padre. Ni tampoco como las casuchas adonde iban los porteadores de rickshaws para que les inyectaran una dosis en el brazo a traves de un agujero en la pared. El lugar al que me dirigi aquella noche resulto ser el mejor de la Concesion. En realidad, parecia mas un hotel de cinco estrellas que un burdel: mobiliario lacado en negro, biombos de seda, porcelana francesa y china, una fuente italiana en el recibidor. Estaba repleto de chicas euroasiaticas y blancas.

»Le di el recado a la madame de la casa, que se echo a reir al leer la nota del senor, y me recompenso con un beso en la mejilla y un par de gemelos por las molestias. A la salida, pase junto a la puerta de una habitacion cuya puerta estaba entreabierta.

Podia escuchar susurros de voces femeninas en el interior. Por pura curiosidad, atisbe a traves de la rendija de la puerta y vi a un hombre tumbado en una cama. Dos chicas estaban registrandole los bolsillos, lo cual es una practica normal, incluso en los prostibulos elegantes, siempre que alguien se desmaya. Registraron sus ropas y encontraron algo alrededor del cuello. Me parecio que era un anillo colgado de una cadena. Trataron de abrir el cierre, pero no podian alcanzar la parte trasera de su grueso cuello con sus delgadas manos. Una de ellas comenzo a morder la cadena, como si intentara romperla con sus propios dientes. Podria haber cerrado la puerta y haberme ido. Pero el hombre parecia vulnerable. Quizas me recordo a mi padre. Sin pensarlo realmente, entre por sorpresa y les dije a las chicas que seria mejor que dejaran en paz al hombre, porque era un buen amigo del Dragon Rojo. Se detuvieron, asustadas. Pense que todo aquello era gracioso y les grite que llamaran a los porteros para que me ayudaran a llevar al hombre hasta un rickshaw. Necesitamos cuatro personas para moverle. 'Al Moscu-Shanghai -me susurro uno de los porteros cuando estuvimos listos para marcharnos-. Este hombre es el propietario del Moscu-Shanghai.'

Me sonroje. No deseaba que Dimitri continuara con la historia. Aquel no era el Serguei que yo conocia.

Dimitri me observo y se echo a reir.

– Imagino que no tengo que decirte quien era aquel hombre, Anya. Estaba sorprendido. El Moscu-Shanghai era el club nocturno mas importante de la ciudad. Incluso alguien como el Dragon Rojo no hubiera sido lo suficientemente bueno para entrar en el. En cualquier caso, en el rickshaw, Serguei comenzo a despertarse. La primera cosa que hizo fue palparse el cuello en busca de la cadena. «Esta a salvo -le dije-, pero le han vaciado los bolsillos.»

»Para cuando llegamos al club, estaba cerrado. Unos cuantos camareros estaban fumando en la parte trasera, y les llame para que me ayudaran a llevar a Serguei al interior. Lo transportamos hasta el sofa de la oficina. Su aspecto era bastante lamentable. '?Cuantos anos tienes, hijo?', me pregunto. Cuando se lo dije, se echo a reir. 'Habia oido hablar de ti', comento.

»Al dia siguiente, me encontre a Serguei esperandome en la puerta de mi casa. Estaba totalmente fuera de lugar en aquel barrio bajo, con su elegante abrigo y su reloj de oro en la muneca. Tuvo suerte de que le dejaran en paz. Creo que lo que le protegio fue su tamano y la expresion feroz de su rostro. Cualquier otro hombre habria sido presa facil. 'Esos senores para los que trabajas lo unico que hacen es burlarse de ti -me confeso-. Eres una diversion para ellos y te desecharan como a una prostituta vieja en cuanto se les pase la novedad. Quiero que vengas a trabajar conmigo. Te formare para que puedas dirigir mi club.'

»Asi que Serguei soborno a los senores y me llevo a su casa, la casa en la que tu estas viviendo ahora. ?Dios mio! ?Puedes creer que yo nunca habia visto un lugar asi en toda mi vida? Cuando entre en el vestibulo, pense que los ojos me iban a arder por la belleza de aquel lugar. Tu no te sentiste asi la primera vez que lo viste, ?verdad que no, Anya? Eso es porque tu estas acostumbrada a las cosas lujosas. Pero yo era como un aventurero en un territorio extranjero. Serguei penso que aquello era divertido, verme boquiabierto ante los cuadros, senalando todos los jarrones, mirando todas las fuentes de la mesa, como si nunca antes hubiera comido en un plato. Nunca habia visto nada tan elegante. Los senores del opio poseian mansiones, pero estaban plagadas de estatuas chillonas, paredes rojas y gongs. Simbolos de poder. No de riqueza. La casa de Serguei tenia algo mas. Una esencia indefinible. Entonces supe que si algun dia llegaba a tener una casa como aquella, seria porque habria alcanzado la verdadera riqueza. No el tipo de riqueza que alguien te puede arrebatar. No el tipo de riqueza que te hace sentir bajo amenaza constante. Una casa como aquella me transformaria, y pasaria de ser escoria a ser un caballero. En ese momento, desee ser mas que rico. Queria tener tambien lo que Serguei poseia.

»El me presento a Amelia. Pero me basto hablar con ella durante un minuto para saber que no era la responsable del aspecto de la casa. Ella era como yo, ajena al lujo. Ademas, tambien era una persona astuta. Incluso sin haber nacido rodeada de opulencia, podia seguir su rastro olfateandolo, como una comadreja. Sin embargo, lo unico que sabia hacer era desplegar sus atractivos para conseguir algo lujoso. No era capaz de crearlo por si misma.

Entonces Dimitri se rio entre dientes. Y fue la primera vez en que comprendi que sentia afecto por Amelia. La manera tan informal que tenia de hablar de ella hizo que me diera cuenta. Senti un pinchazo que me recorrio la columna vertebral. Pero tambien supe que debia aceptarlo. Se conocian desde hacia mucho antes de que yo llegara. Y Dimitri ya me habia comentado que estaban hechos de la misma pasta.

– Pero es demasiado nerviosa -comento, girandose para mirarme-. ?Te has dado cuenta de eso, Anya? Es un ser inquieto. Cuando has luchado por conseguir tus objetivos, tienes que protegerlos. Nunca puedes bajar la guardia. La gente que ha nacido entre riquezas no lo sabe. Incluso cuando lo han perdido todo, siguen comportandose como si el dinero no valiera nada.

»Mas tarde, descubri la historia de Marina. Ella era la que habia decorado la casa. Serguei simplemente le dio todo el dinero que ella le pidio. La mayoria de las veces, el no sabia lo que ella compraba. La amaba tanto que le dio todo lo que tenia. Hasta que, un buen dia, abrio los ojos, y se encontro a si mismo viviendo en un palacio. Me conto que fue porque el era tan solo un comerciante acaudalado, mientras que Marina era una verdadera aristocrata, y los aristocratas tenian buen gusto. Le pregunte que significaba 'aristocrata' y me contesto: 'Un aristocrata es alguien de buena cuna y con buena educacion'.

Dimitri hizo una pausa durante un instante, apoyando la cabeza en la repisa de la chimenea. Yo, por mi parte, recorde a mi padre. Lleno nuestra casa de bellos objetos unicos, aunque habia perdido su fortuna cuando abandono Rusia. Quizas era cierto lo que Dimitri decia. Mi padre no habria sabido ser pobre, aunque lo hubiera intentado. Me acorde de que siempre decia que era mejor no tener nada a conformarse con tener algo de calidad ordinaria.

– En cualquier caso -prosiguio Dimitri-, Serguei me contrato para ayudarle con el club y me recompensaba generosamente por mis esfuerzos. Me confeso que yo era como un hijo para el y que, ya que no tenia hijos propios, Amelia y yo podriamos heredar el club cuando el muriera. El dia que entre en el club y los clientes me saludaron como si fuera uno de ellos, supe que habia alcanzado mi objetivo. Era rico. Ahora resido en un elegante apartamento en Lafayette. Todos mis trajes han sido confeccionados a mano en Inglaterra. Tengo una doncella y un mayordomo. No me falta de nada. Excepto algo esencial. He tratado de emular lo que contemple en casa de Serguei y no puedo hacerlo. Mi sofa otomano, mis sillas de caoba y mis alfombras turcas no casan entre si con la elegancia casual que se aprecia en la biblioteca de Serguei. Independientemente de como disponga mis pertenencias, mi apartamento parece sacado de unos estridentes grandes almacenes. Amelia trato de ayudarme. «Todos los hombres son torpes para eso», me espeto. Pero ella solo es buena con materiales nuevos y ostentosos. Pero eso no era lo que yo queria. Cuando trate de explicarselo, me miro fijamente y me solto: «?Y para que demonios quieres que tus muebles parezcan viejos?».

«Entonces, un buen dia, apareciste tu, Anya. Te observe mientras tomabas tu primer sorbo de sopa de aleta de tiburon, degustandolo lentamente. En un instante, supe que tu tenias esa esencia indefinible… ese elemento… que nos falta a todos nosotros, incluso a Serguei. Por supuesto, tu no puedes verlo, para ti es tan natural como respirar. Cuando te sientas a comer, comes con tranquilidad. No como si fueras un animal esperando que le echen la comida. ?Alguna vez te habias dado cuenta de eso, Anya? ?Lo delicada que es tu manera de comer? Y el resto de nosotros, siempre engullendo la comida como si se fuera a acabar a causa de una guerra. 'Esta es la chica que me va a sacar del fango definitivamente -me dije para mis adentros-. Esta es la chica que puede hacer que yo deje de ser escoria para convertirme en un rey.'

»El dia que llegaste por primera vez a Shanghai, justo despues de perder a tu madre, me hablaste de un cuadro en la biblioteca de Serguei. ?Lo recuerdas? Era una pintura de un impresionista frances y me comentaste que el marco era lo que hacia especial al cuadro. No me di cuenta hasta que no formaste un cuadrado con las manos y me hiciste mirar a traves de ellas. Mas tarde, el dia que perdiste el collar de tu madre, mientras me acompanabas hasta la verja, me senalaste que las asteres estaban empezando a florecer en el jardin. Anya, incluso cuando te sientes desdichada, hablas de los pequenos detalles como si fueran lo mas significativo del

Вы читаете La gardenia blanca de Shanghai
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату