perfume. -Le dio un beso, pero a el no le alcanzo.
La atrajo a sus brazos y apreto firmemente sus labios contra los de ella y, ganada como siempre por sus besos, Rosamund suspiro. Sus lenguas jugaron a las escondidas. Las manos de el comenzaron a recorrer el firme cuerpo de ella, a acariciarle las nalgas, los senos. El mismo se sorprendio con la rapidez de su excitacion. No hablaron. El la apoyo contra las paredes de roble de la tina, la levanto y la atraveso con su espada de amor.
– ?Aahhh! -suspiraron de placer a la vez.
Ella le echo los brazos al cuello y se apreto contra el.
El le tomo el rostro entre sus manos.
– No me pidas que vuelva a separarme de ti, Rosamund. Te extrane muchisimo.
– Y yo a ti, milord. Ah, oh, eso me gusta, Owein.
El apretaba los gluteos al pujar dentro de ella.
– Si, es el paraiso, mi amor.
Sus labios se juntaron en un beso ardiente que intensifico la pasion que los consumia. El sintio que se acercaba el momento culminante y ella tambien. El deseo de el exploto cuando los dientes de ella se hundieron en su hombro. Entonces, ella aflojo la presion de las piernas, que rodeaban la cintura de el y quedo, debil, pegada a su esposo. Sus jadeos entrecortados se convertian, poco a poco, en suspiros profundos de satisfaccion.
Por fin, Rosamund volvio a abrir los ojos. Todavia sentia las piernas temblorosas, pero igual tomo el pano de franela y comenzo a lavar a su esposo. Owein tenia una sonrisa en los labios, y ella rio al notarlo.
Al oir la risa, el abrio los ojos verde avellana y dijo:
– ?Hay algo que le esta haciendo gracia, milady?
– Se ve que si me extranaste, Owein. ?Ninguna dama de la Corte te ofrecio sus encantos, por los buenos tiempos, milord? Estabas muy desesperado por hacer el amor conmigo.
– Tu tampoco te hiciste rogar, mi amor -bromeo el, a su vez-. Creo que nunca habiamos hecho el amor en nuestra tina. Me parecio muy estimulante. Me pregunto si todos los esposos y esposas disfrutan como nosotros. Creo que hemos alcanzado mucho con lo que nos ha tocado.
– No ha sido malo. Tu me amabas aun antes de casarnos y yo he llegado a amarte con todo el corazon. Solo espero que la pobre Kate algun dia tenga la misma buena fortuna. Ahora quedate quieto, Owein. Nunca vi tanta mugre como la que tienes en el cuello y las orejas. No se si terminare de lavarte alguna vez.
– Me laves o no, mi amor, te ruego que te des prisa. Me muero por estar en la cama y volver a tenerte en mis brazos.
– Haremos el varon pronto si continuas portandote con tal entusiasmo -gorjeo ella, complacida.
– Haremos el varon cuando Dios lo disponga, mi amor -respondio el, sintiendose algo culpable por el engano que el y Maybel habian tramado, pero lo cierto es que el no queria perderla, ni en ese momento ni nunca.
El verano paso en paz. Tuvieron pocas noticias del sur. El rey saldria en su viaje oficial, pero nunca iba tan al norte. El tiempo no fue tan clemente como habrian deseado, de modo que la cosecha no fue prodiga como la del ano anterior. Igual, sobrevivirian al invierno. Edmund Bolton hizo correr la voz de que Friarsgate venderia un potrillo despues de Lammas. La venta seria el 1° de septiembre.
Papamonta era un animal gris moteado, con la crin y la cola negras como el carbon. Retozaba, bufaba y sacudia la crin cuando lo trajeron al espacio cerrado donde lo exhibirian a los compradores interesados.
– ?Ha sido entrenado para pelear? -pregunto el representante del conde de Northumberland.
– Es demasiado joven -respondio sir Owein-, pero si el comprador quiere, lo entrenaremos. Pero lo hemos dejado entero porque su valor radica en su capacidad de procreacion. Su padre es Danzarin de tas Sombras.
– El conde quiere un caballo que pelee -fue la respuesta.
– Entonces este no es el animal para el. Pero tenemos un capon bien entrenado que podria interesarle. Si quiere seguir a Edmund Bolton a los establos, el le mostrara el animal.
El hombre del conde asintio y fue tras Edmund. Esto dejaba dos interesados. Un representante de lord Neville y Logan Hepburn. Owein se sorprendio porque no sabia que Logan Hepburn tuviera el dinero necesario para semejante compra. Pero el Hepburn de Claven's Carn compitio acaloradamente con el hombre de lord Neville. Finalmente, llegaron a un punto en que sir Owein se vio obligado a decir:
– Caballeros, debo ver el dinero antes de continuar.
Ambos mostraron bolsas muy cargadas. Entonces, el hombre de lord Neville volvio a superar lo ofrecido por Logan Hepburn. Luego, le toco el turno al Hepburn de elevar la oferta, y dijo:
– Yo estoy ofreciendo en nombre de mi primo, el conde de Bothwell, que quiere el animal para regalarselo a su reina.
El hombre de lord Neville rio con pena.
– Entonces debo abandonar mis ofertas, porque no ofertare contra un hombre que quiere obsequiar a Margarita Tudor, la hija de mi rey. El animal es suyo, milord.
Logan Hepburn hizo una inclinacion.
– Gracias.
– Concluiremos nuestro negocio dentro de la casa -dijo Owein. Se volvio al representante de lord Neville-: ?Nos acompana, y tomaremos un poco de vino, milord?
– No, pero muchas gracias, sir Owein. Debo regresar a darle a mi senor la decepcionante noticia. -Se inclino ante los otros dos, monto su caballo, que estaba atado cerca, y se alejo.
Owein llevo al Hepburn a la sala, donde esperaba Rosamund. Ella levanto las cejas, sorprendida, al ver al invitado.
– Logan Hepburn ha comprado a Papamonta para su primo conde de Bothwell, que desea el animal para regalarselo a la reina.
– No sera un buen regalo, Logan Hepburn -opino Rosamund. A la reina de los escoceses solo le gustan los palafrenes mansos. ?Que haria con un padrillo como Papamonta?
Logan Hepburn le entrego a Owein la bolsa de monedas.
– Menti -admitio, y le brillaban los ojos azules-. El hombre de lord Neville me estaba irritando y, ademas, yo no podia gastar mas. Se lo dejo todo, si quiere. Deseo el caballo para mi. -La desafiante mirada que les dirigio no dejaba lugar para una contradiccion, pero Owein lo hizo.
– Has actuado de manera deshonrosa. Yo tendria que mandar buscar al hombre de lord Neville para que compre el el caballo.
– Pero no lo haras. Neville no trata bien a los caballos y ustedes lo saben. Simplemente lo he salvado de un final desdichado para este remate. El hombre del conde quiere un caballo de pelea. Yo quiero un padrillo. Al final, yo le habria ganado al hombre de lord Neville. ?Mi dinero no es igual de bueno que el de un ingles?
– No es tu dinero lo que cuestiono, sino tus modos. Abre la bolsa y desparrama el contenido ante mis ojos.
Logan Hepburn derramo con descuido las monedas sobre la mesa principal. Owein conto el importe acordado. Iba a devolver el sobrante, pero, para su sorpresa, Rosamund se adelanto y tomo el resto.
– Ya que estabas dispuesto a ofrecer toda la bolsa, milord, asi sera, y lo entregaras todo por tu mal comportamiento. Sucede que, como mujer sensata, tu dinero escoces me parece tan bueno como las monedas inglesas.
Logan Hepburn largo una carcajada.
– Rosamund, no podemos -intervino Owein.
– ?Si que podemos! Recuerda el destino del dinero, esposo. Este astuto escoces nos habria enganado si hubiera podido. Se merece que nos quedemos con todo.
– Quedenselo -dijo Logan Hepburn, secandose las lagrimas que le rotaban por la risa-. Cada vez que pienso, milady de Friarsgate, eres tan mansa y dulce como las ovejas que habitan tus colinas, sorprendes con tus garras, que son muy filosas. Eres un oponente de gran fuste. -Se inclino ante los dos-. Se por donde es la salida. Llevare el caballo conmigo si me preparan el recibo de compra.
– Edmund Bolton te lo dara -dijo Owein, brevemente.
El Hepburn de Claven's Carn volvio a inclinarse.
– Entonces, les deseo un muy buen dia a los dos. Espero con ansia nuestro proximo encuentro, milady. -Y saludando con la mano abandono la sala.
– Empiezo a entender por que no te gusta este hombre -dijo Owein, con los dientes apretados-. Te mira como si fueras su proximo bocado.
