– No esta bien desperdiciar -les explico, tranquilo.

Se habia hecho la seleccion de rebanos y manadas. Algunos animales fueron sacrificados para que hubiera carne para comer en el invierno, pero la mayoria se llevo al mercado para venderlos. El dinero resultante fue utilizado para comprar las cosas que la finca no producia, como sal, vino, especias e hilo. Las monedas que quedaron se guardaron en una bolsa de cuero y se escondieron detras de una piedra del hogar que habia en el dormitorio del senor y la senora.

Para la fiesta de San Martin, Rosamund estaba segura de que se hallaba encinta, algo que confirmaron tanto Maybel como la partera de la finca. Ambas estuvieron de acuerdo en que la criatura naceria a mediados de la primavera, probablemente en el mes de mayo.

– Si es varon, me gustaria llamarlo Hugh -se animo a decir Rosamund, despues de contarle a su feliz esposo.

– ?Si! Es un buen nombre, ?pero y si tenemos una nina, mi amor?

– ?Te parece posible? -Rosamund se sorprendio de que el aun sugiriera la posibilidad. La mayoria de los hombres querian hijos varones y no les importaba confesarlo. Una hija despues, podia ser, pero primero hijos varones.

– Cualquier cosa es posible, mi amor. Yo me contentare con una criatura sana, nina o varon… Y una esposa que sobreviva a los rigores del parto.

Entonces Rosamund rio.

– Para una mujer es natural dar a luz, Owein. Y yo soy mayor que la Venerable Margarita cuando dio a luz a nuestro buen rey Enrique. Las mujeres de mi familia no mueren de parto.

– ?Y si el buen Senor nos bendice con una hija, como la llamaremos? -volvio a preguntar el.

Rosamund penso un momento y luego dijo:

– No lo se. Todas las ninas que nazcan en Inglaterra en los proximos meses se llamaran Margarita, por la reina de los escoceses. Yo usare Margarita como uno de los nombres de nuestra hija, por supuesto, pero primero debera tener su propio nombre.

– Tienes tiempo de sobra para pensarlo -dijo Maybel, con sabiduria-. La criatura no vendra antes de la primavera y estamos a principios del invierno. Ademas, bien puede ser un varon.

Celebraron los Doce Dias de Navidad a la manera tradicional, con un gran leno navideno que encontraron en el bosque cercano y trajeron a la casa. Hubo ganso asado, y en la Corte del senorio, Rosamund perdono las ofensas de los pillos que se presentaron ante ella y repartio regalos para toda su gente. Ademas, estaria permitido cazar conejos dos veces por mes durante el invierno, los sabados, salvo durante Pascua, cuando se daria permiso para tomar peces de los riachos de Friarsgate, los mismos dias. Rosamund Bolton era una buena senora, todos estaban de acuerdo.

Enero paso con relativa tranquilidad. Las ovejas empezaron a parir sus corderitos, como siempre, durante las tormentas de febrero, y volvian locos a los pastores que se desesperaban por encontrar a los recien nacidos antes de que estos y las madres murieran congelados.

– Las ovejas no estan entre los animales mas inteligentes -observo Rosamund. Y le dijo a su esposo-: Tendras que ir a Carlisle en primavera a tratar con los mercaderes de tela de los Paises Bajos, mi senor, pues a mi, en mi estado, me sera imposible. -Su mano acaricio por instinto el vientre redondo, calmando a la criatura que tenia en sus entranas, que, por otra parte, era muy activa.

– Podemos ir juntos si la criatura ya nacio. Los mercaderes no vienen hasta fines de mayo o principios de junio, porque los mares no son propicios antes de esa fecha.

– Debes ir tu. No soy una dama de la alta sociedad para sacarme la leche y poner a mi hijo a amamantarse en el pecho de alguna campesina. Soy una muchacha del campo, y nosotras amamantamos a nuestros hijos, esposo mio. Mi madre era delicada, por eso no me amamanto de pequena. ?Gracias a Dios que estuvo Maybel! Pero Maybel esta de acuerdo conmigo en que una criatura tiene que estar primero en la teta de su madre.

– Yo no tengo experiencia con criaturas ni con madres. Debo aceptar tu criterio en este asunto. -La abrazo, una tarea un tanto dificil en los ultimos tiempos, y la beso con suavidad-. Como voy a envidiar a esa criatura, mi amor -dijo, con segunda intencion.

– ?Milord! -Rosamund todavia podia ruborizarse.

– No puedes echarme a mi la culpa, mi amor. Nunca pense en conocer la dicha de la bendicion conyugal con ninguna mujer, y los hados me dieron a ti. Nunca pense en llegar a engendrar ninos, y aqui estamos, tu madurando mi nino ante mis ojos. Todo es maravilloso y muy nuevo para mi, esposa mia.

Estaban sentados en la sala. La nieve del invierno golpeaba contra las pocas ventanas y habia un fuego que ardia gozoso en el hogar. Dos perros terrier de Escocia, un galgo y un terrier de un suave manto negro y tostado estaban echados en el piso junto a sus sillas. Un gato gordo se lavaba las patitas junto al fuego, mientras se preparaba para una de sus largas siestas invernales.

– Me pregunto si Meg sera tan feliz como yo.

– Es una reina -respondio Owein-. Ellas tienen poco tiempo para la felicidad; sus obligaciones se interponen. Pero conociendo a Margarita Tudor como la conozco, no creo que sea desdichada. Tiene hermosos trajes para mostrar, joyas y, a creer por lo que se cuenta, un esposo lujurioso para mantenerla satisfecha en la cama. Lo unico no tiene que hacer para merecer esos placeres es producir un heredar para Escocia. Considerando el exito de su madre en tales menesteres creo que le ira bien.

Rosamund rio.

– Eres un cinico, senor mio. Es un aspecto tuyo que no conocia.

– Prefiero decir que soy realista -dijo el, riendo-. Creci en la casa de los Tudor, mi amor. Los conozco bien. Creo que perturbaria a los poderosos descubrir lo bien que los conocen sus servidores.

Llego marzo y la nieve de las colinas comenzo a derretirse a medida que los vientos venian mas del sur y del oeste. La tierra volvio a ponerse verde, y se la veia salpicada por ovejas y sus corderitos, que retozaban alegres en los prados. El cielo era brillante y azul un minuto y se llenaba de nubes de lluvia al siguiente. Pero era primavera. Pascua llego y paso. Se acercaba el momento del nacimiento del primer hijo de Rosamund. Por momentos, ella estaba muy feliz, y al instante, muy irritable.

– Estoy mas grande que una oveja con mellizos -rezongaba-. No me encuentro los pies y, cuando consigo verlos, me hallo con dos salchichas hinchadas.

– Si nuestra Madre bendita pudo dar a luz a su hijo con fortaleza -dijo, inocente, el padre Mata-, tambien podra hacerlo usted, senora.

Rosamund penetro con la mirada al joven sacerdote.

– Solo un hombre es capaz de decir semejante tonteria, mi buen padre. Hasta no haber llevado en sus entranas una nueva vida, y sentir que el vientre y los pechos se le ensanchan mas alla de toda razon, no sabra por lo que paso nuestra Madre bendita o cualquier otra mujer en asuntos como este.

Owein largo una carcajada ante la expresion de desconcierto que habia en el joven rostro del padre Mata.

– No puede saberlo, por ser un hombre de Dios y no un esposo. Pero yo he descubierto que las mujeres se ponen extremadamente irritable en momentos asi.

– Disculpalo, Rosamund -dijo Maybel, casi reprendiendola-. ?Como esperas que el pobre hombre lo sepa?

– Entonces que no repita devotos lugares comunes -rezongo ella.

Se levanto de la mesa y una subita expresion de susto le atraveso el rostro.

Maybel lo vio y se apresuro a preguntar:

– ?El bebe?

– No tengo dolores -dijo Rosamund, despacio-, pero me ha salido agua, y no es orina. -Estaba muy confundida.

– Algunas empiezan con dolores y otras con las aguas -dijo Maybel, con calma-. Esta criatura ha decidido venir y ha elegido el momento, mi nina. Camina por la sala mientras ponemos la silla de parir junto al fuego. -La mujer se dirigio a Owein-. Tu y Edmund saben que hacer, milord. En cuanto a usted, mi buen curita, algunas oraciones seran de ayuda.

Rosamund comenzo a caminar por la sala. 'Estoy pariendo a mi hijo -penso, muy entusiasmada-. Para la manana tendre a mi hijo en brazos. Una nueva generacion para Friarsgate. Ven, mi chiquito Hughie, y nace. ?Si! Hugh por Hugh Cabot. Edward, por mi hermano perdido; y Guy, por mi padre, a quien apenas recuerdo. Hugh

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