vuelta, sin despedirse. Me da tiempo a meter precipitadamente la mano por entre los barrotes y agarrarlo por la manga de la chaqueta.

Por favor, Gal, dejame entrar. Vengo directamente del aeropuerto.

Se vuelve a encoger de hombros, arranca el manojo de llaves de la cerradura y me lo pasa por entre los hierros.

Me han dejado preso, sin darse cuenta. Esboza una especie de sonrisa y explica: Puedo abrir la puerta, pero a la verja no alcanzo. Solo se puede abrir desde fuera. Toma, es una de las llaves pequenas, mira a ver.

?Que tal por Chicago? me dice, una vez dentro del Oakland.

Me sorprende que este al tanto de mis desplazamientos.

Bien, le contesto… De veras que siento molestarte, pero es que… Estoy en un tris de decirle por que he ido directamente al Oakland desde el aeropuerto, en lugar de a mi casa, pero me contengo a tiempo. No, es que es temprano para ir a la redaccion, digo, de modo absurdo.

Gal senala hacia la barra, donde veo una melita humeante.

Acabo de hacer cafe, dice.

Dejo la maleta en el suelo, me sirvo una taza y me siento con el. Encima de la mesa hay una pagina del NewYork Times doblada en dos.

Mira esto, dice, senalando los titulares. Le da la vuelta al periodico para que los vea bien. La noticia es del 21 de febrero.

ABSUELVEN A UN HOMBRE ACUSADO DE ASESINAR A SU COMPANERA DE PISO Y HERVIR EL CADAVER

Se le escapa una risa nerviosa.

?Que es lo que te hace gracia? le pregunto.

Se lleva el indice a los labios, apoya los codos en el borde de madera que rodea el rectangulo de marmol, le vuelve a dar la vuelta al periodico y sigue leyendo en silencio. Al cabo de un rato dice:

Daniel Rakowitz. El caso es que yo a este tipo lo conozco. Lo vi muchas veces por los alrededores de Tompkins Square Park, cuando Louise vivia en la calle 12. Cono, ahora que lo pienso, creo que Louise le llego a comprar hierba alguna vez. ?Te acuerdas de los conciertos que se hacian en el parque el primero de mayo?

Si.

Sigue leyendo. Cuando termina dice:

Me acuerdo perfectamente de el. Tu tambien has tenido que verlo. ?No te suena la noticia? ?O es que no estabas en Nueva York en febrero?

Gal…

?No te acuerdas de un tipo que se paseaba por el East Village con un pollo atado de una cuerda, como si fuera un chihuahua? El pobre bicharraco correteaba detras de el como si tal cosa, mientras su amo vendia bolsas de marihuana por los alrededores del parque, a cinco dolares.

Me suena vagamente.

Era de Texas; se vino a vivir a Nueva York en 1985. Uno de los testigos, un tal Nicolaus Mills, un homeless que vivia en Tompkins Square Park, declaro que muchas veces Daniel Rakowitz se presentaba en el parque con un perolo y un cucharon y les ofrecia a los muertos de hambre que habia tirados por alli un cuenco de estofado, un guiso de patatas con carne, o algo asi. Pues el caso es que segun las declaraciones de Mills, un dia que estaban el y otros cuantos colgados zampandose el estofado que les habia dado Rakowitz, uno de ellos se encontro un dedo humano en el cuenco, con su una y todo. Eso pone aqui.

Escupo el trago de cafe que tengo en la boca.

Tengo su ficha lista para el Cuaderno de la Muerte , con foto y todo. Nombre: Daniel Rakowitz. Edad: treinta anos. Acusado de asesinato en primer grado. Siguen el numero de causa, y ahora, en este recorte, la sentencia. Y ya ves; lo acaban de absolver. ?Que te parece? La verdad es que al tipo no le faltaba sentido del humor. Cuando comparecio ante el juez, despues de que lo examinara un equipo de psiquiatras, dijo que preferia la carcel al manicomio, porque habia comprendido lo daninas que eran las drogas y, por lo menos, en la carcel no lo agilipollan a uno con pastillas. Leelo tu si no me crees.

Gal sostiene el New York Times en alto unos momentos, luego lo baja despacio hasta la mesa, lo alisa y lee la noticia en silencio hasta el final. Cuando termina me hace un rapido resumen.

Vivia en el numero 614 Este de la calle 9, en pleno Alphabet Town y de vez en cuando trabajaba de pinche en el Sahak, un restaurante armenio del East Village… Oye, Ness, ?son ya las doce?

A modo de respuesta, senalo hacia el reloj de la pared. El minutero esta a punto de alcanzar lo mas alto de la esfera. Cuando Gal mira hacia alli, las dos agujas se funden en una.

Perfecto. Es la hora. Mi cronometro biologico nunca falla.

?La hora de que?

De dar de beber a los demonios. Alguien se tiene que ocupar de ellos.

Saca una botella de vodka de una bolsa de papel marron que tiene oculta debajo de la mesa y echa un chorro largo en el cafe.

Se cargo a una chica suiza que estudiaba danza contemporanea en la academia de Martha Graham, una tal Monika Beerle. ?Como lo ves?

Beerle. El apellido parece holandes.

Posiblemente. Segun el articulista, Rakowitz se habia autoproclamado «El dios de la marihuana».

Se queda un rato pensando.

Bueno, sigue.

Resulta que unos detectives de la division de estupefacientes que andaban vigilando la zona oyeron rumores acerca de que el tal Rakowitz habia hervido un cadaver. No me digas que no es para descojonarse. Tu que eres periodista, explicame que quiere decir eso. ?Rumores de que habia hervido un cadaver? ?Te imaginas a un yonqui diciendole a otro en el parque: Oye, hace tiempo que no veo a la suiza, yo creo que el del pollo se la ha cargado y ha hervido el cadaver?

Ya.

Vuelve a estallar en carcajadas, pero al ver que no me hago eco se interrumpe.

Gal…

Bueno, esta bien, no te pongas asi. Es que tiene cojones la forma de contarlo. El caso es que una pareja de agentes de paisano se presento en casa de Rakowitz con una orden de detencion. Se lo llevaron a la comisaria para interrogarlo, y el nego rotundamente ser el autor del crimen. Dijo que se habia encontrado el cadaver, y eso si, confeso que lo habia desmembrado y lo habia metido en lejia antes de hervirlo. ?Ji, ji, ji! Hay que estar loco. Dice que queria desinfectar los huesos. A pesar de lo incongruente de sus declaraciones, lo siguieron interrogando a fondo. Fue entonces cuando dijo que el craneo se encontraba en la estacion de autobuses de Port Authority. Cuando lo llevaron alli, los condujo directamente a un bidon, donde efectivamente habia una calavera de mujer, envuelta en papel de periodico, en un estado muy avanzado de putrefaccion. Parece que la lejia no sirvio de mucho.

Vuelve a reirse sin control.

Espera, que no es todo, dice cuando se recupera. Lo mejor de la noticia es el final. ?Sabes lo que dijo Rakowitz cuando el juez le pregunto si tenia algo que declarar antes de dictar sentencia? Te lo voy a leer, porque si no, vas a creer que exagero: El acusado afirmo que el jurado estaba predispuesto contra el, pero que no le preocupaba, porque sabia que lo iban a declarar inocente, e iba a salir libre

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