– ?Podeis decirme si pensais solicitar la prorroga de prision provisional? Tengo que prepararme.

Stefan miro a su colega.

– ?No deberiamos hablarlo en privado? -pregunto al abogado, y luego se volvio hacia ?ora-. Creo que ya tenemos toda la informacion que puedes proporcionarnos -dijo con una sonrisa-. No tardaremos mucho. Entretanto puedes ir a tomarte un cafe.

La fuerza sanadora del cafe se hacia esperar. ?ora se habia servido dos tazas de cafe fuerte sin que se le aliviara el dolor. Miro el reloj, que marcaba la una. Markus estaria camino de la capital desde la prision de Litla- Hraun en compania de los agentes de la Direccion de Prisiones, de modo que no era buen momento para llamarlo por telefono. A cambio, ?ora decidio informar a su hijo de que era posible que soltaran a su padre sin tener que esperar a la decision del juez. Aquello le ahorraria al muchacho el paseo hasta el tribunal.

La conversacion con el muchacho no tuvo el efecto que ?ora esperaba. El chico se puso tan frenetico al oir la noticia y hablo tan fuerte que ?ora casi se marea. Finalmente tuvo que inventar la excusa de que habia una persona que queria hablar con ella para poder interrumpir la conversacion. No aguantaba mas los ruidos del muchacho. Prometio informarle en cuanto se supiera algo. Veinte minutos mas tarde aparecio Stefan. Se apoyo en el marco de la puerta y cruzo los brazos sobre el pecho.

– Acabamos de adoptar una decision -dijo.

– ?Y? -pregunto ?ora, cruzando los dedos. Lo ultimo que le apetecia en aquellos momentos era una comparecencia ante el tribunal-. ?Cual ha sido el resultado?

– No solicitaremos la prorroga de la prision preventiva de Markus, pero pediremos una prohibicion de salir del pais -dijo Stefan. No la miro a los ojos.

– ?Una prohibicion de salir del pais? -dijo ?ora con calma. De dos males, la prohibicion de salir del pais era mil veces mejor que la prision preventiva, pero al mismo tiempo era mucho mas probable que el juez la concediera. Muy habil por parte de los policias: sacar a Markus de la carcel pero sin soltarle del todo. ?ora se puso en pie-. Entonces sera mejor que vaya a cambiarme de ropa -dijo, dibujando media sonrisa-. Nos vemos dentro de un rato.

?Cuanto podria leer en un cuarto de hora sobre las prohibiciones de salir del pais?

– Me importa un rabano esa prohibicion de salir del pais, ?ora, asi que no hay nada de que hablar -dijo Markus con voz triunfante-. No se me ha perdido nada en el extranjero y de todos modos no pensaba salir del pais por ahora. Estoy mas que feliz de salir de la carcel. Con eso me basta -puso la mano sobre el hombro de ?ora-. Muchisimas gracias, y perdona las barbaridades que te he dicho algunas veces. No podia controlar mis nervios.

?ora le sonrio. El dolor de la cabeza habia desaparecido y se sentia relativamente bien pese a haber perdido su recurso contra la prohibicion de salir del pais. Lo achacaba en buena parte a la declaracion de Markus, que para el aquella prohibicion no representaba perjuicio alguno; utilizo las mismas expresiones que con ella: que no se le habia perdido nada en el extranjero.

– Si tu estas conforme, Markus, yo tengo que estarlo tambien. Ahora basta con confiar en que la policia encuentre al culpable para que tu puedas pasar pagina.

– Si, te lo agradezco infinito -dijo, optimista y feliz de la vida-. Con el tiempo lo descubriran. Y si no…, pues que le vamos a hacer -respiro hondo, habia dejado de llover y el aire se habia quedado totalmente transparente con los aguaceros de la manana. Iban hacia el bufete de ?ora en Skolavor?ustigur, donde les esperaba su hijo. Al final, ?ora le habia recomendado al muchacho que fuera alli si no queria esperar en los juzgados, por si algo acababa torciendose. Aunque se fiaba de Stefan y del abogado, no estaba cien por cien segura de que no volvieran a cambiar de opinion al tener al juez delante, y acabaran pidiendo la prorroga.

– Es un dia magnifico -dijo Markus, que parecia dirigir sus palabras tanto a los viandantes como a ?ora.

Evidentemente, habia abandonado las preocupaciones por su padre, pues ?ora le explico que todo aquello no significaba nada para el, a la vista de su estado. Lo mas dificil seria probablemente para su madre, pero era una mujer de mucho caracter y lo superaria. ?ora tambien hizo enfasis en que la gente no juzgaria con demasiada dureza a Magnus y sus companeros, porque lo que hicieron fue para vengar una violacion. Alda era todavia casi una nina cuando se produjo. Cuando se hablaba de agresiones sexuales a ninos, habia oido a varios padres asegurar que si alguien le hacia algo asi a un hijo o una hija suyos, matarian al canalla. De forma que a la gente le seria dificil juzgarles con dureza, aunque tambien hubieran muerto tres inocentes.

– Un dia magnifico, sin duda ninguna -repitio Markus en voz bien alta.

?ora estaba a punto de mostrarse de acuerdo cuando vio a la madre y la hermana de Alda que se alejaban de Frikirkja e iban subiendo por la calle L?kjargata. La policia las dejo terminar el funeral, aunque con un limite de tiempo, porque necesitaban acceder nuevamente al cadaver. Tambien exigieron que un policia de paisano estuviera presente, y ?ora suponia que se trataba del joven con camisa azul clara que seguia de cerca a madre e hija.

Despues de que ?ora explicara a la policia la cadena de acontecimientos, se supo que durante la autopsia extrajeron el utero de Alda. Se les habia pasado por alto examinarlo por si mostraba cicatrices de cesarea. Al acabar el estudio volvieron a meterlo en el vientre, que cosieron para cerrarlo. El departamento de investigacion necesitaba disponer de nuevo del cadaver antes de proceder a su sepultura. Lo antes posible, porque cuanto menos tiempo pasara el cuerpo fuera del refrigerador, tanto mejor. Johanna llevaba a su madre cogida por los hombros, confortandola.

?ora acelero el paso para impedir que les vieran, a Markus y a ella, aunque Markus no parecio darse cuenta de nada cuando ella le agarro por el brazo para que se diera prisa. Consiguieron desaparecer torciendo por delante del restaurante L?kjarbrekka, y ?ora pudo aflojar el paso. Oyo un pitido en el telefono y lo cogio.

– Si hay algo que yo pueda hacer por ti, mi querida ?ora, prometeme que me lo diras -dijo Markus mientras ?ora observaba la pantalla.

?ora levanto la vista. Acababa de recibir un SMS de su hijo Gylfi. Le recordaba que tenia que buscar alojamiento en Heimaey para la fiesta. ?ora miro a Markus, que tenia una sonrisa de oreja a oreja.

– Pues en realidad si hay una cosa que me alegraria enormemente -dijo, respondiendo a su sonrisa.

Capitulo 37

Sabado, 4 de agosto de 2007

?ora llevaba a su hija Soley cogida de la mano con tanta fuerza que la pequena se quejaba. Aflojo la presion, pero siguio agarrando con la fuerza suficiente para que la manita no se escapara de la suya. Habia tal muchedumbre que ?ora estaba segura de que si se le iba por un instante, no volveria a encontrar a Soley. Naturalmente, a ella no se le habria ocurrido nunca meterse en la voragine que habia delante de un kiosco en el que vendian toda clase de adornos para fiestas campestres. Pero era dificil decirle no a Soley, que se quedaba pasmada mirando a todos los que llevaban gafas de sol con luces intermitentes, mascaras, sombreros, collares, banderitas o todo al mismo tiempo. Soley creyo llegar al summum de la felicidad al descubrir un kiosco repleto de cosas de esas. ?ora se acomodo a Orri en la cadera, iba sujeto a su abuela con tanta fuerza como ella a Soley, y tuvo la sensacion de que serian necesarios cuatro adoradores desaforados de las ferias populares para separarlos a los tres.

– Quiero una nariz -dijo Soley empinandose sobre las puntas de los pies para ver que mas habia-. Y esa diadema con bombillitas de colores.

Despues de comprar esos imprescindibles adornos de fiesta, salieron como pudieron de la muchedumbre. ?ora estaba cansada de cargar con Orri, que ya tenia casi un ano y estaba bastante grande para su edad. Se dirigio hacia una zona vacia, por debajo de las blancas tiendas de campana de los lugarenos.

Se sentaron en una pequena vaguada cubierta de hierba, y Soley quito el envoltorio de sus adornos y se los puso.

– ?Estoy guapa? -pregunto con una sonrisa de oreja a oreja.

?ora le sonrio tambien y asintio con la cabeza mientras Orri estiraba los brazos para intentar coger la roja nariz de pega. Soley se alejo un poquito y se dedico a embromarle a base de acercar la nariz, para echar atras la

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