siguiera tocandola alli. El corazon le latia con tanta violencia que creyo que se le saldria del pecho, pero las caricias de el ahora eran mas exigentes que sus temores.

Wulf se inclino y beso los jovenes senos. Su lengua empezo a lamer los pezones con cautela, primero uno y despues el otro, convirtiendo la suave carne en duros y tensos puntos de hormigueo. La respiracion de Cailin era agitada cuando el por fin cerro su boca en torno al pezon izquierdo y empezo a chuparlo con avidez.

– Placer… -le oyo decir a Cailin cuando paso al otro pezon, al que ofrecio el mismo homenaje que habia ofrecido al otro.

Cailin le observaba con los ojos entrecerrados adorar su cuerpo. Sentia un deseo desconocido que la excitaba. De pronto se dio cuenta de que el se habia colocado sobre ella, mientras le besaba y acariciaba el torso. Observo que de su cuerpo sobresalia la raiz de hombre Pero ahora era enorme. No era posible que encajara en su joven cuerpo. ?La desgarraria!

– ?Eres demasiado grande! -exclamo ella con vez asustada, manteniendole apartado con las manos contra el pecho. -?Por favor, no lo hagas! ?No quiero que me hagas eso ahora!

Se arqueo, luchando contra el.

El gimio. Fue un sonido desesperado.

– Dejame poner solo la punta en tu conducto, ovejita, y veras que no pasa nada.

– ?Solo la punta? -pregunto ella temblando.

El asintio y la guio con la mano suavemente. Ella estaba maravillosamente humeda de excitacion y no le resulto dificil penetrarla unos centimetros. El calor le recibio cuando ella encerro con fuerza la punta de su raiz de hombre. Wulf se pregunto cuanto podria mantener el control. Ella era sencillamente deliciosa. ?Que sinrazon le habia hecho proponer aquella locura? Deseaba hundirse dentro de ella. Respiro hondo.

– ?Lo ves? -dijo. -No es tan terrible, ?verdad ovejita?

Era una penetracion tierna. La punta de su miembro la forzaba, pero en realidad no le dolia.

El le beso los labios suavemente y murmuro:

– Si me dejas entrar un poquito mas, te produciria mucho placer.

Como ella no respondio, empezo a presionar con delicadeza, mientras seguia besandola en la boca, la cara y el cuello.

Cailin cerro los ojos y le dejo hacer. Aunque la sensacion que experimentaba era nueva para ella, no le resultaba completamente desagradable. En realidad empezaba a sentir calor y cuando su cuerpo se acoplo al ritmo de Wulf, se sorprendio pero no pudo evitarlo. En realidad, mientras se movia con el sintio que la embargaba una sensacion de abrumadora dulzura. Era como si un centenar de mariposas le recorrieran el cuerpo. Cailin de pronto le cogio el rostro y le beso apasionadamente por primera vez.

El habia observado sus expresiones cambiantes.

Era como observar la formacion de una tormenta en un cielo despejado.

– ?Empiezas a sentir placer, ovejita? -pregunto- ?Te gusta? Dejame terminar lo que hemos empezado ?Deseo poseerte por completo!

– ?Si, hazlo! -respondio ella sin vacilar.

Sintio que los firmes muslos de Wulf la inmovilizaban con firmeza y que el empezaba a embestirla con movimientos cada vez mas rapidos. De pronto sintio un dolor punzante cuando su virginidad cedio ante la apremiantes embestidas. El dolor le subio por el torso y le inundo el cuerpo cuando el penetro por completo en ella con un grito triunfante. Cailin jadeo al sentir el fuego estallarle en el vientre. Tenia las unas clavadas en la espalda tensa de Wulf. Habria gritado en su aterrada agonia de no haberle tapado el la boca con la suya en el preciso momento en que la desfloraba.

?Le habia hecho dano! ?El no la habia advertido de esta tortura! Claro que no. Sabia que no le habria ofrecido su cuerpo de haber conocido el horror de este dolor. ?Le odiaba! Jamas se lo perdonaria. Pero de pronto fue consciente de una nueva sensacion absolutamente deliciosa: el dolor habia desaparecido con la misma rapidez con que habia venido. Solo quedaba un placer dulce y calido. Wulf se movia sobre ella y el fuego que vertia en sus venas no se parecia a nada que hubiese experimentado.

– ?Ooooh! -medio sollozo cuando el se aparto de sus labios. -?Oh! -En su interior se iba formando una ardiente dureza. -?Que me esta sucediendo? -gimio desesperada cuando sintio que su cuerpo empezaba a elevarse hacia un extasis maravilloso. ?Estaba elevandose! ?Era glorioso! ?No queria parar! Podria seguir asi eternamente. La sensacion llego entonces a la cumbre y estallo como un millar de estrellas en su interior. -?Oooooh…! -exclamo, abrumada por el placer y decepcionada cuando noto que aquel delicioso placer se derretia con la misma rapidez con que se habia apoderado de ella. -?No! -exclamo, y abrio los ojos y miro a Wulf. -?Quiero mas!

Wulf prorrumpio en carcajadas, la risa de un hombre feliz y aliviado. Le retiro el pelo del rostro y se aparto de ella, besandole la punta de la nariz. Luego se apoyo contra la pared, miro a Cailin y dijo:

– Espero que hayas obtenido tanto placer como yo, ovejita.

La atrajo a la seguridad de sus fuertes brazos.

Cailin asintio y volvio la cabeza para mirarle a la cara. Su euforia empezaba a calmarse, pero no se sentia desdichada.

– Despues de sentir dolor ha sido maravilloso -dijo con timidez.

– Solo duele la primera vez -aseguro el. -Haremos buenos ninos. Los dioses han sido bondadosos con nosotros, Cailin Druso. Creo que hacemos una buena pareja.

– Tu semilla quema -dijo, sonrojandose al recordar como la habia sentido inundarla con bruscas explosiones. -Quiza ya hemos hecho nuestro primer hijo, Wulf -agrego mientras volvia a deslizarse bajo las pieles.

El apoyo la cabeza sobre sus senos y le gusto que la acunara en actitud protectora como el habia hecho con ella. Habia llegado a la aldea dobunia en busca de tierras. Los dioses, en su sabiduria, le habian dado a Cailin y un inesperado futuro.

– Si estuvieramos en tu mundo -dijo- y te hubiera pedido a tu padre, y el hubiera consentido, ?como se habria celebrado nuestro matrimonio?

– La ceremonia empezaria en la villa de mi padre -explico Cailin. -La casa estaria decorada con flores y ramas verdes, con tapicerias de lana de vivos colores. Los presagios se harian a la hora del falso amanecer si fueran favorables los invitados empezarian a 1legar incluso antes de que saliera el sol. Acudirian de todas las villas vecinas y tambien de Corinio.

»La novia y el novio se acercarian al atrio y comenzaria la ceremonia. Una matrona felizmente casada que seria nuestra pronuba, nos uniria. Juntaria nuestras manos ante diez testigos formales, aunque en realidad todos nuestros invitados estarian presentes.

– ?Por que diez? -pregunto Wulf.

– Por las diez primeras familias patricias de Roma -respondio, y prosiguio: -Entonces yo recitaria antiguas palabras de mi consentimiento al matrimonio «Cuando y donde eres Gayo, yo entonces y alli Gaya.» Luego pasariamos a la izquierda del altar familiar y lo encarariamos, sentados en taburetes cubiertos con la piel de ovejas sacrificadas para la ocasion. Mi madre ofreceria un pastel de espelta a Jupiter. Nosotros comeriamos el pastel, mientras mi familia oraria en alta a Juno, que es la diosa del matrimonio. El rezaria Nodens y a otros dioses de la tierra, romanos y celticos. Despues se nos consideraria verdaderamente casados. Hay otras formas de ceremonia matrimonial, pero en mi familia siempre se empleaba esta.

»Mis padres ofrecerian luego un gran festin que duraria un dia entero. Al final se distribuirian trozos de nuestro pastel de boda entre los invitados para que tuvieran suerte. Despues yo seria escoltada formalmente al hogar de mi esposo. Tu me cogerias de los brazos de madre y yo ocuparia mi lugar en la procesion. Nos apanarian portadores de antorchas y musicos y cualquiera que durante el trayecto quisiera unirse al cortejo. En realidad, en los viejos tiempos se consideraba que esta procesion era el sello final de la validez de un matrimonio.

»Es costumbre que la novia sea asistida por tres jovenes cuyos padres vivan. Dos caminarian junto a mi y me cogerian de la mano, mientras el tercero iria delante con una rama de espino. Detras de mi se llevaria un huso y una rueca. Yo tendria tres monedas de plata: una la ofreceria a los dioses de las encrucijadas, la segunda te la daria a ti, en representacion de mi dote, y la tercera la ofreceria a los dioses de tu hogar.

– ?Y yo no haria nada mas que caminar a tu lado con orgullo? -pregunto el.

– Oh, no. Tu repartirias pastelillos de sesamo, nueces y otras golosinas entre los espectadores. Cuando llegaramos a tu casa, yo decoraria los postes de la puerta con lana de colores y untaria la puerta con aceites preciosos. Entonces tu me cogerias en brazos para cruzar el umbral. Se considera que trae mala suerte que la

Вы читаете En Manos del Destino
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату