mucho carino. ?Te gustan, verdad, mama? Y cuando le pregunte el por que me dijo algo que nunca se me olvidara. Porque son como tu, son ninos, Nadj. Los delfines tienen alma de nino. Papa nos explico que ademas nos transmitian aquella sensacion de alegria porque se reian, aunque el oido humano no lo puede detectar. Nos acompanaron durante mucho rato, como si les interesara lo que estabamos diciendo.

Un dia vi uno de cerca, en el puerto de Boston. Era muy pequenito y estaba muerto, con la boca muy abierta. Me dio mucha pena, porque era una cria. Le pregunte a mi madre que por que los mataban, y ella me explico que era sin querer, que es que se enganchaban en las redes, pero yo, no se por que, segui pensando que los pescaban a proposito.

Que raro estar en Brighton Beach sin ti. Al entrar, me han asaltado muchos recuerdos, como si me estuvieran esperando, la mayoria tuyos. No venia hacia anos. El piso esta medio vacio. Zadie se ha casado y lo va a poner en venta. No sabes la pena que me da. Me gustaria tanto verte, tenerte aqui conmigo, pero todavia no. Necesito estar un tiempo sola, asimilar el dolor de la perdida. Si que se lo que me pasa. Lo ironico es que tenga necesidad de contartelo precisamente a ti. Es injusto, pero no puedo evitarlo: Gal, he vuelto a tener un aborto espontaneo. Otra vez no, por favor, dije cuando la ginecologa me explico lo que pasaba. La posibilidad de llevar un embarazo hasta el final es cada vez mas limitada. Al principio senti que me queria morir, tan hondo era el dolor. Se me antoja que morir ahogada no debe de ser tan angustioso, al contrario, me imagino que debe ser una muerte muy dulce, irse adormeciendo hasta desaparecer, perdona Gal, estoy diciendo tonterias, pero es que no se que hacer para quitarme de encima esta angustia. Pero es una angustia justificada. Lo mas probable es que nunca pueda tener hijos.

Hay coincidencias que no se como interpretar. Supongo que no tienen ningun significado. Son casualidades, eso es todo. El dia que fui a la clinica cumpli veintinueve anos. Me parece imposible. ?Por donde se me ha escapado el tiempo? Doblas una esquina y has llegado a la vejez. Mira mi madre, sesenta y un anos ya; me resulta inconcebible que haya perdido la belleza deslumbrante que hacia que la gente se volviera. Por las mananas, cuando salgo de la ducha, miro mi cuerpo, compruebo los estragos del tiempo en mi rostro, tengo arrugas en los ojos, en los labios, no las ve nadie, no se ven, solo las veo yo. Pero no lo digo como quien se lamenta, no es eso. La verdad es que no me importa tanto ir envejeciendo. Es algo tan redondo que carece de sentido tratar de disimularlo. Pero sobre todo, Gal, sobre todo no me importa envejecer porque no me da miedo lo que me aguarda. He perdido toda esperanza, y esto lo digo sin cansancio. Procuro no enganarme. Me acerco al futuro como quien se asoma a un precipicio. No se distingue nada al fondo del abismo. Me conformo con lo que pueda hallar a mi alrededor. A veces encuentro belleza en los momentos, en los lugares, en alguna gente que conozco. Pero no soy capaz de llegar al fondo de las cosas, de abandonarme a nadie, Gal, tu eso lo sabes muy bien. Nadie me conoce como tu. Algo en mi me lleva a seguir buscando, sin saber muy bien que es lo que busco. ?Sera por eso que hubiese querido tener un hijo, mejor dicho, una hija? ?O sera un anhelo irracional, que no se por que esta ahi? A lo mejor lo ha puesto la naturaleza, aunque conozco a muchas mujeres que no quieren ni oir hablar de eso. Un hijo, Gal, una hija. Me tendre que resignar. Por eso, me conformo con la pequenez de ciertos instantes. La belleza es casi lo unico que me reconforta, aunque tantas veces, de hecho casi siempre, sea una belleza triste. Hay gente que sabe lo que quiere, y esta dispuesta a todo con tal de conseguirlo. Yo no lo se, no lo he sabido nunca. No procuro que mi voluntad influya en nada: acepto las cosas como me las encuentro. Y al apartar el velo que las cubre es cuando a veces surge un pequeno milagro, de paz o de belleza. Deberiamos conformarnos con eso. Ese es, tal vez, el sentido que tiene envejecer. Es como el otono, que preludia la muerte de las cosas. Como la nieve, como el fuego. Cosas que son sencillamente hermosas. Pero yo no puedo evitar que para mi tambien sean tristes. Escribo todo esto pensando en que algun dia lo vas a leer tu; a medida que escribo, siento que se me aclaran las ideas, al hacerlo entiendo mejor algunas cosas. Estando contigo jamas te pude hablar asi: no es posible cuando se tiene a alguien tan cerca. Cuando la distancia es tan pequena, solo es posible entenderse con el cuerpo. Eso lo decias tambien tu. Si te tuviera aqui, me gustaria tocarte, morderte, dulcemente, o con rabia, pero en cuanto sucede eso, el deseo nos envuelve. Asi, tan lejos, mientras cae la noche, escribo para decirte las palabras que entonces no supieron nacer solas. Aqui vienen ahora, aqui las dejo para ti, solo para que tu las leas.

Gal, he dejado de escribir por un instante y me he acercado hasta el telefono, y sin descolgarlo, he marcado varias veces el numero del Oakland. Y cada vez que lo he hecho, me he dicho: y si lo llamo, pero no puede ser. He dejado que el dial girara hacia atras, y cuando se detuvo, inmediatamente he vuelto a esta carta, si es que lo es, porque seguramente nunca te la enviare. Sabes, en la clinica, cuando recupere la conciencia, estuve hablando un momento en ruso con la enfermera que me habia atendido. Era ucraniana, de Kiev y se llamaba Inna. Le pregunte si el sexo del feto estaba ya determinado. Me dirigio una mirada de reproche por preguntarle algo que sabia. Estaba embarazada de siete semanas. Pero cuando vio que me echaba a llorar, me dijo que era nina. ?Y que han hecho con el feto? Se dio la vuelta, y me dejo plantada. ?Pero que hacen, Gal, que hacen con los ninos que se pierden? Me vino a la cabeza algo terrible: los usan para hacer cosmeticos. Tienen los tejidos tan delicados, que sirven para ayudar a los que no quieren envejecer. Era nina, y me acorde de lo que tu decias de que algun dia tendriamos una hija, y le pondriamos de nombre Brooklyn. Brooklyn, que ocurrencia. Perdona. Que extrana esta necesidad de hablarte, sabiendo que no me puedes oir. Que extrano que la unica manera en la que te puedo hablar sea esta. Me doy cuenta de que lo mejor es que no llegue a mandarte esta carta, en la que lo unico que hago es anotar pensamientos sin rumbo. Seguramente no lo hare, ya se que para ti no es igual. Te la mande o no, ya me has hecho bien. Me basta con saber que existes. Creo que si pongo mis pensamientos en papel, llegan hasta ti. Hasta puedo oir tu voz, tranquilizandome, diciendome que todo esta bien, que me vaya ya a dormir. Siempre me decias que yo era muy fragil, pero en eso te equivocabas. En realidad soy fuerte. Tu siempre has sido mucho mas debil que yo. Ahora te dejo porque estoy muy cansada, me he tomado una pastilla y ya no se lo que estoy poniendo.

Un beso del alma de tu

Nadj

Tras la lectura de la carta de Nadia, tenia un tumulto de imagenes acumuladas en la cabeza. Como si asi pudiera alejarlas, cerre la carpeta, presa de un estado de animo casi febril. Todo, la historia de April Olivia, los recuerdos que evoco en mi el mapa del Astillero, la recurrencia de la fecha de hoy, y ahora las palabras de Nadia, que la presentaban por primera vez ante mi como alguien real, y no como una proyeccion fantasmagorica de la imaginacion de Gal, me llenaban de desasosiego. Tuve una premonicion inconcreta, pero que no presagiaba nada bueno.

Logre volver a la realidad gracias a que Dylan asomo la cabeza por la puerta de mi cubiculo.

Te he traido el especial del dia. Aqui tienes la vuelta.

Gracias, Dylan. Oye, ha surgido un imprevisto y me tengo que largar.

?Y el sandwich?

Se me ha quitado el hambre.

?Y el articulo?

Esta acabado, bueno, el final lo he hecho algo de prisa.

Non ti preocupare de niente… Le echare un ultimo vistazo, oye, te veo muy alterado, ?que ha pasado? ?Estas bien?

Yo si. Es por Gal.

?Le ha pasado algo?

No creo, no lo se. No me agobies con preguntas, Dylan. Manana te lo explico.

A la orden, jefe. Usted perdone…

Queria decirme algo mas, pero lo aparte de mi camino y baje al vestibulo como una exhalacion. En la calle, practicamente me lance al paso de un taxi y soltando una especie de ladrido, le pedi al conductor que me llevara a Brooklyn Heights.

Frank estaba en la barra, charlando tranquilamente con Victor Baez.

Le referi atropelladamente el encuentro que habia tenido con Gal por la manana en el puesto de Fuad. Me escucho atentamente y en cuanto termine alzo la mano derecha, conminandome a calmarme y le dijo a su ayudante que llamara por telefono al Luna Bowl. Contagiado de mi nerviosismo, Victor se metio apresuradamente en la cabina que hay junto a la maquina de discos.

Se ha puesto el propio Jimmy, jefe, dijo nada mas colgar. Tambien el tiene la

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