lateral de una torre de papeles. La habia metido entre las paginas del cuaderno que me habia comprado en Deauville cuando fui a ver a Louise. Asomando entre sus paginas, un triangulito de papel reclamando mi atencion. El cuaderno estaba aun sin estrenar y las tapas no cedian con facilidad. Tire de la esquina que sobresalia. Desde el dia que lo abri, la manana despues de encontrarmelo en el dominical del
Mejor llamo manana, lunes. No se por que, he llegado a la conclusion de que es el telefono del trabajo, aunque la verdad es que no hay ningun indicio que justifique tal suposicion. Es algo irracional, como la reaccion que tuve cuando el sobre resbalo de entre las paginas de la revista en el autobus y de manera instintiva lo oculte, como si lo hubiera acabado de robar y tuviera miedo de que alguien se diera cuenta. En Deauville, la noticia de la muerte de Sam Evans me hizo olvidarme de la carta por espacio de unas horas, pero por la noche, a solas en mi cuarto, cuando me disponia a escribir en el diario me volvi a tropezar con el sobre y me vino a la cabeza todo lo que habia ocurrido en Port Authority. Pense que lo mejor seria abrirlo con sumo cuidado y quizas, segun lo que encontrara, volverlo a cerrar. Decidi esperar al dia siguiente y abrirlo al vapor, en la cocina mientras Louise pintaba arriba, en el estudio. Otra reaccion irracional: ?Por que ocultarle algo asi a Louise? La operacion de abrir el sobre al vapor tambien tenia sus ribetes de absurdo. Creo que habia visto hacer algo semejante una vez en una pelicula en blanco y negro. Cuando me puse a ello, me quede hipnotizado, viendo como se ondulaba la solapa del sobre y empezaba a despegarse, milimetro a milimetro, como una herida a la que se le fueran saltando los puntos de sutura. Lo que no habia previsto era el desasosiego que se aduenaria de mi al vaciar el contenido. Primero extraje una cuartilla de un papel tela identico al del sobre y, al ir a desdoblarla, de entre sus pliegues resbalo una polaroid, que dio de canto contra la madera de la mesa y cayo boca abajo. Le di la vuelta. Era una foto borrosa, de mala calidad, pero era ella, la chica de Port Authority. Al reconocerla, se me hizo un nudo en la boca del estomago, igual que cuando la vi en persona. Estaba distinta en la polaroid, vestida mas formalmente, con el pelo corto; el rostro y los ojos, tan vivos cuando los tuve cerca, carecian de expresion. Estaban tan desdibujados que casi habia que adivinarlos. Estaban en un puerto de mar, en invierno. El individuo que aparecia con ella en la foto era el mismo que habia ido a recogerla a Port Authority. La tenia cogida por encima del hombro, y los dos sonreian. Se veian puntos luminosos por toda la superficie de la instantanea, por eso era tan dificil apreciar bien la imagen. La nota decia asi:
Querido Sasha: Me alegra tanto lo de tu nuevo trabajo, aunque ahora tardaras aun mas en venir a ver a tu Nadia: ?me equivoco o no? Espero que si y que pases por Nueva York muy pronto. Para vigilarte te mando esta foto mia, como tu no escribes ni nada. Estoy muy contenta con las clases de violin, me mato preparando tres conciertos, para clase solo. Tambien he empezado a trabajar. Bueno, tres dias por semana, en un archivo de la Biblioteca Publica, en el Lincoln Center. Lo bueno es que esta al lado mismo de Juilliard. Mas centrico imposible. Con eso y con la beca, me las arreglare por lo menos este semestre, seguramente mas. Desde que tiene novio, Zadie casi ni viene por Brooklyn. Practicamente tengo el apartamento para mi sola. El viaje en metro se me hace demasiado largo, sobre todo por las noches, pero el barrio en si me gusta mucho. En Brighton Beach casi todo el mundo es ruso, y casi no hace falta hablar ingles, eso me hace gracia. El edificio es gigantesco y no me gusta, menos una cosa: figurate que vivo en un piso treinta. La vista al mar es fantastica y se ve muy bien la costa, todo Coney Island y mas lejos. Por la manana, en el comedor es que te come la luz. Cualquiera te pide que escribas, pero por lo menos podias llamar de vez en cuando por telefono, por favor no dejes que pase tanto tiempo sin que hablemos, y no me hagas llamar todas las veces a mi. Cuentame como te va. Aunque sea, llama solo para decir que estas bien. ?Esta muy cambiado Boston? No se para que te pregunto nada, para el caso que me vas a hacer. Me tienes harta, pero al menos que sepas que te echa mucho de menos y te quiere tu hermana.
Nadj
24 de octubre
10 a.m.
Leichliter Associates. Buenos dias. ?En que puedo servirle?
Buenos dias, ?podria hablar con Zadie?
?Zadie Stewart?
(Voz profesional. Tomo nota del apellido.)
Si, por favor.
?Me podria decir en relacion con que?
Es una llamada personal.
(Un segundo de silencio.)
?Puedo preguntar quien llama?
Gal Ackerman.
Un momento, por favor.
(Dos pitidos breves, seguidos de un clic. Otra voz.)
Digame.
?Senorita Stewart?
Al habla. ?En que puedo servirle, senor Ackerman?
Bueno, en realidad no es una llamada profesional…, aunque supongo que tampoco seria exacto decir que es personal.
?Podria ser un poco mas explicito?
(Leve tono de impaciencia.)
Disculpe. Ire directamente al grano. El proposito de mi llamada es devolverle algo que le pertenece, a usted o alguien que la conoce. Hace diez dias… once para ser exactos, el 13, en Port Authority cogi una revista que alguien habia dejado en un banco. Cuando mi autobus ya habia salido de Nueva York, me puse a hojearla y dentro me encontre un sobre, en el que solo habia un nombre, Zadie, y el numero que acabo de marcar. No sabia adonde llamaba, ni tampoco cual era su apellido, ahora lo se por la operadora: Zadie Stewart, ?no es asi?
?Y?
Regrese a Nueva York el sabado y decidi esperar hasta hoy para llamar. No tengo la menor idea de que puede haber en el sobre, pero pense que podia tratarse de algo importante. Eso es todo.
Perdone, pero no se si le sigo. ?Un sobre con mi nombre y mi numero de telefono?
Asi es. Estaba dentro de un dominical del
Entiendo. En fin, se lo agradezco, es usted muy amable. ?Le he oido bien cuando me ha dicho que no ha tenido curiosidad por abrir el sobre?
Naturalmente que he sentido curiosidad. Muchisima.
Pero no lo ha abierto.
(Dudo un instante antes de responder.)
No.
(Silencio: Miss Stewart se ha dado cuenta de que le mienten.)
Ya veo. En ese caso no me puede dar mas informacion de la que ya me ha dado.
(Escollo salvado. Alivio por mi parte.)
En efecto. Si le parece bien, senorita Stewart… Zadie, ?la puedo llamar asi? estoy dispuesto a llevarle el sobre en persona. (Silencio.) De hecho vivo en el centro de Manhattan. Soy free
