maquina.

– Comprendo -dijo ?ora-. ?Pero estas seguro de que estuvo sentado aqui pimplando todo el rato hasta que llegaron sus amigos, a eso de las dos? ?No habria podido escaparse un rato sin que tu te dieras cuenta?

Bjossi se lo penso antes de responder.

– Bueno, naturalmente no puedo asegurar que estuviera aqui todo el rato sin interrupcion. Creia estar seguro y eso es lo que le dije a la policia, pero despues de pensarlo, lo cierto es que eso pude habermelo construido a partir de las consumiciones que hizo en ese tiempo, claro, no todas las lleve yo. A lo mejor le pidio a alguien que usara su cuenta… no lo se. -Movio las manos senalando a su alrededor-. Pero el local no es demasiado grande y, sinceramente, creo que me habria dado cuenta si hubiese salido. Por lo menos eso es lo que yo creo.

En realidad, ?ora ya no sabia que mas preguntarle al camarero en relacion con aquella noche. A fin de cuentas siempre acababa en lo mismo, y a su entender, su testimonio sobre la coartada de Halldor salia reforzado del interrogatorio. Dio las gracias a Bjossi y le entrego su tarjeta, por si se acordaba de alguna cosa especial, aunque no lo creia muy probable. Se volvio hacia Matthew y el cafe, que se habia quedado ya un poco frio, y entre sorbo y sorbo le explico lo que habia contado el camarero. Terminaron sus cafes y ?ora vio que se habia hecho hora de marcharse a casa. Se levantaron y cogieron el coche.

Eran cerca de las cinco, y el trafico era todavia escaso. Habia poca gente por la calle, porque hacia frio y soplaba el viento. Los pocos que se aventuraban a salir caminaban deprisa y no dedicaban mucho tiempo a mirar a su alrededor o a contemplar los escaparates. ?ora decidio no pasar por la oficina, y le pidio a Matthew que la llevara directamente al garaje para irse a casa desde alli. Telefoneo a Bella para avisarle de que no la esperasen hasta el dia siguiente y para comprobar si mientras estaba ausente habia habido algo que la afectara a ella.

– Diga -fue la respuesta en el telefono; ni una sola palabra acerca de la actividad a la que se dedicaban, ni una indicacion de quien habia respondido.

– Bella -dijo ?ora, intentando poner su mejor tono de voz-. Soy ?ora, tampoco puedo ir hoy. Pero manana estare alli hacia las ocho.

– Ah -fue la escueta respuesta.

– ?Hay algun recado para mi?

– ?Como voy a saberlo? -respondio Bella.

– ?Que como? Bueno, es que yo soy una adivina tan estupenda que se me ocurrio que como secretaria y telefonista quiza habrias anotado por casualidad algun mensaje. Naturalmente, es una estupidez por mi parte.

Al otro lado se produjo un breve silencio, y ?ora creyo oir a Bella ir contando hacia atras a media voz, al otro lado de la linea.

– Son las cinco… ya no tengo que seguir hablando contigo. Mi jornada ha terminado por hoy. -Bella colgo.

?ora se quedo mirando embobada su telefono movil y dijo, mas a si misma que a Matthew:

– ?No sera que Bella es en realidad ese Mal?

– ?Eh? -Matthew habia llegado al garaje y metido el coche.

– Ay, nada-dijo ella mientras se soltaba el cinturon de seguridad-. Y por cierto, ?que haces por las tardes?

– Pues un poco de todo -respondio Matthew-. Salgo a comer, a veces me paso un rato en un bar del centro… algunas veces voy tambien a los sitios para turistas: museos y cosas de esas.

?ora le compadecio… debia de ser algo bastante solitario.

– Manana es viernes y los ninos van a casa de su padre. Te invito a comer el fin de semana, ?te viene bien?

Matthew sonrio.

– Vale, si prometes no invitarme a pescado. Si vuelvo a comer pescado me saldran agallas.

– No, pensaba en algo mas casero… como encargar una pizza -dijo ?ora antes de salir del coche. Confiaba en que el se marcharia antes de que tuviera que entrar en el coche del taller. Si el plumifero le resultaba ridiculo, le daria un ataque de risa al ver el vehiculo que usaba. Su deseo no se vio satisfecho: Matthew espero a verla dentro del coche, y cuando ella abrio con su llave la puerta del conductor, oyo que la llamaba. Miro y le vio asomado en la ventanilla abierta.

– Me estas tomando el pelo -dijo en voz alta-. ?Es eso tu coche?

?ora evito que las risas de Matthew la pusieran nerviosa y le dijo a su vez:

– ?Quieres cambiar?

Matthew sacudio la cabeza y subio el cristal. Se marcho riendo, segun le parecio a ?ora.

La tarde anterior, ?ora se habia puesto de acuerdo para que su hija se fuera del colegio a casa de su amiga. Asi que fue a toda prisa a recoger a Soley, dio las gracias a la madre de su amiga, una mujer joven y simpatica, por el favor, y ella le respondio que no era nada… que en realidad era mas facil tenerlas a las dos juntas, porque se tenian mucho aprecio. ?ora volvio a darle las gracias y dijo que seguramente no tendria mas remedio que repetir, si le parecia bien. Anadio finalmente que esperaba poder devolverle el favor alguna vez. Alguna vez, cuando el sol saliera por el oeste.

En la puerta de su casa habia toda una congregacion: unos amigos de Gylfi habian estado de visita y en aquel momento se estaban yendo. Habia repartidas por el suelo montones de parkas… y zapatillas deportivas y mochilas elegantisimas que servian de cartera de colegio. Los propietarios, tres chicos larguiruchos que ?ora conocia bien y una chica que conocia menos, estaban dedicados a recuperar sus abrigos y a buscar las parejas de las zapatillas.

– Hola -dijo ?ora en plan buen rollo, e hizo lo posible por pasar en medio del grupo. Su hijo estaba en el umbral del vestibulo contemplando los preparativos. Tenia un aspecto tan mortecino como por la manana-. ?Estabais estudiando? -pregunto ?ora, consciente de que no era nada probable. A esa edad, los chicos no se reunen a estudiar juntos… si a alguien se le ocurriera una cosa semejante, lo marginarian al momento. Pero su obligacion de progenitura era hacer comentarios de ese estilo.

– Eh, no -respondio Patti, el mejor amigo de Gylfi desde hacia muchos anos. Era un chico estupendo, cuya peculiaridad mas destacada era que en cualquier momento era capaz de indicar cuantos meses, dias y horas quedaban hasta que pudiera hacer el examen del carne de conducir. Varias veces, ?ora habia comprobado los numeros, y por regla general el chico no se equivocaba practicamente nada.

Luego ?ora le sonrio a la chica, que bajo los ojos con timidez. No conseguia recordar como se llamaba, aunque ultimamente la habia visto cada vez mas por casa. Gylfi habia madurado mucho, y a lo mejor a su hijo le gustaba aquella chica, ?quiza incluso eran novios? Era una chica de lo mas linda, pero bastante mas pequena que Gylfi y sus amigos.

Soley, que habia entrado con su madre, acababa de quitarse los zapatos y el chaqueton y de dejarlo todo bien puesto en su sitio. Miro a los muchachos, se puso en jarras y pregunto como una senorona:

– ?Estuvisteis saltando en la cama? Eso no se puede hacer: se estropea el edredon.

Su hermano enrojecio de verguenza y vocifero:

– ?Por que tengo que tener una familia tan anormal? No hay quien os aguante a ninguna de las dos. -Salio corriendo como una exhalacion y su camino se vio acompanado por una sucesion de portazos. Sus amigos se quedaron de lo mas azorados, y el barullo que formaban recuperando sus cosas aumento al doble.

– Bye-bye -se despidio Patti antes de cerrar la puerta de fuera, una vez hubo salido todo el grupo. Antes de que la puerta encajara en sus goznes, debio de pensarselo mejor y volvio a asomar la cabeza para informar-: No sois ni la mitad de raras que mi familia… lo unico que le pasa a Gylfi es que anda cabreado estos dias.

?ora le sonrio y le dio las gracias. Por lo menos habia sido un intento de mostrar cierta cortesia… aunque el deseo de mostrarse fino tuvo mas exito que sus palabras.

– Bueno -le dijo a su hija-, ?vamos a preparar la cena? -La pequena asintio muy juiciosa con la cabeza y se fue a llevar una bolsa a la cocina.

Despues de cenar juntos (lasana recalentada que ?ora habia elegido en la tienda y pan hindu naan que habia cogido por equivocacion en vez del pan con ajo), su hija se fue a su cuarto a jugar mientras su hijo recogia la mesa. Entendia claramente que su estallido habia afectado a su madre y su hermana, pero no era capaz de pedir disculpas. ?ora hizo como que no pasaba nada, confiando en que estaba siguiendo la conducta adecuada… que el muchacho acabaria por confiarle, sin necesidad de forzarlo, que era lo

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