novia resbale cuando entra en su nuevo hogar.
– Yo no te dejaria resbalar -observo el, y alzando la cabeza la beso en los labios. -?Eso es todo?
– No -respondio ella con una risita. -Hay mas. Al entrar en la casa, yo repetiria las mismas palabras pronunciadas en la ceremonia. Entonces se cerraria la puerta a la multitud.
– ?Y por fin estariamos solos! -exclamo Wulf.
– ?No! -exclamo Cailin riendo. -Algunos invitados nos harian compania. Tu me dejarias en el suelo y me ofrecerias fuego y agua como prenda de la vida que compartiriamos y como simbolos de mi deber en nuestro hogar. Habria lena puesta ya en la chimenea, que yo encenderia con la antorcha nupcial. Despues arrojaria la antorcha a los invitados. Se considera un buen augurio conseguir una antorcha nupcial.
– Luego nuestros invitados se irian a casa y nosotros por fin estariamos solos -dijo el. -?Es asi o no?
Ella contuvo la risa.
– No.
– ?No? -pregunto el con exagerado tono de indignacion.
– Antes yo tendria que recitar una plegaria.
– ?Una plegaria larga? -Fingio apesadumbro.
– No, no demasiado -respondio ella. -Y pues la pronuba me conduciria a nuestro divan nupcial que estaria colocado en el centro del atrio la primera noche de boda. Siempre permaneceria en ese como simbolo de nuestra union.
– Es un dia largo para los novios -comento.
– ?Como celebran las bodas los sajones? – pregunto ella.
– El hombre compra a su mujer. Claro que suele asegurarse de que la doncella este mas o menos de acuerdo. Entonces se aproxima a la familia de ella, a traves de un intermediario, por supuesto, para ver que y cuanto quieren por la chica. Luego se hace la oferta formal. Tal vez sea aceptada o tal vez sea necesario regatear un poco mas. Una vez acordado el precio de la novia y realizado el intercambio, se celebra un banquete y despues la feliz pareja se va a casa, sin sus invitados, debo anadir -concluyo. Entonces cogio la barbilla de Cailin y dijo: - Pronuncia las palabras, Cailin Druso. -Su voz era suave, y su masculinidad empezo a excitarse otra vez. -Dime las palabras, ovejita. Sere un buen esposo para ti, lo juro por todos los dioses, los tuyos y los mios.
– Cuando y donde eres Gayo, yo entonces soy Gaya -recito Cailin.
«Que extrano -penso. -Sabia que alguna vez tendria que pronunciar estas palabras, pero jamas pense que las diria completamente desnuda, en una cama en una aldea dobunia, a un sajon.» Aun asi, Cailin se considero afortunada. Habia percibido que Wulf Puno Hierro era un hombre bueno y honorable. Ella necesitaba su proteccion, pues fuera de su familia no te nadie. Ceara y Maeve hacian todo lo que podian por ella, pero se habian marchado y ella se encontraba merced de Berikos y su perversa esposa catuvellauna.
No volveria a suceder. De pronto oyo la voz del sajon, fuerte y segura, y le miro a los ojos.
– Yo, Wulf Puno de Hierro, hijo de Orm, te tomo, Cailin Druso, por esposa. Te cuidare y protegere. Lo juro por el gran dios Woden, y por el dios Tor, mi patron.
– Sere una buena esposa para ti -prometio Cailin.
– Lo se -dijo el, y contuvo la risa. -Me pregunto que pensaran tu abuelo y esa bruja de Brigit de este giro de los acontecimientos.
– El te pedira un pago por mi, estoy segura. ?No le des nada! No se merece nada.
– Lo que no se paga no vale nada, ovejita. Para mi vales mas que todas las mujeres. Le dare un precio justo del que no tendras que avergonzarte.
– Eres demasiado bueno. ?Como podre pagarte tu bondad conmigo? Tenias que haber disfrutado conmigo esta noche y luego abandonarme. Sin embargo, si lo hubieras hecho, aunque no habria debido avergonzarme pues es la costumbre dobunia, en el fondo de mi corazon si lo habria hecho.
Una lenta sonrisa maliciosa ilumino las fuertes y hermosas facciones de Wulf.
– Se como puedes empezar a pagarmelo, ovejita -dijo, y le cogio la mano y se la llevo a su sexo, que volvia a estar ansiosamente preparado. -Tengo intencion de que me lo pagues en su totalidad, ovejita, no solo esta noche sino en todas las venideras.
El joven rostro de Cailin adopto una expresion seductora que el no le habia visto antes.
– Me parece justo, esposo mio -coincidio ella. -No oiras ninguna queja por mi parte en este aspecto. Mi familia siempre me enseno a pagar mis deudas.
Entonces atrajo el rostro de Wulf hacia el suyo, ansiosos sus labios de recibir los besos de el.
CAPITULO 05
Berikos miro a su invitado.
– ?Has dormido bien? -pregunto. -?Has reconsiderado nuestra conversacion de ayer?
– Tu nieta es una companera encantadora -respondio Wulf, y tomo un trago de cerveza negra. -Me honra haber tenido derecho a su primera noche, Berikos. Has dejado claro cuanto deseas mi ayuda, pero yo aun creo que tu idea esta condenada al fracaso. No puedes hacer que vuelvan los tiempos pasados. Nadie ha podido hacerlo, amigo mio.
– Aceptare tu precio -dijo Berikos, desesperado.
– Tierras. -El sajon alzo una ceja con aire interrogador.
Berikos asintio.
– Serias un mal vecino, con los sentimientos que albergas -replico Wulf al anciano. -En realidad nunca podria confiar en ti… a menos que…
– ?A menos que que? -pregunto Berikos asiendose a un hilo de esperanza.
– Me asignes ahora una porcion de tierra de seguridad. Cuando haya entrenado a tus hombres, la intercambiare con otro celta que viva en la costa sajona -explico Wulf. -Tendre mis tierras y la tierra que me des pertenecera a otro de tu raza. Quiza de tu propia tribu, pero los celtas podeis arreglar eso entre nosotros.
Berikos asintio.
– Si, podemos, y cuando llegue el dia en que devolvamos vuestro pueblo a la tierra del Rin no podras venir a quejarte a mi. Habre cumplido mi parte del trato. ?Bien! ?Acepto!
– No tan deprisa, amigo -dijo Wulf. -Quiero otra cosa de ti. Creo que seras mas apto para mantener tu trato conmigo si estamos emparentados. Tu nieta me gusta y yo necesito una esposa. Su sangre mezclada te inquieta, pero a mi no. Te pagare un precio justo por ella si das tu consentimiento.
– Segun nuestras leyes, ella tambien debe dar su consentimiento. Si lo hace, estare encantado de aceptar un precio por ella -respondio Berikos, -aunque no deberia hacerlo. Me haras un favor llevandote a Cailin. Mi esposa Ceara me ha estado insistiendo en que le encuentre un marido. ?Que me daras por ella?
El sajon arrojo una moneda a su companero. La moneda relucio mientras surcaba el aire. La mano de Berikos la atrapo. Sus ojos se abrieron de par en par. Mordio la moneda y compuso una expresion de sorpresa.
– ?Oro? Es una moneda de oro. Una chica no vale una moneda de oro -dijo Berikos. Queria el oro del sajon, pero su conciencia nunca le dejaria en paz si no era honrado. -Ademas, ella aun no ha dado su consentimiento a la union.
– Si lo ha dado -replico Wulf. -Es un precio justo, pues asegurara que tu no me quitaras la vida cuando ya no te sea util, Berikos de los dobunios.
El anciano rio.
– No te fias de nadie, ?eh, sajon? Bueno, es de sabios no hacerlo. En este mundo no se puede confiar en nadie por completo. Muy bien, acepto tus condiciones. La chica es tuya. Puede que lo consideres un mal negocio cuando ella te muestre el latigo de su lengua, pero no aceptare que me la devuelvas. -Escupio en la mano derecha y la tendio al sajon, quien a su vez escupio en la suya y se la tendio al anciano, estrechandola con fuerza.
– De acuerdo, Berikos, pero no lamentare el trato, te lo aseguro. Cailin sera una buena esposa para mi. Su madre le enseno bien los deberes de una mujer hacia su esposo y su hogar.
– Si -respondio el hombre con voz aguda. -Kyna era una buena chica.
– Buenos dias, ?habeis disfrutado de una noche llena de placeres? -pregunto Brigit al entrar en el comedor, sonriendo con falsedad.
