concentrados.
– Callate tu -respondio Andri a voz en cuello-. Hablo cuando me da la gana.
Briet creyo ver que Marta Mist rechinaba los dientes pero no podia estar segura, pues alli dentro reinaba la oscuridad… la unica claridad procedia de unas velitas que habian colocado por distintos sitios de la habitacion. Suspiro.
– Ay, venga ya, dejad de pelearos y vamos al asunto. -Se acomodo, estaban sentados en el suelo con las piernas cruzadas, formando un anillo.
– Si, por todos los dioses -farfullo Dori, frotandose los ojos-. Queria irme a dormir temprano y no estoy dispuesto a seguir eternamente con este rollo.
– ?Rollo? -exclamo Marta Mist, a quien evidentemente no se le habia pasado el malhumor-. Creia que estabamos todos de acuerdo en hacerlo. ?Acaso os he enganado?
Dori dejo escapar un pesado suspiro.
– No, no tergiverses lo que estoy diciendo. Acabemos esto de una vez.
– Es completamente distinto que en casa de Harald -se oyo la voz de Brjann, que habia guardado silencio hasta aquel momento-. No es solo la casa. -Miro a su alrededor-. Falta Harald. No estoy seguro de que esto vaya a funcionar sin el.
Andri hizo como que no habia oido la observacion sobre el apartamento.
– No podemos hacer mucho si falta Harald -alargo la mano hacia el cenicero-. ?Como se llamaba la tia esa?
– ?ora Gu?mundsdottir -respondio Briet-. Abogada.
– Vale -dijo Andri-. Empecemos, pues. ?De acuerdo? -Miro a los demas, sentados en circulo a su alrededor; unos mostraron su acuerdo con un gesto de la cabeza; otros, encogiendose de hombros.
– ?Quien quiere empezar?
Briet miro a Marta Mist.
– Empieza tu -dijo, intentando borrar la mala cara de su amiga-. Tu eres la mejor en estas cosas, y es importante que esto se haga bien.
Marta Mist no se hizo de rogar. Les miro a uno tras otro.
– Sabeis que esa mujer puede meternos en un problemon de todos los demonios si se huele algo del asunto. Fue una verdadera suerte que la poli diera un patinazo como el que dio.
– Eso lo tenemos perfectamente claro -intervino Brjann en representacion de todos los demas-. Cien por cien.
– Bien -dijo Marta Mist. Se puso las manos en los muslos-.
9 DE DICIEMBRE
Capitulo 20
La lectura se alargo hasta bien entrada la madrugada, de ahi que ?ora se despertase con sueno y con la cabeza pesada. Paso mucho tiempo estudiando la hoja de papel que habia caido del libro, y que parecia contener una coleccion variopinta de palabras y anos, escrita a mano. Supuso que habria sido Harald quien habia anotado lo que habia en la hoja: al menos, el libro en el que estaba metida era suyo. Ademas, parte del texto estaba en aleman. No habia sido especialmente cuidadoso con la caligrafia, de ahi que ?ora no estuviese nada segura de haber leido correctamente todas las palabras. Lo primero que leyo fue:
Leer el
Las historias y explicaciones de los actos y las intenciones de los brujos eran completos absurdos. Las fuerzas de esos personajes no tenian limite: entre otras cosas eran capaces de convocar a animales salvajes, podian volar, transformar a los hombres en toros u otros animales, causar impotencia y hacer que el miembro sexual de los hombres se soltara del cuerpo. Se gastaba una considerable cantidad de energia en argumentar si la susodicha perdida del miembro era mera alucinacion o perdida real. La lectura no le dejo claro a ?ora cual era la conclusion de los autores. Para adquirir tales poderes, los brujos tenian que dedicarse a ocupaciones como quemar y (o) devorar ninos y tener relaciones sexuales con el diablo en persona. ?ora no era psicologa, pero la lectura la convencio de que los autores se resentian de la santa castidad a la que se veian obligados como monjes negros. Todo ello quedaba claramente de manifiesto en sus comentarios sobre las mujeres. La misoginia chorreaba por todas y cada una de las explicaciones, y ?ora se harto. Las razones aducidas para explicar lo perversas y demoniacas que eran las mujeres resultaban absolutamente absurdas, entre otras cosas se mencionaba que la costilla de Adan, que se utilizo para formar a la primera mujer, estaba curvada hacia dentro, lo que tenia como consecuencia toda una serie de desviaciones. Segun esta argumentacion, las mujeres serian perfectas si Dios hubiese utilizado el femur. Todas estas cosas iban dirigidas a convencer al lector de que las mujeres eran presa mas facil del demonio, de ahi que la mayoria de los brujos fueran mujeres. Las mujeres pobres recibian una buena somanta adicional: eran mentirosas y unas piltrafas, al tiempo que seres poderosos. A ?ora le costo imaginar lo que representaria el ser una mujer pobre en aquellos tiempos.
Pero lo que llamo mas la atencion de ?ora fue la tercera y ultima parte del libro, que trataba de los procedimientos legales en la investigacion y la litigacion contra las brujas. Como jurista, le resultaron especialmente impactantes la abominacion que representaba, entre otras cosas, asegurar a las acusadas que si confesaban se les perdonaria la vida, y luego ofrecerles tres diferentes vias para retractarse de sus declaraciones sin que se dieran cuenta. Se explicaba con mucha insistencia a las detenidas que estaba prohibido que los pies de
