en los mundos de los inclusos los demas deben preguntarse adonde habran ido a parar. Sobre todo cuando son importantes.

Era extrano oir esa risita en una mujer tan corpulenta y yo mismo sonrei, cuando sonrio tan rara vez.

—Tambien hay quien dice que ciertos guinadores llegan estibados con la carga, que son criminales que quieren escaparse de sus mundos y suben a bordo de esa manera. O que, aunque sean como nosotros, en sus mundos son animales y suben como carga viva. Yo pienso que en esos mundos nosotros seriamos animales.

El pelo de Gunnie, ahora cerca de mi cara, era de una fragancia penetrante; y se me ocurrio que dificilmente podia ser asi siempre, que se habia perfumado para mi antes de volver a nuestra hendidura.

—Algunos los llaman muditos porque muchos no saben hablar. A lo mejor tienen un idioma propio; pero con nosotros no hablan, y si pillamos uno tiene que hacerse entender por signos. Pero una vez Sidero dijo que mutista significa rebelde.

—Hablando de Sidero —le dije—, ?estaba por ahi cuando Zak te llevo al fondo del pozo de aire?

—No. No habia nadie mas que tu.

—?Viste mi pistola, o el cuchillo que me regalaste cuando nos conocimos?

—No, no habia nada. ?Cuando caiste los llevabas encima?

—Los llevaba Sidero. Esperaba que tuviese la honradez de devolvermelos, pero al menos no me mato.

Gunnie meneo la cabeza volviendola de un lado a otro sobre los trapos, proceso que puso una mejilla curva y fresca en contacto con la mia.

—No lo haria. A veces puede hacerse el duro, pero nunca he oido que matase a alguien.

—Yo creo que me golpeo cuando estaba inconsciente. No me parece que me haya lastimado la boca al caer. ?Te conte que estaba dentro de el?

Se aparto para mirarme.

—?De veras? ?Eres capaz?

—Si. A el no le gusto, pero pienso que esta construido de tal forma que mientras yo estuviera consciente no habria podido expulsarme. Despues de la caida se abrio sin duda para extraerme con el brazo sano. Fue una suerte que no me rompiera las piernas. Pienso que me golpeo despues de haberme sacado. La proxima vez que nos encontremos lo matare.

—Es una maquina —dijo Gunnie con suavidad. Deslizo la mano debajo de mi camisa desgarrada.

—Me sorprende que lo sepas —dije yo—. Habria dicho que lo tomabas por una persona.

—Mi padre era pescador, asi que me crie en barcas. A las barcas se les dan nombre y ojos, y muchas veces se portan como personas y hasta cuentan cosas. Pero en realidad no son personas. A veces los pescadores son raros, pero mi padre solia decir que uno sabe cuando un hombre esta loco de veras, porque si no le gustara su barca en vez de venderla la mandaria a pique. Las barcas tienen espiritu, pero hace falta algo mas que espiritu para hacer una persona.

Pregunte: —?Estuvo de acuerdo tu padre con que te emplearas en la nave?

—Se ahogo antes —dijo ella—. Todos los pescadores se ahogan. Yeso mato a mi madre. Voy a Urth muy a menudo, pero nunca mas ha sido como cuando vivian ellos.

—?Quien era Autarca en tu infancia, Gunnie?

—No lo se —dijo ella—. En realidad esas cosas no nos preocupaban.

Sollozo. Procure consolarla, y bien habriamos podido pasar rapida y naturalmente a hacer el amor; pero la quemadura le cubria la mayor parte del pecho y el abdomen, y aunque la acaricie, y ella a mi, tambien se interponia el recuerdo de Valerla.

Por fin ella dijo: —No te hizo dano, ?no?

—No —dije—. Solo lamento haberte hecho yo tanto dano.

—No me lo hiciste. Para nada.

—Si, Gunnie. Los dos sabemos que fui yo quien te quemo en la pasarela, fuera de mi camarote.

La mano de ella busco la daga, pero la habia descartado al desvestirse. Estaba debajo de su ropa y muy fuera de su alcance.

—Idas me dijo que habia contratado un marinero para que la ayudase a tirar el cadaver de mi camarero. Dijo un marinero, pero antes de decirlo titubeo. Tu trabajabas con ella, y aunque no supieses que era una muchacha, si no tenia amante habria sido natural que buscase la ayuda de una mujer.

—?Cuanto hace que lo sabes? —susurro Gunnie. No habia vuelto a sollozar, pero en el rabillo de un ojo le vi una lagrima grande y redondeada como ella misma.

—Desde el principio, cuando me trajiste la pomada. Yo tenia el brazo expuesto, y lo quemaron los jugos digestivos de la criatura voladora. Era la unica parte del cuerpo que no me protegia la cubierta metalica de Sidero y, por supuesto, al volver en mi fue lo primero que pense. Tu dijiste que te habia chamuscado una descarga de energia. Aunque los llevabas expuestos, tenias los brazos y la cara intactos. Las quemaduras estaban en lugares protegidos sin duda por la camisa y el pantalon.

Espere a que hablase, pero no dijo nada.

—Aunque en la oscuridad yo pedi ayuda, no respondio nadie. Luego, para alumbrarme, dispare la pistola con el haz al minimo. Dispare sosteniendola al nivel del ojo, pero no vi lo que mostraba y el haz salio un poco inclinado. Tuvo que darte en la cintura. Mientras dormia fuiste a buscar a Idas, supongo, para venderme por otro chrisos. No la encontraste, claro. Ha muerto, y el cadaver esta encerrado en mi cabina.

—Cuando gritaste quise responder —dijo Gunnie—. Pero lo que estabamos haciendo se suponia que era secreto. Yo solo sabia que estabas perdido en la oscuridad, y pensaba que pronto volveria la luz. Entonces Idas me puso el cuchillo contra el cuello. Estaba justo detras de mi, tan apretada que el disparo ni siquiera la hirio.

—Como fuera, quiero que sepas que cuando le revise el cuerpo Idas tenia nueve chrisos. Los guarde en la vaina de ese cuchillo que encontraste. Sidero tiene mi cuchillo y mi pistola; si me los devuelves, puedes quedarte con el oro y en paz.

Despues de eso Gunnie ya no quiso hablar. Yo fingi dormirme, aunque en realidad observaba por debajo de los parpados si hacia el intento de apunalarme.

En cambio se levanto, se vistio y salio de la camara pasando por encima del dormido cuerpo de Zak. Espere mucho tiempo pero no volvio, y al fin me dormi yo tambien.

XI — Escaramuza

Aunque yacia en la nada del sueno, una parte de mi estaba despierta, flotando en el golfo de la inconciencia, que contiene a los no nacidos y a tantos de los muertos.

—?Sabes quien soy?

Lo sabia, aunque no habria podido decir como.

—Es el capitan.

—Soy. ?Quien soy?

—Maestro —dije, pues me parecio que yo era de nuevo un aprendiz—. Maestro, no comprendo.

—?Quien es el capitan de la nave?

—Maestro, no lo se.

—Soy tu juez. Se me ha confiado la tutela de este universo en flor. Me llamo Tzadkiel.

—Maestro —dije—, ?esto es mi juicio?

—No. Y es mi juicio el que se avecina, no el tuyo. Has sido un rey guerrero, Severian. ?Lucharas por mi? ?Lucharas de corazon?

—De buena gana, maestro.

Mi voz parecio resonar en el sueno: «Maestro… maestro… maestro…». No hubo mas respuesta que un eco estruendoso. El sol habia muerto y yo estaba solo en la oscuridad glacial.

—?Maestro! ?Maestro!

Zak me estaba sacudiendo el hombro.

Me sente, pensando por un momento que hablaba mas de lo que yo habia imaginado.

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