Matthew. -Le guino el ojo a ?ora. Ella se volvio hacia el asiento de atras, dispuesta a pagar la ocurrencia con la misma moneda. Ahora le diria ella a su hijo que Matthew era mas que un amigo y colaborador. Sus ojos cayeron sobre el i-Pod que seguia colgando del cuello del muchacho, y se contuvo.

– Mira, Gylfi. Este es Matthew, que esta trabajando conmigo. Lo habia invitado a comer. Hablaremos tranquilamente cuando se vaya, ?vale? -Se trago una galleta que se le habia metido en la garganta.

Iba a ser abuela a los treinta y seis anos de edad. Jesus, Maria, Espiritu Santo y ese otro de la Santisima Trinidad que no conseguia recordar quien era… que el nino sea sano y la vida de sus padres un baile sobre rosas a pesar de este paso en falso. Reprimio las lagrimas que acudian sin que nadie las llamara. Se le vinieron a la cabeza unas palabras que habia oido muchas veces y otras cosas que deberia de haber sabido comprender: «No es divertido quedarme en casa sola con Gylfi… esta siempre saltando en la cama y gritando…».

– ?ora. -Matthew la saco de su ensimismamiento-. Hace un rato estuve hablando con los del Museo de Brujeria. Han encontrado la explicacion a lo que hicieron con el cuerpo de Harald.

Capitulo 28

?ora no terminaba de dar por concluida la preparacion de la cena. Echaba en las cacerolas, como loca, toda clase de cosas que sacaba de los armarios y el congelador, sin preocuparse mucho por el resultado.

– Ya esta -dijo con una voz artificialmente animosa. Matthew se sento enseguida a la mesa de la cocina, mirando boquiabierto como iba apareciendo fuente tras fuente. Cuando todo estuvo sobre la mesa, la comida resulto consistir en judias verdes, patatas fritas, arroz, cuscus, sopa, confitura de frutas y pan sueco.

– ?Que rico! -exclamo el con cortesia cuando todos estuvieron sentados y se abalanzaron sobre las judias.

?ora miro lo que habia sobre la mesa y suspiro.

– Falta el plato fuerte -dijo derrotada-. Sabia que algo no iba bien. -Iba a levantarse otra vez para buscar algo e intentar salvar lo que se pudiera; lasana congelada, pasta, carne o pescado. Pero sabia que no tenia nada: habia pensado en ir a la compra pero todo se le habia complicado. Matthew la sujeto por el brazo y la hizo volver a sentarse.

– Esto esta perfectamente asi. Esta cena no es muy habitual pero tampoco lo es el horario, de modo que todo esta bien. -Sonrio a los chicos, que se estaban poniendo aquella mezcolanza en sus platos.

?ora miro el reloj y vio que solo eran las tres… evidentemente, estaba completamente descolocada. Hizo un esfuerzo por sonreir.

– Estoy un tanto perdida, quiza dentro de un ano vuelva a estar normal. Entonces volvere a invitarte a cenar.

– No, no, no te preocupes. Prefiero ser yo el que te invite a comer -dijo Matthew, que dio un mordisco al pan sueco, sin ponerle nada encima-. Exquisito -proclamo con un esbozo de sonrisa.

Nadie termino su plato, y el cubo de la basura se lleno de restos cuando acabaron de comer. Soley pidio permiso para ir a visitae a su amiga Kristina y ?ora se lo concedio sin plantear la menol objecion. En cuanto a Gylfi, se encerro en su cuarto, diciendo que iba a conectarse a internet. ?ora confio en que no fuera a entrar en paginas que trataran del cuidado de bebes. Cuando viera en que consistia aquello realmente, se le caeria el alma a los pies, sin duda alguna. Cuando se quedaron solos, ?ora y Matthew pasaron al salon y se sentaron. Habia preparado cafe, y se lo llevaron para tomarlo alli.

– Bueno, vaya -dijo Matthew, apurado-. No te entretendre mucho. ?Las abuelitas no tienen que tumbarse un rato despues de comer?

?ora dejo escapar un bufido.

– Lo que a esta abuelita le apetece de verdad es un gintonic. -Pero se contento con un sorbo de cafe-. Los dos sabemos perfectamente las consecuencias que eso podria traer, de modo que prefiero dejarlo por el momento. - Le sonrio y las mejillas se le ruborizaron un poco-. Estoy lista para oir lo que dijo el hombre del Museo de Brujeria. -Volvio a reclinarse en el respaldo del sofa y se sento sobre las piernas.

Matthew saco un papel y lo desplego sobre la mesita.

– Llamo ?orgrimur, que acababa de contactar con el tal Pall, aquel que lo sabia todo. Dicho en pocas palabras, se habia empollado todo lo que se puede saber sobre ese simbolo magico… ?sabes por que?

?ora sacudio la cabeza. Vio que Matthew se esperaba una reaccion algo mas participativa, asi que respondio:

– No lo se… ?porque es muy listo?

– No. O si, a lo mejor lo es. Pero si sabia todo lo sabido y por saber sobre dicho signo era porque no habia podido olvidar como se emociono Harald cuando hablo con el.

– ?O sea que Harald hablo con el de modo especial sobre ese signo en particular? -pregunto ?ora.

– Si y no. Inicialmente se puso en contacto con Pall por los signos magicos en general, buscaba informacion sobre signos que, por ejemplo, no estuviesen catalogados. Despues, Harald empezo a preguntar sobre el libro islandes de brujeria que estuvimos mirando tu y yo en el museo. Pall le explico los principales conjuros del libro y, segun parece, hubo uno que desperto de modo muy especial el interes de Harald: uno que se considera un tanto repulsivo aunque esta clasificado tematicamente entre los conjuros amorosos. Lo cierto es que pregunto si no lo habiamos visto nosotros; los papeles que estuvimos viendo nosotros en la exposicion mostraban el principio de ese conjuro… aunque habia mucho mas en el folio siguiente, que no estaba a la vista. Adivina que conjuro es.

– ?Le quitas los ojos a un muerto y haces algo con ellos? -respondio ?ora esperanzada.

– No, desde luego que no, pero no por eso deja de tener importancia. Si no comprendi mal al buen hombre, ese conjuro amoroso se practica para conseguir que una mujer deposite su amor en uno… como es obvio, vamos. Para ello es preciso excavar en el suelo un agujero, sobre el que tiene que caminar la mujer, y poner en el agujero sangre de serpiente y escribir el nombre de la susodicha juntamente con varios signos magicos. Finalmente se procede a recitar el sortilegio, que es exactamente el mismo que fue enviado a la madre de Harald. -Matthew sonrio orgulloso.

– ?El poema aquel, quieres decir? -pregunto ?ora.

– Exactamente -respondio el-. Y eso no es lo unico. El Pall este dijo que Harald habia mostrado un interes desproporcionado por aquel conjuro, y discutieron hasta los menores detalles… si servia unicamente para atraer a una amante, o si era valido tambien para otros tipos de amor, si el agujero tenia que hacerse en la tierra, y asi sucesivamente. Esto dio lugar a una charla sobre el signo escrito en el margen del conjuro. -Matthew hizo una breve pausa.

– ?Y que? -pregunto ?ora con impaciencia.

– Pues resulta que el signo del margen es desconocido, aunque recuerda a un antiguo simbolo magico nordico que es signo de venganza. Lo unico que se parece, en realidad, es una raya del brazo superior. El signo nordico solo se conoce por un fragmento de manuscrito, en el cual falta por completo el sortilegio. Solamente se conserva una descripcion de lo que es preciso hacer, como primera linea del sortilegio, que es: Yo te miro: el mismo principio del conjuro amoroso. Pall consideraba probable que el propietario del libro hubiese escrito el signo al lado del conjuro amoroso, pues el mismo sortilegio servia para ambos, ya fuese porque lo sabia con seguridad o sencillamente porque pensaba que correspondia al sortilegio, al comenzar de la misma forma. Pall senalo ademas que era probable que el libro hubiese sido escrito por cuatro hombres distintos, tres de ellos islandeses y el otro danes, y bien habria podido ser este ultimo quien escribiera el signo al lado del conjuro, por las razones mencionadas. Me explico tambien que aquel conjuro nordico parecia mas macabro que todos los demas, y no estaba claro cual era su origen, aunque el texto que lo acompanaba en el fragmento de manuscrito era danes. El manuscrito es propiedad privada, pero se ha datado y se considera que procede del siglo XVI, mientras que se tiende a pensar que el libro islandes de magia fue escrito hacia 1650.

– ?En que sentido es ese signo mas macabro que los otros? -inquirio la abogada.

– Mas tenebroso seria quiza una expresion mejor, o mas sombrio. Lo que queria decir el hombre este es que la funcion del signo es simplemente causar dano a otros. Quien se lo hace grabar sobre si mismo una vez muerto podra acosar a la persona que le perjudico en vida, estar siempre a su lado desde la tumba y recordarle permanente su conducta hacia el difunto, y al final la pena por su perdida acaba por conducir a la persona a su

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