pregunta o si queria hablar con ella sobre el caso de su padre. ?ora insistio para que le tomara la palabra y se pusiera en contacto, sobre todo ahora que el nombre de su padre ya estaba en los periodicos.

?ora tomo mas cafe y se levanto. Miro las tranquilas olas y se hizo sombra en los ojos con la mano. Respiro por la nariz y cerro los ojos. Penso cual seria la mejor manera de utilizar sus esfuerzos, sin llegar a una conclusion. Estaba claro que la madre y la hermana de Alda no la recibirian ya con los brazos abiertos. Y aunque los colegas de trabajo de Alda no estaban unidos a ella por los mismos lazos que sus parientes mas proximos, tendrian muchos reparos en hablar con ?ora. Asi que decidio empezar por los colegas. El dia anterior habia recibido un mensaje de Dis, uno de los medicos de la clinica en que trabajaba Alda, quien se mostro dispuesta a tener una reunion con ?ora. Nunca se podia saber si disponia de informacion que pudiera resultar de utilidad. A lo mejor conocia los autenticos motivos por los que Alda habia abandonado su trabajo en urgencias. La teoria de la hermana de Alda de que habia sido un violador en busca de venganza habia acabado por resultarle convincente; claro que no tenia muchas mas cosas a las que agarrarse.

?ora abrio los ojos y miro el mar en calma, una vista aun mas bella que la de su descuidado jardin. Aquel verano, ?ora habia decidido arreglarlo, pero iba atrasadisima. Habia hecho mucho menos de lo que tenia previsto, aparte de cortar el cesped. El seto tenia ya mas altura que una persona, y no estaba nada bonito. Las ramas se extendian hacia el cielo en un caos total. Los macizos de flores no iban demasiado bien, por culpa de las malas hierbas. Comprendia perfectamente que ciudades enteras pudieran desaparecer bajo la espesa vegetacion de las selvas tropicales, viendo lo rapido que crecia todo en aquella region casi polar. Se volvio hacia la casa y entro en ella. Ya se ocuparia del jardin el resto del ano.

Habia cuatro personas en la sala de espera y ?ora tenia la sensacion de ser la unica de todas ellas que realmente necesitaba visitar a un cirujano plastico. Habia dos mujeres jovenes que podrian tener un aspecto magnifico, si no fuera porque el cabello rubio descolorido no les hacia ningun favor. El cuarto era un hombre joven que ?ora era sencillamente incapaz de imaginar que queria arreglarse. Por el bien de las mujeres islandesas, espero en lo mas hondo que no estuviera camino del cambio de sexo y que no se encontrara alli en aquel momento para acordar una implantacion de senos. La sala de espera era muy sencilla, pero saltaba a la vista que la decoracion habia costado lo suyo. La comparacion con el cuchitril que hacia las veces de sala de espera en el bufete de abogados era de risa, y demostraba de modo fehaciente que los cirujanos plasticos cobraban por hora mas que los abogados. Eso tenia un significado claro, y es que a la gente le interesa mas el aspecto que la reputacion. ?ora miro el reloj de la pared, confiando en que le llegara pronto el turno; era un tanto desagradable estar sentada en una sala de espera sabiendo que los demas la estaban analizando e intentando adivinar que clase de intervencion era la que se queria hacer. Estaba ya casi a punto de hacerle una senal a una de ellas, que no hacia mas que mirarle el busto, para decirle que alla cada uno con lo suyo, cuando aparecio la secretaria y anuncio a ?ora que Dis podia recibirla. Asi que se levanto y siguio a aquella mujer delgada, vestida con minifalda y con unos zapatos de tacon tan altos que ?ora sintio dolor en los dedos de los pies. La comparacion con el bufete regreso a su mente. Alli navegaba la fragata Bella con ropas goticas y una falda con raja que le llegaba hasta los pies.

– Sigueme -dijo la mujer morena, mostrando sus dientes de un blanco deslumbrante-. Que te vaya fenomenal -abrio la puerta del despacho y se dio media vuelta.

Dis estaba hablando por telefono y le hizo una sena a ?ora para que tomara asiento. Luego colgo, se puso en pie y le estrecho la mano. Iba vestida con una camisa blanca entallada y pantalones negros que descansaban sobre su esbelta cintura con un cinturon basto que no pegaba nada con el resto de su ropa, que era de lo mas chic. ?ora calculo que ambas tendrian aproximadamente la misma edad y se dio cuenta de que la doctora estaba en buenisima forma. El cuerpo no adquiria esas formas gracias al bisturi, sino que exigia sangre, sudor y lagrimas con un entrenador particular varias horas al dia. Para una cirujana plastica, debia de ser imprescindible tener buen aspecto.

– Buenos dias -saludo Dis, que parecio darse cuenta de que ?ora no quitaba los ojos de su cuerpo. Volvio a sentarse-. Perdona la espera, pense que no iba a estar tan ocupada. Por regla general, a estas horas esto suele estar bastante tranquilo.

– No tiene importancia -dijo ?ora-. Te agradezco que hayas aceptado recibirme, pese a habertelo pedido con tan poca antelacion.

– Me dio la sensacion de que era importante -respondio Dis con una sonrisa apagada. Sus facciones no eran muy distintas a las de ?ora: pomulos altos y boca ancha. La boca encajaba especialmente bien con el cabello bien cuidado y un maquillaje muy delicado, mientras que ?ora se peinaba con una chapucera cola de caballo y solo utilizaba rimel-. Naturalmente, hare todo lo que este en mi mano para ayudar a cazar a quien le hizo esa atrocidad a Alda. Vi en el periodico que tenian un hombre en prision preventiva en relacion con el caso. Espero que lo condenen a algo equiparable a esa monstruosidad.

?ora carraspeo.

– Bueno, tengo que mencionar que soy precisamente la abogada del hombre que ha sido detenido -noto que aquello no era demasiado bien recibido. La amistosa mirada de la medica se endurecio-. El asegura que es inocente, y es indiscutible que la policia no dispone de muchos indicios que apunten a su culpabilidad. La prision provisional que se ha decretado es infrecuentemente breve en relacion con la gravedad del caso, lo que refleja las dudas del juez sobre la culpabilidad de mi cliente. Y es que hay muchas cosas que apuntan a su inocencia. Estoy buscando informacion que pudiera reforzar su defensa y al mismo tiempo quiero intentar saber quien pudo ser el autentico asesino de Alda -?ora respiro hondo-. Las personas que la apreciaban no pueden desear que se acuse a un inocente.

Dis guardo silencio. Miro pensativa a ?ora, que devolvio la mirada sin vacilar. Los musculos faciales de Dis se relajaron y volvio a parecer mas tranquila.

– Naturalmente no es eso lo que quiero -dijo-. Que acusen a un inocente -anadio como para explicarse-. Digamos que estaria dispuesta a ayudarte en el caso improbable de que tu cliente sea inocente.

?ora intento no hacer mas alegaciones a favor de Markus. No habia ido alli a discutir, y su posicion no se veria favorecida lo mas minimo llevandole la contraria a su interlocutora.

– Te lo agradezco -empezo con las preguntas para aprovechar el tiempo, pues la ocasion dificilmente volveria a repetirse. Todos los que aguardaban en la salita esperaban, sin duda alguna, para hablar con esa mujer sobre operaciones de estetica, que eran mucho mas importantes-. Cuando supiste que Alda habia sido asesinada -dijo ?ora-, ?pensaste en los posibles motivos, o en quien podria haberle querido hacer dano?

Dis no lo penso mucho, pues respondio de inmediato:

– Tengo que confesar que no he sabido que se trataba de un crimen hasta esta manana, cuando lei que habian metido en prision preventiva a un sospechoso. Claro, yo encontre a Alda, y en aquel momento pense que se habia suicidado. Los suicidios no suelen aparecer en la prensa, de manera que me quede muy extranada cuando vi que en los periodicos se hablaba de su muerte. En realidad, no tengo ni idea de lo que sucedio desde que la encontre muerta. Nadie nos dijo absolutamente nada sobre el desarrollo de las investigaciones -se apresuro a anadir-, aparte de que ni siquiera imaginabamos que se trataba verdaderamente de un caso criminal.

– ?A quien mas te refieres? Pareces hablar de alguien ademas de ti -pregunto ?ora.

– Ah, si, claro -se apresuro a contestar Dis-. Me refiero a mi y a Agust, mi socio en la clinica. El tambien es cirujano plastico, y Alda trabajaba con nosotros.

– Comprendo -dijo ?ora-. Pero cuando has visto esta manana que habia en marcha una investigacion por asesinato… ?has tenido alguna idea de quien habria podido ser el culpable?

Las mejillas de Dis se ruborizaron un poco y dijo balbuceando algo de que no se le ocurria nadie en absoluto, pero enseguida anadio con tono interrogante:

– ?Un ladron, quiza?

– Bueno, no lo se -repuso ?ora-. ?La casa de Alda tenia algo especialmente atractivo para los ladrones?

– No, realmente no -respondio Dis-. ?Esos tipos eligen sus objetivos o van a lo loco? -pregunto a continuacion-. Naturalmente, Alda tenia todo lo que uno se puede imaginar que buscan los ladrones: television, aparato de musica y, claro, algunas joyas. Esas cosas no serian de las mas caras, seguramente, pero yo pensaria que quienes son tan miserables como para necesitar las propiedades de otros no deben de ser demasiado exigentes.

– Eso es cierto -dijo ?ora-. Pero tampoco es gente que suela asesinar a alguien y luego aparentar un

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