo, pero tenia intencion de cerrar la empresa porque las rutas que servia no estaban dando beneficios.
Annie lo miraba, esperando una respuesta. Duncan tenia la impresion de que no estaba interpretando, que de verdad creia que no querria dejar a la gente sin trabajo en Navidad. Charles, en cambio, parecia satisfecho… sin duda pensando lo peor, algo que siempre le habia funcionado en el pasado.
Y Duncan maldijo en silencio, recordandose a si mismo que su reputacion era mas importante que todo lo demas.
– Annie tiene razon, las instalaciones seguiran abiertas hasta primeros de ano.
Charles enarco una ceja, sorprendido.
– ?Puedo publicarlo entonces?
El asintio con la cabeza.
– Ah, que interesante -dijo el periodista antes de alejarse.
– ?Por que pensaria eso de ti? -le pregunto Annie cuando se quedaron solos-. Nadie seria tan malvado. Estamos casi en Navidad -anadio, tomando un sorbo de refresco-. Es mi epoca favorita del ano, por cierto. En mi familia creemos que en las navidades, mas es menos. Siempre compramos un arbol enorme que luego no podemos llevar a casa… el ano pasado tuvimos que cortar las ramas de arriba porque no cabia por la puerta. Es que no parecen tan grandes en el almacen.
– Ya, claro -sonrio Duncan.
– Y luego lo adornamos, hacemos galletas especiales… a mi me encantan los villancicos. Jenny y Julie empiezan a quejarse despues de un par de dias, pero yo sigo poniendolos. Y, por supuesto, tambien vemos peliculas navidenas… ?en tu familia seguis las tradiciones?
– No, no tenemos ninguna.
Annie lo miro, sorprendida.
– ?Por que no?
– Porque es un dia como otro cualquiera.
– Pero es Navidad, no es un dia cualquiera. En esa epoca del ano las familias se reunen, piden deseos, se hacen regalos.
– Eres demasiado ingenua. Deberias ver la realidad.
– Y tu deberias pasar algun tiempo escuchando villancicos. ?No decoras tu casa?
Duncan penso en su lujoso duplex y en la cara que pondria su ama de llaves si apareciese con un arbol de Navidad.
– Normalmente viajo en esa epoca del ano. Me voy a esquiar o a alguna playa.
– ?Y tu familia?
– Solo tengo a mi tio y el lo pasa estupendamente sin mi.
Annie parecia desconcertada, como si estuviera hablando en un idioma extranjero.
– ?Vas a decirme que no os haceis regalos?
– No, no nos hacemos regalos.
– Pero las tradiciones son importantes. Y estar junto a tus seres queridos…
– ?Has sido una romantica empedernida toda tu vida?
– Aparentemente, si. ?Y tu siempre has sido tan cinico?
– Desde hace decadas.
Annie lo sorprendio riendo.
– Al menos lo admites. Dicen que ese es el primer paso para curar.
– A mi no me pasa nada.
– ?Quieres que hagamos una encuesta? Vamos a preguntar cuanta gente celebra las navidades de la manera tradicional y cuantos no y veremos quien de los dos tiene razon.
– Yo no necesito la opinion de nadie para saber que tengo razon.
– Tu no tienes que ir al gimnasio, ?verdad? -sonrio Annie entonces-. Cargar con un ego tan pesado debe ser un ejercicio estupendo.
– Me mantiene en forma.
Ella rio de nuevo y el sonido lo hizo sonreir. Era mas guapa de lo que habia pensado al principio. Aunque tambien muy apasionada cuando olvidaba ser timida y leal hasta el punto de ser tonta, como en el caso de su hermano. Pero en fin, todo el mundo tenia defectos. En el
Sin pensar, Duncan se inclino un poco hacia delante y rozo sus labios. Ella se puso tensa durante un segundo, pero despues se relajo. Su boca era suave, docil…
Percatandose de que habia gente alrededor se echo hacia atras, pero al hacerlo vio un brillo de sorpresa en sus ojos.
– No habiamos quedado en besarnos -dijo Annie con voz ronca-. Creo que hara falta una clausula especial
