jamaicana. Claussen le contesto que estaba esperando fuera. Dejo en una silla la bolsa de lona donde llevaba sus pertenencias y le pregunto a Frank si estaba libre alguno de los cuartos que alquilaba en el piso de arriba.

La pregunta me jodio como no os podeis imaginar. Le dije que no sabia de que cojones hablaba, que quien le habia dicho que yo tuviera nada que ver con ningun motel de mierda. Extranado de mi propia acritud, cambie de tono y anadi que la cosa no iba con el, que por el Oakland seria siempre bienvenido. Pero no volvio a aparecer. Salvo que apenas tuvieron tiempo de disfrutarla, nunca se supo mucho de la vida en comun de la pareja. Niels siempre fue poco comunicativo. Lo unico que se sabia a ciencia cierta es que se habian casado y vivian por Fort Green.

Por el contrario, seguiste diciendo tu, Jansson continuo fiel a su costumbre de venir a ver a su amigo Frankie Otero cada vez que su barco fondeaba en el puerto, y cuando el Aalvand recalo en Brooklyn unos meses despues, su capitan no tardo en presentarse en el Oakland. No venia a comprobar nada. No le hacia falta que Frank ni nadie le dijera lo que habia ocurrido. Sabia que Claussen lo habia dejado todo por una mujer.

La mezcla de rabia, dolor y desprecio con que me hablo de quien habia sido su mejor amigo me sorprendio, dijo Frank. Claro que aquella vehemencia indicaba hasta que punto le habia afectado la traicion. Segun el, la jamaicana lo habia arrastrado tras su estela sexual, como una perra en celo. Por su propio bien, dijo refiriendose a Niels, espero no verlo por el Oakland.

Pasaron unos meses, seis o siete, ?no es asi, Frankie? Lo siguiente que se supo de Niels fue que ya no vivia con la jamaicana.

Se aburria como una ostra con el albino y se largo con otro. Eso contaban mis clientes. Segun los rumores, estaba viviendo con un irlandes. Se ve que le gustaban los blancos, aunque este no lo era tanto como el danes. Pobre diablo. La empezo a perder el mismo dia que se despojo del uniforme.

?Y que hizo el entonces? pregunte.

Jaclyn y su irlandes, repuso Frank, vivian cerca de Prospect Park. Con animo de poner distancia, Niels se fue a vivir nada menos que a Bedford-Stuyvessant. Como dice Manolito, debia de ser el unico blanco del barrio.

Un dia, de manera totalmente inesperada, Niels dio senales de vida, empezaste a decir, pero Frank se apresuro a quitarte la palabra:

Yo estaba en el despacho cuando entro mi mujer, Carolyn, con cara de circunstancias y me dijo que un tipo con un aspecto muy extrano preguntaba por mi. No supo explicarme quien era. Sali intrigado y me encontre al albino. Estaba mas flaco y macilento que nunca. Queria saber si Jansson seguia viniendo por el bar cuando recalaba en Brooklyn. Si, ?por que? ?Que quieres de el? le pregunte. Debia de pesarle cada vez mas en la conciencia el hecho de haber desertado. Al fallarle a Jansson no solo habia traicionado a su capitan, sino tambien a su mejor amigo. Sin embargo, tengo que decir que mi actitud hacia el albino habia cambiado a raiz de lo que le habia ocurrido.

Todavia no hemos llegado a eso, Frank.

?Se puede saber de que hablais? os pregunte.

Del recorte de periodico que me mostro Niels Claussen el dia de su resurreccion. Ahora que conoces el trasfondo de la historia te lo puedo mostrar, contestaste.

Apartando el elastico que cerraba el cuaderno negro, lo abriste por la primera pagina, demorandote lo suficiente para que yo pudiera leer:

CUADERNO DE LA MUERTE

Buscando entre sus hojas, extrajiste un recorte de periodico que parecia viejisimo y me lo diste.

HALLADO EN PROSPECT PARK EL CADAVER DE UNA MUJER BRUTALMENTE ASESINADA

The Brooklyn Eagle, 23 de septiembre de 1958. A las 5.27 de la madrugada del viernes una llamada telefonica alerto al 911 de la presencia de un cadaver en Prospect Park. En el lugar de los hechos, la policia encontro los restos de una mujer de unos 20 anos de edad. El cuerpo presentaba…

Me lo arrancaste de las manos sin dejarme llegar al final.

Esto es, dijiste, lo que Claussen se empeno en darme el dia que se acerco a hablar conmigo. Como puedes suponer, lo lei con la misma perplejidad que tu ahora. Senti que se me iba la cabeza cuando le oi decir, con una voz que no parecia de este mundo:

La victima era mi ex mujer.

Mire primero a Frank y a continuacion a ti.

?Me estais dando a entender que…?

Que la mujer que aparecio brutalmente asesinada en el parque, se adelanto a contestar Frank, era Jaclyn Fox…

?Pero y quien…?

El irlandes. Le quiso hacer la misma jugarreta que a Niels, pero esta vez calculo mal. Con el irlandes no se jugaba. La noticia corrio como un reguero de polvora por todas las tabernas del puerto y por todos los bares de mala muerte que frecuentaban los marineros. Los barcos que zarpaban de aqui se llevaron la noticia a otros lugares. Cuando Jansson volvio a Brooklyn, estaba al tanto de la suerte que habia corrido la mujer por la que Claussen habia puesto su vida patas arriba.

Para seguir, te hizo falta otro vodka. Nos preguntaste a Frank y a mi si te queriamos acompanar, y te volviste hacia Alida para pedirle unos vasos, pero los dos declinamos la invitacion.

Aturdido por la revelacion que me habia hecho el anciano, seguiste diciendo despues de vaciar limpiamente el vaso, me quede mirandole como un idiota. Su rostro me hacia pensar en una superficie de cal cuarteada. Los pelos, incoloros, se le pegaban a la frente y a los pomulos. Tenia los ojos traslucidos, vacios. La pupila era casi una raya vertical. Fui a devolverle el recorte, pero el levanto la mano y repitio la pregunta que me habia hecho al principio:

?Tu eres escritor, verdad?

Esta vez tengo la certeza de que no conteste. La pregunta no buscaba respuesta.

Vi claramente como se le volvia a nublar la razon. Antes de levantarse para ocupar su asiento en el rincon de siempre, habia vuelto a ser el cadaver viviente que llevaba siendo desde que Frank lo rescato y lo trajo aqui. Solo fue persona durante los quince o veinte minutos que hablo conmigo. Me lleve el recorte arriba y lo guarde en una carpeta, sin saber que hacer con el.

Hiciste una pausa y cogiendo con crispacion la botella, llenaste un vaso hasta los bordes y lo vaciaste de un trago. Cuando volviste a hablar empujabas la voz, como si te faltara el aire:

Sigue tu, Frank.

Alli tenia a aquel pobre desgraciado, dijo el gallego, delante de mi, en mi territorio, desvalido, sin acabar de explicarme a que habia venido. Le invite a sentarse, le pregunte si queria algo, si necesitaba ayuda. Por toda respuesta, saco el recorte de periodico. Iba con el a todas partes, ensenandoselo a la gente, como quien ensena una foto de sus hijos, hasta que se lo entrego a Gal. Sin duda eran los primeros sintomas de la locura.

?Has visto esto, Frankie? me pregunto.

Procurando no herir sus sentimientos, le dije que no hacia falta que lo fuera aireando por ahi como si fuera un trofeo. Con aire contrito, se guardo el recorte y me dijo que fue asi como se habia enterado el, por el periodico. La situacion empezaba a cobrar tintes absurdos. Le volvi a preguntar a que habia venido, diciendole que estaria encantado de ayudarle si estaba en mis manos. Entonces me dijo que le habia escrito una carta a Jansson y queria pedirme el favor de que se la entregara cuando el Aalvand volviera a atracar en Brooklyn, cosa que conforme a sus calculos sucederia

Вы читаете Llamame Brooklyn
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату