boquiabierta, como Brezo.

—Entrad, entrad —dijo el guardia, fastidiado, y se volvio.

Tenar queria preguntarle donde estaba el camino que atravesaba el cabo hacia el sur, el camino de la costa que llevaba a Valmouth; pero no se atrevio a despertar su interes nuevamente, por temor a que pensara que despues de todo era una vagabunda o una bruja o cualquiera de esos a los que se suponia que el y los dragones de piedra debian impedirle la entrada en el Puerto de Gont. De modo que pasaron entre los dragones —Therru alzo un poco los ojos, para mirarlos— y siguieron caminando pesadamente por los adoquines, cada vez mas asombradas, desconcertadas y turbadas. A Tenar le daba la impresion de que no le habian impedido la entrada en el Puerto de Gont a nadie ni a nada. Alli habia de todo. Altas casas de piedra, carretas, narrias, carretones, ganado, monos, mercados, tiendas, gentio, gente, gente; cuanto mas avanzaban, mas gente encontraban. Therru apreto la mano de Tenar, moviendose timidamente, cubriendose la cara con los cabellos. Tenar apreto la mano de Therru.

Tenar no veia como podrian quedarse alli, de modo que lo unico que cabia hacer era echarse a andar hacia el sur y seguir caminando hasta que cayera la noche —lo que ocurriria demasiado pronto—, con la esperanza de acampar en el bosque. Tenar escogio a una mujer corpulenta con un gran delantal blanco que estaba cerrando los postigos de una tienda y cruzo la calle, resuelta a preguntarle por el camino que salia de la ciudad hacia el sur. El rostro resuelto y enrojecido de la mujer parecia bastante afable, pero mientras Tenar hacia acopio de valor para hablarle, Therru se le aferro corno si quisiera ocultarse detras de ella y, al alzar la vista, vio venir por la calle en direccion a ella al hombre con gorra de cuero. El la vio en ese mismo instante. Se detuvo.

Tenar tomo a Therru del brazo, casi la arrastro y la hizo volverse bruscamente. —?Ven! —le dijo, y paso caminando a trancos largos junto al hombre. Una vez que lo hubo dejado atras comenzo a caminar mas rapidamente, bajando por la colina hacia el fulgor y las sombras del agua cubierta por la luz del crepusculo y los malecones y los muelles al pie de la calle empinada. Therru corria a su lado, jadeando como jadeaba despues de sufrir las quemaduras.

Altos mastiles se mecian contra el cielo rojo y amarillo. El barco estaba atracado en el malecon de piedra, con las velas recogidas, mas alla de una galera con remos.

Tenar miro hacia atras. El hombre las seguia, de cerca. No se daba prisa.

Tenar corrio hacia el desembarcadero, pero despues de un trecho Therru tropezo y tuvo que detenerse, sin aliento. Tenar la tomo en brazos y la nina se le aferro, ocultando el rostro en su hombro. Pero Tenar apenas podia moverse cargada como iba. Le temblaban las piernas. Dio un paso, y otro y otro. Llego al puentecito de madera que habian colocado entre el malecon y la cubierta del barco. Apoyo las manos en la baranda.

Un marinero que estaba en la cubierta, un hombre calvo, fuerte, la miro con gesto escrutador. —?Que sucede, senora? —le pregunto.

—?Este…, este es el barco que viene de Havnor?

—De la Ciudad del Rey, si.

—?Dejame subir!

—No puedo hacerlo —dijo el hombre haciendo una mueca, pero desvio la mirada; miraba al hombre que ahora estaba de pie junto a Tenar.

—No tienes que huir —le dijo Diestro—. No tengo malas intenciones. No quiero hacerte dano. No entiendes. ?No fui yo el que fue a pedir que la ayudaran? Siento lo que sucedio, de veras. Creeme. Quiero ayudarte con ella. —Extendio la mano como atraido por un impulso irresistible de tocar a Therru. Tenar no podia moverse. Le habia prometido a Therru que nunca volveria a tocarla. Vio la mano que tocaba el brazo desnudo y encogido de la nina.

—?Por que la sigues? —pregunto otra voz. Otro marino habia sustituido al marinero calvo; era un hombre joven. Tenar penso que era su hijo.

Diestro no tardo en responder. —Ella…, ella me quito a la nina. Es mi sobrina. Es mia. La embrujo, huyo con ella, mira…

Tenar no podia decir una sola palabra. Nuevamente se habia quedado sin palabras, se las habian arrebatado. El joven marinero no era su hijo. Tenia un rostro fino y severo, de ojos claros. Al mirarlo, recupero el habla: —Dejame subir al barco. ?Por favor!

El joven extendio la mano. Ella se la cogio y el le ayudo a subir a la cubierta del barco por la pasarela.

—Quedate alli —le dijo a Diestro, y a ella—: Venid conmigo.

Pero las piernas no la sostenian. Se dejo caer sobre una pila en la cubierta del barco que venia de Havnor, soltando el pesado morral pero aferrandose a la nina. —No permitas que se la lleve, ?oh!, no permitas que lo haga, ?no otra vez, no otra vez, no otra vez!

10. El delfin

Tenar se negaba a soltar a la nina, se negaba a entregarsela. No habia sino hombres en el barco. Solo al cabo de mucho rato comenzo a comprender lo que decian, lo que habia sucedido, lo que estaba ocurriendo. Cuando comprendio quien era el joven, el que habia creido que era su hijo, le parecio que lo habia comprendido desde un comienzo, solo que antes era incapaz de pensar. Era incapaz de pensar en nada.

El habia regresado al barco despues de ir a los malecones y ahora estaba de pie hablando con un hombre de cabellos canos, que parecia ser el capitan, cerca de la pasarela. Le echo una mirada a Tenar, a la que habian dejado acuclillada junto a Therru en un rincon de la cubierta, entre la barandilla y un enorme molinete. La fatiga de la larga jornada habia sido superior al temor de Therru; dormia profundamente, pegada a Tenar, con la cabeza apoyada en el pequeno morral y cubierta con la capa.

Tenar se puso de pie lentamente y el joven se le acerco de inmediato. Ella se estiro la falda y trato de echarse hacia atras los cabellos. —Soy Tenar de Atuan —dijo. El se quedo inmovil. Ella dijo—: Creo que sois el rey.

Era muy joven, mas joven que Chispa, su hijo. Dificilmente tendria veinte anos. Pero habia algo en su apariencia que no era en absoluto joven, algo en sus ojos que la hizo pensar: «Ha conocido el fuego».

—Soy Lebannen de Enlad, senora —dijo el, y estuvo a punto de inclinarse o incluso de arrodillarse ante ella. Ella lo tomo de las manos, para que quedaran frente a frente.— ?No ante mi! —dijo—, ?ni yo ante vos!

El rio sorprendido y cogiendola de las manos la miro con franqueza: —?Como supisteis que os buscaba? ?Veniais a verme cuando ese hombre…?

—No, no. Iba huyendo… de el…, de… rufianes… Pretendia ir a casa, eso es todo.

—?A Atuan?

—?Oh, no! A mi granja. En el Valle Central. En Gont, aqui. —Ella tambien rio, con una risa en la que asomaban lagrimas. Ahora podia llorar, y asi lo hizo. Solto las manos del rey para secarse los ojos.

—?Donde esta el Valle Central? —pregunto el.

—Hacia el sur y hacia el este, al otro lado del cabo. Valmouth es el puerto.

—Os llevaremos alla —dijo el, complacido de poder ofrecerselo, de poder hacerlo.

Ella sonrio y se seco los ojos, con un gesto de aceptacion.

—Un vaso de vino. Algo de comida, un poco de descanso —dijo el— y un lecho para vuestra nina. —El capitan, que escuchaba discretamente, dio las ordenes. El marinero calvo que recordaba de un tiempo que parecia remoto se adelanto. Iba a coger a Therru. Tenar se interpuso entre el y la nina. No podia dejar que la tocara.— Yo la llevare —dijo, alzando la voz.

—Hay escalinatas, senora. Yo lo hare —dijo el marinero y ella se dio cuenta de que era gentil, pero no podia dejar que tocara a Therru.

—Permitidme hacerlo —dijo el joven, el rey, y luego de mirarla como pidiendole permiso, se arrodillo, tomo a la nina dormida y la llevo hasta el escotillon y la bajo con cuidado por la escalinata. Tenar los siguio.

La recosto en una litera en un camarote diminuto, torpemente, tiernamente. La arropo con la capa. Tenar lo dejo hacerlo.

En un camarote mas grande que atravesaba la popa de lado a lado, con una larga ventana que daba a la bahia a media luz, la invito a sentarse ante una mesa de roble. Tomo la bandeja que traia un joven marinero, sirvio vino tinto en copas de cristal grueso, le ofrecio fruta y bizcochos.

Вы читаете Tehanu
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату