concentrados.

– Callate tu -respondio Andri a voz en cuello-. Hablo cuando me da la gana.

Briet creyo ver que Marta Mist rechinaba los dientes pero no podia estar segura, pues alli dentro reinaba la oscuridad… la unica claridad procedia de unas velitas que habian colocado por distintos sitios de la habitacion. Suspiro.

– Ay, venga ya, dejad de pelearos y vamos al asunto. -Se acomodo, estaban sentados en el suelo con las piernas cruzadas, formando un anillo.

– Si, por todos los dioses -farfullo Dori, frotandose los ojos-. Queria irme a dormir temprano y no estoy dispuesto a seguir eternamente con este rollo.

– ?Rollo? -exclamo Marta Mist, a quien evidentemente no se le habia pasado el malhumor-. Creia que estabamos todos de acuerdo en hacerlo. ?Acaso os he enganado?

Dori dejo escapar un pesado suspiro.

– No, no tergiverses lo que estoy diciendo. Acabemos esto de una vez.

– Es completamente distinto que en casa de Harald -se oyo la voz de Brjann, que habia guardado silencio hasta aquel momento-. No es solo la casa. -Miro a su alrededor-. Falta Harald. No estoy seguro de que esto vaya a funcionar sin el.

Andri hizo como que no habia oido la observacion sobre el apartamento.

– No podemos hacer mucho si falta Harald -alargo la mano hacia el cenicero-. ?Como se llamaba la tia esa?

– ?ora Gu?mundsdottir -respondio Briet-. Abogada.

– Vale -dijo Andri-. Empecemos, pues. ?De acuerdo? -Miro a los demas, sentados en circulo a su alrededor; unos mostraron su acuerdo con un gesto de la cabeza; otros, encogiendose de hombros.

– ?Quien quiere empezar?

Briet miro a Marta Mist.

– Empieza tu -dijo, intentando borrar la mala cara de su amiga-. Tu eres la mejor en estas cosas, y es importante que esto se haga bien.

Marta Mist no se hizo de rogar. Les miro a uno tras otro.

– Sabeis que esa mujer puede meternos en un problemon de todos los demonios si se huele algo del asunto. Fue una verdadera suerte que la poli diera un patinazo como el que dio.

– Eso lo tenemos perfectamente claro -intervino Brjann en representacion de todos los demas-. Cien por cien.

– Bien -dijo Marta Mist. Se puso las manos en los muslos-. Silencio absoluto, por favor. -Nadie dijo nada. Se estiro para coger un grueso fajo de papel que estaba en medio del circulo y un pequeno cuenco con un liquido de color rojo. Coloco el fajo en el suelo delante de ella y se puso el cuenco al lado. Hecho esto, Briet le entrego, con gesto de total seriedad, un palillo chino de comer. Marta Mist metio el palillo en el espeso liquido y dibujo con habiles trazos dos signos en el papel. Cerro los ojos y dijo despues, en voz baja y embrujadora-: «Si deseas que tu enemigo te tema…».

9 DE DICIEMBRE

Capitulo 20

La lectura se alargo hasta bien entrada la madrugada, de ahi que ?ora se despertase con sueno y con la cabeza pesada. Paso mucho tiempo estudiando la hoja de papel que habia caido del libro, y que parecia contener una coleccion variopinta de palabras y anos, escrita a mano. Supuso que habria sido Harald quien habia anotado lo que habia en la hoja: al menos, el libro en el que estaba metida era suyo. Ademas, parte del texto estaba en aleman. No habia sido especialmente cuidadoso con la caligrafia, de ahi que ?ora no estuviese nada segura de haber leido correctamente todas las palabras. Lo primero que leyo fue: 1485 Malleus y al parecer Harald habia escrito varias veces ese ano, ademas de que lo habia subrayado dos veces. Debajo ponia J.A. 1550??, pero estaba tachado. Luego lo que parecian dos L juntas y detras Loricatus Lupus. Debajo habia una cosa en aleman, que ?ora tradujo como: ?Donde? ?Donde? ??La cruz antigua?? La mitad de la hoja era una especie de plano con puntos senalados por anos y lugares unidos por flechas. Por la disposicion de los puntos, ?ora saco la conclusion, a falta de otra mejor, de que aquello era un tosco mapa. Uno de los puntos estaba marcado Innsbruck – 1485, debajo de el Kiel – 1486 y debajo de este Roskilde. Este lugar estaba marcado con dos anos: 1486 - muerto y luego 1505 – defuncion. Habia dos puntos mas debajo de esos tres, y el de mas arriba tenia la indicacion Holar – 1535, pero estaba tachado, igual que su enlace con el otro punto marcado Skalholt. Detras de esta indicacion se hallaban dos anos, 1505 y 1675. De este ultimo ano salian dos flechas que terminaban en signos de interrogacion. A su lado solo ponia ??La cruz antigua?? Con una pluma diferente se habia anadido la palabra Gastbuch y justo despues habian dibujado otra crucecita o una t. ?Libro de visitas? ?Libro de visitas de la cruz? Por debajo decia: humo – tintorera – hogar!!- 3o signo!!, si no se confundia con su aleman. ?ora acabo por renunciar a su intento de descifrar aquello y se lanzo a leer el libro.

Leer el Malleus Maleficarum resulto ser todo lo contrario que un pasatiempo, pues su inimaginable contenido tuvo como consecuencia que el libro absorbiese toda su atencion. No lo pudo leer de cabo a rabo; sus dos partes eran demasiado densas para poder digerirlas en su totalidad. El libro esta construido en forma de preguntas o asertos sobre la brujeria. Estaban puestas al principio de cada uno de los capitulos o secciones, y se respondian o explicaban con una serie de argumentos religiosos de lo mas pasmosos, que no resistirian el menor escrutinio racional.

Las historias y explicaciones de los actos y las intenciones de los brujos eran completos absurdos. Las fuerzas de esos personajes no tenian limite: entre otras cosas eran capaces de convocar a animales salvajes, podian volar, transformar a los hombres en toros u otros animales, causar impotencia y hacer que el miembro sexual de los hombres se soltara del cuerpo. Se gastaba una considerable cantidad de energia en argumentar si la susodicha perdida del miembro era mera alucinacion o perdida real. La lectura no le dejo claro a ?ora cual era la conclusion de los autores. Para adquirir tales poderes, los brujos tenian que dedicarse a ocupaciones como quemar y (o) devorar ninos y tener relaciones sexuales con el diablo en persona. ?ora no era psicologa, pero la lectura la convencio de que los autores se resentian de la santa castidad a la que se veian obligados como monjes negros. Todo ello quedaba claramente de manifiesto en sus comentarios sobre las mujeres. La misoginia chorreaba por todas y cada una de las explicaciones, y ?ora se harto. Las razones aducidas para explicar lo perversas y demoniacas que eran las mujeres resultaban absolutamente absurdas, entre otras cosas se mencionaba que la costilla de Adan, que se utilizo para formar a la primera mujer, estaba curvada hacia dentro, lo que tenia como consecuencia toda una serie de desviaciones. Segun esta argumentacion, las mujeres serian perfectas si Dios hubiese utilizado el femur. Todas estas cosas iban dirigidas a convencer al lector de que las mujeres eran presa mas facil del demonio, de ahi que la mayoria de los brujos fueran mujeres. Las mujeres pobres recibian una buena somanta adicional: eran mentirosas y unas piltrafas, al tiempo que seres poderosos. A ?ora le costo imaginar lo que representaria el ser una mujer pobre en aquellos tiempos.

Pero lo que llamo mas la atencion de ?ora fue la tercera y ultima parte del libro, que trataba de los procedimientos legales en la investigacion y la litigacion contra las brujas. Como jurista, le resultaron especialmente impactantes la abominacion que representaba, entre otras cosas, asegurar a las acusadas que si confesaban se les perdonaria la vida, y luego ofrecerles tres diferentes vias para retractarse de sus declaraciones sin que se dieran cuenta. Se explicaba con mucha insistencia a las detenidas que estaba prohibido que los pies de

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