poesia en un idioma que no dominas bien. Aun asi, saque alguna cosa en claro. La mayor parte de aquellas notas hacian referencia a la relacion que habia mantenido mi madre con Gal Ackerman. No hablaba de otros amantes, aunque yo sabia que los habia tenido. La unica excepcion era el nombre de mi padre, que aparecia en un par de entradas. Fue un viaje a un lugar remoto y secreto. Era evidente que aquel diario, junto con el punado de papeles y los objetos que lo acompanaban habian tenido para ella un valor muy especial. Aquello era una parte muy importante de la vida de mi madre. En el diario, el calor de las palabras mantenia vivos unos sentimientos que con el paso del tiempo probablemente se habrian desvanecido, solo que la escritura los habia fijado para siempre. Atrapado en aquellas paginas, el amor que habia sentido mi madre por aquel hombre, se mantenia extranamente vivo, aunque en la vida real sus sentimientos habian cambiado. Las entradas eran breves, mas bien pocas, y comprendian un arco de varios anos. Al principio habia una cierta continuidad, luego se empezaban a hacer mas esporadicas, hasta llegar a hundirse en un silencio casi total. La ultima anotacion flotaba perdida en la pagina derecha, la caligrafia era algo mas legible de lo habitual en ella, como si hubiera escrito aquellas lineas muy despacio. Mi madre hacia alusion a una carta en la que alguien le comunicaba escuetamente que Gal Ackerman habia muerto hacia dos anos. Entonces no preste atencion a la fecha, ni al nombre del remitente, ni al lugar donde se decia que lo habian enterrado. Tan solo registre el dato de la muerte. Segui pasando hojas, pero no encontre una sola anotacion mas. Cerre el diario, o se me cayo de entre las manos. El llanto se formo solo, como una tormenta que tarda en llegar, antes de descargarse con violencia, llore durante mucho tiempo, desconsoladamente, sin poderme controlar, hasta que me quede sin fuerzas.

Apague la luz, extenuada, las palabras del diario desfilaban ante mi, desordenadas, suscitando un aluvion de imagenes, lo habia leido todo de un tiron, condensando en una hora anotaciones que mi madre habia tardado anos en acumular. Mis sentimientos eran demasiado intensos como para hacerme una idea coherente de lo que habia descubierto. Algunos detalles se destacaban claramente, otros seguramente ni los habria registrado. No se cuanto tiempo pudo transcurrir antes de que me venciera el sueno. Durante el larguisimo duermevela tuve una experiencia extrana. Nadia estaba en la habitacion conmigo y me leia su diario en voz alta, mientras me acariciaba la cabeza, que yo tenia recostada en su regazo. Aunque no estaba dormida del todo, por un momento, pense que su presencia era real, pero cuando abri los ojos, no habia nadie en la habitacion.

Se adueno de mi una terrible sensacion de duda. ?Habia obrado bien? ?No deberia haber hecho como Bruno, no leer nada, no asomarme a aquel abismo? Por otra parte, ?no habia sido el mismo quien me habia proporcionado el diario? ?No queria que conociera mejor a mi madre, invitandome a entrar en su territorio secreto? Si, eso queria, pero ?y yo? ?Y ella? Si me estaba viendo desde algun lugar, como decia Bruno, ?que estaria pensando? Sacudi la cabeza, creyendo que iba a enloquecer. Se me ocurrian nuevas preguntas. Todo lo que habia escrito Nadia en el diario se referia en exclusiva a Gal. ?Por que no hablaba de otros hombres? Los habia habido, incluso se habia casado despues de dejarlo a el, con aquel musico cuyo apellido habia llevado durante un tiempo… En el diario no habia la menor traza ni de el ni de ninguno de los otros. Aquella libreta era un pequeno espacio reservado para aquel hombre, cuya entidad se me aparecia como una mancha inquietante. ?Por que?

Soy muy joven y supongo que si le hablara de mis heridas a un hombre que ha vivido tanto como usted, le parecerian ridiculas. Pero el caso de Nadia era distinto. Sus heridas eran muy profundas, eso es lo que me revelo la lectura del diario. Con Bruno no hable de aquello para nada, por supuesto, aunque durante el desayuno, el pudo ver perfectamente que yo estaba muy afectada. Me lleve los papeles conmigo a Nueva York. El recuerdo del diario me volvia de manera involuntaria a la cabeza, pero la caja no la volvi a abrir. Me daba miedo acercarme a ella. Me acordaba de lo que me habia dicho Bruno, de que al darse cuenta de cual era su contenido, la cerro como si hubiera sorprendido dentro a una cobra adormilada. Una noche, a principios de diciembre, Nadia se me aparecio en suenos. Iba descalza, vestida con un peplo. Tenia el pelo recogido y era muy joven, mas que cuando me dio a luz. Llevaba puestos los pendientes y el collar de plata que guardaba en la caja. No me hablo. Ni siquiera estaba segura de que me estuviera viendo. Estaba de pie, apoyada en una columna de marmol, como una diosa griega. En la mano llevaba la caja. Yo intentaba acercarme a ella, pero no podia. La llamaba, unas veces por su nombre, casi gritando, Nadia, Nadia. Otras, en voz mas baja, solo le decia mama. Ella no contestaba. En cierto momento me miro, guapisima, serena, pero siguio sin dirigirme la palabra. Le pregunte si le parecia bien que hubiera leido los papeles. Entonces dejo la caja en el suelo. La tapa se abrio sola y de su interior salio un pajaro horrible que echo a volar hasta posarse en unas zarzas que se materializaron de repente, como ocurre en los suenos. Mi madre se dio la vuelta y se alejo de mi, mientras yo la llamaba, dando voces desgarradas. Me desperte sudando, y tarde un poco en comprender donde me encontraba. Me parecio que en el aire flotaba el eco de los gritos que habia proferido en suenos. De manera instintiva fui a buscar la caja. Mi intencion no era leer. Lo unico que queria era tocar con mis manos las palabras que habia escrito mi madre, acariciar el collar y los pendientes que llevaba puestos en el sueno. Pase las hojas, posando la mirada en las frases, sin captar su sentido. Al llegar a la ultima pagina escrita, me detuve, como quien llega al final de un camino largo y tortuoso. Mi mirada estaba fija sobre el parrafo que cerraba el diario de Nadia. De pronto cobre conciencia de lo que decia:

6 de mayo de 1994

poste restante – devuelta la ultima carta enviada a Gal – sin abrir – dentro del sobre una nota de Frank Otero – murio hace casi dos anos – sus restos descansan en un lugar llamado Fenners Point, cerca de Deauville.

Guarde el diario y apague la luz, aunque sabia que no podria dormir. Pegado a la ventana del dormitorio hay un letrero de neon que se enciende y se apaga de manera intermitente a lo largo de toda la noche. Yo dejo la persiana subida a proposito, porque en lugar de molestarme, aquel parpadeo me adormece. La habitacion estaba un segundo a oscuras y al siguiente banada en un halo de luces rojas y azuladas. La ultima entrada que habia registrado mi madre en su diario se me habia quedado grabada en la cabeza palabra por palabra. Recorde la fecha. En mayo de 1994 yo tenia seis anos. Pense en todas las paginas en blanco que venian despues. Era como si con la muerte de aquel hombre se hubiese cerrado una puerta muy pesada, cortando todo contacto con el pasado. Es curioso como opera la imaginacion. El nombre de Fenners Point me daba vueltas en la cabeza. Jamas habia oido hablar de aquel lugar, como tampoco habia oido hablar nunca de Deauville.

Trate de visualizar el cementerio de que hablaba mi madre en el diario. El parpadeo de las luces de la calle acabo por apaciguarme. En el umbral del sueno, las letras de neon reproducian los nombres de lugar que habia escrito Nadia en el diario. Fenners Point. Deauville. Por la manana los busque en el mapa de carreteras que tengo en mi cuarto pero no aparecian. Tuve que consultar el enorme atlas que hay desplegado en un atril de la biblioteca de Cooper Union. Que absurdo, verdad, sentir curiosidad por una cosa asi. Incomprensiblemente, se fue fraguando en mi interior una idea insensata. Se me habia metido en la cabeza que tenia que ir a aquel cementerio. Ardia en deseos de ver la tumba del antiguo amante de mi madre. Se lo dije a Samantha, mi companera de piso. Sin animo de disuadirme me pregunto que esperaba descubrir yendo alli. Nada, por supuesto, solo quitarme la idea de la cabeza. Le dije que estaba decidida a ir y le pedi que me acompanara. Fuimos en su coche. Lo demas, ya lo sabe.

Por lo que se refiere a la novela, su lectura me dio bastante que pensar. Ya no se trataba solo de mi madre. Como usted mismo dijo antes, en el libro de Gal Ackerman hay mucho que no tiene que ver con Nadia. Y no fue el el unico en quien pense. La lectura tambien me hizo pensar en el hombre que termino Brooklyn. En Nestor Oliver-Chapman, en usted. Hay algo en todo esto que le afecta directamente como escritor. Los papeles que encontre en la caja que me dio mi padre no siempre coinciden con lo que se dice en la novela. Gal Ackerman no era totalmente fiable. No es que le enganara, pero si le utilizo. Le dejo todo preparado para que terminara el libro de cierta manera. En el diario de mi madre hay algunas revelaciones perturbadoras para mi. Una es que le escribio una larga carta a Gal Ackerman para decirle que habia tenido una hija. Gal le contesto. Es una de las cartas que se conservan. Leala, es de una tristeza escalofriante.

Otra cosa es que se volvieron a ver. Eso significa que la ultima vez que estuvieron juntos no fue en Bryant Park, como quiso hacerle creer Gal. El queria que la novela terminase con el episodio de la carta de amor que cayo del cielo, episodio del que mi madre tambien habla en el diario, pero no fue esa la ultima vez que se vieron. Una cosa es la literatura y otra la vida. No deberian haberlo hecho, pero la verdad es que se volvieron a encontrar. Su ultima cita, forzada por el, fue muy dolorosa. Es uno de los pocos episodios que Nadia describe con detalle en el diario. Hay mas cosas, algunas de las cuales afectan al nucleo de la historia.

Вы читаете Llamame Brooklyn
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату