redundancias y desordenes, basta de desorganizacion y perdida, y desperdicio. Todo esto, lamentablemente [sic], tiene que ver con un inmenso desperdicio al que ponemos por nombre lenguaje.

Harry Blum: El simbolo central de la novela, la V-2, concita en si dos formas. Alude a la mejor novela de nuestra historia, Moby Dick. La V-2 es a la vez la Virgen y la Dinamo, pero mejor, mejor aun, volviendo a la simbologia melvilliana: es la Ballena Blanca y el Pequod a la vez.

Tom Pynchon: Pon la radio, Edipa, haz el favor. Ya lo tenia claro, pero despues de esta, te juro que no me va a volver a vislumbrar nunca el careto nadie. Voy a dejar chiquito a Salinger. Hablando de todo, ?tu como te llamas? dijo, dirigiendose a mi.

[Apendice: Rechazos]

Envie el texto de ?Л a un total de 14 publicaciones. 10 no se molestaron en contestarme ni en devolverme el original, las otras cuatro eran notas de rechazo. Las tres primeras decian:

Verbalmente inventivo, pero excesivamente soez e irreverente [Eric Sorrentino, The Nation]

Abominable. No se por que me molesto en contestarle [Cynthia Lump. Story]

Nadie le publicara esto, Ackerman. ?Por que desperdicia de este modo su talento? Envieme algo cuando este sobrio, y hablamos. [Ron Abramovicz, Atlantic Monthly]

Lo ultimo que recibi fue una nota con membrete del New Yorker, escrita a mano, que decia:

«Los informes de todos los lectores acerca de su farsa eran tan virulentos, que me pico la curiosidad y decidi leerla. No es publicable en una revista como la nuestra, aunque creo que hariamos bien en jugarnosla de vez en cuando apostando por bazas que no acabamos de entender. Le deseo suerte, senor Ackerman. Ojala no sea la ultima vez que me tropiezo con su nombre. Atentamente,

William Maxwell.

P.S.: Perdone la intromision, pero ?de verdad conocio a Pynchon?»

Domingo, 18 de mayo de 2008; 6:00 a.m

No, tampoco lo he leido, Nestor. Le he dicho repetidamente que mi interes en todo esto no es de orden «literario», aunque entiendo que su caso es diferente. Para mi Brooklyn no es una novela. En cuanto al otro tipo de documentos, de ellos prefiero no hablar por ahora. Son los unicos que cuentan, para mi. Mi relativa falta de interes por los textos literarios no debe preocuparle. Lo pienso poner todo en sus manos.

Miercoles, 21 de mayo de 2008; 10:05 a.m

Querido Nestor: (Feliciteme! Soy una mujer libre. He entregado todos mis trabajos. Lo voy a celebrar con mis amigas. Me bebere una copa a su salud.

Viernes, 23 de mayo de 2008; 9:56 a.m.

Nestor: Me voy al campo con Samantha, a casa de sus padres. Ahora que tengo la cabeza libre de obligaciones academicas, pensare con tranquilidad en todo esto. Le alegrara saber que despues de los comentarios que me ha enviado usted, me ha entrado curiosidad por leer los textos literarios.

Viernes, 23 de mayo de 2008; 8:30 p.m.

Querido Nestor: Le escribo desde Williamsport, Pensilvania, donde los padres de Samantha tienen una casa a orillas del rio Susquehannah. Es un lugar precioso, ?Que extrano el poder de la ficcion! Y que distinto del resto del material que he examinado. Habia leido algunas cartas, no todas, y ninguno de los cuentos. Lo he hecho hoy, empezando por los dos que le habia mandado a usted. En fin, falta muy poco para que nos veamos. Le volvere a escribir desde Nueva York cuando este a punto de salir. Un abrazo de la mujer sin nombre (?que alivio saber que ademas de paciencia tiene usted sentido del humor!).

Lunes, 26 de mayo de 2008; 6:02 a.m.

Querido Nestor: Solo confirmarle que salgo manana en un vuelo de American Airlines. Nos veremos en Cadiz. Le llamare al telefono que me indica. Ardo en deseos de verle en persona.

Quince . LLAMAME BROOKLYN

Cadiz, junio de 2008

Descubri el Oakland en plena crisis de mi matrimonio. De dia, en el periodico, todo iba bien, pero cuando se acercaba el final de la jornada, me ponia a buscar excusas que retrasaran el momento de volver a casa. Llegue incluso a alquilar un cuarto en el Hotel Seventeen, cerca de Gramercy Park. Lo de ir al Oakland empezo por casualidad. Un viernes llevaba mas de media hora solo en la redaccion, incapaz de resolverme a salir a la calle, a pesar de que no tenia absolutamente nada que hacer. Nat, el guardia de seguridad, toco en el cristal con la culata de la linterna y me pregunto si todo iba bien. Le dije que si, pero comprendiendo que era absurdo seguir alli mas tiempo, me resigne a abandonar mi cubiculo y salir del edificio. En Lexington, en lugar de bajar al anden donde paran los trenes que van en direccion Uptown & The Bronx, busque instintivamente la entrada que dice Downtown & Brooklyn, al otro lado de la avenida. Al llegar a Borough Hall deje que mis pasos me llevaran al local de Frank Otero. A partir de entonces, empece a pasarme por el Oakland varias noches por semana. No se muy bien que significaba aquel bar para mi. Por una parte, era como estar en Espana, una Espana distorsionada, de caricatura; por otra, y por alguna razon eso me resultaba reconfortante, estando alli tenia la curiosa sensacion de que me encontraba un poco fuera de la realidad.

El dueno, Frank Otero, me cayo bien desde el principio. Me gustaba su forma de entender la vida. Era un tipo despreocupado, generoso, con don de gentes, abierto (a su manera, tambien tenia su lado oscuro). Le encantaba entablar conversacion con desconocidos. Tenia la habilidad de conectar con cierto tipo de individuos que el mundo considera perdedores y si en su deambular por la vida alguno de ellos acababa varado en su territorio, se apresuraba a ofrecerle proteccion. Por lo que se refiere a Gal Ackerman, me fui acercando a el de manera gradual. Durante los primeros meses, me limite a observarlo desde lejos. Su comportamiento era dificil de prever. Podia pasarse semanas enteras bajando religiosamente a escribir al bar, dos veces al dia, una por la manana y otra a media tarde. Se sentaba en una mesa al fondo del local y se sumergia en su mundo, indiferente a cuanto pudiera estar sucediendo en torno a el. De repente, un dia cualquiera, desaparecia sin dar ninguna explicacion, y ni siquiera a Frank le habria resultado posible dar cuenta de su paradero. Al cabo de un tiempo indeterminado (podian ser dias o semanas) volvia a hacer acto de presencia y se ponia a escribir como si hubiera estado alli la tarde anterior.

Habia unos cuantos individuos que practicamente vivian en el bar. No todos figuran en el libro, o apenas se habla de ellos; de entre estos ultimos, uno de los que mas trate fue Manuel el Cubano. Era gay y cuando Niels Claussen empezo a ser incapaz de valerse por si mismo, se convirtio en su angel de la guarda.

Alrededor del Oakland gravitaban diversos grupos de personajes. La orbita mas cercana correspondia al Luna Bowl y su gente. De todos ellos, el mejor amigo de Gal era el viejo Cletus Wilson, el portero. Cletus habia conocido a Gal antes de la epoca del Oakland, y lo queria como a un hijo. En tiempos habia sido entrenador de algunos de los grandes y el mismo llego a ser un pugil de cierto renombre en el circuito profesional. En el despacho de Frank habia una foto en la que se veia a Cletus de joven posando junto a Rocky Marciano en la puerta del Madison Square Garden. La orbita mas alejada era la de los marineros daneses. Para mi no eran mas que un coro de rostros anonimos, pero formaban parte esencial de la imaginacion de Frankie.

De quienes no se dice una sola palabra en todo el libro es de los inquilinos del motel, como llamaba Frank al primer piso, y eso que ahi habia material para varias novelas. Durante los dos anos que pase en el estudio tuve algunos vislumbres de los enigmaticos habitantes de aquel mundo, aunque jamas intercambie palabra con ninguno de ellos. Cuando nos cruzabamos por el pasillo ni me miraban. La unica persona

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