una compensacion por la diferente diversion de cada una la noche anterior. Aunque, en cualquier caso ?ora le habria dicho a la secretaria que se fuera bien lejos simplemente para no tener que verla, naturalmente tenia la esperanza de que la chica consiguiera algun resultado que valiese la pena, si bien la esperanza era debil. ?ora la habia enviado al archivo sin tener ni idea de si los documentos relativos a los traslados a Reikiavik la noche de la erupcion seguian guardados alli, pero como Bella no la habia telefoneado aun, debia de haber encontrado algo en lo que rebuscar. A menos que el archivero fuera un hombre y Bella lo tuviera ya agarrado por la patita.
?ora leyo rapidamente el texto de la pantalla. Encontro enseguida informaciones sobre la casa de Markus y las personas que vivieron en ella, y al momento reconocio los nombres de los padres y de los dos hermanos. Apunto rapidamente los nombres de los habitantes de las casas contiguas y luego anoto todas las personas que se mencionaban en referencia a las otras diez casas de la misma calle. Los nombres no le decian nada, aparte de que, probablemente, Kjartan, a quien habia ido a visitar con Bella en la administracion portuaria, vivia al lado de Markus. Por lo menos, el dueno de la casa era Kjartan Helgason. Podia ser simplemente alguien con el mismo nombre, pero el caso era que en aquella pagina no aparecia mas informacion sobre el.
?ora eligio a continuacion un enlace llamado Residentes de la calle Sudurvegur, con la esperanza de encontrar mas datos sobre los que vivian alli. Habia breves biografias de cuatro vecinos. La suerte quiso que una de ellas fuera precisamente la de Kjartan Helgason, y que ademas el articulo estuviera acompanado por una foto, que fue bienvenida. ?ora reconocio al hombre de inmediato. Pero su biografia no decia mucho, aparte de que Kjartan habia estado embarcado muchos anos, que despues se habia dedicado a cosas diversas hasta que empezo a trabajar como vigilante del puerto. Estaba casado y tenia cuatro hijos, todos ellos adultos. Despues, ?ora leyo rapidamente las otras biografias, pero no encontro nada que pudiera ayudar a Markus. Lo unico que le llamo la atencion fue la cantidad de hijos que habia en cada casa. Con la excepcion de un matrimonio que al parecer no tenia hijos, Magnus y Klara eran quienes menos descendencia tenian, solo Leifur y Markus. ?ora bebio el ultimo resto de su cafe y llamo a Bella para saber como le habia ido y tambien, en parte, para cerciorarse de que no tenia que preocuparse por el archivero. La secretaria estaba frenetica. Los documentos estaban ciertamente en el archivo, pero aun no habia conseguido encontrar el barco en el que trasladaron a Markus, y los documentos estaban ordenados por los nombres de los barcos. ?ora hizo lo posible por animarla y puso de relieve la importancia del trabajo que estaba haciendo. Despues se despidio de la secretaria y le dijo que volvia al hotel, donde se encontrarian y decidirian la mejor manera de pasar el resto del dia hasta la hora de ir a cenar a casa de Leifur, el hermano de Markus.
Hacia tan buen tiempo que ?ora decidio poner fin a su busqueda y gozar del verano. Paso delante de una tienda de tipicos souvenirs para turistas y entro a comprar una figurita del pajaro frailecillo para su hija Soley y unos guantecitos diminutos para su sobrino Orri. Mientras la dependienta empaquetaba las compras, Bella llamo.
– Lo he encontrado -dijo, encantada consigo misma-. Markus y Alda fueron a tierra firme en el mismo barco.
?ora colgo y dirigio una amplia sonrisa a la dependienta mientras le daba su tarjeta de credito. Ya habian dado el primer paso.
Capitulo 11
Lunes, 16 de julio de 2007
– ?Me pasas la sal? -pregunto ?ora, aparentando tranquilidad.
Delante de ella, en un bonito plato de porcelana, habia un huevo azulado con manchas marrones abierto por la mitad. Al abrirlo habia aparecido la clara transparente, aunque se suponia que el huevo estaba cocido. ?ora no era demasiado aficionada a las aventuras en lo tocante a la comida, y los huevos puestos en nidos en plena naturaleza no ocupaban una posicion de honor en la lista de sus manjares preferidos. En condiciones normales lo habria rechazado de la forma mas cortes posible y habria esperado al plato principal, pero en la invitacion de unos anfitriones desconocidos lo unico que se podia hacer era cubrirlo bien de sal, tragar y sonreir. Leifur, el hermano de Markus, le sonrio y le paso el salero.
– No es algo que le guste a todo el mundo -dijo-. No es necesario que te lo comas si no te apetece.
?ora devolvio la sonrisa.
– No, quiero probarlo, te lo aseguro -mintio echando una gruesa capa de sal sobre la grisacea clara del huevo. Luego le paso el salero a Bella y la vio hacer exactamente lo mismo. Bella miro disimuladamente a ?ora, obviamente tenia los mismos problemas que ella.
Maria, la mujer de Leifur, estaba sentada en el otro extremo de la mesa contemplando las maniobras de Bella y ?ora. Resultaba evidente que no le divertian lo mas minimo. Aparto los ojos de las dos amigas y los volvio hacia su marido.
– No entiendo por que tienes que endosarles siempre lo mismo a todos los que vienen a visitarnos de fuera de las islas, las pocas veces que eso ocurre -dijo con voz chillona. Maria levanto su copa y bebio un buen trago-. Ya no tiene ninguna gracia -la copa sono con un ruido sordo cuando la dejo sobre la mesa, resultaba lamentablemente evidente que habia bebido demasiado. Era una mujer que seguramente habia sido bellisima en sus anos jovenes. En realidad estaba desagradablemente delgada, y ?ora habria apostado todo lo que tenia a que su buen aspecto era resultado de los esfuerzos de algun medico. Sus ropas estaban inmaculadas y cada prenda parecia mas nueva que las demas, aunque en realidad no estaban a la ultimisima moda. De hecho, eran atemporales: una falda beige hasta las rodillas y una camisa de seda de color crema que armonizaba perfectamente con los zapatos claros de tacon, de gamuza. La tez de Maria era tambien bastante clara, de modo que armonizaba con su ropa, y ?ora tuvo la sensacion de que se volveria invisible si pasara por delante de un monton de heno.
– Quiza les habrias podido ofrecer la sopa francesa de cebolla quemada que sabes hacer, carino -respondio Leifur enviando a su mujer una mirada que dejaba ver cualquier cosa menos carino. No iba vestido al estilo de Maria, llevaba camisa y pantalones de rayas. En realidad era mas por su lenguaje corporal y su porte que por su forma de vestir por lo que parecia mas informal que su esposa.
– ?Habeis vivido siempre en las islas? -pregunto ?ora para apaciguar los animos. Habia sufrido en carne propia las discusiones matrimoniales y, echando la vista atras, estaba convencida de que desencuentros como aquel habian sido la razon de que todo el mundo empezara a excusarse de ir a cenar con ella y Hannes antes de que finalmente se pusieran de acuerdo en separarse. No era necesario poner en la mesa un huevo de un pajaro salvaje para que la gente procurase evitar sus invitaciones.
– No, por Dios -fue la chillona respuesta de Maria.
– Maria no es de aqui, como quiza hayais podido imaginar -dijo Leifur sonriendo friamente a su mujer-. Nos conocimos cuando yo estaba estudiando en Reikiavik y vivimos alli dos anos hasta que acabe la carrera. Con excepcion de mis anos de estudio, yo siempre he vivido en las islas -Leifur aparto el huevo vacio y alargo la mano para coger otro-. Siempre habia tenido intencion de estudiar para capitan de marina mercante, pero acabe en administracion de empresas -con manos expertas rompio la cascara de la parte superior del huevo de colores-. Era evidente que la pesqueria de mi padre estaba creciendo y pense que la administracion de empresas seria mas util para la familia y para el negocio.
– Y la decision resulto ser la correcta, ?no? -pregunto ?ora. Sabia por Markus que la empresa estaba teniendo muy buenos resultados. Metio la cuchara en el huevo y se apresuro a meterse en la boca aquella gelatina dura, y a tragarla sin mas demora.
– Si, supongo que se puede decir que si -respondio Leifur-. En realidad, dudo que lo principal sea mi formacion. Hemos tenido suerte con las capturas y tenemos unos capitanes magnificos. Es verdad que yo he conseguido mejorar las condiciones operativas, pero eso no es mas que una parte del conjunto. Si que es mas importante ahora que se han reducido las cuotas de pesca de bacalao, por no hablar de las fluctuaciones de la moneda islandesa.
?ora asintio y decidio no entrar en mas detalles sobre la paridad de la corona u otras cuestiones financieras. Le aburrian los asuntos financieros, y ademas corria el riesgo de demostrar su ignorancia en esos temas si la conversacion seguia por el mismo camino.
– ?Markus no trabaja en la empresa? -pregunto ?ora para apartar el tema de las cuestiones economicas.
