escribir a Silvio de Agrigento: aquel maldito cura tenia razon desde el principio.

Nec mora nec requies [13]

Los dias pasaban placidos en Clairvaux. Rodrigo habia redescubierto la satisfaccion del estudio, se sentia joven, rememorando, quiza, sus dias de aplicado estudiante en Paris. Toribio desaparecia horas y horas por los alrededores del monasterio donde, segun suponia Rodrigo, aplacaba sus ardores con las mozas del lugar. Habia multitud de viviendas extramuros, aqui y alla, apenas a media legua del cenobio donde residian los menestrales que entraban durante el dia a trabajar para los monjes. La demanda de artesanos, artistas y jornaleros era considerable, pues pese a que los cistercienses se aplicaban al maximo al duro trabajo, las dimensiones de Clairvaux eran tales que reclamaba manos y espaldas fuertes para sacar adelante aquellas enormes instalaciones. Tomas, el joven e inexperto boceto de hombre de Iglesia, parecia haberse aficionado a la lectura y pasaba horas y horas entre la biblioteca y el claustro leyendo anosos volumenes, algunos raros y exoticos y otros proscritos por la Santa Madre Iglesia, que alli, bajo la tutela de Bernardo de Claraval, habian sido traducidos del griego y el arabe o remozados para que no se perdieran. El zagal parecia fascinado con Platon y Aristoteles, leia a Avicena, a Seneca o recitaba poemas. Rodrigo sabia que escribia a escondidas. Quizas algun dia contara su historia. Una historia amarga, emocionante, viva…

Dada la nueva aficion del zagal y que el se hallaba ocupado en el reaprendizaje del hebreo, decidio encargar al bueno de Tomas que dirigiera sus estudios hacia el Templo de Salomon, la gnosis y todo lo que pudiera encontrar en la fabulosa biblioteca del monasterio sobre ritos esotericos, que no habia de ser poca cosa.

Rodrigo avanzaba en su relacion con Isaias. Sentia que la simpatia del rabi hacia el crecia por momentos. Al parecer Moises Ben Gurion le habia escrito deshaciendose en elogios hacia Rodrigo, asi que, con semejante recomendacion, mas el esfuerzo del templario, el maestro Guior habia comenzado poco a poco a mirarlo con buenos ojos.

Rodrigo aprovechaba las lecciones y reflexionaba. ?Que habria sido de los sabios raptados en Paris? Habia pasado mucho tiempo desde aquello y hasta era probable que ya estuvieran muertos. ?Que sentido tenia llevarse a varios hombres, todos expertos en textos judaicos, si ya habia sabios judios trabajando en Clairvaux?

La respuesta era clara: los templarios tenian algo secreto que no querian ensenar a nadie. Ese algo requeria de la ayuda de sabios judios, y era obvio que no querian compartirlo ni siquiera con sus amigos cistercienses. ?Sabria algo Bernardo de Claraval de aquello? Seguro. Estaba al corriente del proyecto, tenia que saberlo todo.

Una manana, despues de un mes de estancia en Clairvaux y hablando del bueno de Moises Ben Gurion con su maestro en el despacho de las tenerias, Rodrigo se arriesgo a preguntar.

– Mi maestro tenia un hermano erudito como el mismo y vos, ?llegasteis a conocerle?

– No -contesto el rabi-. He oido que era mas joven que Moises, pero mucho mas brillante. Una mente privilegiada -dijo senalandose la cabeza.

– Desaparecio -repuso el alumno.

– Si, algo oi de eso.

– El y otros seis sabios.

Se hizo un silencio. Era evidente que el judio no queria hablar de aquello. Rodrigo se dio cuenta de que era un templario y decidio cambiar de tema.

– Maestro, ?que es la gnosis?

Isaias Guior parecio sorprendido. Lo miro con ojos escrutadores.

– Vaya, ?no sois un…?

– ?Un iniciado? No, rabi, no lo soy.

– Pero Bernardo me…

– Lo se, creo que aqui piensan que soy mas importante en la orden de lo que la realidad impone.

El rabi lo miro con desconfianza, asi que Rodrigo anadio:

– Supongo que tienen grandes planes para mi, pero de momento me encuentro al comienzo del camino, un largo camino.

Los profundos y cansados ojos azules del maestro lo miraron de nuevo y Guior dijo:

– Pensaba que erais uno de ellos. Un iniciado, vaya. Pero ahora veo que no. Por eso me habeis preguntado por el hermano de Moises Ben Gurion, ?no? ?Por que preguntais? Algun dia, al final del camino se os revelaran todas estas cosas.

– Ya, pero ?y si todo esto no es algo licito? ?No creeis que tengo derecho a saber en que me estoy metiendo?

– Entonces… dudais.

– Si, en efecto.

– El hombre cabal debe dudar de todo.

– ?Sabeis de la suerte de David Ben Gurion?

– No. Pero creo que el Temple estuvo tras ese asunto.

– ?Como lo sabeis?

– Entre la gente de mi pueblo se rumoreo.

– Pero vos no sabeis nada.

– No. ?Por que os interesa este tema?

– Porque mi maestro, Moises Ben Gurion, me pidio que le ayudara.

– ?Y si con ello perjudicarais a vuestra orden?

– Entonces tendria que decidirme. Pero me gustaria conocer su paradero.

– Me temo que no os puedo ayudar. En aquel momento, me refiero a la desaparicion de los siete de Paris, todos los miembros de la comunidad nos escribieron alarmados. Se hacian una idea de la naturaleza de nuestro trabajo aqui y pensaron que podiamos saber algo.

– ?La naturaleza de vuestro trabajo?

– Si, llevamos aqui mucho tiempo, trabajando para Bernardo de Claraval; desde la fundacion misma del monasterio, diria yo. Siempre nos ha tratado bien teniendo en cuenta la animadversion que, en general, muestran los cristianos hacia nuestro pueblo.

– ?Y para que os necesitaba?

– Al parecer tenia algunos textos que queria traducir.

– ?Que clase de textos?

– Antiguos textos judaicos.

– ?Sobre que trataban?

– Es un misterio, nos daban fragmentos sueltos. Cada uno traducia trozos separados y luego ellos, los monjes, los unian.

– Ya, pero aun asi, algo deduciriais.

– Si, algo.

– ?Y bien?

– Hablaban del Templo.

– ?El Templo?

– Si, el Templo de Salomon. Y de su caida ante las tropas de Tito. Viejas historias.

– Ya.

– Tambien habia otros textos de los esenios, una suerte de anacoretas de Palestina que se entregaban al ayuno y la meditacion. Compararon esos textos con algunos que ellos tenian de su mitologia. Bernardo estuvo viviendo con ellos antes de profesar. Fue tomando lo que necesitaba de cada culto.

– ?Con ellos? ?Con quien, con David?

– Con los druidas. Vivio con ellos en los bosques de sus tierras. Conoce a la perfeccion la mitologia celta y sus secretos.

– ?Tienen algo que ver con la gnosis?

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