el pelo.
?ora apreto los ojos. No queria replicar a lo que le habia dicho, porque en cierto modo Matthew no dejaba de tener razon… al menos, habia sido ella quien dio pie a aquella situacion, si la memoria no la enganaba.
– La resaca me esta matando. No puedo ni pensar con claridad.
Matthew se incorporo.
– Tengo Alka Seltzer. Te puedo preparar uno, enseguida te sentiras mejor.
Antes de que ella pudiese gritar «?no!» (pues estaba segura de que el estaba igual de vestido que ella misma) Matthew se habia levantado y se habia dirigido hacia el bano. Totalmente desnudo. «?A que se debera que a los hombres les importe que les miren mucho menos que a las mujeres?», penso ?ora. Aquellas cavilaciones buscaban reprimir otros pensamientos que le llegaron de pronto, como que Matthew tenia una complexion magnifica, alto y fuerte. A fin de cuentas, aquello no habia sido una estupidez tan grave. Oyo correr el grifo en el cuarto de bano y volvio a cerrar los ojos.
No los abrio hasta que advirtio que Matthew estaba otra vez acostado y debajo del edredon. Tenia en la mano un vaso de agua espumeante, y ?ora se sintio mejor: se incorporo y se bebio el liquido de un solo trago. Despues volvio a dejarse caer sobre la almohada y espero a que se le pasara el malestar. Despues de estar asi unos minutos, noto un golpecito en el hombro a traves del edredon. Abrio los ojos.
– Oye. -Matthew movio la cabeza de ?ora hacia el-. ?Que te parece otro?
– ?Que? -consiguio decir ?ora sin avergonzarse. Era evidente que se sentia ya algo mejor.
– ?Que te pareceria corregir eso de que esto no fue mas que un error? -Le sonrio-. Puedo ponerme los zapatos finos, si quieres.
?ora se desperto con el rumor de la ducha. Salto de la cama como una exhalacion y fue recogiendo sus ropas dando saltitos por el suelo. No encontro uno de los calcetines y cogio en brazos el resto de las prendas. Desde la puerta del bano, le dijo que se verian en el desayuno. Se sintio feliz cuando por fin entro en su propia habitacion y cerro la puerta.
Despues de una larga ducha caliente, se sintio mejor psiquicamente y fisicamente. Antes de salir cogio el movil y marco el numero de su amiga Laufey.
– ?No sabes la hora que es? -respondio esta enfurrunada.
?ora no le hizo caso, pues ya casi eran las diez.
– ?Dios mio! ?Adivina! -dijo como una exhalacion.
– Vaya, a juzgar por lo excitada que estas y que te pones a llamar a unas horas tan intempestivas, tiene que ser una noticia espantosa. -Y se oyo un bostezo.
– ?Que va! ?Me he acostado con un hombre! -La reaccion no se hizo esperar. Se noto que Laufey se incorporaba en la cama al oir la noticia, y al tiempo que ?ora pronunciaba la ultima palabra, se oyeron unas exclamaciones tremendas.
– ?Hala! ?Cuentame! ?Con quien, con quien?
– Con Matthew. El aleman. En otro rato te cuento el resto, porque ahora tengo que ir a desayunar con el. Estamos en un hotel.
– ?En un hotel? ?Vaya, vaya, como te lo montas!
– Luego hablamos… estoy un poco nerviosa. Tengo que hacerle entender como sea que no ha sido mas que una casualidad; no quiero una relacion.
Una carcajada resono desde el otro lado de la linea.
– ?Oye? ?Donde has estado ultimamente? ?Has visto demasiados programas infantiles? La mayoria de los hombres solteros de esa edad estan como locos buscando relaciones complicadas. No te preocupes por eso, chica.
?ora se despidio, un poco harta de unas noticias que habrian debido alegrarla. Se dirigio al comedor; pero antes se dedico a deshacer la cama para que los empleados del hotel no fueran a pensar que era una casquivana. Matthew estaba sentado a una mesa para dos junto a la ventana del comedor, bebiendo cafe a sorbitos. No le paso desapercibido a ?ora lo guapo que estaba, aunque nunca se lo habria reconocido a si misma. Matthew tenia aquella rudeza en las lineas del rostro que tan atractiva le resultaba a ella. Menton robusto, dientes grandes, pomulos prominentes y parpados pesados. Sin duda se trataba de una herencia recibida de sus antepasados desde el mas oscuro pasado, que le permitia atraer a las mujeres gracias a unos rasgos que anunciaban perseverancia y resuelta rudeza: el semblante de un perfecto cazador. ?ora se sento.
– Hmm, que bien me va a venir comer algo ahora -dijo para romper el hielo.
Matthew le sirvio cafe de una jarrita de acero.
– Te olvidaste un calcetin en mi habitacion. Nada menos que un calcetin de lana… increible pero cierto.
Nada en su manera de comportarse delataba que estuvieran mas cercanos que en la cena de la noche anterior, aparte de que Matthew puso su mano sobre la de ?ora y le guino un ojo con complicidad. Ella le sonrio pero no dijo nada. Matthew retiro la mano al poco y siguio comiendo. Despues de desayunar todo lo que les apetecio, se fueron cada uno a su habitacion a preparar el equipaje.
Mientras ?ora estaba esperando a Matthew en la recepcion, sono su movil. Era Gylfi. Antes de responder, ella se convencio a si misma de que, naturalmente, no podia saber lo que su madre acababa de hacer esa misma noche.
– Hola carino -dijo, intentando sonar natural.
– Hola. -La voz de Gylfi sonaba espesa y paso un momento antes de que empezara a hablar-. Eso, lo que tenia que contarte… ?donde estas?
– Estoy en el Hotel Ranga. Estuve trabajando aqui ayer sabado. ?No estas aun en casa?
– Si, ya he vuelto. -Hubo una breve pausa-. ?Tu cuando vienes?
?ora miro el reloj. Faltaban unos minutos para las once.
– Bueno, calculo que estare alli hacia la una.
– Vale. Luego nos vemos.
– ?Por que no estas con tu padre? ?Donde esta tu hermana? -se apresuro a decir ?ora antes de que su hijo colgara.
– Sigue con el. Yo me fui.
– ?Que te fuiste? ?Por que? ?Os peleasteis?
– Mas o menos -respondio Gylfi-. Empezo el.
– ?Y eso? -?ora se habia quedado boquiabierta. Hannes solia tener mucho cuidado en no montar numeros, y hasta entonces habia conseguido siempre llevarse bien con su hijo, aunque este no le consideraba un tipo demasiado divertido.
Solto un grunido.
– Se empeno en que tenia que hablar conmigo, y cuando pense que me comprendia y le dije cierta cosa, se puso hecho una furia. Te juro que se puso como un energumeno y me solto un mogollon de burradas. Yo me negue a seguir aguantando aquello. Creia que mi comprenderia.
Los pensamientos de ?ora se atropellaban y se confundian. Por la descripcion que le acababa de hacer Gylfi de la reaccion de su padre, el asunto era mucho mas que serio. Pero ?que habia sucedido? Se arrepintio de haberle pedido a Hannes que charlara con el chico… la charla no habia mejorado las cosas lo mas minimo.
– Anda, Gylfi, ?que es eso que puso tan furioso a tu padre, carino mio? ?Es lo que quieres contarme a mi dentro de un rato?
– Si. -Nada mas; era evidente que tendria que esperar hasta poder hablar con el en persona, solo entonces podria saber de que se trataba.
– Oyeme, ya voy para alla. No me gustan los lios asi que tendremos que hablar del asunto con tranquilidad. No te vayas.
– Pues tienes que estar aqui antes de la una. Tengo que ir contigo a ver a una gente.
?Una gente? ?Una gente? ?Se habria metido en una secta? Su corazon se puso a palpitar con vehemencia.
– Gylfi… tu no vas a ver a ninguna gente hasta que yo llegue a casa. ?Entendido?
– Ven antes de la una -dijo el entonces-. Papa estara tambien. -Se despidio y colgo.
El corazon de ?ora palpitaba hasta chocar con las costillas, y tuvo que hacer un gran esfuerzo para no ponerse a gritar. Como un automata, marco el numero del movil de Hannes, pero estaba sin cobertura o apagado.
