La suerte se inclino por nosotros; al poco rato Purn se retraso unos pasos. Desde que subiera a la autarquia, yo habia encabezado muchas cargas en el norte. Ahora fingi lanzar una carga de aquellas, alentando a unos panduros que consistian exclusivamente en Zak. Como al frente de un ejercito, atacamos a los marineros blandiendo las armas; y ellos huyeron como un solo hombre.
Yo esperaba tomar a Purn por detras, en lo posible evitando usar el brazo quemado. Zak me ahorro el problema con un largo salto volador que lo llevo a estrellarse en las rodillas de Purn. A mi me basto con ponerle el filo de mi daga en la garganta. Parecio aterrorizarse, como debia: una vez que le hubiese arrancado toda la informacion que tuviera, yo planeaba matarlo.
Durante uno o dos alientos estuvimos escuchando los pasos de los cuatro que huian. Zak habia desenvainado el cuchillo de Purn y ahora aguardaba sosteniendo un arma en cada mano, y observando al marinero caido con una mirada de furia desde debajo de las cejas prominentes.
—Si intentas escapar mueres en el acto —le susurre a Puna—. Contestame y quiza vivas un tiempo. Tienes la mano izquierda vendada. ?Como te la heriste?
Aunque estaba tendido de espaldas, con mi daga en la garganta, me echo una mirada altiva. Yo conocia bien esa actitud, y una y otra vez habia visto como se quebraba.
—No puedo perder tiempo contigo —le dije, y lo pinche con la daga, lo suficiente como para que brotara sangre—. Si no vas a contestar, dilo claramente; asi te mato y acabamos de una vez.
—Luchando con los guinadores. Tu estabas. Me viste. Si, cierto que intente matarte. Crei que eras uno de ellos. Viendote con ese guinador… —parpadeando, los ojos se volvieron a Zak— con ese, quien no iba a creerlo. No saliste herido, no te has hecho nada.
—«Como le dijo la vibora al cerdo.» Eso solia decir un hombre llamado Jonas. El tambien era marino, Purn, pero tan rapido para mentir como tu. Esa mano ya estaba vendada cuando Zak y yo entramos en la lucha. Quitate las vendas.
Obedecio, reticente. El curandero que habia tratado la herida, sin duda en la enfermeria mencionada por Gunnie, era habil; la carne estaba suturada, pero era bien evidente de que clase habia sido la herida.
Mientras me inclinaba a mirarla, Zak, tambien inclinado, plego los labios desnudando los dientes como yo habia visto hacer a veces a los monos amansados. Entonces supe que la loca conjetura que intentaba desechar era una verdad sencilla: Zak era el incluso hirsuto y saltarin que habiamos cazado en la bodega.
XII — La apariencia
Para ocultar mi confusion, plante el pie en el pecho de Purn y gruni: —?Por que intentaste matarme?
Hay para ciertos hombres un momento en que aceptan la certeza de la muerte y dejan de tener miedo. A Purn le habia llegado ese momento: un cambio inconfundible, como un ojo que se abre.
—Porque te conozco, Autarca.
—Entonces eres uno de los mios. Subiste a la nave cuando subi yo.
Asintio.
—?Y Gunnie subio contigo?
—No, Gunnie es tripulante veterana. Si piensas que es enemiga tuya, Autarca, no es cierto.
Para mi asombro, Zak me miro asintiendo. Yo dije: —Se mas que tu, Purn.
Como si no me hubiera oido, el dijo: —Me he pasado los dias esperando que me besara. Tu no tienes idea de como lo hacen aqui.
—A mi me beso —le dije—. Cuando nos conocimos.
—Ya lo vi, y vi que no sabias que queria decir. Aqui se supone que cada tripulante nuevo ha de tener un veterano de amante, para aprender las costumbres de abordo. El beso es la senal.
—Se han conocido mujeres que besan y matan.
—Gunnie no —insistio Purn—. Al menos yo no lo creo.
—?Y me habrias matado por eso? ?Por el amor de ella?
—Yo me emplee para matarte, Autarca. Todo el mundo sabia adonde ibas, y que si podias pensabas traer el Sol Nuevo, volver Urth del reves, y matar a todos.
Quede tan estupefacto, no por lo que decia sino por su sinceridad, que di un paso atras. En un parpadeo se puso en pie. Zak se le abalanzo pero, aunque su larga hoja le entro en el brazo, no se hundio mucho; Purn escapo como una liebre.
Zak lo habria seguido como un perro de presa si yo no lo hubiese llamado.
—Si intenta matarme de nuevo lo matare —dije—. Y tu puedes hacer lo mismo. Pero no lo perseguire por hacer lo que considera justo. Al parecer, los dos tratamos de salvar a Urth.
Zak me miro con atencion un momento. Despues alzo los hombros.
—Ahora quiero saber de ti. Me preocupas mucho mas que Purn. Tu puedes hablar.
Asintio con energia: —?Zak habla! —Y entiendes lo que yo digo.
Volvio a asentir, aunque con algun titubeo.
—Entonces dime la verdad. ?No fuiste tu el que ayude a capturar en la bodega?
Me miro fijamente, agito la cabeza y desvio los ojos indicando muy claramente que no deseaba seguir la conversacion.
—En realidad fui yo quien te capturo; y no te mate. A lo mejor me estas agradecido. Cuando Purn quiso matarme… ?Zak! ?Regresa!
Saltando hacia adelante habia echado a correr, cosa que debi figurarme, y con la pierna tullida no tenia esperanzas de alcanzarlo. Por una rareza de la nave permanecio largo tiempo visible, apareciendo por un lado solo para desvanecerse en el otro; el leve ruido de los pies descalzos se oia aun cuando Zak ya se habia perdido de vista. Recorde vividamente un sueno en el cual habia visto al huerfano que se llamaba igual que yo, vestido con la misma ropa que yo habia usado de aprendiz, huyendo por corredores de cristal; y me parecio que, asi como en aquel sueno el pequeno huerfano Severian me representaba en cierto modo, el rostro de Zak habia tomado algo de las largas proporciones del mio.
Pero esto no era un sueno… Yo estaba bien despierto y sobrio, meramente perdido en uno de los innumerables recovecos de la nave. ?Que clase de criatura era Zak? No una criatura mala, pense; ?pero de cuantas de los millones de especies de Urth cabia decir que eran malas en cualquier sentido real? Del alzabo, sin duda, y tal vez de los murcielagos vampiros y los escorpiones; de la serpiente llamada «barba amarilla» y otros reptiles venenosos, y de pocas mas. Una o dos docenas entre millones. Recorde como era Zak la primera vez que lo habia visto, en la bodega: leonado, con una cubierta hirsuta no hecha de pelo ni de plumas; con cuatro patas y sin cola, y por cierto que tambien sin cabeza. La segunda vez, en la jaula, estaba cubierto de pelo y tenia una cabeza de rasgos toscos; sin poder recordarla con claridad, supuse que mi impresion original habia sido erronea.
En Urth hay lagartijas que toman el color de las cosas de alrededor: verde si estan entre hojas, gris entre piedras. No lo hacen para capturar alguna presa, como podria pensarse, sino para escapar a los ojos de las aves. ?No habria llegado a existir en otro mundo, pense, un animal que adoptaba las formas de los demas? Quiza su forma original (si se podia decir que la tenia) fuera aun mas extrana que la cosa casi esferica y con cuatro patas que yo habia visto en la bodega. En general, los depredadores no atacan a los de su especie. ?Que garantia mayor de seguridad para una posible presa que la apariencia del depredador?
Los seres humanos tenian que haberle presentado ciertos problemas graves: inteligencia, habla e incluso la distincion entre el pelo en la cabeza y la vestimenta en el cuerpo. Posiblemente, la hirsuta cubierta listada habia sido un primer ensayo de vestidura, llevado a cabo cuando Zak creia que esta era parte organica de sus perseguidores. Pronto habia aprendido la diferencia; y si los mutistas no lo hubiesen liberado con el resto, habriamos terminado descubriendo a un hombre desnudo en el redil. Ahora era practicamente un hombre. Pero no me extranaba que hubiese huido, pues uno de sus instintos mas hondos era sin duda escapar de los recelosos miembros de la especie imitada.
Mientras sopesaba todo esto, me habia ido alejando por el pasaje en donde me habia dejado Zak. Pronto se
