piensa poco en las cosas con las que especulan los demas. El se limita a ir a lo suyo y le basta con que todo le vaya bien y con no tener mucha oposicion a sus proyectos. Pero me temo que si las cosas siguen asi, empezara a creerse que es alguien importante -Paddi acerco la embarcacion a Heimaey y les senalo la lava reciente; daba una fuerte impresion pensar en el poco tiempo que habia pasado desde que salio del volcan-. El problema es que la gente se pondra a pensar que sera mas conveniente para Leifur y su hermano, y que conviene decir y que conviene callar. Practicamente toda la gente de Heimaey dira unica y exclusivamente lo que crea que puede favorecer a los hermanos. Si eso es razonable o no es otro cantar. A lo mejor, callan precisamente lo que seria favorable y parlotean como tontos de cosas que podrian empeorar la situacion de los hermanos, sin darse ni cuenta.

– ?Y tu? -pregunto ?ora-. ?Tu no formas parte del grupo? Tienes que amar este lugar y querer lo mejor para el.

Paddi chasqueo la lengua.

– Yo es que soy de los que nunca intentan huir de lo inevitable. Es como pretender asustar a un fantasma. La empresa de Maggi cambiara de duenos. Quiza no hoy ni manana, ni mientras Leifur siga con ganas de trabajar. Pero la tarde misma del dia en que sus chicos la hereden, venderan la empresa. Eso esta bien claro. Su vocacion esta en otras partes, y de nada sirve pelear contra eso.

– Pero ?por que nadie menciona la sangre, si hay tantos que ya han sumado dos y dos? No comprendo como pueden pensar que esa historia pueda perjudicar a Markus, por no hablar de Leifur -dijo ?ora, porque queria oirle mencionar el nombre de Magnus. Tenia la vaga sospecha de que explicaria la historia de forma bastante imprecisa, pero que le permitiria a ella leer entre lineas.

– Que quede bien claro que a la gente Markus le importa un pito. En este caso ellos y Leifur estan en el mismo barco y a el le viene muy bien. Pero si encarcelan a Markus, Leifur ira a visitarle y quiza pase mas tiempo en tierra firme. Una cosa llevara a la otra y, al final, Leifur se marchara -Paddi miro a ?ora-. Ya sabes lo que quiero decir -?ora asintio con la cabeza-. Ni Markus ni Leifur estaban entre las personas que vieron por el puerto, pero su padre si -Paddi se puso una mano sobre los ojos para protegerse del sol-. Y encima ya no son muchos, porque cada vez desaparecen mas de los que podrian recordarlo. Ninguno de nosotros es ya un mozalbete.

– Pero que vieran por alli a Magnus no quiere decir que tuviera nada que ver con la sangre -dijo ?ora, que habia perdido el hilo.

Paddi dejo escapar un bufido.

– Puede ser, pero eso era lo que opinaba la gente entonces, y no ha cambiado en absoluto -se encogio de hombros-. El que lanzo la historia era el mismo que le hablo de Da?i a la policia. Era un vejestorio medio tonto - dijo Paddi y sonrio, dejando ver una dentadura en bastante mal estado-. Igual que yo ahora. Andaba dando un garbeo por alli en plena noche y se encontro con dos tipos, Da?i y Magnus, que estaban en animada charla. Cuando se dieron cuenta de su presencia se pusieron la mar de serios y se fueron cada uno por su lado. El vejestorio se extrano de que ni siquiera le saludaran, pero no fue hasta la madrugada cuando se dio cuenta de la relacion. No se habia percatado de la presencia de la sangre y solo se entero cuando vio a la gente apinada en el puerto para presenciar lo que hacia la policia.

– ?Y como es que ese anciano no dijo nada de Magnus pero informo a la policia de su encuentro con Da?i? - pregunto ?ora.

– Eso es mas que evidente -dijo Paddi, haciendo que la barca describiera un amplio arco-. Magnus les caia bien a todos, y el vejestorio ese no era ninguna excepcion. En cambio, Da?i no le caia bien a nadie, de modo que supongo que al buen hombre no le parecio mal hablar de el. Asi podia llamar la atencion solo sobre Da?i, que ademas ni siquiera era del todo de aqui, y que encima no gozaba del aprecio de la gente de la ciudad.

– De modo que, segun me has contado, a la policia le dijo una cosa y al resto de la ciudad, otra -afirmo ?ora-. Esta ciudad es pequena. Al final, la historia tiene que haber llegado a oidos de las autoridades.

Paddi miro a ?ora como si fuera una nina retrasada.

– En circunstancias normales, habria pasado eso, claro -dijo Paddi enderezando el curso del barco-. Llego la erupcion unos dias despues y todos los que vivian en Heimaey se desperdigaron por todas partes. Los que se quedaron tenian cosas mas importantes de las que ocuparse que de una mancha de sangre en el muelle. Luego, otro hombre salio con que creia haber visto a Da?i entrando en el puerto en una barca de goma aquella misma noche, pero todos estuvieron de acuerdo en que esa historia se la habia inventado para llamar la atencion y jugar a ser policia -miro a ?ora-. Pero ?sabes lo que nunca he podido entender? -pregunto sin intencion de que le respondiera-. Por que un gilipollas como Da?i, que lo era de verdad, no denuncio a Magnus cuando la policia hablo con el. Si el no habia estado cerca de la sangre, habria podido contarles que estuvieron los dos juntos, y explicar ademas por que se andaban con tanto disimulo. Y esta tambien la otra posibilidad, que Da?i estuviera metido en el asunto, aunque entonces todo el caso resulta incomprensible. Si los dos actuaron juntos, Da?i habria denunciado a Magnus a la policia, sin duda. Y Magnus habria confirmado que Da?i tenia las manos bien limpias, o habria caido con el. Y como el imbecil de Da?i era un canalla, se habria quedado tan contento -Paddi miro a ?ora a los ojos-. De forma que queda la pregunta: ?por que no le dijo Da?i a la policia que iba con Magnus?

Capitulo 26

Sabado, 21 de julio de 2007

Tinna no era lo suficientemente buena en ingles para poder hablar con la enfermera. Quiza se habria atrevido a decirle algo si las medicinas no la hubieran dejado tan floja que ya le resultaba dificil hablar en islandes, no digamos en una lengua extranjera. Tinna miro a la mujer vestida de blanco quitar la bolsa que habia vaciado en el interior de su cuerpo a traves de una aguja que le habia clavado en el dorso de la mano izquierda. Tinna no podia ver la aguja a causa del vendaje. La enfermera que solia atenderla era islandesa y no hacia mas que hablar mientras lo preparaba todo, con miedo de que a Tinna le resultase insoportable y se echara a llorar o a gritar. Intento decir que a ella le daba igual, que no sentia dolor cuando la pinchaban o le ponian una inyeccion, que solo sentia extraneza. La enfermera no la creyo y cuando clavo la aguja por tercera vez buscando una vena, hablo aun mas alto y mas deprisa. Tinna no podia seguirla del todo bien y no comprendia mas que la mitad de las palabras, y eso que su verborrea era toda en islandes. Las demas palabras le entraban por los oidos pero no parecian llegar al cerebro, sino a algun otro sitio completamente distinto. ?Quiza al estomago? Ojala que las palabras no tengan calorias. El corazon de Tinna dio un vuelco. ?No decian precisamente que las palabras eran el alimento de la mente? ?Quiza podian convertirse en alimento del estomago?

– Okey now -dijo la enfermera extranjera dando un golpecito, con mucho cuidado, en la manta extendida sobre Tinna-. Try to get some sleep.

Tinna no respondio, pero miro fijamente a la mujer. Sabia que sleep significaba «dormir», pero ?a lo mejor lo que habia dicho la mujer era sheep? Sheep queria decir «oveja». Tinna no estaba segura. A lo mejor la mujer queria que se pusiera a contar ovejas como un personaje de dibujos animados, y la nina cerro los ojos y lo intento. Una, dos, tres ovejas saltaron en su imaginacion sobre una valla pintada de verde. La puerta de la habitacion se abrio y se cerro con un chasquido profundo. Seguramente la mujer se habia ido, pero Tinna no queria interrumpir a las ovejas saltarinas abriendo los ojos para mirar. Se concentro de nuevo en la cerca y los corderos. No iba bien. Las asquerosas ovejas estaban gordas y la cuarta ni siquiera pudo saltar. Se quedo delante de la cerca, balando cansada. Luego empezo a hincharse y al poco desaparecio el morro en medio de la blanca lana que se estiraba y se tensaba hasta que por fin se oyo un violento chasquido y revento. Por todas partes llovieron tripas y sangre. Tinna abrio los ojos para librarse de aquella vision. Volvia a estar sola en la habitacion. Su pecho subia y bajaba. Eso era lo que la esperaba si no conseguia salir de alli. Engordaria hasta estallar en pedacitos. Tinna volvio la cabeza y miro la bolsa transparente que colgaba de una percha metalica al lado de la cama. Miro las gotas caer en un dosificador que decidia cuanto liquido le entraria en la vena. Se quedo sin respiracion cuando se le vino encima la primera idea clara que habia pensado en todo el dia. Aquellas gotas estaban llenas de calorias. A lo mejor eran calorias limpias, pero Tinna no tenia la menor idea de como eran. Podian ser como agua, que iba de aca para alla hasta caer con un chapoteo por todo el cuerpo. Tinna noto ardor debajo de la aguja, como si estuviera calentisima. Calor, calorias. La aguja estaba caliente porque ahora la estaban atravesando las calorias. Calorias calientes y malas. Tinna sintio que en las esquinas de los ojos se le estaban formando lagrimas. ?Era bueno llorar? ?Asi se

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