Alda permanecio en cama mas tiempo que otras mujeres, tanto para recuperarse de la cesarea como porque tuvo una infeccion a causa de la operacion. Nadie hizo comentario alguno sobre la juventud de la madre, ni puso en duda que se tratara de Valger?ur Bjolfsdottir. Los empleados del hospital, en cambio, si se quedaron un tanto sorprendidos por la conducta de Alda con su hijo. Parecia carecer de cualquier interes por el y se nego a darle el pecho. Pero pensaron que todo se arreglaria cuando diesen el alta a la madre y el hijo. La comadrona que les atendia en Holmavik informo al hospital de que la situacion habia cambiado a mejor, aunque la madre no daba el pecho al nino. La mujer en cuestion no trabajaba en el hospital, por eso no se dio cuenta de que el motivo de aquel cambio era que la madre era ahora otra diferente. Da?i no tuvo problema alguno para impedir las visitas al hospital, pues el y su mujer no eran en aquella region mucho mas populares que en las Vestmann. Alda salio con el alta unas dos semanas despues, con Da?i a su lado y un varoncito recien nacido en los brazos. Fue a la granja a recoger sus cosas y se marcho. El nino se quedo con Valger?ur y Da?i. De forma que el hospital de Isafjor?ur no cometio ningun error con los antibioticos cuando Valger?ur ingreso alli mismo treinta anos despues. Fue la crueldad del destino lo que hizo que administraran penicilina a Alda cuando tuvo la infeccion despues del parto…, un antibiotico al que la autentica Valger?ur era alergica desde mucho tiempo antes.
La madre de Alda dijo que esta jamas habia hablado de su hijo, que no queria saber como se llamaba ni tener ninguna noticia de el. ?ora no se lo reprochaba. Aquel hijo no habia sido bienvenido a este mundo, a los ojos de Alda, y jamas lo habia «tenido» en el sentido habitual. Asi que era comprensible que pusiera un punto final a aquella experiencia y fijase su mirada en el camino que quedaba por delante. En cambio, ?ora podia imaginarse perfectamente que la situacion hubiera cambiado con el paso de los anos, sobre todo cuando vio con claridad que no tendria mas hijos. ?ora no sabia si Alda habia descubierto ya a Adolf antes de que Halldora Dogg le acusara de violacion o si sumo dos y dos al ver su patronimico y la fecha de nacimiento de aquel hombre. Fuera como fuese, debio de ser un duro golpe para Alda descubrir que su unico hijo, el hijo de un violador ingles, seguia las huellas de su padre. Sin duda, aquello abrio viejas heridas. Alda debia de conservar algun sentimiento hacia su hijo, e incluso pudo haber tenido remordimientos de haberse visto obligada a entregarlo y separarse de el. Aquello explicaria las llamadas telefonicas a Adolf; al principio acusadoras, despues suplicantes. Alda le habia juzgado con demasiada dureza. Y cuando se dio cuenta de quien era, tal vez, penso que le habia traicionado. ?ora penso si a lo mejor habia decidido compensarle proporcionando a Adolf una informacion que demostrara su inocencia, al mismo tiempo que le revelaba su origen. Pero Adolf hizo oidos sordos a sus palabras y se nego a verla; no queria ver a una mujer que el consideraba que ponia en peligro sus recientes esperanzas de riqueza. Cuando se dio cuenta de que podia heredar de Alda, las cosas pintaron de modo muy distinto. Pero para Alda ya era demasiado tarde.
En sus estudios de derecho, ?ora habia aprendido a no juzgar a los demas por sus actos solamente. Todos habian cometido tremendos errores: los padres de Alda, Da?i y Valger?ur, Adolf e incluso el mismo Markus; y ninguno de ellos se dio cuenta de las consecuencias de sus actos hasta mucho mas tarde. ?ora habia visto a lo largo de su vida profesional tantas cosas incomprensibles que no sintio especial extraneza. La mayor parte de los malos pasos que daban los clientes de ?ora podian achacarse a mera estupidez, pero otros eran fruto de decisiones equivocadas, que con demasiada frecuencia se tomaban a toda prisa y movidos por la desesperacion. El destino de Alda habia quedado sellado porque unas personas, sumidas en la desesperanza, reaccionaron de forma erronea. ?ora sentia compasion por ellos cuando les llegaba la hora de mirar de frente sus antiguos pecados. Sobre todo sentia compasion por la madre de Alda, que en realidad fue una victima de las circunstancias. Su esposo, ?orgeir; Magnus, el padre de Markus, y Da?i y Valger?ur eran los principales responsables, sin que ninguno de ellos tuviera que pagar las consecuencias de sus actos. Todo habia recaido ahora sobre una madre ya anciana que se habia visto arrastrada por la corriente de los acontecimientos muchos anos atras, cuando ella no tuvo opcion alguna de decidir, y que ahora tenia a su hija en la tumba.
Lo mismo podia decirse de Klara, la madre de Markus, que conocia los crimenes, a juzgar por lo que dijo la madre de Alda. Pero resultaria dificil demostrarlo, a menos que ella misma confesara. ?ora dudaba que lo hiciera. Klara parecia dura como una roca, y con el apoyo de su hijo Leifur era improbable que accediera a reconocer que sabia algo de aquellos delitos cometidos tanto tiempo atras. Afortunadamente, ese no era un problema de ?ora. Ya estaba mas que harta de aquellos cadaveres aparecidos en un sotano.
Quedaba aun por dilucidar quien habia asesinado a Alda. Ese era el principal motivo por el que la policia se negaba a soltar a Markus, pese a anteriores comentarios de que ya no era sospechoso de ese asesinato. ?ora se daba perfecta cuenta de que no se defenderian con demasiada energia cuando ella presentara su alegato, pero se sentia decepcionada por su inquebrantable insistencia. Tendrian que reconocer que, a juzgar por todos los datos disponibles, Markus no habia tenido nada que ver con los hombres del sotano. Quedaban aun por explicar las causas para que Alda acabara con la cabeza de su violador en una caja, pero ese tema no afectaba a Markus. La resistencia de la policia a reconocer que ya no consideraban a Markus sospechoso del crimen era comprensible, de todos modos. No parecia haber nadie mas que hubiera podido matarla, y ademas era dificil reconocer que habian detenido a la persona equivocada. ?ora noto que el dolor de cabeza, que habia empezado en la iglesia como un ligero malestar indefinible, iba ahora en aumento.
– ?No es posible que la mujer se haya suicidado, sin mas? -pregunto ?ora-. ?Existe algo que indique claramente que se ha suicidado? Su estado psiquico podia ser bastante complicado.
Stefan levanto la vista del informe que estaba hojeando, y se incorporo.
– La autopsia demostro que habia sido asesinada -dijo-. Por eso tengo que hacer conjeturas.
?ora suspiro en silencio.
– Uno de los cirujanos plasticos con los que trabajaba Alda se puso en contacto conmigo por una informacion que queria presentar a la policia. Crei entender que se referia a Alda y que era importante para la investigacion. ?Alguna cosa que les pudo decir arrojo nueva luz sobre el caso? -tuvo que hacer una pausa en sus palabras para llevarse la mano a la frente y darse un ligero masaje. Aquello calmo el dolor, pero este regreso en cuanto ?ora bajo la mano-. ?Ha habido algun cambio del que se me deberia informar? Creo que tengo derecho a saberlo, ya que volveis a dirigir vuestra atencion a mi representado por la muerte de Alda.
– Lo que sacamos de los colegas de Alda no cambia nada la situacion de Markus -respondio Stefan-. Obtuvimos una informacion que puede ser importante, pero en estos momentos no podemos decir aun si es positiva o negativa para el.
– ?Es posible que el asesinato de Alda estuviera relacionado con su trabajo? -pregunto ?ora-. El medicamento que ocasiono su muerte apunta claramente en esa direccion.
– Ya no -repuso Stefan con tranquilidad-. Quien la mato no precisaba tener acceso a el.
?ora le miro pensativa y maldijo en silencio su dolor de cabeza. Le resultaba mucho mas dificil concentrarse. La policia parecia haber encontrado algo que indicaba que el botox estaba en casa de Alda. Tenia que haberselo contado Dis.
– Comprendo -se limito a decir, pues estaba claro que no tenian intencion de darle mas pormenores, de momento-. Otro detalle que quiero mencionar es si no habeis pensado en hablar con la victima del caso de violacion del hijo de Alda. Es posible que ella quisiera hacerle dano. Seguramente no le gusto ni pizca lo pronto que Alda se puso de parte del presunto culpable.
El abogado de la policia levanto un dedo. Llevaba puesto un traje oscuro que sin duda habia costado su buen dinero, y estaba listo para comparecer ante el Tribunal de Distrito. Se produjo un destello en la alianza que adornaba el anular de su mano izquierda, y ?ora no pudo evitar pensar que debia de haberla limpiado muy bien, para que brillara como es debido con ocasion de aquel dia. En cambio ella no habia tenido tiempo apenas para arreglarse, y si la policia no cedia en su pretension de prorrogar la prision preventiva, tendria que pasarse por el bufete a cambiarse de ropa. Alli tenia siempre una camisa blanca, unos pantalones oscuros y unos elegantes zapatos de tacon para casos de necesidad como aquel. No estaba bien visto comparecer ante el tribunal como una zarrapastrosa, y unos vaqueros y una camiseta no eran lo mas apropiado, aunque la toga tapaba casi toda la ropa. Eso si, no le sacaria brillo a su anillo de bodas.
– Creo conveniente indicarte que no es funcion tuya ayudarnos en la investigacion -dijo el abogado-. Nosotros somos perfectamente capaces de hacerlo solos. Tu debes concentrarte en lo tocante a tu representado.
– ?Y no crees que convenga a sus intereses capturar al verdadero asesino de Alda? -repuso ?ora. Sus mejillas se ruborizaron y el dolor de cabeza aumento. Con ello, su ira se incremento al maximo. Seguramente sufriria una decepcion si se ponia de tiros largos y limpiaba su joyeria para nada.
Puso las manos sobre las rodillas y se dispuso a levantarse.
