Puedo entender que alguien lo deje todo por una mujer a la que acaba de conocer. Lo que no comprendo es que haya que pagar un precio por ello. Siempre. Hay algo ahi que se me escapa, Chapman…
(?Estabas pensando en Nadia?)
Respiraste hondo, alejaste de ti el vaso vacio y dijiste:
Despues te ensenare lo que me dio, pero antes dejame que te cuente la historia.
Unos diez o quince anos antes de abrir el Oakland, Otero tenia una taberna en los muelles. Se llamaba Frankie's y quedaba en una zona donde solian fondear buques de bandera danesa. (Por casualidad, supongo, que yo sepa no existe ninguna reglamentacion que diga que los barcos tienen que atracar por nacionalidades.) El caso es que cuando cerro la taberna para inaugurar un local nuevo aqui en Atlantic Avenue, los daneses hicieron pina en torno a el y le siguieron como un solo hombre. Eso fue en 1957. Uno de aquellos daneses era un tal Knut Jansson, capitan de un carguero de medio tonelaje. Su primer oficial, Niels Claussen, es el viejo que acaba de montar el numero con la maquina de discos. Ven, te quiero mostrar algo.
En uno de los salvavidas que habia en la pared se podia leer AALVAND. En el hueco que formaba el cerco de color blanco, Frank habia hecho colocar una foto donde se veia a la tripulacion del buque posando de uniforme en cubierta. El capitan Jansson, dijiste, senalando una figura con el dedo indice, aunque era perfectamente reconocible por sus distintivos. No te hizo falta decir quien era Niels Claussen. Su cabeza albina resaltaba como si en la superficie de la foto hubiera caido una gota de acido. Guardaste unos instantes de silencio contemplando la fotografia antes de volver a la mesa.
El
Algo mas le sorberia, le oimos decir a Frank. Estabamos tan enfrascados en la conversacion que ninguno de los dos nos habiamos dado cuenta de cuando habia llegado. Buenas, tardes, caballeros. Tu te serviste otro vodka. Alida se acerco a decirle a su jefe que su hijo Raul estaba en el despacho repasando la contabilidad. Perdon, dijo Frank, consciente de lo brusco de su interrupcion. Ninguno de los dos fuimos capaces de decir nada.
Asi que la historia del albino y la mulata, dijo, ligeramente azorado. Se le escapo una mirada hacia el anciano danes, que en ese momento se dirigia hacia la sala de billar, acompanado de Manuel el Cubano. ?Y eso?
Desde la barra, Alida le hizo un gesto apremiante a Frank, dandole a entender que su hijo preguntaba por el.
Disculpadme un momento, en seguida vuelvo.
A Frankie se le cruzan un poco los cables cuando sale a relucir la historia de Niels. De hecho, no me conto nada hasta el dia que el danes se acerco a mi. Despues, el mismo me proporciono nuevos datos. Entiendo sus reservas iniciales, la historia de ese pobre marinero hace dano a quien la oye.
No se, comento Frank al volver, rascandose una oreja, sin decidirse a sentarse. Os veo tan metidos en faena, que me da no se que entrometerme.
Sus palabras te hicieron reaccionar. Apartaste una silla, ofreciendosela para que se sentara, y dijiste:
Estas en tu mesa, capitan.
Frank tomo asiento.
?Y como es que estais hablando de Niels?
Porque Nestor no lo habia visto nunca hasta hoy.
Es verdad; es que ha estado un tiempo enfermo. Cuando se recupero, Manolito se lo llevo a pasar unos meses con el y con su madre a Florida. Lo cuida como si fuera hijo suyo, a pesar de que el danes le lleva mas de veinte anos. A Manuel el Cubano si lo conocias, ?verdad?
Si, por encima.
(Otro de los fijos. Homosexual, parlanchin, siempre va hecho un pincel, con sus guayaberas, sus pantalones de lino, los zapatos blancos y las gafas de sol, que lleva puestas a todas horas para que nadie se de cuenta de que tiene un ojo de cristal).
Te costo volver a coger el hilo. Pese a sus disculpas, Frank estaba de un humor ligero, mientras que contada por ti la historia revestia tintes mucho mas sombrios. Por fin, hiciste un gesto de asentimiento y continuaste diciendo:
Se llamaba Jaclyn Fox y era jamaicana. No he visto ninguna foto suya, de manera que no te puedo describir su fisico…
Yo la vi en persona y no te pierdes nada, Ness, interrumpio Frank. No me refiero a su fisico, eso es cuestion de cada cual. No me gustaba su manera de mirar, ni la imagen de hembra sumisa con que se presentaba al mundo. No me fiaba de ella y ella se daba cuenta. Me miraba con odio, consciente de que a mi no me la daba. Sentia lastima de Niels. Apenas tenia experiencia en cosa de mujeres y cayo en sus garras como un corderillo.
Lo importante, a efectos de lo que estamos contando, puntualizaste, es que despues de haber estado con ella, Claussen no se la podia quitar de la cabeza. Era como si le hubiera contagiado una enfermedad, como si lo hubiera envenenado y tuviera dependencia fisica de un veneno que solo ella le podia inocular. Estaba obsesionado. La idea de estar lejos de ella le angustiaba. Sus companeros del
Lo siento Gal, era Frank el que hablaba, pero todo ese romanticismo sobra. Las historias de amor de los marineros, ademas de ser repetitivas, son falsas. La realidad es que se casan como Dios manda y que sus legitimas les guardan la ausencia o no, cuestion de suerte. En cuanto a ellos, la inmensa mayoria se va de putas en cuanto ponen un pie en tierra. Tu lo sabes perfectamente, no tienes mas que darte una vuelta por los garitos del puerto. O por los alrededores del Oakland. Y eso es lo que hizo Claussen, que se engancho de una ramera.
No era ninguna ramera, protestaste, tenia un trabajo decente y…
Si no lo era profesionalmente, se porto como tal, pero en fin, sigue.
El
Febrero, perdona. Lo se porque hacia un frio de cojones. En las calles habia nieve acumulada de varias semanas. Verdaderas montanas de hielo sucio.
De acuerdo, febrero. Cinco meses, entonces, no seis. Cinco meses es mucho tiempo, pero en este caso no bastaron para borrar de la memoria el deseo toxico que Jaclyn Fox le inspiraba. El
Por eso, dijo Frank quitandote abruptamente la palabra, casi me quedo sin respiracion cuando al dia siguiente, a media tarde, vi que Niels Claussen entraba en mi bar.
Se callo, esperando a que continuaras tu.
Traia un petate a la espalda e iba vestido de paisano; su barco habia zarpado hacia varias horas. No hacia falta ser ningun lince para darse cuenta de lo que habia ocurrido. El primer oficial del
