antes.

– Ya veo de donde ha sacado la moralidad ese hijo tuyo -dijo, y se sento, toda fina. Su marido prefirio seguir de pie, se planto en mitad del salon y les bufo como un gigantesco ogro que les miraba de arriba abajo.

– ?Mama! -se escucho a Sigga, con el llanto atascado en la garganta-. ?Callate! -Desde aquel mismo instante, a ?ora le cayo muy bien la chica… su futura nuera.

– ?Menuda mierda! -se oyo decir al ogro-. Si somos incapaces de discutir este asunto como personas civilizadas, lo mejor es que lo dejemos. Hemos venido a afrontar sin tapujos esta horrible noticia, y eso es lo que vamos a hacer. -La palabra «horrible» la pronuncio con gran emotividad.

Hannes se incorporo.

– De acuerdo, intentemos tranquilizarnos… esto no es facil para ninguno de los que estamos aqui.

La mujer volvio a grunir.

– Si, asi es -continuo Hannes muy serio-. Yo empezaria quiza diciendo que esto me duele tremendamente y en nombre de mi familia quiero pedir mis mas sinceras disculpas por la actuacion de nuestro hijo y el dano que os ha causado.

?ora respiro hondo para digerir aquellas palabras antes de matar a Hannes. Se volvio hacia el, con fingida tranquilidad.

– Primero de todo, y para que las cosas queden bien claras, no somos una familia. Yo, mi hijo y mi hija formamos una familia. Tu eres un ejemplo patetico de padre de fin de semana que ademas, a diferencia de la mayoria, no es capaz de apoyar a su hijo ni cuando las cosas se ponen dificiles. -Quito la vista de Hannes y noto que el le clavaba los ojos. El rostro de su hijo estaba deslumbrante de orgullo. ?ora repitio, para que quedase bien claro-: Lo digo simplemente para dejar las cosas claras.

Hannes estaba a su lado jadeante, pero tardo demasiado en decir algo, asi que la otra madre tomo la palabra.

– ?Que asco! Voy a aprovechar la oportunidad para senalar que, dentro de muy poco, este corazoncito tuyo… este hijo tuyo, o vuestro… -saltaba a la vista que las habilidades histrionicas no faltaban en aquella familia. La mujer enfatizo sus palabras senalando a Gylfi con un amplio movimiento de las manos- va a ser muy pronto uno de esos pateticos padres de fin de semana, igual que tu ex marido.

– No -se oyo gritar. Era Gylfi. Continuo orgulloso-: Yo… Quiero decir, nosotros. Nosotros. Nosotros queremos seguir juntos. Alquilaremos un apartamento y nos haremos cargo del nino.

?ora deseo de pronto echarse a llorar. ?Gylfi alquilando un apartamento! El chico no tenia seguramente ni la menor idea de que la mayor parte de las cosas que daba por supuestas (calefaccion, electricidad, television, agua, recogida de basuras), todas costaban dinero. No interrumpio la conversacion por miedo a quitarle los animos a su hijo. Si estaba convencido de que iba a alquilar un apartamento, asi tendria que ser.

– ?Si! -grito Sigga-. Podemos hacerlo… yo voy a cumplir los dieciseis.

– ?Violacion! -vocifero la mujer-. Naturalmente. ?Aun no tiene ni dieciseis anos! -Apunto con el dedo a Gylfi y solto un agujo chillido-: ?Violador!

?ora no veia en absoluto de que forma aquello podia mejorar las cosas. Se volvio hacia Sigga.

– Dime, carino, ?de cuanto estas?

– No lo se… como de tres meses, quiza. Por lo menos son tres meses los que no he tenido la regla. -Su padre enrojecio hasta la raiz de los cabellos.

Gylfi habia cumplido los dieciseis anos hacia mes y medio. No es que aquello cambiase nada.

– Me permito senalar que, segun la ley, la mayoria de edad esta fijada en estos casos a los catorce anos, no a los dieciseis. Ademas, mi hijo ni siquiera habia cumplido los dieciseis cuando engendraron el nino, y ademas las leyes no hacen diferencias de genero cuando se trata de relaciones sexuales de mutuo acuerdo, como seguramente es el caso.

– ?Que gilipollez es esa? -bramo el padre-. ?Es que una mujer puede violar a un hombre? Mucho menos cuando se trata de una nina, como es el caso de mi hija.

– Y de mi hijo -respondio ?ora sonriendo al hombre, con cierta cara de burla.

– ?Puedo senalar que tu hijo ha empezado ya el bachillerato pero que mi hija sigue aun en ensenanza obligatoria? Eso debe de tener alguna importancia en las leyes -dijo el hombre, jactancioso.

– Pues no, ni palabra -respondio ?ora-. NO se mencionan los grados escolares, te lo prometo.

Puso una muera horrible.

– ?Esos maricones del Parlamento!

– ?Estais chiflados! -aullo Sigga-. Es mi hijo. Soy yo la que tiene que cargar con el y tener un barrigon enorme y unas tetas horribles y no poder ir al baile de fin de curso nunca mas. -No pudo seguir, porque estallo en llanto.

Gylfi intento consolarla con cosas que seguramente consideraba el no va mas del romanticismo. Con voz llena de sentimiento, dijo para que todos pudieran oirle:

– Me da igual… aunque tengas una barriga asquerosa de gorda y unas tetas repugnantes. No me separare de ti y no invitare a nadie al baile de fin de curso. Ire solo. Te quiero mas que a ninguna otra chica.

Sigga lloro aun con mas fuerza mientras los adultos se contentaban con mirar boquiabiertos a Gylfi. De una u otra forma, aquella absurda declaracion de amor sirvio para abrirles los ojos al hecho de que la madre naturaleza lo habia confundido todo: eran ninos teniendo un nino, y quien habia sido el culpable no era quiza lo mas importante.

Hannes no dejo escapar la ocasion de participar en la sesion de reproches mutuos. Se volvio hacia ?ora, con el rostro desfigurado por la rabia.

– Todo esto es culpa tuya. Vives una vida disoluta, acostandote con quien te hace el mas minimo caso. Cuando yo estaba en casa, el chico no hacia estas cosas… esta siguiendo el unico ejemplo que tiene.

?ora quedo demasiado perpleja para poder responder. ?Vida disoluta? ?Haber hecho el amor una vez, bueno, dos, en realidad, en dos anos? A eso no podia llamarse una vida disoluta. Hasta su abuelo, con sus ochenta y ocho anos, la animaba a salir mas y a airearse un poco… por no mencionar a Laufey, que se burlaba de su moralina.

– ?Lo sabia, eres una degenerada! -grito la madre de una forma tal que el tono mismo danaba los oidos-. Una obsesa sexual… de tal palo tal astilla, lo digo siempre. -La mujer miro fijamente a ?ora, victoriosa.

Esta recibio la ayuda mas inesperada cuando el padre entro en juego.

– ?Por lo menos, esta claro que tu hija no ha heredado la frigidez de su madre!

?ora sintio que hasta alli habian llegado. Era mas informacion sobre sus futuros consuegros de la que estaba dispuesta a aceptar. Tenian por delante un bautizo, una ristra de cumpleanos, una confirmacion y Dios sabe que mas. No sentia el mas minimo deseo de recordar los mas ocultos secretos de aquella gente en cada una de esas ocasiones. Se puso en pie.

– ?Sabeis? No tengo ni idea de a que genio se le ocurrio que nos reunieramos justo en estos momentos. -Se volvio hacia Hannes-. Sois libres de charlar con el padre de Gylfi, hasta el amanecer si hace falta. Pero yo ya he tenido suficiente. -Se dio media vuelta, pero tuvo que girarse de nuevo hacia los demas cuando se dio cuenta de que no queria irse de alli sin su hijo-. Ven, Gylfi. -Dirigio sus ultimas palabras a la pobre Sigga, que estaba con la cabeza gacha y llorando-: Mi querida Sigga, vuestro nino sera siempre bienvenido en mi casa… y vosotros dos tambien, si quereis vivir juntos. Adios. -Salio con Gylfi detras de ella, totalmente extenuada. Cerraron con un portazo y fueron hacia el coche de alquiler que, afortunadamente, seguia en su sitio. Sin decir una palabra, ?ora se sento delante y Gylfi en el asiento de atras, al lado de su hermana.

– Hannes-ar-dottir -Soley le estaba ensenando a decir su patronimico en aquel mismo momento.

– Vamonos de aqui -dijo ?ora colocandose la frente entre las manos. Miro a Matthew… feliz de que los ninos no comprendieran aleman-. Adivina. Ya no soy nada. Al final, resulta que te fuiste a la cama con una abuelita.

Para asombro de ?ora, Matthew se echo a reir.

– Pues tengo que decir que las abuelitas islandesas son bastante mas presentables que las alemanas. -Miro de reojo al asiento de atras, donde Gylfi apechugaba con la incertidumbre de la vida y la existencia. Su unico apoyo en aquella hora era su madre, que se habia puesto en una situacion muy dificil, en buena parte porque aun no estaba del todo recuperada-. Hola, ?orusonur; es asi ?no, «hijo de ?ora»? Me llamo

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