Antes de comer, Nuharoo vino a mis aposentos con Tung Chih. Se sentia insegura y queria saber si habia visto algo fuera de lo comun. Note que la visita del principe Kung habia puesto a Su Shun en guardia. Habian aumentado la seguridad del patio exterior antes de que cerraran la verja durante la noche. Le aconseje a Nuharoo que saliera fuera y que oliera el fragante laurel del jardin o visitara el arroyo termal. Me contesto que eso tampoco le apetecia. Para calmar a Tung Chih, cogi un bordado y le pedi a Nuharoo que me ilustrara sobre el dibujo. Cosimos y charlamos hasta que Tung Chih se quedo dormido.

Rece por la seguridad del principe Kung. Despues de enviar a Nuharoo y a Tung Chih a dormir a mi sala de invitados, yo tambien me fui a la cama, pero temia cerrar los ojos.

Pocos dias mas tarde, llego el documento de Tung Yen-ts’un. Su Shun se puso furioso. Nuharoo y yo lo leimos despues de que el nos lo pasara con reticencia. Estabamos secretamente encantadas.

Al dia siguiente los hombres de Su Shun lanzaron un contraataque. Utilizaron ejemplos de la historia para convencer a la corte de que Nuharoo y yo debiamos retirarnos de la regencia. En la audiencia los hombres de Su Shun hablaron uno tras otro, intentando inspirarnos temor. Hablaron pestes del principe Kung. Acusaron a Tung Yen-ts’un de deslealtad y dijeron que era una marioneta.

– ?Debemos cortar la mano que mueve los hilos!

El principe Kung queria que yo guardara silencio, pero el retrato negativo que Su Shun hizo de el estaba surtiendo efecto entre los miembros de la corte. Habria sido fatal permitir que Su Shun hiciera demasiado hincapie en el hecho de que el emperador Hsien Feng hubiera excluido al principe Kung de su testamento. La gente habria sentido curiosidad por los motivos y Su Shun los aportaria de su propia cosecha.

Con el permiso de Nuharoo, recorde a la corte que Su Shun habria evitado que el emperador Hsien Feng nombrara sucesor a Tung Chih de no haberme acercado yo en persona a su lecho de muerte. Su Shun era el responsable de las tensas relaciones que habian existido entre Hsien Feng y el principe Kung. Teniamos solidas razones para creer que Su Shun habia manipulado al emperador en sus ultimos dias.

Al oir mis palabras, Su Shun se levanto de su asiento como accionado por un resorte. Dio un punetazo a la columna que tenia mas proxima y rompio el abanico que sostenia.

– ?Me habria gustado que el emperador Hsien Feng os hubiera enterrado con el! -me grito-. Habeis enganado a la corte y habeis explotado la bondad y vulnerabilidad de Nuharoo. Prometi a su difunta majestad hacer justicia. Me gustaria pedir el apoyo de su majestad la emperatriz Nuharoo. -Y dirigiendose a ella anadio-: ?Conoceis, emperatriz Nuharoo, realmente a la mujer que se sienta a vuestro lado? ?Creeis que se alegra de compartir el cometido de regente con vos? ?No seriais mas feliz si ella no existiese? ?Correis un grave peligro, mi senora! ?Protegeos de esa malvada mujer antes de que os envenene la sopa!

Tung Chih estaba asustado. Nos suplico a Nuharoo y a mi que nos fueramos, y cuando me negue, se orino encima. Al verlo, Nuharoo se acerco corriendo al lado de Tung Chih. Enseguida llegaron eunucos con toallas. Un anciano miembro del clan se levanto y empezo a hablar sobre la unidad y la armonia familiar. Tung Chih grito y pataleo cuando los eunucos intentaron cambiarle la tunica. Nuharoo se puso a llorar y le suplique que se llevara a Tung Chih.

El anciano miembro del clan sugirio que dieramos por concluida la audiencia, pero Su Shun se nego. Sin mas discusion, anuncio que el Consejo de Regentes levantaria la sesion a menos que Nuharoo y yo retiraramos la propuesta de Tung Yen-ts’un.

Decidi retirarla. Sin el principe Kung, yo no era igual a Su Shun. Necesitaba tiempo para asegurar mi relacion con Nuharoo, pero temia mas retrasos. El cadaver de Hsien Feng llevaba ya un mes aguardando. Aunque bien sellado, el ataud emitia un olor putrefacto.

Su Shun y su banda estuvieron encantados. Se desestimo la proposicion de Tung y nos hizo consentir en poner los sellos en un edicto que habia escrito para procesar a Tung Yen-ts’un.

El 9 de octubre de 1861, se celebro una audiencia para todos los ministros y nobles de Jehol en el salon de la Bruma Fantastica. Nuharoo y yo nos sentamos una a cada lado de Tung Chih. La noche anterior habiamos hablado y le habia sugerido a Nuharoo que fuera ella quien se encargara aquella vez. Nuharoo estaba dispuesta, pero le costaba decidir lo que tenia que decir. Ensayamos hasta que estuvo preparada.

– Hablando de transportar el cadaver del emperador a su lugar de nacimiento -empezo Nuharoo-, ?como estan los preparativos? ?Y la ceremonia de despedida del espiritu de su majestad?

Su Shun avanzo unos pasos.

– Todo esta dispuesto, majestad. Esperamos a que su joven majestad Tung Chih acuda a la sala del ataud para iniciar la ceremonia y el palacio este preparado para salir de Jehol poco despues.

Nuharoo asintio y me miro, buscando seguridad.

– Todos habeis trabajado duro desde la muerte de mi marido, en especial el Consejo de Regentes. Lamentamos que Tung Chih sea tan joven y Yehonala y yo estemos abrumadas por el dolor. Os pedimos vuestra comprension y vuestro perdon si no hemos cumplido con nuestra obligacion a la perfeccion.

Nuharoo se dirigio hacia mi y yo asenti con la cabeza.

– Hace pocos dias -prosiguio Nuharoo-, se produjo un malentendido con el Consejo de Regentes. Lamentamos lo ocurrido. Compartimos las mismas buenas intenciones y eso es lo unico que deberia importarnos. Volvamos a Pekin para guardar el ataud imperial en lugar seguro. Cuando esa tarea este realizada, el joven emperador concedera premios. Y ahora, emperatriz Yehonala.

Yo sabia que tenia que sorprender a la corte.

– Me gustaria repasar los preparativos de la seguridad del viaje. ?Su Shun?

Reticente pero obligado por la formalidad, Su Shun respondio:

– La procesion imperial se dividira en dos partes. Hemos denominado a la primera seccion: «desfile de la felicidad». Hemos dispuesto que el emperador Tung Chih y las emperatrices se sienten en esta seccion para celebrar que el joven emperador se haya convertido en el nuevo gobernante. La seguridad estara garantizada por cincuenta mil portaestandartes a las ordenes del principe Yee. Le seguiran otras dos divisiones. Una division de siete mil hombres, trasladados desde areas adyacentes a Jehol, sera responsable de la seguridad del emperador. La otra division constituida por tres mil guardias imperiales estara bajo el mando de Yung Lu. Su tarea sera realizar el desfile ceremonial. Yo mismo guiare la procesion con cuatro mil hombres.

– Muy bien. -Nuharoo estaba impresionada.

– Por favor, sigue con la segunda seccion -le ordene.

– Hemos llamado a la segunda seccion: «desfile de la pena» -continuo Su Shun-. El feretro del emperador Hsien Feng viajara en esta seccion. Se han transferido diez mil hombres y caballos procedentes de las provincias del rio Amur, Chihli, Shenking y Hsian. Se ha notificado a cada gobernador provincial que debe recibir a la procesion a lo largo del camino. Hemos convocado al general Sheng Pao para custodiarnos en aquellas zonas que consideramos inseguras, como Kiangsi y Miyun.

Percibi un problema: ?como atacarian los hombres del principe Kung cuando Su Shun podia facilmente tomarnos a Tung Chih y a nosotras como rehenes? Si algo levantaba las sospechas de Su Shun, este tendria la oportunidad de hacernos dano. ?Como podia saber si no habia tramado ya ese «accidente»? El corazon me latia fuertemente en el pecho cuando volvi a hablar.

– Los preparativos del gran consejero parecen excelentes. Solo me preocupa una cosa. ?Estara el desfile de la felicidad acompanado por banderas coloristas, fuegos artificiales, bailarines y musica fuerte?

– Si.

– ?Al contrario que el desfile de la pena?

– Exacto.

– El espiritu del emperador Hsien Feng estaria turbado por las trompetas -indique-. Las canciones alegres provocarian tristeza si los dos desfiles estuvieran tan conectados.

– De hecho -dijo el principe Yee, mordiendo el anzuelo-, la preocupacion de la emperatriz Yehonala es loable. Debemos separar los dos desfiles; sera algo facil. -Se volvio hacia Su Shun, quien le devolvio una mirada tan dura como pudo, pero era demasiado tarde. La lengua del principe Yee no se contuvo-. Sugiero que el desfile de la felicidad vaya delante y el desfile de la pena lo siga a unos kilometros de distancia.

– De acuerdo. -Cerre la tapa antes de que Su Shun oliera algo de lo que cocinaba en mi olla-. Que buena idea. Sin embargo, la emperatriz Nuharoo y yo no estamos a gusto si nuestro marido viaja solo. Dos semanas es mucho tiempo para que el emperador Hsien Feng viaje sin compania.

Sin desperdiciar la oportunidad de relumbrar, el principe Yee hizo otra sugerencia:

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