menos unos minutos. Entraron tras el en una pequena salita de reuniones y se sentaron.

– ?Se ha encontrado algo en la excavacion que pudiera tener relacion con los cadaveres? -pregunto ?ora-. Algo que quiza no tuviera un significado especial cuando se encontro pero que ahora podria explicarse sabiendo lo que habia en el sotano. No me limito a la casa de los padres de Markus.

– No -respondio Hjortur-. No recuerdo nada por el estilo. Tampoco es que lo haya pensado mucho.

– Tengo entendido que conservais todo lo que encontrais -dijo ?ora-. ?Existe alguna posibilidad de echar un vistazo a esos objetos?

Hjortur sacudio la cabeza.

– No, me parece inimaginable que se le permitiera a nadie. La intencion es permitir a los duenos de las casas que examinen las cosas, con nosotros detras, y que lleguemos a un acuerdo sobre el destino de esos objetos -dijo empujando a un lado una taza de cafe sucia-. La idea es organizar una exposicion de esos objetos en la zona de excavacion y, esperemos, tambien dentro de las casas mismas. Como sabes, el municipio de Heimaey es el propietario de todo lo que aparezca bajo las cenizas. Pero al mismo tiempo, naturalmente, queremos intentar reunirnos con los duenos originarios de esas pertenencias. Objetos que a lo mejor a nosotros nos resultan indiferentes pueden ser valiosisimos a los ojos de sus antiguos propietarios, por razones sentimentales -Hjortur respiro hondo-. Muchos se han puesto en contacto con nosotros por ese motivo; la gente esta interesada especialmente en albumes de fotos y cosas semejantes, aunque tambien preguntan por cosas raras, como una gorra de estudiante, trofeos y relojes de pulsera. Anotamos todo lo que encontramos y gracias a eso es facil comprobar que procede de cada casa. Organizar todo eso es una empresa ingente, y aun no hemos llegado a ello.

– ?La policia no ha expresado su deseo de examinar las pertenencias? -pregunto ?ora, extranada-. Podria pensarse que al menos les interesaria lo que pudiera haber en casa de Markus.

Hjortur sacudio la cabeza:

– Todavia no, y esperemos que no lo hagan. He hecho un trabajo ingente almacenando todo eso, y seria espantoso tener que ponerse a revolver en las cajas.

– ?Tienes algo en contra de darme una copia del catalogo de objetos? -pregunto ?ora-. Es posible que me sea de utilidad, aunque naturalmente es bastante improbable.

La boca de Hjortur se crispo.

– Tengo que comprobarlo -dijo secamente.

?ora decidio no insistir mucho en el asunto por el momento.

– ?Habria podido entrar alguien en el sotano antes que Markus? -pregunto-. ?Como estaba el acceso desde la puerta hasta alli abajo cuando se limpio la planta baja?

– ?Me preguntas si alguien puede haber introducido los cadaveres despues de excavar la casa? -pregunto Hjortur.

– Si, en realidad si -respondio ?ora-. Aumentaria considerablemente el numero de personas que podrian tener relacion con el caso.

– Que yo sepa, cerramos la puerta del sotano de forma suficiente en cuanto llegamos a ella, y ademas tu te mostraste conforme con la forma en que lo hicimos, si no recuerdo mal -dijo Hjortur sin hacer gesto alguno-. No transcurrieron mas que unas pocas horas desde que destapamos la puerta, y luego volvimos a cerrarla con clavos. Todo de acuerdo con nuestros metodos. Naturalmente que quien quisiera entrar podia haberlo hecho, pero queda excluido que nadie haya llevado unos cadaveres al sotano recientemente.

– ?Como lo sabes? -pregunto ?ora-. No me malinterpretes, no estoy insinuando que tu o tu gente tengais parte alguna en el caso.

– Yo baje con la policia despues del hallazgo de los cuerpos, y no es necesaria mucha experiencia en excavaciones para darse cuenta de que llevaban alli anos y hasta decenios, no unos pocos dias.

– ?Se habria podido manipular algo para hacer creer que llevaban todo ese tiempo? -pregunto ?ora-. ?Como echar ceniza por encima de los cuerpos, o cualquier otra cosa que pudiera dar la impresion de que llevaban alli anos sin que nadie los tocara?

– No -dijo Hjortur con decision.

– ?Tienes alguna hipotesis sobre quienes son esas personas? -pregunto ?ora-. Tu eres de aqui, ?verdad?

Hjortur sonrio.

– La erupcion se produjo el dia que cumpli tres anos, de modo que yo no puedo contarte demasiadas cosas sobre lo que paso ni sobre las personas que vivian aqui -respondio-. Pero, al mismo tiempo, puedo excluir que se trate de gente de Heimaey. Todos se salvaron de la erupcion y cuatro hombres no habrian podido desaparecer asi sin mas.

?ora prefirio no mencionar al hombre asfixiado en el sotano de la farmacia.

– Pero seguramente habras pensado en ello, supongo -continuo ?ora-. ?Quienes eran? Como arqueologo, tienes que sentir curiosidad por lo que sucede en tu propia excavacion, ?no?

– Naturalmente que si -respondio Hjortur-. Pero carezco de excesiva imaginacion y no he sacado mucho en limpio cuando me he puesto a pensar en ello. Sin embargo una cosa si que esta clara -anadio-. Busque por pura curiosidad en periodicos de esa epoca, que tenemos aqui en anticuados microfilmes, y no encontre nada sobre la desaparicion de personas, ni islandeses ni de cualquier otra nacionalidad. Parece que a estos no los echaron mucho de menos, lo que es bastante curioso -carraspeo-. No se si pudiste ver bien cuando estuviste ahi abajo, pero cuando fueron a buscarme ya habian instalado reflectores. No pude dejar de ver que al menos dos de aquellos hombres llevaban anillo de boda. ?Que clase de maridos son esos, si sus mujeres ni siquiera los buscan?

Un fugaz pensamiento sobre su ex marido recorrio la mente de ?ora, pero se libro enseguida de el.

– Buena pregunta -se limito a decir-. ?Observaste algo que pudiera indicar que esos hombres fueran marinos? -pregunto a continuacion-. Se me ocurrio que a lo mejor tenia algo que ver con la guerra del bacalao.

Hjortur sacudio la cabeza despacio, y respondio:

– Por lo que pude ver y por lo que recuerdo, no llevaban impermeable marinero ni ninguna otra cosa que pudiera ser propia de los marineros de entonces. Naturalmente, no es que los marinos lleven siempre puesta su ropa de trabajo, igual que le pasa al resto de la gente -sonrio y bajo la vista a sus desastrados pantalones vaqueros.

– Comprendo -dijo ?ora, que esperaba una respuesta diferente, a ser posible que aquellos hombres llevaban redes y bicheros. Reflexiono por un instante, pero enseguida continuo-: ?Crees que alguien haya podido confundirse de casa y dejar los cuerpos en un lugar inverosimil? -pregunto-. ?No es cierto que durante la erupcion no se podia ver con claridad?

Hjortur se encogio de hombros.

– Bueno, no se -dijo-. Me permito dudarlo, pero no puedo estar cien por cien seguro -se paso la mano por la frente-. Existe tambien la posibilidad de que la casa en la que habia que meter los cadaveres ya no estuviera a la vista, y que en su lugar eligieran la casa de Markus -volvio a encogerse de hombros-. Han abierto una estupenda pagina web sobre los edificios desaparecidos. Tanto los que fueron arrasados por la lava como los que fueron cubiertos por la ceniza, que son los que estamos excavando ahora. Quiza ahi puedas encontrar algo que te sirva de ayuda.

?ora le sonrio cuando escribio la direccion de la pagina. Era un buen detalle por su parte. Quiza los cuerpos no tendrian que haber acabado alli y fueron los caprichos del volcan los que decidieron donde se podian meter. ?Por que iba uno a dejar unos cuerpos en el sotano de su casa cuando tenia tantas otras a su disposicion? Parecia claro que el enigma de los cadaveres estaba empezando a enfadar a ?ora. Tenia que encontrar la historia que habia detras de todo aquello. En primer lugar por los intereses de Markus, pero tambien para saciar su propia curiosidad.

?ora estaba sentada con una humeante taza de cappuccino en la mano, en el mismo restaurante del puerto en el que habia cenado con Bella la tarde anterior. Entonces se entero de que alli se podia tener acceso a un ordenador, con lo que podia matar dos pajaros de un tiro: tomarse un cafe y navegar por la Red. Bella y ?ora se distribuyeron las tareas: ?ora envio a Bella al archivo municipal mientras ella se dedicaba a mirar la pagina de web de la que habia hablado Hjortur. ?ora se daba perfecta cuenta de que lo que le tocaba a ella era mucho mejor que lo de Bella, iba a estar en un entorno agradable con una taza de cafe mientras Bella se dedicaba a hojear viejos papelotes polvorientos en busca de dos nombres. Pero tambien penso que aquello era

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