Los anos cincuenta, no hace falta recordartelo precisamente a ti, fueron muy dificiles para la gente como el. McCarthy estaba en el poder, haciendo de las suyas, y los exbrigadistas lo pasaron bastante mal. Lo peor fue que se vieron obligados a ocultar su experiencia. De la noche a la manana un ideal noble, del que se sentian legitimamente orgullosos y por el que se habian jugado la vida, se habia convertido en algo semejante a un acto delictivo y vergonzante, que no habia mas remedio que ocultar.

Los acontecimientos de 1927 -la manifestacion de Bowling Green, la ejecucion de Sacco y Vanzetti, la angustiosa detencion de mi abuelo- supusieron una revelacion para mi padre. Dejaron plantada una semilla en su conciencia. De momento, las aguas volvieron a su cauce y Ben pudo llevar una vida normal, como los demas chicos y chicas de su edad. Cuando termino la escuela secundaria, paso el verano trabajando de guardabosques, en Vermont, y en otono lo admitieron en la Facultad de Ingenieria de la Universidad de Pittsburg. Siempre fue muy buen estudiante. Cuando estallo la guerra civil espanola, habia terminado segundo de carrera con excelentes calificaciones. La noticia de la sublevacion fascista lo sorprendio en pleno verano, mientras hacia unas practicas en el Brooklyn Yard. Lo que ocurrio entonces en Espana -esto tampoco hace falta recordartelo- causo una tremenda conmocion en los circulos liberales de Estados Unidos. Hubo una reaccion abrumadora de apoyo a la causa republicana, tanto entre los trabajadores concienciados como entre la clase intelectual. Ben no se lo penso dos veces. Tenia 23 anos y llevaba una vida bastante tranquila. Hasta entonces sus estudios habian consumido casi todo su tiempo y energia. Ben me ha contado muchas veces que lo que estaba ocurriendo en Espana fue el catalizador que desperto su conciencia politica, que llevaba tanto tiempo en estado latente. Durante los primeros meses siguio los acontecimientos por la prensa, con enorme angustia e inquietud. Un ano largo despues de rotas las hostilidades, las cosas empezaron a tomar mal cariz para el bando republicano. En octubre de 1937, leyendo el Brooklyn Eagle, vio la convocatoria de un mitin que iba a tener lugar en un hotel de Manhattan, y decidio acudir, solo. Tenia una razon para actuar asi: habia tomado la determinacion de alistarse en las Brigadas Internacionales y pensaba llevarla a cabo sin consultar con su familia. El principal orador era el novelista britanico Ralph Bates, sabes de quien hablo, por supuesto.

Lewis se dio una palmada en el muslo y solto una carcajada:

?Que si se quien es Bates? ?Pues claro! ?Quien no ha oido hablar de el Fantastico? Un tipo genial.

Entonces recordaras que el gobierno de la Republica le encargo que efectuara una gira por varias ciudades norteamericanas, con el fin de reclutar hombres y recaudar fondos para combatir a los rebeldes. Ben acudio a uno de sus mitines, en octubre del 37, en un hotel de Manhattan. Claro que por lo que se referia a mi padre, Bates le predicaba a un converso. Llevaba tiempo dandole vueltas en la cabeza a la idea de alistarse en las Brigadas, pero su decision estaba tomada antes de oir la arenga del ingles.

Es curioso como se engarzan nuestras trayectorias, dijo Abe. Yo conoci a Ralph mucho despues de acabada la guerra, en un encuentro de las Brigadas Internacionales, celebrado en Nueva York, en la sede de Broadway, en 1951. En Estados Unidos, Bates era bastante conocido como novelista antes del 36. Habia publicado varios libros de cuentos y novelas de tema espanol, aunque la literatura no era mas que uno de sus intereses. ?Has leido algo de el?

Yo no, pero me consta que a Ben le gusta mucho. Hay gente que dice que sus escritos sobre Espana son mejores que los de Malraux o Hemingway. En el Archivo hay varios libros suyos: Sierra; Lean Men; The Olive Field… y alguno mas que ahora se me olvida ?Tu lo has leido?

No leo novelas. Eso mismo le dije a Bates cuando me lo presentaron, para justificar que no habia leido ninguno de sus libros. Al cabo de unos dias me llego por correo un ejemplar de The Dolphin in the Wood, dedicado. No es ficcion, decia en la dedicatoria, y en efecto, se trataba de su autobiografia. Fue un gesto hermoso, y tengo que decir que su lectura me impresiono. La vida de ese hombre es fascinante.

?Que ha sido de el?

Ha caido en el olvido. Creo que pasa parte del ano en la isla de Naxos con su mujer y el resto en Manhattan. Algo parecido a lo que hago yo. Segun tengo entendido da clases en la Universidad de Nueva York.

?Ha dejado de escribir?

Cuando coincidi con el, hacia ya tiempo que habia tomado la decision de no volver a publicar. Me dio una explicacion muy curiosa de lo que le ocurria: a medida que aumentaba su desencanto politico, decrecia su interes por la creacion literaria. Antes de la guerra habia sido muy prolifico. Despues de la victoria de Franco, busco refugio en Mexico, como tantos otros. Lo que no sabia es que le esperaba un golpe terrible: la noticia de que Stalin habia pactado con Hitler. Cuando se entero, perdio casi por completo la fe en sus semejantes. Hizo trizas el carnet del partido, al que pertenecia desde que tenia veinticuatro anos. Con todo, aun le quedaba un rescoldo de animo que le permitio acabar The Fields of Paradise. Eso fue en el 40; despues siguio un silencio de diez anos. En el encuentro de Broadway me dijo que Un delfin en el bosque era su adios definitivo a la escritura. Y eso que aun le faltaba el tiro de gracia: la epoca del macarthismo. Y ahi se acaba la historia publica de Ralph Bates. Su rastro se pierde a principio de los cincuenta.

No puede ser.

Pero es. Punto final. Se desencanto del mundo, de la politica, de los seres humanos, de la literatura y desaparecio del mapa. Es la pura verdad. De lo contrario, puedes estar seguro de que habriamos oido hablar de el.

Pero ?y antes del desencanto? ?Como era el Ralph Bates de antes de la caida? Has empezado por el final.

Me temo que es una historia demasiado larga.

Cuentame solo los detalles esenciales, aunque sea por encima.

?Ahora?

Ahora.

Demonios, Ackerman, eres imposible.

Recuerda que soy escritor y, cuando se trata de una buena historia, no puedo soportar que me dejen sobre ascuas. Que no sepamos el final, sea, no podemos hacer nada al respecto. Pero falta la primera mitad, y esa si que te la sabes.

Abe Lewis no pudo evitar reirse.

Esta bien, esta bien; tu ganas. Tomo aliento. Vamos a ver: Vida, obra y milagros de Ralph Bates, escritor, idealista impenitente y… perdedor. En fin, tratare de ser sucinto. Bates nacio… Abe hizo un calculo mental. Debio de ser en 1899. Lo que no consigo recordar es donde. En un pueblo a unas 100 millas de Londres. Su bisabuelo era capitan y propietario de un tramp steamer, un vapor volante con el que se dedicaba a hacer transacciones comerciales por todo el Mediterraneo, sobre todo en puertos espanoles. Para entender bien la fascinacion de Bates por el pais que te vio nacer es preciso remontarse a los buenos tiempos del vapor volante que estaba bajo el mando de su antepasado. Me explico: resulta que Bates, capitan de la marina mercante y bisabuelo de Ralph, murio durante una escala que efectuo su buque en Cadiz, y lo enterraron en el cementerio local. Desde que le contaron la historia siendo nino, Ralph acaricio el sueno de visitar algun dia la lejana tumba de su antepasado. Las empresas financieras del bisabuelo se fueron a pique con el, de modo que cuando le toco ganarse el pan, Bates hizo honor a la tradicion familiar y entro como aprendiz en la fabrica del Great Western Railway, que se dedicaba a la manufactura de vagones y locomotoras. Se sentia particularmente orgulloso de haber formado parte del equipo que restauro en su dia la legendaria Dama de Lyon, una de las locomotoras disenadas por el celebre ingeniero George Jackson Churchward. A los diecisiete anos se alisto como voluntario en el ejercito de Su Majestad Britanica y durante la primera guerra mundial sirvio como cabo de lanceros en el Royal West Surrey Regiment. Sus superiores le asignaron la tarea de instruir a los combatientes en el uso de mascaras antigas. Acabada la guerra regreso a su lugar natal, a trabajar en la fabrica de locomotoras, pero era un culo inquieto, y con veinte anos recien cumplidos se largo a Paris, donde entre otras cosas trabajo de barrendero. Poco despues lo encontramos enrolado en un barco que iba rumbo a Espana. Por fin podria satisfacer el anhelo infantil de visitar la tumba de su bisabuelo. En Cadiz puso fin a sus andanzas como marinero, dando comienzo a un periplo por toda la geografia espanola, muchas veces a pie. Desempeno toda suerte de oficios, entre ellos electricista y hojalatero,

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