volvio loco por ella.

Le dio un sorbo al zumo de arandanos y anadio:

Es mejor que hablemos en el despacho. Por cierto, que tengo una sorpresa. No se si te he dicho que Larsen esta aqui. Su barco acaba de llegar de La Habana.

Entramos en su oficina y encendio una lampara de pie. Encima del escritorio habia una caja de Cohibas.

Siempre que Larsen hace escala en Cuba, se acuerda de su amigo Frankie Otero. Un detalle. Claro que yo tampoco lo trato mal a el. ?Victor! exclamo de repente.

Buen dia, jefe, dijo su ayudante, que acababa de aparecer en el umbral.

Mira lo que nos disponiamos a probar en este mismo instante. ?Parece que los hueles! Anda, pasa.

El puertorriqueno me saludo con una inclinacion de cabeza y situandose por detras de Otero, se apoyo contra la pared, como si fuera su guardaespaldas. Frank desgarro el precinto e hizo saltar el cierre de laton con los pulgares.

Abre la ventana, hazme el favor, dijo volviendose hacia el. Que corra un poco el aire.

El mulato subio la persiana y empujo los postigos, dejando al descubierto una pared de ladrillo, cubierta de moho y humedad, acribillada de cables y tuberias. La luz que llegaba del patio interior era tan escasa que Frank dejo encendida la lampara de pie. Levanto cuidadosamente la tapa de madera y entornando los ojos, aspiro el aroma que desprendia el interior del cofre. Palpo la primera capa de cigarros y comprobando su textura con satisfaccion, eligio uno y me lo ofrecio.

Te lo agradezco, Frankie, dije, pero seria un desperdicio. No sabria apreciarlo.

No me entra en la cabeza que nadie que perciba este olor no sucumba instantaneamente a la tentacion de fumar. En fin, tu te lo pierdes.

Se oyo el chasquido de un mechero. El diente de oro de Baez destello en la penumbra. Frank acerco el cigarro a la llama que le tendian. Arrastrado por la fuerza de sus pulmones, el fuego penetro entre los pliegues de la hoja de tabaco enrollada, formando un circulo de brasas vivas en la punta. Una nube de humo azul envolvio la silueta de Frankie Otero, deshaciendose a continuacion en laminas que la corriente arrastraba hacia al patio a traves de la ventana abierta.

Victor, ?por que no te acercas por Astoria y le echas un vistazo al Camaro de Raul? No se que cojones le pasa que esta manana no ha conseguido arrancarlo. Me lo acaba de decir y como por aqui no hay nada que hacer hasta media tarde, se me ha ocurrido que le podias echar una mano. Y no pongas esa cara, que Frankie no se va a olvidar de ti. Anda, toma uno de estos y llevale otro a mi hijo.

No tenia por que, jefe, pero se agradece el detalle.

Se guardo los dos puros en el bolsillo superior de la chaqueta y dirigiendose a mi, anadio:

Cojalo suave, Chapman.

Y desaparecio.

Frank le dio una calada de tanteo a su Cohiba.

?Por donde quieres que empiece? farfullo, saboreando el humo.

Me he tropezado con una laguna en los cuadernos y tengo dificultades para reconstruir la parte de la historia en la que estoy trabajando. No se si es que se ha perdido el material o si Gal se deshizo a proposito de el, el caso es que aunque he detectado algunas pistas, me da la sensacion de que he entrado en una zona nebulosa. De todos modos no te creas, aunque hay cabos sin atar, por primera vez desde que me instale en el Archivo, tengo la impresion de que Brooklyn, la novela que tenia Gal en la cabeza, esta empezando a cobrar forma.

?A que parte de la historia te refieres?

A la epoca en la que estan los dos en Brighton Beach. La pista se pierde en seguida.

?Y que quieres que haga yo?

La verdad es que no lo se. Hablar. Contarme cosas que recuerdes. Seguro que sale algo.

No creas, entonces apenas si lo conocia. En fin, hare lo que pueda.

?Cuando aparecio exactamente por el Oakland?

Justo un ano despues de cuando dices. En el 74. Solia venir por las tardes. Lo recuerdo sentado en un rincon, escribiendo delante de un vodka con naranja, sin hablar con nadie. La segunda o tercera vez que lo vi, me acerque a su mesa, le dije que era el dueno del local y le invite a una copa.

?Solia venir con Nadia?

Casi nunca. La primera temporada, antes de que se fueran de viaje, debi de verla tres o cuatro veces en total. Muchas noches Gal no paraba por su cuarto. Me imagino que se quedaria en Brighton Beach.

?De que viaje hablas? En los cuadernos no hay viaje que valga. ?Adonde fueron?

A varios sitios. Pero en concreto aquella vez fueron a Oaxaca. Gal fue alli mas de una vez. Le encantaba.

?A Oaxaca?

Habia pasado alli largas temporadas, antes de conocerla a ella. Por el idioma, mas que nada. Estuvo en otras partes de America Latina, pero Oaxaca le gustaba de manera especial porque tenia muy buen clima todo el ano y porque estaba lleno de apatridas, y Gal se sentia a gusto entre ellos. Solia decir que eran la unica gente que le gustaba, pero sobre todo, lo hacia por el idioma. ?Nunca te hablo de eso?

?Por el idioma?

Para el era muy importante mantener vivo el espanol. Era su unico vinculo con el pasado. ?En serio que nunca te hablo de eso?

No.

?Y a ti no te extrano que hablara sin acento?

Como tantos, como tu, como Raul, que nacio aqui y despues de cuarenta anos en Brooklyn parece que acaba de llegar de Galicia. Algunas veces, oyendoos hablar a los americaniards pienso que habeis conservado una manera de hablar que se ha perdido en Espana. Claro que tambien es verdad que el caso de Gal era distinto, sus padres adoptivos eran americanos y su primer idioma, el ingles, el unico que oyo desde pequeno…

Perdona, pero el unico no, y puede que tampoco el primero.

?Que quieres decir?

?Entonces tampoco sabes nada de Leonor?

(A falta de una madre de carne, leche, sangre y hueso, le salieron dos, dijo Frank, pensativo. Le resultaba extranisimo que Gal no me hubiera hablado nunca de aquella mujer. Le tuve que recordar que cualquiera que le oyera hablar asi, pensaria que Gal y yo habiamos sido amigos intimos, cuando la verdad es que lo estaba empezando a conocer cuando se murio. Aparte de que habia jugado un papel crucial en la formacion de Gal, Frank no sabia gran cosa de la tal Leonor. Ni siquiera como se apellidaba, solo que era de Salamanca, hija de unos republicanos que recalaron en Nueva York, despues de haber pasado una temporada exiliados en Mexico, profesores, creo. Se hicieron muy amigos de Ben y Lucia e iban a su casa a todas horas. Parece ser que Gal adoraba a aquella chica.)

Fue idea de Lucia, que era la linguista de la familia; hablaba cuatro o cinco idiomas, incluido el catalan, que habia aprendido antes de alistarse en las Brigadas Internacionales. Gal me conto que fue Lucia la que puso tanto empeno en que Gal hablara perfectamente el espanol, y desde muy nino lo mando a la pasantia de Leonor. Leonor habia sido maestra nacional en Salamanca, en tiempos de la Republica, y llevaba la vocacion de ensenar en la sangre. Daba clases particulares a hijos de emigrantes y exiliados espanoles.

?Vive todavia? Me gustaria hablar con ella.

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