que parece ser del propio Gal Ackerman (lo lei, si, lo ultimo).
5) un texto titulado Cronica de un viaje a la Patagonia , a ciclostil (en mi vida habia oido esa palabra, el bibliotecario de Cooper Union me ha explicado lo que quiere decir) firmado por Henry Martinez, alias el profesor Ginebra, secretario perpetuo de la cofradia de los Incoherentes.
6) una semblanza (hermosa palabra, es la que usa el mismo, en el tope de la pagina) del gimnasio de Jimmy Castellano.
7) otra semblanza (Tres rosas y una botella de brandy) en torno al aniversario de la muerte de Poe y su tumba (hay una foto).
Eso por lo que toca a los papeles literarios, que para mi son de interes secundario. Los papeles mas importantes son de indole estrictamente personal. Pero de eso no pienso decirle nada hasta que nos veamos las caras.
Sabado, 17 de mayo de 2008; 6:21 a.m.
?Amigo Chapman, apiadese de mi, se lo suplico! No, no he mirado los textos literarios a fondo, ni pienso hacerlo.
Sabado, 17 de mayo de 2008; 6:29 p.m.
Ya veo que cuando quiere algo, no hay obstaculo que valga, es usted peor que yo. Pero en fin, accedo. Y en cuanto al caveat, no se preocupe. Creo que podre hacerlo sin que me afecte demasiado. Supongo que asi podre saldar, siquiera en parte, la deuda que he contraido con usted, mejor dicho, con ustedes. Por cierto, ?como sigue Frank? No news, good news, supongo.
Hasta pronto,
Sabado, 17 de mayo de 2008; 9:08 p.m.
Estimado amigo: Lo siento, pero Samantha no aparecio hasta hace un rato, y yo no entiendo mucho de estas cosas. En fin, supongo que ahora estara placidamente dormido. Lo encontrara manana en cuanto se despierte, parpadeando en la pantalla. Agradezcaselo a Samantha. Gracias a su pericia, et voila! Su amiga sin nombre
KADDISH Portada del The New York Times , miercoles, 25 de febrero de 1970.
MARK ROTHKO, ARTISTA, UN SUICIDIO, AQUI, A LOS 66
Inmediatamente debajo de la firma, a una columna:
Mark Rothko, pionero del expresionismo abstracto, considerado en los circulos pictoricos uno de los artistas mas grandes de su generacion, aparecio muerto ayer, con las munecas cortadas, en su estudio, ubicado en el numero 157 de la calle 69 East. Tenia 66 anos de edad. El Gabinete Forense ha dictaminado que la muerte se produjo por suicidio…
Doce renglones despues, envio a la pagina 39, tercera columna. Ultimas palabras del obituario:
…Su muerte nos recuerda que toda una era de la historia de la cultura norteamericana toca a su fin, haciendonos conscientes a todos -no solo a sus fieles admiradores, sino tambien a quienes tenemos serias dudas acerca de la importancia de su legado- un poco mas viejos y mas vacios.
En la columna contigua, bajo la reproduccion de un oleo de 1956 titulado «Blanco y negro», un homenaje sobrio y sosegado.
Pintar es un grito primordial que me nace del talon, sacude la planta de los pies, reverbera en los genitales, y asciende por la columna vertebral, hasta alcanzar la boveda del craneo, atravesar la claraboya del estudio, y estallar en el cielo. Casi nadie entiende mis ultimas pinturas. Yo esperaba que la gente llorase al verlas, como me sucede a mi cuando escucho la Quinta Sinfonia. Negro sobre gris, matices intermedios de la nada, colores atrapados bajo una losa de luz negra. Los marcos, ataudes que acotan las fugas del espacio. Esperando una senal, Ad, Arshile, Willem, Robert, fackson, tantos otros. Retazos del infinito, de 60 por 60 pulgadas, telas cruciformes que venian de otra region, segun Reinhardt, cuadros impregnados de un misticismo que yo no sentia.
Upper East Side, un dia antes
Precinto policial numero 19. 9:36 a.m. Thomas Mulligan y Patrick Lappin se dirigen a pie a un brownstone situado unas manzanas al sur de la comisaria. Levantamiento del cadaver de un presunto suicida. Los detectives llegan a un espacio cavernoso, de techos muy altos, presidido por una amplia claraboya. Un juego de telas, cuerdas y poleas permite controlar la luz procedente del exterior. Hace un siglo el lugar hacia las veces de escuela de equitacion. Todavia se conserva un balcon interior, que se asoma al antiguo patio de ejercicios ecuestres. Contiguo al de Mark Rothko se encuentra el estudio de Arthur Lidov, pintor comercial. Segun se mire: en opinion de Lidov, los cuadros de Rothko son papel de pared caro. Los estudios de los dos artistas estan separados por un tabique muy fino. La mesa de trabajo de Lidov colinda con el retrete de Rothko. No es suficiente para amortiguar ruidos como la cadena del water o una ventosidad ocasional. Lidov nunca ha oido follar a su vecino. Quiza estuviera demasiado cascado para eso. Bromas aparte, lo que mas se oia era musica clasica, sobre todo Mozart, Schubert y Beethoven, por ese orden. Segun el difunto, las condiciones acusticas eran fabulosas. Antes utilizaba el estudio solo para trabajar, pero el primero de enero del ano pasado se traslado a vivir alli.
Antes, poniendo en fila los frascos de la muerte, me acorde de cuando ayudaba a mi padre a guardar sustancias venenosas. Creci en una farmacia. Te estoy viendo, Jacob Rothkovich. Siempre fuiste autoritario y critico conmigo. El dia de tu muerte, en Portland, Oregon, me tambalee. No me tomabas en serio cuando te decia que queria ser pintor. Me tuve que aventurar solo, aunque sabia que la pintura no era el fin. La pintura era un camino. Mell, companera de veintitres anos de vida, madre de mis hijos, ?como pudimos llegar a una desolacion asi? Me gustaba beber contigo, sentir que estabamos mas cerca de los dioses. Kate tambien se fue de casa. Vive en Brooklyn. Kate Lynn, hija mia, con quien no me acabo de entender, ya tienes diecinueve anos. Y este nino, a quien quiero con toda mi alma. Christopher, hijo mio, perdoname. Te tengo que abandonar, te dejo a tu suerte. Viniste al mundo cuando yo tenia mas de sesenta anos, un regalo inopinado de los dioses, un torrente de alegria luminosa, pero ya habia demasiado barro en el agua que trataba de avanzar cauce abajo. Te tengo que dejar, te estoy haciendo lo que nos hizo el viejo Jacob a nosotros, cuando se largo de Vitebsk. El farmaceutico Rothkovich se fue a Portland con sus dos hijos mayores, dejando atras a su esposa con los menores, Sonia y yo. Cuando por fin nos reunimos con el en Portland, tardo siete meses exactos en morirse. Y ahora soy yo quien te abandona. Perdoname. Tendras que crecer sin mi. ?Que estaras sonando? ?Soy yo parte de tu sueno? No se que haras con tu vida. Espero que sepas deshacerte de mi sombra.
Despues de cenar con Rita Reinhardt en un deli de Madison Avenue, Mark regresa a casa. Hace una noche muy fria. Comprueba bien los accesos del estudio. Asegura con llave puertas que no suele cerrar. En el tocadiscos ve un LP de sonatas de Schubert. Entra en el bano, acaricia los botes de barbituricos, abre y cierra la navaja de afeitar, perfecta en su elasticidad. Suena el telefono. Mira el reloj, las nueve. Es su hermano Albert, que llama desde California. Las palabras salen del auricular, se expanden por el espacio del estudio y se disuelven. No recuerda cuando ha colgado. Se quita los zapatos, los pantalones, la camisa. Deja las gafas en la mesilla de noche y se acuesta. Solo lleva puesta una camiseta, calzoncillos de pernera hasta los tobillos y unos calcetines negros que le llegan hasta las corvas.
En cuanto descubran el cadaver dara comienzo la danza de los millones a costa de mi legado, un vomito incesante de dinero. ?Te acuerdas, Willem, de cuando no vendiamos nada? Ahora todos quieren su tajada. Desde la muerte se divisa bien el porvenir. Un dia vas a tener alzheimer, de Kooning, pero les va a dar igual. Indiferentes a tu transparencia angelical, la transparencia de quien ya ha empezado a irse de la vida, te sentaran delante de un lienzo, rodeado de brochas, pinceles y pigmentos. Tu no los reconoces, no reconoces a tus hijos, a tus mujeres, son ellos los que te hablan desde aqui. Pinta, viejo maldito, haz mas dinero, te diran. Tu te callas porque ves lo que ellos no pueden ver. En el lienzo haras brotar los cuerpos femeninos, los ojos y los dientes, aquellas sonrisas torvas, y las formas y colores que tanto les inquietaban, pero