A los brigadistas y vuestro sentido infalible de la justicia.

Lewis aguanto el chaparron como si contara de antemano con que las cosas pudieran ocurrir asi. Cuando termine de hacer reproches y me hube guardado la carta en el bolsillo, me miro a los ojos y apoyando la mano en mi hombro lo oprimio con sus dedos fuertes.

?Has comido?

?Comer? pregunte, como si desconociera el significado de la palabra.

Voy a pedir algo, dijo, haciendole una sena al camarero.

Aunque no te guste oirlo, comento cuando se hubo ido el camarero despues de tomar nota, Ben tiene razon. Por eso me he atrevido a insistir. Efectivamente, es un hombre muy especial, tienes mucha suerte.

?Que quieres decir?

Es una impresion, solo lo conozco por un par de cartas. Me gustaria saber mas cosas de el.

?Que cosas?

Su historia.

El camarero dejo unos platos en la mesa y se fue. Abe Lewis solto una carcajada.

?De que te ries?

Cruzas el Atlantico porque se supone que te tengo que contar algo decisivo, y lo primero que hago nada mas verte es sugerirte que me entretengas contandome historias tu a mi.

No importa. Tienes razon en cuanto a Ben. Es un hombre muy especial. Y perdona lo que he dicho antes de los brigadistas, estaba fuera de mi.

Lewis se volvio a reir.

Bueno, vamos a picar algo, a ver si nos ponemos de mejor humor.

En aquel momento se abrio de golpe la puerta de la calle, y entro un grupo de gente que venia dando voces y riendose. Traian los abrigos y las bufandas salpicados de nieve. Con ellos se colo una rafaga de aire helado que llego hasta nuestra mesa. Los recien llegados se mezclaron con la gente que se agolpaba alrededor de la barra; durante unos instantes la tormenta quedo enmarcada por el vano de la puerta. La nieve habia arreciado; arrastrados por la fuerte ventisca, se veian pasar remolinos de copos que reflejaban el resplandor de los faroles. Un individuo corpulento lleno con su figura el umbral antes de cerrar la puerta.

Aqui hay demasiado ruido, dijo Lewis. Cuando terminemos, nos cambiamos aqui al lado. Puerta con puerta hay un lugar perfecto para hablar. ?Te parece?

Me encogi de hombros, lo cual, en el codigo que habiamos empezado a elaborar, queria decir que si.

La nieve se estrellaba con violencia contra la fachada de marmol rojizo. Alce la vista, vislumbrando apenas unas letras de metal dorado que decian Lion D'Or. Una doble puerta de cristal creaba una recamara de aire que preservaba el calor del local. En el interior flotaba una nube de humo espeso, casi irrespirable, de olor acre, que se adheria a las paredes y empanaba los espejos. Las cortinas y el tapiz de los asientos eran de terciopelo rojo y las mesas de marmol, con el pie de hierro. La luz de las lamparas flotaba irrealmente en la penumbra.

Nos sentamos en un rincon, junto a una ventana y estuvimos un buen rato sin hablar, acostumbrandonos el uno al otro. Un camarero de tez rojiza y bigotes descomunales, que arrastraba la voz al hablar y tenia el pelo engominado, nos pregunto con aire de suficiencia si queriamos algo.

[…]

Viendo nevar. Atrapado en una extrana red de intersecciones geometricas. Los faros de los coches que subian y bajaban por Alcala proyectaban conos de luz que cortaban en bisel la cortina de nieve. Asi el borde de la mesa; el plano de la acera formaba un angulo agudo con el del suelo del cafe. El cabio [sic] inferior de la ventana rozaba casi el suelo.

[…]

?De donde viene el apellido Ackerman? ?Es judio?

Me lo pregunta mucha gente, igual ocurre con mi nombre, Gal. Ni uno ni otro lo son necesariamente. Ackerman es un apellido germanico. La familia de mi bisabuelo era de origen alsaciano, aunque nacio en Brooklyn, en 1858. Abrio una panaderia en Bensonhurst. Mi abuelo, David Ackerman, trabajo toda la vida para el Brooklyn Eagle, un gran periodico, el mejor que ha tenido Brooklyn en su historia. Walt Whitman fue uno de sus colaboradores mas egregios, pero hubo otros mas. Lo cerraron en 1955, despues de ciento veintitres anos de vida. La muerte de un periodico es algo muy triste, ?no crees? Mi abuelo entro como aprendiz a los diecisiete anos y acabo siendo corrector de pruebas. No paso de ahi, pero andando el tiempo le permitieron escribir alguna que otra cosa, y al final, cuando estaba a punto de jubilarse, llego a tener su propia columna, que publicaba semanalmente.

?Que escribia?

Comentarios politicos, anecdotas, columnas de opinion, notas sueltas y, sobre todo, historias acerca de los barrios de Brooklyn. Conocia Brooklyn como la palma de la mano.

?Conservas sus articulos?

Por supuesto que si, ademas de cientos y cientos de fichas sobre la historia de Brooklyn. Tenia la vaga idea de escribir un libro sobre el barrio.

?Era comunista?

Anarquista, aunque nunca hablaba de eso. Sentia un rechazo visceral a toda forma de proselitismo, aparte de que era un hombre mas bien reservado y solitario.

?Y tu abuela?

Su apellido de soltera era Gallagher, May Gallagher. Mi abuelo y ella no podian ser mas distintos. Su familia procedia de Pensilvania. Emigraron a Brooklyn a principios de siglo, cuando ella tenia dieciseis o diecisiete anos. Todo el mundo la llamaba Sister May, porque tenia algo de monjil. Era una mujer muy devota y generosa, pero fuerte de caracter. Conocio a David en un baile callejero, no mucho despues de su llegada a Bensonhurst, y al cabo de unos cuantos meses se casaron. Tuvieron dos hijos, una nina que murio a los pocos dias de nacer y Ben.

?Cuando fue todo eso?

Vamos a ver. Ben nacio en 1907 y May, no lo se muy bien. En torno a 1910, calculo, eran casi de la misma edad.

?Te llevabas bien con el?

?Con el abuelo David? De maravilla. Lo queria con locura. Mi abuelo y yo teniamos una relacion muy especial. Le encantaba venir a verme los domingos y llevarme a conocer Brooklyn. Sobre todo le gustaba ir a sitios donde ademas de pasarlo bien, aprendiamos algo. Era un fanatico de la historia de Brooklyn. Tengo recuerdos muy vividos de las visitas que haciamos al Astillero, al Jardin Botanico, a Prospect Park, al Museo de Bellas Artes, a la Biblioteca Publica, a Red Hook, a muchisimos sitios. Una de mis excursiones favoritas era cuando me llevaba a pasear por Brooklyn Heights. Se conocia al dedillo la historia de cada edificio. Era miembro de la Historical Society of Brooklyn. Alli era donde recopilaba el material que luego empleaba en las cronicas que escribia para el Eagle. Pero la maravilla de las maravillas era cuando me llevaba a Coney Island. Me nombro su «ayudante de investigacion» y nos pasamos dos veranos yendo alli, varias veces a la semana. La verdad, es una lastima que nunca llegara a escribir aquel libro, despues de toda la informacion que habia llegado a reunir. ?Has estado alguna vez en Brooklyn, Abe?

Nego con la cabeza, sonriendo:

No, pero despues de hoy, ya no tengo excusa.

La verdad es que es un universo inabarcable.

?Y dices que nunca te hablaba de politica?

Ni por asomo. Yo sabia que era anarquista, porque se lo oia decir a todo el mundo, aunque no tenia una idea muy clara de lo que queria decir aquella palabra. Estaba obsesionado con la cultura y el progreso. Le gustaba llevarme a todo tipo de actos culturales: conciertos, conferencias, de vez en cuando, al cine o al teatro. Tan solo en una ocasion me llevo con el a un mitin.

?Que anos tendrias tu?

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