Yo estaba decidida a seguir.
– Escucha atentamente y lo entenderas. El tigre es el espiritu de las bestias, la tortuga es el espiritu de los caparazones y el fenix es un pajaro que es capaz de renacer de sus cenizas…
Tung Chih empezo a seguirme, lenta y dolorosamente. De repente golpearon con un fuerte estruendo en la puerta de la cabana. Sabia perfectamente quien llamaba a la puerta. Sabia que tenia una espia en mi palacio. Los golpes continuaron mientras Nuharoo gritaba:
– ?Voy a informar de tu crueldad a su majestad! No tienes derecho a castigar a Tung Chih. ?No te pertenece! Ha venido a traves de ti; tu solo eres la morada que una vez lo albergo. ?Si le has hecho dano, te ahorcare!
Segui leyendo con voz nitida y resonante.
– En la antigua filosofia china, los cinco colores corresponden a las cinco direcciones del espacio. El amarillo corresponde al centro, el azul al este, el blanco al oeste, el rojo al sur y el negro al norte…
Capitulo 19
La hierba silvestre que rodeaba Jehol se agosto mientras la corte aguardaba la muerte del emperador. Hsien Feng ya no podia tragar. Los eunucos seguian llevandole la sopa de hierbas que yo le preparaba, pero ni la probaba. Encargaron la tunica de dragon para su entierro y el ataud de su majestad estaba casi acabado.
Sin embargo mi hijo no habia sido nombrado sucesor y su majestad no pronunciaba palabra alguna con respecto al tema. Cada vez que queria ver a mi marido, el eunuco jefe Shim me impedia el paso con la excusa de que su majestad estaba durmiendo o reunido con sus consejeros. Me hacia esperar durante horas interminables hasta que, frustrada, regresaba a mis aposentos. No me cabia la menor duda de que Shim actuaba bajo las ordenes de Su Shun.
Me preocupaba que Hsien Feng falleciera y me dejara sin poder para ayudar a Tung Chih. Cuando An-te-hai me informo de que Su Shun habia intentado reclutarlo para que me espiase, las intenciones del gran consejero quedaron claras.
Agradeci al cielo la lealtad de An-te-hai; a el le costo que su nombre engrosara la lista de enemigos de Su Shun.
– Su Shun intenta pegarle una patada a tu perro -me comento Nuharoo durante una visita-. Me pregunto por que odia tanto a An-te-hai.
Levantando la vista de su bordado, busco una respuesta en mi rostro. Yo no queria compartir con ella mis pensamientos. No queria decirle que no era a An-te-hai, sino a mi, a quien queria darle la patada. Si le revelaba mis sentimientos, Nuharoo querria intervenir e intentaria arrancar una disculpa a Su Shun; se consideraba una defensora de la justicia, pero su mediacion podria hacerme mas mal que bien.
Nuharoo disfrutaba de una fama de amabilidad, cortesia y justicia, pero no podia resolver aquel problema. Solo facilitaria a Su Shun que se librara de mi. Recurriria al emperador Hsien Feng; no era la primera vez. La historia de Yung Lu acerca del horrible destino de cierto ministro que fue desleal al gran consejero era solo un ejemplo. Su Shun tambien queria convertir a Nuharoo en su aliada y seria una presa facil si la halagaba. El maestro de los trucos podia engatusarla hasta hacerle comer de su mano. Nuharoo vivia para glorificar su nombre y cualquier atencion por parte de Su Shun le resultaria atractiva. Al fin y al cabo mi supervivencia no era la prioridad de Nuharoo.
An-te-hai vacilo en el umbral de la puerta cuando me informo de que habian decidido concederme «el honor de acompanar a Hsien Feng en su vuelta al origen», lo que significaba que me enterrarian viva cuando el emperador falleciera.
No lo crei; no podia creerlo. De las trescientas concubinas yo era la unica que le habia dado un hijo. Hsien Feng sabia que Tung Chih me necesitaba.
Haciendo un esfuerzo por calmarme, le pregunte a An-tehai de donde habia sacado esa informacion. Me contesto que procedia de su amigo Chow Tee, el asistente jefe del emperador.
– Chow Tee vino a visitarme esta manana -me explico An-te-hai con voz temblorosa-. Me dijo que huyera inmediatamente; le pregunte que sucedia y me respondio: «Tus dias estan contados». «Deja de bromear, no tiene gracia», le respondi. Pero iba en serio. Habia oido la conversacion de Su Shun con su majestad y como este le sugeria que «se llevara a la dama Yehonala con el».
An-te-hai hizo una pausa para recuperar el aliento y se enjugo el sudor de su frente con la manga.
– ?Estas seguro de que Chow Tee lo escucho bien? -le interrogue, impresionada.
– Chow Tee oyo a Su Shun decir: «La dama Yehonala no es de esa clase de mujeres que siguen siendo fieles y cultivan tranquilamente su jardin».
– ?Y que contesto su majestad?
– Nada, por eso Su Shun siguio presionando; dijo que no le sorprenderia que os liarais con otros hombres despues de su muerte. Tambien pronostico que buscariais poder a traves de Tung Chih. Su Shun le conto que habiais azotado a Tung Chih porque se negaba a hacer lo que vos queriais. Al final su majestad accedio a llevaros con el.
Ya veia a Su Shun encargando mi mortaja y mi ataud. Me imaginaba con la seda alrededor del cuello y a Su Shun dandole una patada al taburete. Antes de que mi cuerpo se enfriara, verteria un cuenco de plata liquida por mi garganta para moldearme en la postura deseada.
– ?Mi senora, debeis hacer algo antes de que sea demasiado tarde! -An-te-hai se postro en el suelo y no se levantaba.
Ni en suenos pense que terminaria siendo sacrificada. Las historias de Hermana Mayor Fann eran nimiedades comparadas con lo que me sucederia a mi. No habia tiempo para las lagrimas ni para buscar consuelo en mi familia. Su Shun debia de estar atizando el fuego para fundir los lingotes de plata en una bebida. Le pregunte a An-te-hai por que confiaba en las palabras de Chow Tee.
– Los eunucos somos como la enredadera; tenemos que localizar un arbol grande para poder subir alto. Chow Tee y yo compartimos la creencia de que solo si nos ayudamos entre nosotros, sobreviviremos y saldremos adelante. Hemos sido como hermanos de sangre desde que tenemos doce anos. Si entra una mosca en la habitacion del emperador Hsien Feng, Chow Tee me lo hace saber. Ultimamente a Chow Tee le preocupa mucho el futuro que le aguarda tras la muerte del emperador. Si tiene suerte y se libra de acompanar a su majestad, necesitara encontrar a un nuevo amo al que servir. Sabe que esta informacion es muy valiosa y os la quiere ofrecer, por sugerencia mia, por supuesto.
Le comunique a An-te-hai que tenia que hablar con Chow Tee. Al dia siguiente, An-te-hai dispuso que Chow Tee viniera a verme con la excusa de prestarme un farol. Tendria unos veinte anos y parecia sencillo y humilde. Vestia una tunica de algodon blanca. Nunca habia visto un rostro juvenil con tantas arrugas. Tenia un pasado similar al de An-te-hai y habia vivido en la Ciudad Prohibida desde los nueve anos. Fue muy comedido en sus palabras, que me confirmaron lo que An-tehai me habia contado.
Despues de despedir a Chow Tee, recibi a mi hijo. Tung Chih se subio a mi regazo y me anuncio que estaba preparado para recitar su texto. Esta vez lo hizo muy bien. Le elogie todo lo que pude, pero tuve que esforzarme para contener las lagrimas. No conseguia librarme de la imagen de la construccion de mi ataud. En verdad oia el sonido de los clavos insertandose en la madera.
A pesar de su conducta, Tung Chih se habia convertido en un nino muy guapo; tenia mis ojos vivarachos y la piel lisa y el resto de sus rasgos eran los de su padre: frente ancha, nariz recta de manchu y boca adorable. Solia adoptar un semblante grave, pero cuando sonreia, se convertia en la mas dulce de las expresiones. No podia soportar la idea de que Tung Chih perdiera a su padre y a su madre a la vez.
En mi opinion, destruirian a dos personas si Hsien Feng me llevaba con el; una seria mi hijo y la otra, mi madre. A Tung Chih nadie le impondria ninguna disciplina, algo que Nuharoo hacia de manera inocente y Su Shun, a conciencia. La historia se repetiria y cuando Tung Chih creciese, no seria apto para gobernar. En cuanto a mi madre, no podria soportar el golpe. Ya estaba enferma y mi muerte significaria la suya.
Su Shun mentiria descaradamente cuando Tung Chih le preguntase sobre mi muerte; le demostraria que yo era una mala madre y mi hijo aprenderia a odiarme. Nunca se daria cuenta de que era una victima de Su Shun. Este haria todo lo que estuviera en su mano para engatusar a Tung Chih y mi hijo le consideraria su
