—?Severian! —Mostrando unos dientes pequenos y agudos, interpreto con una sonrisa una breve danza de alegria. Alegre todavia, me tomo del brazo izquierdo para llevarme de vuelta a la pila de trapos.
Aunque la mano era morena, parecia brillar tenuemente en la penumbra.
X — Interludio
—Tienes un buen golpe en la cabeza —me dijo Gunnie. Estaba junto a mi, sentada, mirandome comer estofado.
—Lo se.
—Tendria que haberte llevado a la enfermeria, pero andar por afuera es peligroso. Nadie querria ir a ningun lado que otros conozcan.
Asenti. —Menos todavia yo. Dos individuos han intentado matarme. Quiza tres. Posiblemente cuatro.
Me miro como si sospechara que la caida me habia tocado el seso.
—Lo digo muy en serio. Uno fue tu amiga Idas. Ahora esta muerta.
—Ten, toma un poco de agua. ?Estas diciendo que Idas era una mujer?
—Si, una chica.
—?Y yo no lo sabia? —Gunnie dudo.— ?No te lo estas inventando?
—Eso no importa. Lo que importa es que trato de matarme.
—Y tu la mataste a ella.
—No, se mato sola. Pero hay por lo menos otro y puede que mas de uno. Sin embargo tu no estabas hablando de ellos, Gunnie. Creo que te referias a los que menciono Sidero, los guinadores. ?Quienes son?
Se froto con los indices los bordes de los ojos, el equivalente femenino de un gesto de los hombres, rascarse la cabeza.
—No se explicarlo. Ni siquiera se si lo entiendo.
Yo dije: —Intentalo, Gunnie, por favor. Puede ser importante.
Al oir la urgencia de mi tono, Zak abandono la tarea de vigilar el pasillo y me echo una mirada de preocupacion.
—?Sabes como viaja esta nave? —me pregunto Gunnie—. Entrando en el Tiempo y volviendo a salir, y a veces hasta el fin del universo e incluso mas lejos aun.
Asenti, rascando el tazon.
—No se cuantos tripulantes somos. A ti te sonara gracioso, pero no lo se. La nave es enorme, te das cuenta. El capitan nunca nos reune a todos. Se tardaria demasiado; para ir todos al mismo lugar habria que caminar dias enteros y mientras tanto no habria nadie haciendo el trabajo.
—Comprendo —dije yo.
—Firmamos y nos llevan a una u otra zona. Y alli nos quedamos. Conocemos a los que ya estan alli, pero hay muchisimos mas que no vemos nunca. El castillo de proa que hay arriba de donde esta mi cabina no es el unico. Hay otros, montones. Cientos, quiza miles.
—Te pregunte por los guinadores.
—Estoy intentando contarte. En esta nave es posible que alguien, cualquiera, se pierda para siempre. Y quiero decir lo que digo, para siempre, porque la nave va y viene y con eso al tiempo le pasan cosas raras. Algunos envejecen en la nave y mueren, pero otros trabajan mucho y no envejecen nunca y ganan carradas de dinero, hasta que al fin la nave atraca y se encuentran con que es casi la misma hora que cuando embarcaron, y bajan y resulta que son ricos. Otros se vuelven viejos un rato, y luego mas jovenes. — Vacilo un momento, temerosa de hablar mas; luego dijo:—A mi me paso eso.
—Tu no eres vieja, Gunnie —le dije.
—Soy vieja aqui —dijo ella, y tomandome la mano izquierda se la llevo a la frente—. Aqui, Severian. Me han pasado tantas cosas que quiero olvidar. No solo olvidar: quiero volver a ser joven. Cuando una bebe o toma drogas, olvida. Pero lo que te ha pasado sigue estando aqui, en tu forma de pensar. ?Entiendes de que hablo?
—Muy bien —le dije. Me solte y le tome una mano.
—Pero, ?sabes?, como esas cosas suceden, y los marineros las conocen y las cuentan aunque la mayoria de los de tierra firme no las crean, a la nave suben algunos que en realidad no son marineros y no quieren trabajar. O a veces un marinero se pelea con un oficial y le levantan un acta de castigo. Entonces va y se une a los guinadores. Los llamamos asi porque es lo que se dice cuando una nave toma un rumbo que no quieres… Guina.
—Comprendo —dije de nuevo.
—Algunos se quedan en un solo lugar, me parece, como nos quedamos nosotros aqui. Otros andan por ahi buscando dinero o pelea. En eso viene uno a tu mesa y empiezan las discusiones. A veces pueden aparecer tantos que nadie quiere problemas, asi que haces de cuenta que son tripulantes, y comen y si tienes suerte se van.
—Pues estas diciendo que son marinos comunes que se han rebelado contra el capitan. —Mencione al capitan porque despues queria preguntarle por el.
—No. —Gunnie sacudio la cabeza.— No siempre. La tripulacion viene de distintos mundos, incluso de otras galaxias y puede que de otros universos. De esto yo no se nada seguro. Pero lo que para ti y para mi es un marino comun para otro podria ser algo muy raro. Tu eres de Urth, ?no?
—Si.
—Yo tambien, y la mayoria de los que hay aqui. Nos juntan porque hablamos igual y pensamos lo mismo. Pero quiza si fueramos a otro castillo de proa seria todo diferente.
—A mi me parecio que habia viajado mucho —le dije, riendome por dentro de mi mismo—. Ya veo que no tanto como creia.
—Solo salir de la zona donde los marineros son mas o menos como nosotros te llevaria varios dias. Pero los guinadores que andan por ahi se mezclan con todos; algunas veces se pelean entre ellos; pero otras forman pandillas de tres o cuatro clases diferentes. A veces se aparean, y la mujer tiene hijos como Idas. Pero generalmente los hijos no pueden tener hijos. Eso me han contado.
Echo una elocuente mirada hacia Zak y yo murmure: —?Es uno de ellos?
—Tiene que serlo. Como te encontro y fue a buscarme, pense que no habia problema en dejarte con el mientras iba por comida. No sabe hablar, pero no ha hecho nada, ?no?
—No —conteste—. Se ha portado muy bien. En tiempos antiguos, Gunnie, los pueblos de Urth viajaban entre los soles. Muchos terminaban por volver a casa, pero muchos otros se quedaban en algun otro mundo. A estas alturas los mundos hetrocnos tienen que haber remodelado la humanidad para conformarla a sus propias esferas. En Urth, los mistes saben que cada continente tiene su propia pauta para la humanidad, de modo que, si un pueblo pasa a vivir de un continente a otro, en poco tiempo, cincuenta generaciones o asi, terminara pareciendose a los habitantes originales. Las pautas de los mundos pueden ser muy diferentes; y sin embargo yo creo que la raza humana seguira siendo humana.
—No digas «A estas alturas» —dijo Gunnie—. No sabes que seria el tiempo si parasemos en algun sol. Severian, hemos hablado mucho y tu pareces cansado. ?No quieres acostarte?
—Solo si te acuestas tu tambien —dije—. Estas tan cansada como yo, o mas. Has estado por ahi buscandome comida y remedios. Descansa, y cuentame mas sobre los guinadores. —En realidad yo me sentia lo bastante repuesto como para tener deseos de abrazar a una mujer y hasta enterrarme en una mujer; y con muchas mujeres, de las cuales Gunnie, pienso, era una, no hay mejor forma de acceder a la intimidad que permitiendoles hablar y escuchandolas.
Se tendio a mi lado.
—Ya te he dicho todo lo que se. La mayoria son marineros estropeados. Algunos son hijos de ellos, que nacen en la nave y viven escondidos hasta que tienen edad de luchar. ?Recuerdas como capturamos al incluso?
—Claro —dije.
—Aunque hay mas animales que cualquier otra cosa, no todos los ingresados lo son. A veces son gente, y a veces sobreviven y se meten en la nave, donde hay aire. —Hizo una pausa y dejo escapar una risita.— ?Sabes?,
