Estaba hojeando el ejemplar de Valle-Inclan. Comprendi que no queria hablar y no insisti. Pense en lo que me habia dicho Frank. El silencio de Nadia llego a ser un enigma que impregno el ambiente de todo el Oakland. El gallego me confeso que se decidio a contratar los servicios de una agencia de detectives, no solo porque nunca habia visto a Gal tan apagado, sino porque el mismo no podia estar mas intrigado. Fue un gesto inutil, por el que le soplaron tres mil dolares. Recorde el informe que habia escrito Bob Carberry, por encargo del propio Gal, cuando se empeno en dar con ella nada mas conocerla. De haberselo pedido ahora, para completar el informe sobre Nadia Orlov a Carberry le habrian bastado tres palabras: borrada del mapa. Una incluso, si se prescindia de toda retorica: desaparecida. No es que me pareciera completamente imposible que Nadia hubiera dado senales de vida de repente, tras una ausencia de tantos anos. Al reves, una salida asi habria encajado con su caracter. Si estaba seguro de que lo que decia Gal no habia ocurrido, era sencillamente porque si Nadia se hubiese puesto en contacto con el, su reaccion habria sido muy distinta. No sabia de donde podia proceder semejante ocurrencia, solo que era producto de su fantasia.
Cerro con cuidado el ejemplar de
No esta mal.
?Te gusta? Te lo regalo.
?No me crees, verdad? Piensas que estoy desvariando. Devolvio el libro al cajon. Pues te equivocas. Os equivocais todos. Pensais que hace mucho que no se nada de ella, pero no es asi. No lo podeis saber, ni tu ni nadie, pero tengo un modo infalible de comunicarme con Nadia. Asi es, con Nadia y con… los otros, con todos los demas. Eso es lo que nunca habeis sabido ninguno de vosotros.
Vislumbre una expresion dura, nueva para mi, en lo mas hondo de su mirada, que no supe como interpretar.
Gal, si pudiera me quedaria mas tiempo charlando contigo, pero precisamente hoy Dylan se quiere reunir con toda la seccion. No puedo llegar tarde, pero si vas a estar luego por el Oakland, nos podemos ver alli.
De eso te queria hablar. Esta tarde no puedo, pero si tienes pensado ir tu me gustaria pedirte un favor.
Si, claro, ?de que se trata?
Me mostro una carpeta de cartulina verde.
Dejasela a Frank, o a cualquiera que este trabajando hoy alli. Yo la recogere a la vuelta.
De acuerdo.
Ness…
?Si?
Si quieres… Bueno, todo esto que hay aqui son escritos mios… Ya me entiendes, tu tambien eres escritor.
No te preocupes, estan a buen recaudo.
Seguia en pie delante de mi, sin moverse. No habia terminado de hablar.
No es eso. Lo que quiero decir es que… En fin, si quieres, puedes echarle un vistazo a lo que hay dentro. Tal vez asi me entiendas mejor.
Le mire a los ojos, tratando de descubrir en ellos alguna intencion oculta, pero si la habia no la vi.
Cuando tuve la carpeta en mis manos, me dio las gracias y se perdio, camino de Montague Street.
Senti un vertigo indefinible. ?Que significaba aquel gesto? ?Que pretendia Gal Ackerman confiandome sus escritos? ?Queria ponerme a prueba? ?O tal vez…? Me daba la sensacion de que me acababa de pasar algo mas que un punado de papeles. Aleje de mi aquellos pensamientos y metiendo la mano en el cajon de los libros, rescate la captura del dia. Cuando me tuvo delante, Fuad se llevo la mano al corazon y me saludo calurosamente, en espanol.
?Cuanto bueno, habibi! dijo, lanzando una fugacisima mirada hacia el libro. ?Y el amigo Gal? ?Para donde va con tanta prisa?
Me encogi de hombros y le pregunte cuanto queria por
Buena cosa, muy antiguo, dijo acariciando la portada. Por ser para ti, nada mas que un dolar, habibi.
No volvi a pensar en los papeles de Gal hasta al cabo de un par de horas. La reunion que habia convocado Taylor fue bastante breve. Regrese a mi cubiculo y empece a picar un reportaje bastante largo. Cuando hago ese tipo de trabajo, pongo el piloto automatico y dejo que mi imaginacion vaya por donde le de la gana. Estaba a punto de acabar cuando por la claraboya que queda justo encima del escritorio entro con toda su fuerza la luz del mediodia, anegando mi cubiculo. Lei los parrafos que me quedaban a gran velocidad y di el articulo por terminado. Como si fuera capaz de seguir mi trabajo desde su despacho, Dylan abrio la puerta de cristal y asomo la cabeza:
?Que? ?Nos vamos a comer?
Mi mirada recayo sobre la carpeta verde.
Hoy no me viene bien salir. Quiero echarle un vistazo a algo. ?Te importa traerme un sandwich de cualquier cosa?
Le di un billete de cinco dolares.
OK, doc, dijo Dylan, cogiendo el dinero, y desaparecio.
La luz que entraba por la claraboya empezo a mitigarse. Aparte las gomas de la carpeta, y levantando las solapas, exclame:
?De acuerdo, Gal, veamos si te entiendo mejor!
En el interior habia tres cuadernillos de plastico, de distintos colores. Sonrei. Aunque lo mas probable es que no hubiera ninguna logica tras ello, Gal parecia servirse de los colores conforme a un sistema muy personal de variaciones, utilizando lapices y tintas diferentes para hacer correcciones, subrayados y tachaduras. De manera parecida, habia considerable variedad en los cuadernos y carpetas, que solia bautizar en funcion del color (
CUADERNO DE LA MUERTE
Empece a leer.
Suceden tantas cosas en un solo dia de la vida de Nueva York que es imposible registrar siquiera una parte infinitesimal en los cuadernos. ?Hacer de Todd Andrews y convertir la opera flotante de la existencia en un ramillete de paginas a la deriva? No hace falta forzar la imaginacion, basta con fijarse al azar en lo que recogen los periodicos. Me he pasado la manana en la Biblioteca Publica de Grand Army Plaza, echando un vistazo a la prensa del dia. La noticia me la tope primero en el
A renglon seguido, viene una anotacion a lapiz que dice:
EN LA BASURA: UNA VIDA BREVE Y UNA NOTA DE AMOR
A las 13:30 horas del pasado lunes 29 de abril, se recibio en el precinto 83 de Brooklyn una llamada telefonica anonima denunciando el hallazgo del cuerpo de un recien nacido junto a un contenedor de basura ubicado en Bushwick, una de las barriadas mas pobres de Brooklyn. La llamada procedia de
