para tu hijo. No tendras ninguna de las mias.

Henry Bolton se fue, apesadumbrado.

– Creo que al fin se ha dado por vencido -comento Rosamund-. Nunca pense que renunciara a poseer Friarsgate, pero creo que ahora si.

– Veo que es hombre quebrado -dijo Owein-. El comportamiento impropio de su esposa lo ha destruido. Si fuera un hombre valiente 'a echaria de la casa, pero no lo es. Se comporta como un tirano y un cobarde, siempre fue asi.

Por un momento, Rosamund casi sintio pena por Henry Bolton. Se habia creido tan superior a sus dos hermanos mayores, despreciandolos Por su nacimiento ilegitimo, y ahora se veia obligado a aceptar la infidelidad de su esposa y sus dos bastardos. No se animaba a hacer nada, para no quedar publicamente como un tonto, cosa que no podria tolerar. Asi que apretaba los dientes y aceptaba lo que no podia cambiar.

Ahora que Enrique VIII reinaba en Inglaterra, las noticias llegaban a Friarsgate con mas frecuencia, en especial por el tiempo benigno. Los buhoneros estaban de moda e iban a la finca porque sabian de su prosperidad.

Se enteraron de que el rey y la reina habian sido coronados el 24 de junio, dia del solsticio de verano, en la abadia de Westminster. La pareja real habia llegado de Greenwich, en barca, el 22 y se alojo en la Torre de Londres, como era costumbre. La ciudad era una gran fiesta. El joven rey estaba magnifico con sus ricos vestidos.

Llego otra vez el tiempo de la cosecha, que volvio a ser abundante. Los graneros de Friarsgate rebosaban y se cosechaba fruta a montones de los manzanos y perales del huerto. Owein trabajaba en todo. Por alguna razon que Rosamund nunca terminaba de comprender, a el le encantaba treparse a las copas de los arboles para arrancar la fruta que nadie mas podia alcanzar. Las sacaba con la mano y las arrojaba a las mujeres que esperaban abajo. Nada le gustaba mas que ir a los sotanos en pleno invierno y volver con una manzana o una pera fresca. Las que estaban arriba de todo en las canastas eran las mismas que el habia ido a buscar a lo mas alto. Entonces, comia su fruta con una sonrisa de satisfaccion en su rostro agraciado.

Owein habia estado trabajando en el huerto una tarde de septiembre en que Edmund entro en la sala donde Rosamund cosia el dobladillo de una falda nueva de Philippa. Ella levanto la mirada y le sonrio. Empezaba a verse viejo.

– Rosamund… -comenzo el.

– ?Si? -Entonces vio a Maybel detras de Edmund.

– Rosamund -repitio el y, para asombro de ella, rompio en grandes sollozos.

– ?Jesus, Maria y Jose! -dijo Maybel, bajito, y paso junto a su esposo. Los hombres son capaces de aflojarse solo en los peores momentos.

Hubo un accidente…

Rosamund se puso de pie de un salto; la falda de la nina cayo al suelo, dijo una sola palabra:

– ?Owein?

Maybel aspiro hondo.

– Esta muerto.

– ?Muerto? -Rosamund miro a Maybel como si esta se hubiera vuelto loca-. ?Muerto? -repitio.

– Se cayo de un arbol, mi nina. Se quebro el cuello -dijo Maybel, sin vueltas-. Murio en el momento de pegar contra el suelo. -Ella hacia un gran esfuerzo por controlar sus lagrimas.

Rosamund se puso a gritar, con un sonido tan penoso que los perros de la sala se pusieron a aullar y los dos gatos se metieron bajo la mesa.

Edmund sollozaba como una muchacha. Su nina se tambaleaba al borde de la locura. Maybel dio un paso adelante, con la cara ahora empapada en lagrimas, y le dio una bofetada a Rosamund, lo mas fuerte que pudo.

– Controlate -dijo, feroz-. Recuerda que eres la senora de Friarsgate. ?Lo unico que puedes hacer es aceptar lo sucedido! Es una calamidad espantosa, pero no se puede cambiar. Recuerda como la reina soporto la adversidad, y sigue su ejemplo.

Los ojos ambarinos de Rosamund por fin se enfocaron. Se llevo la mano a la boca cuando los hombres entraron a su esposo sobre una tabla. Aspiro hondo, para despejarse.

– Edmund, deja de llorar y habla con el carpintero. Quiero un feretro en la sala antes de la caida del sol. Mi senor debe ser preparado Para su funeral como corresponde. Que alguien vaya a buscar al padre Mata, si no lo han hecho ya. Annie -se dirigio a una criada-, trae a mis hijas a la sala. Enseguida. Deben saber lo que le ha ocurrido a su padre. -Se acerco a Owein para mirarlo-. Ponganlo sobre la mesa les ordeno a los campesinos. Owein estaba tan raro, con el cuello en un angulo extrano y una expresion de sorpresa en la boca. Se alejo, sintiendose desmayar. Busco una silla y se sento-. Ay, Dios susurro, casi para si misma y, entonces, se echo a llorar.

Annie trajo a las ninas a la sala. Philippa y Banon venian de la mano y Annie llevaba a la pequena Bessie en brazos. Philippa dirigio la mirada hacia la mesa principal, pero las otras dos no se dieron cuenta de nada, salvo de que su madre lloraba. Rosamund les tendio los brazos

– ?Que le pasa a papa? -pregunto Philippa.

– Ha habido un accidente. Papa se cayo de un arbol -explico Rosamund-. Se ha ido con los angeles. -Sonaba tan absurdo, pero no se le ocurrio otra cosa para decir.

Trajeron agua caliente y le quitaron la ropa. Rosamund misma lavo el cuerpo inerte y volvio a vestirlo con su buen traje de terciopelo, el que se habia puesto el dia en que se casaron. No habia necesidad de mortaja. Owein Meredith fue puesto en su feretro, con una banda de pano alrededor de la cabeza y por debajo de la mandibula para impedir que se le abriera la boca. Le pusieron dos peniques de cobre sobre los parpados para mantener los ojos cerrados. Ella se inclino y beso los labios sin vida.

En cada esquina del feretro pusieron candelabros de pie y encendieron las velas de cera de abeja. Pusieron la tapa del feretro dejando a la vista la parte superior del cuerpo. Entonces, llego el padre Mata, con los brazos llenos de flores, que arrojo sobre la tapa del feretro. Se trajeron los dos reclinatorios de la iglesia. El sacerdote y la dama de Friarsgate se arrodillaron a orar, mientras se preparaba la cena. Rosamund se sento a la mesa principal con Philippa. Se le habia ido el apetito, pero vio con alivio que su hija mayor se alimentaba bien. Banon y Bessie comieron en su habitacion. Despues, madre e hija se arrodillaron junto al catafalco y rezaron bajo los ojos vigilantes del sacerdote, Edmund y Maybel. Al fin, se llevaron a Philippa a la cama, pero Rosamund se nego a acostarse.

– Me quedare aqui con mi esposo -dijo, con voz seca.

Los otros tres acordaron que se turnarian para rezar con ella esa noche. El padre Mata envio a Edmund y a su esposa a dormir mientras se arrodillaba junto a Rosamund y rezaba. La noche fue larga, e hizo frio por primera vez en muchos meses. El sacerdote se quedo junto a senora casi toda la noche y solo acepto irse cuando regreso Edmund la sala y lo reprendio por no haberlo llamado.

– Casi esta amaneciendo -dijo Edmund-. Debe prepararse para la misa, en especial en este dia aciago.

– ?Cuando debemos tener la misa de funerales, Edmund? -pregunto el sacerdote-. ?Hoy?

– No -intervino Rosamund-. Manana por la tarde. Quiero que todos los que deseen puedan venir a ver a mi Owein por ultima vez. -Entonces le dirigio una debil sonrisa a su tio-. No soy la pobre Juana la loca, Edmund, que no pueda entregar el cuerpo de mi esposo. Owein se ha ido. No hay nada aqui mas que sus despojos mortales. Lo que el era esta ahora con Dios.

– ?Quieres informar a Henry? -pregunto Edmund-. ?O a Richard?

– Envia aviso a mi tio en St. Cuthbert, Edmund, pero no a Otterly. Henry se enterara mas temprano que tarde, pero no estoy lo bastante fuerte para discutir con el los meritos de su hijo mayor como mi futuro esposo. Creo que no volvere a casarme. Friarsgate tiene tres herederas, y, seguramente, eso sera suficiente para la proxima generacion.

Edmund asintio.

– Yo mismo ire a St. Cuthbert, nina.

– Gracias -dijo ella y se volvio hacia el feretro.

Richard Bolton llego desde su abadia a ultima hora de la tarde. De inmediato se hizo cargo de su sobrina y le insistio en que durmiera unas horas antes de quedarse en vigilia otra noche mas.

– Si te enfermas, no les serviras de nada a tus hijas -le advirtio-, y no creo que quieras entregarlas a los

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